Historia del escudo de Madrid

 

 

De plata, una osa de sable apoyada en un madroño de sinople o natural frutado de gules. Bordura de azur cargada de siete estrellas de plata. Al timbre, corona real abierta.

 

  • ~ 1212 – En las crónicas se recoge el hecho de que en 1211, Alfonso VIII preparó en Madrid una expedición contra la taifa de Murcia. Las milicias del Concejo tenían como enseña la osa prieta en campo de plata. Al año siguiente, en 1212, durante la batalla de Las Navas de Tolosa, el Concejo de Madrid participó a las órdenes de Diego López II de Haro, señor de Vizcaya, con el mismo escudo, al igual que en 1217, en la toma de Sevilla por Fernando III. En todos los casos la osa era una figura pasante.
    • Prieta: muy oscura, casi negra. En heráldica se denomina sable al color negro.
    • Campo: parte total e interior del escudo, donde se dibujan las particiones y figuras.
    • Plata: metal heráldico que se representa por el color blanco.
    • Pasante: animal en actitud de andar, visto de lado.

 

  • 1222 – El Concejo y el clero de Madrid llegan a un acuerdo que cierra el conflicto entre ambas instituciones por los montes y tierras de pasto de los alrededores de Madrid, que se arrastraba desde 1202. Se estableció que la Villa explotaría todos los pies de árbol y la caza y al Cabildo le correspondería el disfrute de todos los pastos.
    Para ratificar el acuerdo y para que quedara para la posteridad, se cambió el escudo, añadiendo un árbol (el escudo del Cabildo llevaría una osa pastando). Al nuevo escudo se le añadió también una orla azul con siete estrellas de seis puntas (tres a los lados y una abajo) que antes estaban sobre el lomo de la osa. La osa se inclinaba sobre el árbol, para indicar la posesión dictada por el acuerdo.

 

  • 1544 – A petición de Juan Hurtado de Mendoza, procurador en Cortes por la Villa de Madrid, Carlos I otorga a la villa los títulos de coronada e imperial, concediendo una corona imperial abierta en el escudo. La corona se colocó originalmente sobre la copa del árbol.

 

  • 1600 – El cronista de la villa Juan López de Hoyos cuenta que la corona se cambió a la cima del blasón.

 

  • 1859 – Aparece un nuevo escudo, dividido en dos cuarteles y una manteladura. En el cuartel de la izquierda se representó, sobre fondo azul oscuro, un gripho o dragón de oro. En el de la derecha, sobre fondo blanco rodeado por la bordura azul con estrellas blancas, la osa y el árbol. En la manteladura, en fondo de oro, una corona cívica, por los heroicos actos de Madrid el 2 mayo de 1808.
    El dragón aparece cuando el archivero de la Villa lee a los cronistas clásicos, López de Hoyos y De la Quintana, en relación al descubrimiento del espantable dragón en 1569, al derribarse la muralla de Puerta Cerrada (en realidad, se trataba de una piedra con una culebra grabada). Este hecho fue empleado por Felipe III para construir una leyenda fundacional de Madrid (que emparentaría a la ciudad con Troya).

    • Cuartel: cada una de las particiones (divisiones) del escudo.
    • Manteladura: partición formada por dos líneas curvas que parten del centro del escudo hasta llegar a los ángulos inferiores del mismo.
    • Corona cívica: distinción que se otorgaba en la Roma antigua al ciudadano que salvaba la vida a otro en alguna batalla. Consistía en un cerco de ramas de roble o encina.

 

  • 1873 / 1931 – Durante los dos periodos republicanos de España, la corona real del escudo de Madrid se cambió por una corona mural.
    • Corona mural:cerco de muros almenados o murallas con torreones intercalados, y es usada habitualmente como adorno exterior posicionado en la parte superior del contorno, o timbre.

 

  • 1967 – En el pleno del 28 de abril, el Ayuntamiento dispone un nuevo escudo, eliminando todos los elementos no históricos y dejando aquellos de contrastada tradición en el escudo de Madrid: la osa, el árbol, la corona real (que se hizo más grande) y las estrellas, distribuidas ahora de manera que la séptima se encontraba arriba en lugar de abajo.

 

  • 1982 – Se estilizan los elementos del escudo, dejándolos como los conocemos en la actualidad.