La canonización de San Isidro


12 de marzo de 1622. En la Basílica de San Pedro del Vaticano se va a llevar a cabo la canonización de cinco nuevos santos. Se trata de un hecho extraordinario, ya que lo habitual hasta ese momento era canonizar a un solo santo. Esta vez serán elevados a los altares:
- Ignacio de Loyola (+1556), fundador, en 1534, de la Compañía de Jesús.
- Francisco Javier (+1582), cofundador de la Compañía de Jesús.
- Teresa de Jesús (+1582), fundadora de las CArmelitas Descalzas en 1562.
- Felipe Neri (+1595), fundador, en 1575, de la Congregación del Orarotio, conocido como el «Apóstol de Roma».
- Isidro Merlo (+1172)
El «Teatro» (arquitectura efímera) levantado en San Pedro está íntegramente dedicado a la vida, milagros y virtudes de Isidro Merlo, un desconocido y oscuro personaje que había vivido en el Madrid de los ss. XI y XII. Los demás santos fueron representados con simples estandartes, uno de ellos compartido por los dos jesuitas.
La explicación oficial es que el Papa ha decidido incluir a los otros cuatro cuando el Teatro a San Isidro ya estaba terminado. La realidad es que se están llevando a cabo una batalla política y una presión sobre el papado, por parte de don Diego Barrionuevo y Peralta (Regidor Perpetuo de la Villa de Madrid), que había sido enviado por el Concejo en 1615 para promover la canonización oficial de San Isidro…
SANTO POR ACLAMACIÓN
30 de noviembre de 1272. Muere en Madrid Isidro Merlo.
Cuarenta años después de su muerte, en 1212, comienza a aparecerse en sueños a sus vecinos, reclamando que le entierren dignamente en la iglesia de San Andrés.
El 1 de abril de 1212 es descubierto su cuerpo incorrupto, que es trasladado al interior de la iglesia. El pueblo de Madrid canoniza de forma popular a San Isidro.
Tras la batalla de las Navas de Tolosa, Alfonso VIII pasa por Madrid y descubre que San Isidro es el pastor que les había ayudado a ganar a los almohades.
LA MONARQUÍA CRISTIANA COMIENZA A DAR SU APOYO A SAN ISIDRO DE MADRID.
LA MONARQUÍA DEFIENDE A SAN ISIDRO
1561 — Felipe II establece la corte de forma permanente en Madrid, lo que hace que la fama de San Isidro aumente.
1563 — Finaliza el Concilio de Trento (1545 – 1563).
Como parte de la Contrarreforma, se establece que Roma controlará de forma estricta las canonizaciones, invalidando las canonizaciones populares y articulando un proceso de canonización oficial, con varios escalones:
- Siervo de Dios — La persona ha muerto siendo católico u ortodoxo. Se recoge el expediente sobre su vida y virtudes.
- Venerable — Reconocimiento por parte del Cardenal de la zona en que vivió de que el fallecido ha vivido las virtudes cristianas de forma heroica.
- Beato — Ocurre un milagro por su intercesión o ha muerto mártir. Se permite su veneración pública por la iglesia local. La ceremonia de beatificación es realizada por el Papa o un Cardenal, en San Pedro del Vaticano o, a veces, en su lugar natal.
- Santo — Un nuevo milagro, tras ser beatificado. Se permite su culto público en toda la Iglesia Católica, fiesta conmemorativa y advocaciones de templos.
Tras la implantación del nuevo proceso, hubo una sola canonización en lo que quedaba del s. XVI y tan sólo diez en todo el s. XVII.
FELIPE II QUIERE QUE SE CANONICE DE FORMA OFICIAL A SAN ISIDRO, LO ANTES POSIBLES.
EL LENTO PROCESO DE CANONIZACIÓN
Década de 1560 — Los Obispos de Toledo realizan investigaciones para el expediente de canonización de San Isidro. Se examina su cuerpo incorrupto, aceptándose como uno de los milagros post mortem necesarios.
Década de 1590 — Comienza una ofensiva diplomática de España para acelerar el proceso. Felipe II envía cartas al embajador de Roma, duque de Sessa, para que presione al Papa.
Alberto de Austria, sobrino predilecto de Felipe II (hijo de María de Austria y Maximiliano II), es nombrado Arzobispo Primado de Toledo. Virrey de Portugal y mano derecha del rey, comparte la fe de su tío hacia San Isidro.
1598 — Muere Felipe II y Alberto de Austria renuncia al arzobispado para casarse con Isabel Clara Eugenia, su prima hermana.
La política exterior de España cambia radicalmente, amansándose ante el poder de Roma. Felipe II había llegado a enviar al Duque de Laba a Roma para que el Papa se plegase a la política española.
ESPAÑA PIERDE PODER ANTE LA CURIA Y EL PROCESO DE CANONIZACIÓN SE ESTANCA.
La situación no mejora con el traslado de la Corte a Valladolid, a instancias del Duque de Lerma, valido de Felipe III, entre 1601 y 1606.
1615 — El Concejo de Madrid se une a las presiones diplomáticas sobre el Papa. Envían a don Diego de Barrionuevo, caballero de Santiago, a Roma. En uno de sus milagros, San Isidro había curado los ataques de gota de Barrionuevo…
8 de noviembre de 1619 — A su vuelta de un viaje a Portugal, Felipe III enferma gravemente, con vómitos y diarrea, en Casarrubios del Monte, cerca de Madrid.
Su estado se agrava, hasta el punto de recibir la extremaunción, y se pide que se traslade el cuerpo incorrupto de San Isidro hasta el lugar.
16 de noviembre de 1619 — Las reliquias llegan a Casarrubios, y Felipe III comienza a recuperarse.
Comienza una fuerte campaña de sobornos por parte del embajador de España (Duque de Alburquerque) y del corregidor (Barrionuevo), cada uno en su esfera de actuación, para ganar favores en el largo proceso de presiones en Roma. Se llega a sobornar al propio Papa.
14 de junio de 1619 —SAN ISIDRO ES BEATIFICADO POR PAULO V BORGHESE
Tras esto, el Papa comunica a Barrionuevo que en España deberán «contentarse con la beatificación». Paulo V, pontífice de familia noble filoespañola, quiere vender caro su favor: Barrionuevo y el duque de Alburquerque informan a Felipe III de que el Papa quiere que «cubra» (es decir, que otorgue Grandeza de España) a su sobrino Marcantonio Borghese, príncipe de Sulmona. El rey se lo promete.
4 de octubre de 1620 — Scipione Borghese, cardenal nepote (sobrino) de Paulo V, anuncia al rey, a través del Nuncio, la decisión de canonizar a San Isidro.
1621 — Mueren Felipe III y Paulo V, pero el proceso se encuentra ya muy avanzado y Gregorio XV, el nuevo Papa, pertenece a una familia que apoya al partido español en Roma, que se enfrenta a los franceses.
Verano de 1621 — Gregorio XV encarga a Barrionuevo el «Teatro» para la canonización. Mete prisa al corregidor, pues quiere librarse pronto del asunto: está siendo sometido a presiones para canonizar a cuatro beatos que están en lista de espera, entre otros poderes, por el rey de Francia.
FRANCIA SE UNE AL CONFLICTO
Hay un conflicto entre los partidos español y francés de Roma: el partido español era el hegemónico en la ciudad desde el reinado de Carlos I, pero en el s. XVII comienza su lento declive. Por su parte, el partido francés planta cara a España en los asuntos de Roma, mientras empieza a aumentar la influencia del Cardenal Richelieu.
En este contexto, la canonización de San Isidro se vería como un triunfo político de la decadente monarquía católica española.
Los franceses no puede impedir la ceremonia, pero si diluirla con la presencia de otros santos. Aunque casi todos los beatos disponibles son de origen español, las relaciones con Francia de algunos de ellos son suficientemente fuertes:
- Ignacio de Loyola se formó en la Universidad de París.
- Francisco Javier fue partidario de Francia en la lucha por la Corona de Navarra. Se fue a vivir a París al asediar los españoles el castillo de su familia.
- La Compañía de Jesús fue fundada en París.
Barrionuevo mueve los hilos para neutralizar la maniobra francesa. Contrata a Paolo Guidotti como arquitecto mayor del «Teatro» que se va a montar en San Pedro, un artista de segunda pero de la familia Borghese, pariente de Palo V.
Guidotti levanta una gran cancela de madera como elemento principal de la decoración. Arcos y pilastras soportan la iconografía que verán todos los asistentes a la ceremonia: las virtudes y los vicios de San Isidro son representadas mediante figuras de papel maché realizadas por Cesare Ripa, media docena de pintores italianos recrean los milagros del santo en una serie de cuadros pintados para la ocasión.
Presiden la composición decorativa una serie de elementos heráldicos: los escudos del Papa, del rey de España y de Madrid, los emblemas de Barrionuevo y del Duque de Alburquerque…
… SOBRE EL TRONO PAPAL, PRESIDIENDO, UN RETRATO DE FELIPE III.