Romerías y verbenas tradicionales de Madrid

Romerías tradicionales

La palabra romería procede de «romero», peregrino que se dirige a Roma. Por extensión, se acabó usando para definir a la fiesta católica consistente en un viaje o peregrinación (en carros engalanados, carrozas, a caballo o a pie) al santuario o ermita de una Virgen o un santo, situado normalmente en un paraje campestre o de montaña. A veces no es necesario que sea un viaje largo, sino que la fiesta dure todo un día, que se pasa en el campo.

17 de enero – San Antón

«Hasta San Antón, pascuas son»

En honor a san Antonio Abad, conocido en Madrid como San Antón, es la primera romería del año.

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Panecillos de San Antón

A todos los que acuden a la iglesia de San Antón, se les entrega un panecillo, tradición derivada de la iconografía usada para representar el encuentro entre san Antón y san Pablo Ermitaño, en el que un cuervo acudió a alimentar a los dos santos, portando un pan el su pico. Según la tradición, hay que guardar el panecillo hasta el año siguiente con una moneda debajo, para que no falte el dinero durante todo el año. Este pan se elabora siguiendo una receta muy antigua, de origen árabe, que permite que se pueda conservar durante muchos meses.

Según su iconografía tradicional, san Antón aparece con un cerdo, que originalmente representa las tentaciones del demonio que venció durante su retiro en el desierto. Este simbolismo se perdió y el cerdo pasó a representar un simple animal. Usando esta iconografía como inspiración, durante el s. XVI se celebró en el día del santo el «rey de los cochinos»: se coronaba a un cerdo, escogido en una carrera en el cerrillo de San Blas, y se lllevaba al animal y al dueño, en solemne procesión, hasta la ermita de san Antón.

Romería de San Antón (1907)
Romería de San Antón (1907)

Tras la bendición de los animales en la iglesia de san Antón, en la calle de Hortaleza, se llevan a cabo las «vueltas del santo», un desfile de animales y dueños alrededor del templo (Barceló – Fuencarral – Hernán Cortés – Mejía Lequerica – Hortaleza).

3 de febrero – San Blas

«Si a la ermita de San Blas
vas a coger la verbena,
pedirás que la garganta
te ponga buena»

Romería de San Blas (1910)
Romería de San Blas (c. 1910)

La época de esplendor de esta romería fueron los ss. XVII y XVIII. Recorriendo las actuales calle Atocha y cuesta de Moyano, llegaba hasta la ermita de San Blas, construida en 1588 en el cerro del mismo nombre en el lugar que hoy ocupa el Real Observatorio Astronómico.

Una vez allí, el ritual consistía en frotar una tira de tela en la imagen de san Blas, para luego usarla como amuleto para curar dolencias de nariz, garganta y oídos, y acercarse a la cercana fuente de santa Polonia, junto a la ermita de Atocha, para beber sus aguas (agua sulfurosa a la que se atribuían cualidades curativas).

Viernes Santo – La Cara de Dios

Romería de la Cara de Dios
Romería de la Cara de Dios

Celebrada en la calle Princesa, comienza a festejarse en torno al año 1700, durando hasta los años 1930s.

Tras visitar la capilla de la Concepción o de la Cara de Dios, donde se veneraba una reliquia de origen medieval que, supuestamente, representaba la faz de Jesucristo, los asistentes disfrutaban de las atracciones y los puestos de bebida y comida típicos de cualquier verbena de las celebradas en Madrid.

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La Cara de Dios, en la iglesia de San Marcos

La capilla de la Concepción fue fundada por la marquesa de Castel Rodrigo (a la altura del actual número 12 de la calle de la Princesa) para albergar la reliquia, que le había regalado a una hermana suya el papa Paulo V.

La veneración de esta imagen, que muchos madrileños suponían auténtica, dio origen a la romería, que acabó desvirtuándose y convirtiéndose en una fiesta más, ante las quejas de algunos creyentes.

Finalmente, la romería fue sustituida por la verbena de San Fernando, el 30 de mayo, y la ermita fue derribada, con fines especulativos, en 1966, junto al barrio de Pozas. La reliquia se puede ver actualmente en la iglesia de San Marcos, cerca de la plaza de España.

1 de mayo – Santiago el Verde

¡Qué bien bailan las serranas,
día de Santiago el Verde,
en el Val de Manzanares
cuando el sol claro amanece!

Posiblemente su origen se encuentre en festividades precristianas del comienzo de la primavera, como los mayos. Para el s. XVI ya existe la tradición de «bajar al Sotillo» entre los vecinos de Madrid y los pueblos cercanos. La romería pasaría por el ventorrillo del Sol, en la huerta del Bayo (en la zona de Embajadores), y llegaba hasta los sotos y alamedas del Manzanares.

En esta romería participaban gentes de todas las clases sociales, a diferencia de otras celebraciones similares. El propio Felipe IV, amante del teatro y los festejos, también acudía.

Parece ser que la ermita de los santos Felipe y Santiago, lugar en el que acababa la romería, se encontraba en el sotillo de Santiago el Verde, entre la puerta de Toledo y el portillo de Embajadores.

Antonio de Brunel escribe sobre esta celebración en su obra Voyage d’Espagne (1654):

«La galantería de esta fiesta consiste, principalmente, en la afluencia de mujeres que se preparan para mostrarse allí deslumbradoras; para eso, llevan sus más hermosos vestidos, y no olvidan ni el bermellón ni el albayalde, en los que buscan todos sus atractivos. Se las ven en diversas posturas en las carrozas de sus enamorados. Unas no se muestran allí sino a medias, y aparecen o medio tapadas o con las cortinas bajas; (…) Las que no tienen galanes que puedan o quieran darles carroza, se mantienen en dirección de la romería, y bordean las calles o caminos que a ella conducen. No se debe hablar a las que llevan hombres consigo; a las demás se las puede decir cuanto se quiera de dulce, atrevido y libre, sin que se ofendan. Es aquí parte de su libertad o libertinaje el pedir indiferentemente a quienes las acomoda, que las paguen limoncillos, barquillos, pastillas y otras golosinas…»

La fiesta fue decayendo tras la muerte de Felipe IV. Mesonero Romanos, a mediados del s. XIX, habla de ella como «una fiesta del pasado».

3 de mayo – Santo Cristo de la Oliva

Su destino era la antigua ermita o humilladero del Santísimo Cristo de la Oliva, del primer tercio del s. XVI, en la actual calle de Atocha. En ella se custodiaba la imagen del Cristo de la Oliva, muy querida en Madrid en los ss. XVII y XVIII. La ermita fue derribada en la segunda mitad del s. XIX y la romería dejó de celebrarse.

15 de mayo – San Isidro

«San Isidro hermoso
patrón de Madrid
que el agua del risco
hiciste salir»

Pradera de San Isidro 1890
Pradera de San Isidro (1890)

Convertida en verbena a finales del s. XVIII, originalmente se trataba de una romería desde la iglesia de San Andrés, lugar en el que se encontraban las reliquias de san Isidro hasta el s. XVIII, hasta la ermita del Santo, en la otra orilla del Manzanares.

Al llegar a la ermita, se desarrollaba un rito particular de esta romería: primero se oficiaba una misa de campaña y se besaba el cuerpo incorrupto del santo; después se recogía el agua del santo, de propiedades curativas, en un botijo que se renovaba cada año; se comía en la pradera y, por la tarde y la noche, se montaba la verbena.

Rosquillas
Rosquillas del Santo

El dulce típico de esta festividad son las rosquillas del Santo, siempre acompañadas de vino blanco de Arganda, y presentadas en cuatro modalidades, todas con la misma base pero diferenciadas por su acabado: tontas, listas, de Santa Clara, francesas y de la Tía Javiera.

15 de noviembre – San Eugenio

Llamada también romería de la bellota, era la única que no se celebraba en torno a una ermita o capilla.

Tiene su origen en una leyenda: mientras cazaba jabalíes en El Pardo, Felipe IV se perdió y acabó encontrándose con un hombre que estaba robando bellotas de una encina cercana (todas las encinas de El Pardo pertenecían al rey). Al ser preguntado , contestó que se veía obligado a robar las bellotas para poder dar de comer a su familia: el Conde-Duque de Olivares era muy ambicioso y administraba mal el Estado, haciendo pasar hambre a los súbditos. En ese momento llegó el mismo valido del rey y el hombre, al enterarse de quién era el desconocido que le había preguntado, imploró clemencia. El rey le dio unas monedas, le dejó marchar y, desde ese momento, concedió a los madrileños que, cada 15 de noviembre (fecha del suceso) pudieran ir a El Pardo a recoger todas la bellotas que pudieran cargar.

Con el tiempo, se convirtió en la última fiesta campestre del año en Madrid, aprovechando el privilegio que permitía a los madrileños entrar a un recinto vedado el resto del año.

La fiesta desaparece en 1940, cuando el palacio de El Pardo pasa a ser la residencia de Franco.

En 1993 comienza a celebrarse de nuevo, recuperada por una serie de asociaciones folcloristas madrileñas, el domingo más cercano al 15 de noviembre.

Verbenas tradicionales

Verbena es una palabra que define tanto a una planta como a una fiesta popular nocturna, al aire libre, con baile y en honor a un santo o una Virgen.

Más modernas que las romerías, las distintas verbenas que se celebraban (y se celebran) en los barrios de Madrid hunden sus raices en el principio del s. XVIII. El nombre que se les da probablemente tenga que ver con las costumbre de los madrileños de asistir a los bailes populares nocturnos con un ramillete de verbenas en la solapa (ellos) o en el pecho (ellas). Y es que la planta florece a orillas del Manzanares entre mayo y julio, inicio de la época de celebraciones en Madrid.

15 de mayo – San Isidro

13 de junio – San Antonio de la Florida

«La primera verbena que Dios envía, es San Antonio de la Florida»

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Modistillas en San Antonio de la Florida (1952)

Centrada en la ermita de San Antonio de la Florida, construida en honor a san Antonio de Padua. A su alrededor se han ido forjando, desde el s. XIX, una serie de tradiciones y celebraciones:

  • Ritual de los trece alfileres – Desde el s. XIX, las mujeres casaderas se acercan a la ermita en busca de los favores de un santo que, en Madrid, tiene fama de casamentero. La tradición, comenzada por las modistillas de la ciudad, consiste en echar trece alfileres en la pila bautismal y golpearlos con la palma de la mano abierta. Al sacar la mano, los alfileres que queden clavados indican el número de novios que la interesada tendrá hasta la próxima verbena de san Antonio.
    • La tradición original consistía en que las modistillas iban a primera hora de la mañana (6.30 – 7.00) a poner una vela a San Antonio, besar su reliquia y echar los trece alfileres en la pila bautismal.
  • Pan del Santo – Una confusión con los santos Antonios famosos en Madrid (san Antonio de Padua y san Antonio Abad o san Antón) hizo que se empezasen a bendecir unos panecillos similares a los de san Antón. El proceso y el uso es el mismo.
  • Verbena – La kermese correspondiente se celebra en el paque de la Bombilla, cercano a la ermita de san Antonio de la Florida, conocido por los madrileños como la Bombi.

Tranvía 8
Tranvía de la línea 8, en el paseo de la Florida

La gran afluencia de vecinos de los barrios populares (los chulos y chulas) a esta verbena, sobre todo a principios del s. XX, se realizaba fundamentalmente mediante el tranvía número ocho, que circulaba entre el antiguo hipódromo y la Bombi. Esto dio lugar al dicho castizo madrileño «eres más chulo que el ocho».

24 de junio – San Juan

Verbena de san Juan (1918)
Verbena de san Juan en el Paseo del Prado (1918)

Actualmente desaparecida, en su origen pudo celebrarse en torno a la iglesia de San Juan Bautista, en la actual plaza de Ramales, para pasar a organizarse a orillas del Manzanares, en la conocida como pradera del Corregidor, donde se hacía también el entierro de la sardina. Más adelante se traslada a los alrededores del Paseo del Prado.

Al  inaugurarse las capillas de San Antonio de la Florida y la Virgen del Puerto, las verbenas de Madrid se trasladan a esa zona, también la de San Juan. Carlos III la traslada de nuevo, primero a la Plaza Mayor y, después, de vuelta al Paseo del Prado, que era su zona preferida.

La víspera de San Juan, se acudía al Prado para festejar y darse paseos desde la puerta de Atocha hasta la de Recoletos, ver los fuegos artificiales que daban inicio a la fiesta, recoger la verbena a orillas del arroyo de la Fuente Castellana y hacer las obligadas hogueras, que se mantenían encendidas hasta la madrugada.

27 de junio – San Pedro

Verbena San Pedro Carabanchel (1954)
Celebración de la verbena de San Pedro en Carabanchel (1954)

Otra de las verbenas tradicionales desaparecidas, es la más antigua de las que se tienen noticias, de principios del s. XVIII. También fue la primera en desaparecer.

Cercana en el tiempo y en el espacio en que se celebraban a la de San Juan, continuaba las fiestas iniciadas por esta.

Se celebraba a orillas del Manzanares, entre el puente Verde (hoy de la Reina Victoria) y el de Segovia, para ser trasladada más tarde al paseo del Prado. Como en otras verbenas, se colocaban puestos de buñuelos y churros, vino y licores y se preparaban sitios para bailar.

16 de julio – El Carmen

El Carmen 1935 Procesión
Procesión de la Virgen del Carmen (1935)

El Carmen 1935 Gigantes y cabezudos
Gigantes y cabezudos en la verbena del Carmen en Chamberí (1935)

La primitiva verbena de El Carmen se celebraba en la calle de Alcalá, junto al convento de los Carmelitas Descalzos (actual parroquia de San José).

Pronto se muda al barrio de Chamberí y a Vallecas.

25 de julio – Santiago

Una de las principales verbenas madrileñas, se celebraba en los alrededores de la antigua parroquia de Santiago, en el barrio de Palacio. Pronto se traslada a la plaza de Oriente, por la estrechez de las calles.

Algunos años después vuelve a cambiar de sitio, esta vez a la actual plaza de España, lugar que había quedado bastante despejado tras el derribo del cuartel de San Gil. Aquí se quedará de forma definitiva hasta su desaparición a mediados de los años 1930s.

7 de agosto – San Cayetano

San CAyetato 1955
Procesión de San Cayetano (1955)

Se celebra en las calles cercanas a la iglesia de San Cayetano, casi al comienzo de la calle Embajadores. Su centro neurálgico se encuentra en la cercana plaza de Cascorro, extendiéndose hasta el antiguo portillo de Embajadores (actual glorieta de Embajadores).

El 7 de agosto, los vecinos acuden desde por la mañana a la iglesia a besar el pie izquierdo del santo. Por la tarde, una procesión recorre las calles cercanas a la parroquia, mientras los asistentes intentan coger una flor de la carroza del santo: según la tradición, si se consigue una de las flores y se reza a san Cayetano, se obtendrá salud y trabajo para todo el año.

Es tradicional, además, el engalanado de calles, patios y portales de toda la zona.

10 de agosto – San Lorenzo

San Lorenzo (c 1950) Mesón de Paredes
Calle del Mesón de Paredes durante la verbena de San Lorenzo (c. 1950)

Prácticamente solapada con la de San Cayetano y la de La Paloma, su centro se sitúa en la iglesia de San Lorenzo, en Lavapiés.

La procesión con el santo sale a última hora de la tarde y recorre la principales calles del barrio. En el momento de la vuelta a la iglesia, la tradición manda que los asistentes intenten coger una flor de la carroza para, al igual que con san Cayetano, obtener salud para todo el año.

El centro de la fiesta se encuentra en la propia plaza de Lavapiés y la calle de Argumosa.

15 de agosto – La Paloma

La Paloma - Calle Toledo 1927
Calle Toledo durante la verbena de La Paloma (1927)

Verbena de barrio que se hace popular en todo Madrid a partir de 1875, hasta el punto de convertirse en la más importante de la ciudad. Según el cronista de la Villa Pedro de Répide, a pesar de no ser la más antigua de las verbenas tradicionales, era la más importante en cuanto a la afluencia de gente.

Llega a tomarse como escenario para una de las zarzuelas más famosas, «La verbena de la Paloma», de Tomás Bretón y Ricardo de la Vega (1894).

La celebración de La Paloma ha ido variando con el paso del tiempo. Durante muchos años tuvo un marcado carácter vecinal: los vecinos celebraban sus propias fiestas en los patios de las corralas o en los solares cercanos.

La Paloma - Decoración de corrala (1953)
Corrala decorada para la fiesta de La Paloma (1953)

El momento álgido de la fiesta llega con el descenso de la imagen de La Paloma (Virgen de La Soledad) por los bomberos de Madrid, para su posterior procesión por las calles del barrio (tradición que comenzó en 1923).

La Paloma - Procesión 1920s
Procesión de La Paloma (años 1920s)

La cercanía de las tres grandes verbenas de Madrid, tanto en el tiempo como en el espacio, hizo que el alcalde Tierno Galván las unificase, surgiendo las actuales Fiestas de San Cayetano, San Lorenzo y La Paloma.

8 de septiembre – Virgen del Puerto

Conocida popularmente como la Melonera, es la última de las verbenas principales de Madrid.

La Melonera (1913)
Salida de la Virgen del Puerto de su ermita (1913)

Tradicionalmente se celebraba en la zona del puente de Segovia, junto a la ermita de Nuestra Señora Virgen del Puerto, virgen que fue muy requerida por las jóvenes de Madrid para que les ayudase a encontrar marido.

Su sobrenombre puede tener dos orígenes (no incompatibles).

Por un lado, la celebración coincide con la venta de los primeros melones (de Villaconejos) en Madrid.

La Melonera - Puestos de melones
Puestos de melones para la fiesta de la Melonera (pp. s. XX)

Por otro lado, las mujeres llevaban dinero a la verbena para comprar el mejor melón y comerlo cerca de la ermita. Esta tradición tendría su origen en la historia de una muchacha que robó un melón para ofrecérselo a la Virgen a cambio de que le ayudase a que su novio se casase de una vez con ella. La Virgen devolvió el melón a sus propietarios y le dijo a la chica que lo comprara, porque si se lo comía con su novio, este se convertiría en un buen marido. Lo que, al parecer, ocurrió.

San Antonio de la Florida encontraba novio, la Melonera, marido.

La fiesta se celebraba con una romería hasta la ermita, donde se instalaba la feria de melones.

Durante la Guerra Civil, la ermita y edificios anejos fueron dañados, pasando bastantes años hasta su reconstrucción. La romería y la verbena de la Melonera  no volvieron nunca a celebrarse en su lugar tradicional. Actualmente, se celebra en el parque de Arganzuela.