2 de Mayo de 1808

Antecedentes

Motín de Aranjuez
Caída y prisión del Príncipe de la Paz (c. 1814); grabado de Francisco de Paula Martí de un dibujo de Zacarías Velázquez que refleja el día 19 de marzo en la ciudad de Aranjuez.

27 de octubre de 1807Firma del Tratado de Fontainebleau
Firmado por Godoy, valido de Carlos IV, para la invasión militar conjunta franco-española de Portugal, para lo que se permite el paso de tropas francesas por territorio español. Una vez invadido, Portugal sería dividido en 3 zonas: el norte se convertiría en e Reino de Lusitania Septentrional, y se entregaría al antiguo rey de Etruria, Carlos Luis de Parma, sobrino de Fernando VII; el centro serviría para un futuro intercambio por Gibraltar y la isla de Trinidad; el sur pasaría a Manuel Godoy y su familia como Principado de los Algarves.
Las consecuencias de la firma serían la invasión de Portugal, la ocupación francesa de España, la crisis de la monarquía española y la guerra de independencia contra Francia.

17 y 18 de marzo de 1808Motín de Aranjuez
Comenzado como un motín de los partidarios del príncipe Fernando contra Godoy, acabó desembocando en la abdicación de Carlos IV en su hijo, Fernando VII, «el Deseado».
La huida de la familia Real a Aranjuez, ante la ocupación de España por las tropas francesas, sirvió como excusa para manipular a los habitantes del Real Sitio.

18 de marzo de 1808 – Bando de Carlos IV al pueblo de Madrid
El rey depuesto conmina a los madrileños a acoger como amigos y aliados a las tropas francesas que están a punto de entrar en la Villa.

23 de marzo de 1808 – Entrada de Murat en Madrid
Joachim Murat, al frente de las tropas francesas, entra en Madrid. Es recibido sin aclamaciones, pero sin ofensas ni altercados, con apatía total.

24 de marzo de 1808 – Entrada triunfal de Fernando VII en Madrid
Es recibido por una marea humana, entre aplausos, vítores, llantos…
Los primeros enfrentamientos entre madrileños y franceses se producirán cuando los militares ocupantes abucheen al rey al verle pasar.

La convivencia con el invasor

Más de 23.900 soldados franceses son apostados en Madrid y alrededores (Casa de Campo, Chamartín, Carabanchel, Pinto), entre ellos la caballería de élite (coraceros y mamelucos) y la Guardia Imperial (granaderos, Dragones de la Emperatriz…).

  • Casa de Campo – 1ª. División Musnier
  • San Bernardino – 1ª. Brigada Lefranc
  • Cuartel del Conde-Duque – Marinos, compañía vasca
  • Cuartel del Prado Nuevo, Calle del Tesoro, San Nicolás y San Francisco – Fusileros
  • Parque de Monteleón – Destacamento del tren de artillería
  • Cuartel del Soldado -Mamelucos, Cazadores, Polacos
  • Pósito de Recoletos – Mamelucos, Cazadores, Polacos
  • Buen Retiro – 2º. Regimiento de Húsares, 1º. y 2º. Regimientos de Dragones, tren y Compañías de Artillería
  • Chamartín – Destacamento del tren de artillería
  • Carretera de El Pardo – 2ª. División Gobert
  • Carabanchel – 1º. y 2º. Regimientos de Coraceros
  • Pinto – 1º. Regimiento de Húsares

Murat fija su residencia en el Palacio de Grimaldi, anteriormente ocupado por Godoy, junto al Palacio de Oriente.

Se acondicionan edificios y se desalojan cuarteles, conventos y palacios para alojar a los soldados y oficiales franceses. Los altos mandos y los oficiales se alojarán en casas particulares.

En virtud del tratado de Fontainebleau, la mayoría de las tropas españolas estaban fuera de España, y en Madrid apenas quedan unos 5.700 soldados (no llegan a 11.000 si se cuentan los destacados en los alrededores de la ciudad), al mando de Francisco Javier Negrete, capitán general de Madrid. Entre los remanentes se contaban los Dragones del Rey, las guardias Wallona y Española y el Arma de Artillería acantonada en el cuartel de Monteleón.

Madrid cuenta por aquel entonces con una población de unos 20.000 habitantes.
Las puertas del recinto de la ciudad (la Real Cerca de Felipe IV) quedan bajo el control de las tropas francesas.

Fernando VII sigue considerando como amigos y aliados a los franceses y desde la Corte se intenta convencer a los madrileños, sin éxito, de la amista de Francia.

31 de marzo – Como gesto de buena voluntad, Fernando VII entrega la espada de Francisco I (capturada en el asedio de Pavía en el s.XVI) a Murat. Los militares españoles lo toman como una humillación.

Se difunde por todo Madrid el falso rumor de que Napoleón llegará a la ciudad el día 2 de abril.

La arrogancia de Murat, que organiza continuas paradas militares por las calles de Madrid, y el comportamiento de las tropas francesas, que actúan con la soberbia de quien ha controlado una ciudad sin necesidad de disparar una sola vez, y  desde el primer día asesinan, violan y se dedican al pillaje, hacen que comiencen los enfrentamientos violentos prácticamente desde el primer día.

24 de marzo – Sólo un día después de la llegada de los franceses, tres
soldados invasores ingresan heridos en el Hospital General (Reina Sofía).
27 de marzo – Graves enfrentamientos en la plaza de la Cebada, con varios
soldados franceses heridos.

2 de abril – Un bando prohíbe los corrillos y ordena que las tabernas y botillerías
cierren antes de las 8 de la tarde. Comienzan a aparecer toda clase de publicaciones anónimas  contra las tropas ocupantes, los habitantes de Madrid desprecian a quien colabore con los gabachos, aunque sea vendiéndoles algo.

7 de abril – Savary, duque de Róvigo, llega a Madrid y se entrevista con Fernando VII. Entre adulaciones, le convence para que vaya a recibir al Emperador a Burgos. El rey cae en la trampa…

Escoltado por tropas francesas, sale de Madrid el 10 de abril. Llegará en busca de Napoleón hasta Bayona, donde será detenido junto al resto de su familia.
Antes de partir, el rey nombra una Junta Suprema de Gobierno:

  • Presidente: Infante Antonio (Hermano del rey)
  • Ministros:
    • Estado – Cevallos
    • Marina – Gil de Lemos
    • Hacienda – Azanza
    • Guerra – O’Farril
    • Gracia y Justicia – Piñuela

Las ordenes del rey son claras: tienen que colaborar en todo momento con los franceses y evitar cualquier enfrentamiento con ellos. Servil ante Murat, la Junta no es obedecida por los madrileños.

20 de abril – Se censura toda nota o escrito, incluidos anuncios de enlaces y esquelas, para evitar ofensas a los invasores.

La sumisión de las autoridades es total: se ordena a los soldados españoles que realicen las guardias sin munición. Murat exige a la Junta la entrega de Godoy, encarcelado en el castillo de Villaviciosa de Odón. Para Fernando VII, Godoy es el que influye en Carlos IV y le puede convencer para revocar su abdicación; para Napoleón, fiel aliado que puede ser usado para controlar a Carlos IV; para el pueblo, es el causante de todos los males de España y debe ser juzgado por españoles.

La Junta cede a las amenazas y entrega a Godoy. Otra vez en entredicho, comienzan a ser tachados de antipatriotas.

Noche del 16 de abril – Murat anuncia a la Junta que no reconocerá más rey que Carlos IV. Llegan a un acuerdo: la Junta acata a Carlos IV como rey de España, pero no podrá ejercer su soberanía ni presentarse como rey.

21 de abril – Godoy marcha a Bayona.

22 de abril – Carlos IV marcha a Bayona.

25 de abril – Se anuncian las partidas hacia Bayona de María Luisa de Borbón, reina de Etruria y del infante Francisco de Paula.

Madrugada del 30 de abril al 1 de mayo – Se constituye en sesión permanente la Junta junto a los Consejos de Castilla, Hacienda, Indias y Órdenes. Se niegn a la marcha del Infante. Murat les anuncia que está dispuesto a llegar a las armas para hacer cumplir su orden.

Mañana del 1 de mayo – Romería de Santiago el Verde
Numerosos forasteros llegados a Madrid se quedarán en la villa ante los crecientes rumores de jarana contra los franceses.
Murat es apedreado a la vuelta de una parada militar en la que pasaba revista.
El infante Antonio de Borbón es vitoreado por la muchedumbre en plena calle.
Tarde – noche – Grupos de vecinos cantan coplas contra Murat bajo las ventanas de su residencia, hasta altas horas de la madrugada.

Noche del 1 de mayo – Asamblea extraordinaria de la Junta de Gobierno para tratar la inminente salida de lo que queda de la Familia Real en Madrid. Se sopesa levantar al ejército y al pruebo contra los invasores franceses, pero la idea se abandona por el previsible e inútil baño de sangre. Se nombra una junta suplente, por si esta es disuelta por la fuerza.

El alzamiento

El 2 de mayo de 1808 en Madrid
El dos de mayo de 1808 en Madrid, también llamado La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol (1814), Francisco de Goya

7.00 – Dos coches esperan, en la puerta del Príncipe del Palacio Real, la salida
de María Luisa, sus hijos y el Infante. María Luisa y sus hijos montan en el primero y se van por la calle del Tesoro (Bailén).
José Blas Molina, maestro cerrajero de Palacio y fernandista a ultranza, mira en el segundo de los coches y da la alarma:

«¡Traición! ¡Se han llevado al Rey y quieren llevarse a todas las personas
reales! ¡Muerte a los franceses!»

Más de 70 personas se arremolinan ya ante el Palacio. Entran al Palacio en busca del infante Francisco, que les tranquiliza.

Aparece en la plaza el general Lagrange. Intentan lincharle, le salva un capitán de la Guardia Wallona. Un piquete de infantería francesa consigue ponerle a salvo.

9.15 – Llega un destacamento de granaderos, enviado por Murat. Sin previo aviso, realiza una descarga de fusilería contra la gente y después una de metralla. No se supo cuántos muertos y heridos hubo.
La gente se dispersa: muchos a sus casas, pero otros muchos en busca de
armas.

COMIENZA EL ALZAMIENTO

Algunos se dirigen a asaltar el Palacio de Grimaldi, pero son repelidos. Molina dirige una partida de civiles, con dirección al Parque de artillería de Monteleón, con rapidez y en silencio, esquivando a los soldados franceses.

La noticia del levantamiento se extiende:
Muchos madrileños salen con el objetivo de matar franceses.
Se usan armas viejas y todo tipo de objetos que puedan usarse para herir o matar.
Otros muchos lanzan objetos desde sus ventanas.
Se forman partidas espontáneas que comienzan a actuar por su cuenta.
Se montan barricadas en las puertas de acceso a Madrid.

El capitán general de Madrid, Negrete, ordena al ejército con confraternizar con el populacho: son los majos, manolos y chisperos los que engrosan las filas de resistencia de Madrid.

Numerosos militares se unen a la revuelta, de paisanos, apenas unos pocos sacerdotes se echan a la calle a combatir. En ambos casos, de paisanos, sin lucir los uniformes propios de su condición.

Murat despliega sus órdenes:
Las tropas acuarteladas en los alrededores tienen que converger en el centro de Madrid, dividiendo e incomunicando los distintos barrios.
El Estado Mayor francés abandona el Palacio de Grimaldi y se trasladan al cuartel de la Puerta de San Vicente.

Carga de los mamelucos en la Puerta del Sol y resistencia en la Puerta de Toledo
Caballería de élite de la Guardia Imperial, acantonada en el Buen Retiro, avanza por la calle de Alcalá. Los madrileños les atacan en la Puerta del Sol, destripando a los caballos con navajas y degollando a los jinetes que caen al suelo.
Lo mismo ocurre en la Puerta de Toledo, allí son las manolas de Lavapiés las que se enfrenan a la caballería pesada de los coraceros, que sólo podrán pasar por encima de los cadáveres de las defensoras.

Entran tropas por las puertas de Toledo, Segovia, San Vicente y Fuencarral. Se instalan piezas de artillería en las plazas de la Santa Cruz, Antón Martín y Mayor.

Los presos de la Cárcel de Corte
56 de los 90 que hay este día, prometen volver si se les deja salir a matar gabachos. Capturan un cañón en la Plaza Mayor. Se dispersan cuando se les acaba la munición. Al día siguiente volverán todos menos uno muerto, uno herido en el Hospital General y uno dado por desaparecido.

12.00 – La lucha prosigue en Sol, Antón Martín, Plaza Mayor, Puerta Cerrada y,
sobre todo, en Monteleón…

Monteleón

Dos de mayo - Joaquín Sorolla
Dos de Mayo (1884), Joaquín Soroya

La gente se congrega a las puertas del parque de artillería de Monteleón, en la actual plaza del 2 de Mayo, desde primeras horas de la mañana, pidiendo armas. En su interior, 16 artilleros españoles y 70 soldados franceses controlando el polvorín.

8.30 – El primer oficial en llegar es el teniente de artillería Arango. Sus superiores le han ordenado disolver a la multitud sin usar las armas. Tranquiliza al oficial francés y por si acaso, manda a los soldados españoles cargar fusiles y confeccionar cartuchos de cañón.

9.30 – Nuevos grupos de civiles llegan a la puerta. Aparece el capitán Luis Daoiz, junto a otros tres oficiales. Al poco llega también el capitán Pedro Velarde, con 33 Voluntarios del Estado y consigue rendir a los franceses, que son encerrados.
Daoiz y Velarde discuten y al final, Daoiz decide entregar armas al pueblo.
A los que saben disparar, les dan fusiles. A los demás, ballonetas. Se colocan los cañones en el patio y se cierran las puertas.

Comienzan los asaltos de las tropas francesas:

  • (I) Batallón de Westfalia, por la calle de Fuencarral
    • Los soldados franceses oyen disparos, creen que los artilleros están dispersando a los civiles y se acercan con las armas en alto.
    • Cuando llegan a la entrada, las tropas españolas disparan los cañones a través de la puerta del Parque: la metralla y los disparos causan numerosas bajas, los franceses se retiran.
    • Daoiz recoloca los cañones en los alrededores del Parque y deja al teniente Ruiz a su cargo.
    • Llega la partida de Blas Soriano como refuerzo.
  • (II) Un batallón por la calle de San Bernardo.
    • Continuo intercambio de disparos, los franceses no pueden avanzar por las estrechas calles que rodean el cuartel.
    • Jacinto Ruiz cae herido junto al cañón que dirige.
    • El capellán del Convento de las Maravillas abre la clausura para atender a los caídos de ambos bandos.
  • (III) División Musnier, desde varios puntos.
    • Mueren Clara del Rey y Manuela Malasaña, mientras llevaban municiones a los madrileños apostados en el huerto del Convento de las Maravillas.

Se cumple una hora de resistencia en Monteleón

  • (IV) Avance en columna del coronel Montholon.
    • Aparece el capitán de Voluntarios Melchor Álvarez con órdenes de la Junta de Gobierno: el Parque de Monteleón debe rendirse sin condiciones. En pleno parlamento, un cañón es disparado a bocajarro contra los franceses, causando innumerables bajas. La mayoría de los supervivientes, incluido Montholon, son apresados en el Parque.
    • La situación es desesperada: hay numerosas bajas en el bando español y
      ninguna esperanza de refuerzos.
  • (V) 2 000 franceses de la columna Lefranc, al mando de Lagrange.
    • Lagrange tiene órdenes de Murat de aplastar el Parque de Monteleón. Dentro del cuartel, sólo 300 españoles, la mayoría civiles.
    • Bajo un intenso fuego de cañones, los franceses llegan a las puertas del Parque.
    • Muere Velarde, de un disparo de un Guardia Polaco y Daoiz es herido en un muslo, pero se mantiene en su puesto.
    • Se combate cuerpo a cuerpo a las puertas de Monteleón, los españoles se quedan sin munición y disparan los cañones con piedra de chispa.
    • Finalmente, los franceses consiguen entrar al Parque.

SON LAS 13.00, LA REVUELTA HA SIDO SOFOCADA.

Lagrange insulta a Daoiz, tachándole de antipatriota. Daoiz le atraviesa el muslo con un sable, es molido a ballonetazos por los soldados franceses y cae malherido. Es llevado a su casa, donde morirá esa tarde.

Tras una negociación de los oficiales españoles con los franceses, los Voluntarios del Estado salen sin problema del cuartel de artillería. Los paisanos huyen o se esconden (no saldrán hasta la noche).

Consecuencias

El 3 de mayo de 1808 en Madrid
El tres de mayo de 1808 en Madrid o Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío (1813 – 1814), Francisco de Goya

Se saquean e incendian las casas desde las que se han arrojado objetos a los franceses. Cualquiera que sea capturado con armas u objetos punzantes es fusilado.

Se fusila en el Buen Suceso, en San Felipe, las tapias del Buen Retiro, la Cibeles…
Cuando ya no queda nadie que fusilar, se lanzan salvas al aire para amedrentar a los madrileños, durante toda la noche.

Los cadáveres de los madrileños no serán levantados hasta el 13 de mayo.

Y despues…

Bando de Móstoles 1808
Copia del bando de los alcaldes de Móstoles

La tarde – noche del 2 de mayo comienzan a llegar a Móstoles los primeros refugiados de Madrid. Juan Pérez Villamil avisa de los sucesos a Andrés Torrejón, alcalde ordinario
y Simón Hernández, Alcalde de nobles. Redactan y firman un bando:

«Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentaren este oficio, de mí el Alcalde de la villa de Móstoles:
Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; de manera que a esta hora está corriendo en Madrid mucha sangre; […] procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos […]»

De madrugada, emisarios salen con copias con destino a los municipios cercanos. En Talavera de la Reina y Trujillo se llegan a movilizar milicias para acudir en ayuda de Madrid, pero se arrepienten en el último momento.

Ha comenzado la Guerra de Independencia