Casticismo madrileño: los tipos populares de Madrid

Aproximadamente desde mediados del s.XVIII, en Madrid se van formando grupos de vecinos de barrios populares con ciertas características propias y diferenciales: son los tipos populares, habitantes de zonas del extrarradio de la ciudad que se hicieron famosos por su representación en estampas como las de Goya o en las zarzuelas de género chico, o por los artículos que dedicaron a su análisis escritores y cronistas como Mesonero Romanos, Ramón de la Cruz o Sainz de Robles.

Manolos

Vecinos del barrio de Lavapiés, Ramón de la Cruz quiso ver un origen judeoconverso en estos vecinos, localizando la judería de Madrid en esa zona y haciendo derivar su nombre popular de la tradición de los sefardíes convertidos al cristianismo de llamar Manuel o Manuela a sus primogénitos tras su conversión((Actualmente se sabe que en Lavapiés no estuvo la judería de Madrid.)), teoría hoy abandonada. Eso sí, parece que ese nombre era muy común en ese barrio.

Visten con redecilla en la cabeza, faja, chaleco, calzones de pana y zapatillas. Ellas con mantilla y falda que deja asomar las medias blancas.

Protagonistas principales de las verbenas madrileñas del s. XVIII y principios del XIX, tenían fama de pendencieros y arrogantes. Estaban enfrentados con los chisperos.

Otra forma de denominarles era barriobajeros, por vivir en los barrios bajos de Madrid, los más cercanos al Manzanares a su paso por la zona sur de la ciudad.

Majos

Surgidos a principios del s. XVIII, habitaban el barrio de Maravillas (mal llamado actualmente «de Malasaña»…).

Muy parecidos en indumentaria a los manolos, no se llevaban nada bien con estos, y eran más arrogantes, si cabe, que estos.

Famosos por formar el grueso de los vecinos que se enfrentaron a los franceses el 2 de mayo de 1808 y por ser inspiración para lo que se llamó majismo((Majismo: afición casticista de la aristocracia madrileña de finales del s. XVIII y principios del XIX por el vestuario y las costumbres propias de manolos y majos de ambos sexos: su música, bailes y formas de divertirse. Fue una forma de oposición al afrancesamiento que estaban sufriendo las clases burguesas y altas de la época. Son majistas (nobles vestidos de majos) y no gente de clase popular los que aparecen representado en la mayoría de los famosos cartones para tapices de Goya.)).

Chisperos

Originalmente afincados en el barrio del Barquillo, con las reformas urbanísticas de la zona en el s. XIX acaban por trasladarse al de Chamberí.

El nombre les viene de las chispas que saltaban de sus talleres: se dedicaban a
la herrería.

Altaneros en la verbena, acompañantes de políticos, aficionados a los toros, asiduos a las mancebías, ultranacionalistas (rayando la xenofobia). Valientes y lanzados en los lances del amorío y más violentos que los manolos y majos.

Un chispero que se destacó por su defensa a ultranza de Fernando VII y por su participación en el levantamiento del 2 de mayo fue Blas Molina Infante.

Chulos

Al parecer, su nombre tendría su origen en la palabra hebrea chaul, muchacho, y se usa para denominar a los tipos madrileños castizos de finales del s. XIX y primeras décadas del s. XX, sin distinción de barrio en el que viviesen u oficio al que se dedicasen.

En el s.XIX vestía de manera muy parecida a majos, manolos y chisperos, pero
con sombrero tipo cordobés en vez de redecilla. Ya en el s.XX su indumentaria es la típica: chaqueta y gorra de cuadros, pañuelo al cuello, pantalón algo ajustado y botines((O mejor dicho: chupa, parpusa, safo, alaves y calcos)); ellas, vestido ajustado, pañuelo a la cabeza y mantón.

Petimetres

De petit maitre: maestrillo, imitaban la indumentaria, lenguaje y modos de la aristocracia francesa, hasta el punto de dar impresión de verdadero patetismo.

Normalmente de las nuevas capas sociales medias que empezaron a surgir en Madrid en el s. XIX, eran unos vividores: se buscaban la vida en las timbas de juego y engatusando a las damas de la alta sociedad.

Los majos, manolos y chisperos sólo les despreciaban por su total falta de originalidad y carencia de autenticidad.

Currutacos

También pertenecientes a las clases medias decimonónicas, y también obsesionados con la moda y el bien vestir y vivir, se diferencian de los petimetres en que no siguen la moda francesa (y también están enfrentados con ellos): ropas de buena calidad, solapas y corbatas de tamaño exagerado, patillas abundantes y pelo largo, a veces sujeto con redecilla, eran la marca que les hacía reconocibles a simple vista.

Currutaco fue don Luis Álvares de Cobos, el alter ego más famoso de los usados por Luis Candelas.

Pollos-pera

Herederos directos del petimetre decimonónico, eran señoritos, vestidos con traje, chistera, monóculo y bastón. Aparentan ser de clase alta (a veces, incluso lo son) y no quieren ver el trabajo manual ni de lejos.