Vírgenes de Madrid (III) – Historia de Nuestra Señora de la Flor de Lys


Nuestra Señora de la Flor de Lys
Según las últimas dataciones, el fragmento de pintura mural que se conserva en la cripta de la Catedral de la Almudena fue compuesto en el s. XIII, aunque ciertas características estilísticas hacen pensar que se trataría de una copia de una imagen aún más antigua: la Virgen está sentada en vez de en pie, como sería propio de las imágenes góticas; también el hecho de que el niño está bendiciendo al lirio que María lleva en la mano derecha, en vez de a los fieles, emparentaría la imagen con las criptoinmaculadas usadas por los mozárabes para ocultar su devoción hacia la Inmaculada Concepción.
Aunque no sabemos de cuándo dataría la imagen original, si que se sabe que en algún momento tras la consagración de la antigua mezquita mayor de Madrid como iglesia de Santa María, la imagen queda oculta por el retablo que se construye para albergar la talla medieval de la Almudena.
En 1623, la imagen reaparece de forma casual. Nos lo cuenta Gerónimo de la Quintana, autor de la primera historia completa de Madrid:
A causa de que la Reyna Doña Isabel Borbon nuestra señora, estando preñada de nuestra serenissima Princessa Doña Margarita, que nacio el dia de Santa Catalina deste año, quiso en los pstreros dias de su preñez hazer una Nouena a nuestra Señora de la Almudena, por el buen sucesso del parto, y por estar esta santa Imagen en una Capilla muy pequeña, determinaron passarla al altar mayor, por tener mas capacidad la Capilla mayor para este efeto, y queriendo acomodar el nicho en que estaua nuestra Señora, fue necessario quitar algunos tableros del retablo del altar mayor, y al quitarlos descubrieron detras del una Imagen de la Virgen Maria con su Hijo en los braros, pintada en un nicho en la misma pared, y sobre dos colunas que estauan a los lados del, se leuantaua un arco de pincel alrededor del nicho, como el retablo.
«A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid : historia de su antiguedad, nobleza y grandeza»
Vera Tassis, en su «Historia del origen, invención y milagros de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Almudena, antigüedades y excelencias de Madrid» continua la historia:
Permanecio esta Santissima Imagen detras de la del Almudena, hasta por los años de 1638, que tuuo principio la fabrica del nueuo Templo; y entonces con no poca industria cortaron de la pared el espacio de ladrillo, y yesso que ocupaba, a cuyo tiempo un Deuoto desta Celestial Señora, ignorando, como los demas, su primitiuo nombre, libro aduertidamente en su Diuina Magestad, que señalasse quel era de mayor agrado suyo; y para ennoblecer su piadosa intercession, hizo que se dixesse una Missa a Nuestra Señora de la Almudena, donde el Sacerdote despues del Santo Sacrificio, entre otras cedulillas que baraxaron, saca una, con el titulo de Nuestra Señora de la Flor, cuya aduocacion tomo deste este dia.
Según este cronista, en 1638, con gran esfuerzo, se arranca la parte del muro en que estaba pintada la la imagen y se traslada a una capilla a los pies del templo. Es en esta época en la que se le da el nombre de Nuestra Señora de la Flor de Lis y cuando se realizan los repintes y modificaciones que la imagen ha tenido hasta su última restauración.
En 1834, la imagen es trasladada a una capilla de la iglesia, fundándose una Congregación de Jardineros. Esta congregación fue la encargada de poner junto a la Virgen la inscripción que aún hoy se conserva a su lado.

En 1841, tras desaparecer la Congregación de Jardineros, se funda la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Flor de Lys, aprobada por Isabel II en 1848.
A mediados del s. XIX se vuelve a trasladar la imagen, colocándose en un retablo en la nave de la epístola y cubriéndola con un cristal.
Tras ser derruida la primitiva iglesia de la Almudena, en 1868, la imagen es trasladada a la iglesia del convento de las bernardas del Sacramento (actual Catedral Castrense).
Tras consagrarse en 1911 la cripta de la Catedral de la Almudena, Nuestra Señora de la Flor de Lys encuentra su acomodo definitivo en un altar labrado en piedra en una de las capillas del lado del evangelio, frente a la Capilla del Santísimo.