Especial — Navidad en Madrid

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Calendario litúrgico de la Navidad

  • Adviento – Entre 22 y 28 días antes de Navidad: 4 domingos antes, el primero es el primer domingo del calendario litúrgico.

    • Tiempo de reflexión y reconciliación antes de la Natividad. Color Morado.
    • 2022 → Del domingo 27 de noviembre al sábado 24 de diciembre.

  • Inmaculada Concepción de María – 8 de diciembre.

    • Se coloca del belén, sin Niño ni Reyes Magos.

  • Natividaddel Señor – 25 de diciembre.

    • Nochebuena: vísperas de Navidad.
    • Se coloca el Niño en el belén.

  • Santos Inocentes – 28 de diciembre.
  • SagradaFamilia – Domingo dentro de la Octava de la Navidad. (O el 30 de diciembre, si Navidad cae en Domingo).

    • 2022 → 30 de diciembre.

  • Epifanía – 6 de enero.

    • Se colocan los Reyes Magos en el belén.

  • BautismodelSeñor – Domingo después de la Epifanía.

    • 2022 → 8 de enero.

  • LaCandelaria – 2 de febrero.

    • Purificación de María, Presentación de Jesús en el Templo, Circuncisión del Señor
    • Se quita el belén.
    • Fin del Tiempo de Navidad.


Tradiciones navideñas en Madrid

La Pastorela de Braojos

Danza pastoril tradicional realizada en la localidad de Braojos de la Sierra.

No sabemos exactamente cuándo comenzó esta tradición: los primeros escritos a los que hace referencia datan del s. XV, aunque se piensa que se remonta al s. XIII.

En Nochebuena, los pastores bajan al pueblo y van a la iglesia del pueblo a presentar al Niño Dios los mejores corderos de sus rebaños en la misa del Gallo. A su lado, los músicos tocan el tema de la pastorela con instrumentos artesanales: tambor, panderetas, zambombas, almirez y arrabel((Instrumento compuesto por huesos de cordero engarzados con alambre y colgados al cuello con una cuerda que se hacen sonar rozándolos con unas castañuelas)).

La misa comienza cantando villancicos. Nueve pastores entran bailando y se acercan al altar, dirigidos por el zarragón, que lleva un cordero para ofrecerlo al Niño Jesús. Van formando dos hileras con él en medio y con el cayado que llevan en la mano van marcando los pasos. Visten traje de cuero, recuerdo de los antiguos arreos de los pastores, albarcas y una zamarra.

Bailan en diferentes partes de la misa, que se realiza en latín popular: el Kirie, el Gloria, el Credo, el Agnus Dei y la Eucaristía.

En Braojos se representa la Pastorela en la misa del Gallo, Navidad, Año Nuevo y Reyes.

El «pollito» de Cenicientos

Canción popular de la localidad de Cenicientos relacionada con la celebración de la Pastorela.

En la letra podemos oír cómo se va vistiendo al pollito((Un niño pequeño)) con las prendas tradicionales de los pastores de la Sierra: le ponen sus mejores galas para ir a adorar al Niño a la misa de Navidad junto a los demás pastores que bailarán durante la celebración.

Las prendas con que engalanan al pollito son:

  • Patines: calcetines
  • Albarcas: calzado rústico elaborado con cuero crudo y con suelas hechas de neumático, que cubre sólo la planta del pie y el empeine.
  • Polainas: medias o calcetines sin pie, hechas generalmente de lana o cuero, que protegen la pierna colocándose por fuera del pantalón y del calzado.
  • Zahones: revestimiento de cuero que se ciñe a la cintura y protege las piernas.
  • Chaleco
  • Chaqueta
  • Zamarra:
  • Sombrero: sombrero chambergo, de ala ancha.

La Luminaria y el Baile del Niño de Navalagamella

La Luminaria

En la mañana del 31 de diciembre, los hombres del pueblo acuden al arroyo de la Dehesa para cortar leña de encina, y allí pasan el día. Al atardecer cargan la leña y la llevan a la Plaza de España donde, llegada la noche, será quemada en una gran hoguera, conocida como la luminaria.

Tras la celebración del Año Nuevo, bailarines vestidos con el traje típico, hacen su último ensayo cerca de la gran hoguera para la celebración del día siguiente, al son del tambor y la dulzaina. Antiguamente era también costumbre que los mayordomos((Elegidos entre los quintos de ese año.)) invitasen a vino y tabaco durante los bailes. La noche termina con un gran baile de Fin de Año.

Día del Niño y Día del Bollo

El 1 de enero se celebra una misa en honor a Jesús Niño amenizada por una rondalla, villancicos acompañados de bandurria y laúd y una procesión con la imagen del Niño Jesús, adornada con mandarinas, que portan a hombros los 4 mayordomos.

La procesión es acompañada por cuatro bailarines que danzan y tocan las castañuelas, al ritmo del tambor y la dulzaina((Es tradición que la pareja que toca ambos instrumentos vengan de una misma familia de músicos segovianos que, año tras año, acuden a la celebración.)).

El 2 de enero prosigue la celebración con el díadelBollo, durante el cual, mayordomos y bailarines, acompañados de los músicos, recorren las casas de la localidad pidiendo el aguinaldo. En el pasado era costumbre dar algo de comer y unas monedas a los bailarines y mayordomos. El dinero obtenido por los mayordomos era para pagar a los músicos, mientras que lo conseguido por los bailarines era para ellos.

Durante estos dos días los bailarines visten con el traje típico, que consiste en un sombrero adornado con cintas y broches, y un mantón de Manila. Los mayordomos únicamente llevan el sombrero. Además de lo mencionado, el primer mayordomo llevaba el denominado bolsillo, una especie de bufanda larga de hilo terminada en borlas y con una ranura en el centro en donde se depositaba el dinero recaudado. El bolsillo, que podía ser de varios colores (rojo pálido, negro y azul claro) era tejido por un preso. Actualmente esta tradición se ha perdido.

Otras tradiciones navideñas

El sorteo de la lotería de Navidad

Fue Carlos III el que trajo los sorteros de lotería a España, en la forma de Lotería del Estado y con lo que se recaudaba con los sorteos se sufragaban los gastos del hospital de Madrid.

El d18 de diciembre de 1812, durante la guerra de Independencia, se instaura en Madrid el sorteo de Lotería de El Gordo, similar a la actual Lotería Primitiva, aunque se tuvo que realizar en Cadiz, que no estaba en manos francesas.

Es a partir de diciembre de 1892 cuando se le empieza a denominar como Sorteo de Navidad.

Doña Manolita

Manuela de Pablo, madrileña, abrió con sus hermanas, en 1904, su primer local de venta de Lotería, en la calle de San Bernardo.

Según se cuenta, Manuela fue al santuario de Lourdes y, a raíz de esa visita, encadeno la venta de premios importantes, alcanzando una gran fama entre los que jugaban a la Lotería de Navidad.

Se muda en 1931 a la Puerta del Sol esquina a la calle Arenal, ya llamándose la administración Doña Manolita, y siguió repartiendo premios hasta su muerte en 1951. Tras su muerte la venta de lotería la hereda una de sus hermanas y de ahí a sus descendientes abriendo otra administración en la Gran Vía llamada Hermana de Doña Manolita.

La sede de Gran Vía se mantuvo hasta 2011, cuando se trasladó a la vecina calle del Carmen.

La iluminación navideña

La iluminación con luz eléctrica en Madrid llega en el s. XIX, pero ya antes se iluminaban las calles en Navidad: se colocaban velas que señalaban el camino a seguir por los Reyes Magos.

Parece ser que algunos madrileños buscaban forasteros y les acompañaban por las calles con cacerolas y cencerros, haciendo una serenata, diciéndoles que siguiendo las velas encontrarían a los Reyes Magos. Al final, acababan en cualquier taberna siendo objeto de escarnio y bromas por parte de los parroquianos. Estas rondas se prohibieron en 1862.

Pero no es hasta 1962 que aparece lo que podemos considerar la primera iluminación navideña de la ciudad, a iniciativa del alcalde, el Conde de Mayalde. El 21 de diciembre se instalaron tres farolas en la plaza del Callao, impresionando a los madrileños y llegando a salir en los periódicos del día siguiente: «A las ocho de la noche salió el Sol en Callao»; «La noche parece definitivamente vencida»; «En la plaza del Callao no se pone el sol»…

Las campanadas y las uvas en la Puerta del Sol

Tomar uvas por Nochevieja era una costumbre burguesa muy extendida en Alemania y en Francia, de ahí pasó a España. En 1882, con la prohibición de las rondas navideñas con forasteros, surge una nueva forma de burla popular, esta vez en la Puerta del Sol: se reunieron cientos de vecinos la Nochevieja de ese año para satirizar las costumbres burguesas y tomar las uvas como los ellos.

A partir de 1897 ya se había convertido en tradición y no se interrumpió nunca.

La costumbre se ve impulsada en 1909 cuando hubo un importante excedente de producción de uvas de mesa. Los productores pidieron ayuda a las administraciones para darle salida, y es ese año cuando empieza a generalizarse la costumbre en as casas, y no sólo en la Puerta del Sol.

La cabalgata de reyes

La primera cabalgata de los Reyes Magos que se celebró en Madrid fue el día 5 de enero de 1928: salió del Circo Price (Plaza del Rey) y acabó en O´Donell, pasando antes por Cibeles, Atocha, Embajadores y vuelta a Cibeles y Calle de Alcalá.

Pero la primera cabalgata realmente importante de Madrid es de 1929, con el patrocinio del Heraldo de Madrid.

Aunque tenemos noticias de que antes de 1850 se celebraban unos festejos conocidos como la espera de los Reyes, en la que un grupo de ciudadanos recorría las calles de Madrid causando alboroto durante el 5 de enero, en realidad, la primera cabalgata de Reyes documentada en España es la de Alcoy (Alicante), en 1866.

Durante la Guerra Civil y la posguerra dejó de celebrarse, y se volvió a retomar la tradición en 1953.

El mercadillo navideño de la Plaza Mayor

La tradición del mercadillo de objetos navideños, figuras de belén, instrumentos tradicionales y artículos de broma en la plaza Mayor tiene su origen en el s. XVII y surge en la actual plaza de Provincia: allí se montaba un mercadillo navideño en el que se vendía comida, animales vivos, flores, adornos, regalos, etc.

Con el paso del tiempo, este mercadillo crece y se extiende por las dos Cavas, Puerta Cerrada, Calle de Toledo, Calle del Arenal y la Plaza Mayor.

En el s. XIX el Ayuntamiento dicta una normativa reguladora que obligaba a todos los comerciantes navideños a solicitar su licencia de venta previo abono de una tasa de cinco pesetas por cada metro cuadrado o fracción en la Plaza Mayor, calle de Ciudad Rodrigo, Zaragoza y Plaza de Santa Cruz.Y en 1860 se traslada el mercadillo a la Plaza Mayor.

Durante la Guerra Civil se suspende el mercadillo, recuperándose en 1944 pero ya sin vender alimentos o animales.

La San Silvestre vallecana

Surge de una idea que tuvieron Antonio Sabugueiro y dos amigos, Carlos Roa y Manolo Fernández, una tarde de 1964 en la cafetería-pastelería Bella Luz de la calle Monte Igueldo, en Puente de Vallecas.

Su primer nombre fue Gran Premio de Vallecas, siendo ese año el premio de la carrera un bocadillo de salchichón y una modesta copa. Su primer ganador fue Jesús Hurtado de la sección de Atletismo del Real Madrid.

El nombre de San Silvestre parece que le fue dado por José Luis Gilabert, periodista del diario deportivo Marca, dos años después.

A partir de 1966 la carrera ya se convierte en internacional, y con el paso del tiempo se ha ido asentando y ganando popularidad.

Actualmente está dividida en dos categorías, una popular para aficionados y otra para atletas profesionales. El recorrido es el mismo para ambas, diez kilómetros partiendo del Bernabeu, Serrano, Puerta del Alcalá, Cibeles, Atocha, Ciudad de Barcelona, la Albufera, Arroyo del Olivar y campo del Rayo.


Menú para una Navidad Madrileña

Entrantes

  • Consomé navideño: carne de vaca, pollo, huesos, un fondo de hortalizas y tomate. Cocinado sin prisas, 4 horas, y desengrasado. Como un caldo de cocido un poco más «fino». Opcional: chorrito de jerez.
  • Lombarda con tocino: lombarda cortada en juliana y cocida. Rehogada con cebolla y tocino entreverado.

Para picar

  • Encurtidos: pepinillos y cebollitas en vinagre, cebolleta, altramuces…
  • Ensalada de escarola y granada: escarola, granada, nueces, aceite, vinagre y sal. Opcional: chorrito de miel.
  • Caracoles delatíaRemigia: para sustituir al marisco. Caracoles rellenos con un refrito de morcilla, chorizo y pimentón.

Plato fuerte

  • Besugo a la madrileña: al horno, con rodajas de limón
  • Pepitoria de pularda: pularda cocina en salsa con cebolla, ajo, perejil, azafrán, yemas cocidas, almendras, harina de trigo, sal, agua.
  • Perdices alotíoLucas((Lucas González de Caso (denominado popularmente como Tío Lucas) fue un cocinero español del siglo XVIII nacido en Cádiz. En Madrid se hicieron populares sus platos a base de judías (Judías a lo tío Lucas, perdices, y también sus menudos. Todos ellos eran platos contundentes que se servían en las tascas madrileñas de la época.​ Se sabe que tuvo la taberna en la calle de Cedaceros aunque se desconoce la razón por la que siendo gaditano sus guisos eran de clara influencia manchega. Hoy en día la denominación a lo tío Lucas sigue teniendo vigencia en algunos platos de la gastronomía de Madrid, como por ejemplo: Las «Judías Tío Lucas» y «Las Perdices Tío Lucas».)): perdiz cocida a fuego lento, en olla de barro, bajo lonjas de tocino y un machacado de carne de carnero, tocino, sesos, setas, trufas, perejil, cebolletas, migas de pan, pimienta y sal, y todo esto bien batido con huevos.

Postre

  • Turrón de pobre: higos secos con nueces.
  • Alajú o cagádegato: obleas rellenas de miel y frutos secos cascados pasados por el fuego.
  • Sopa de almendras
  • Mazapanes, turrones, polvorones, mantecados…

Y de beber…

  • Vino de la tierra
  • Aguardiente de anís



Gatos

Gato rojo de Eladio de Mora, calle de Alcalá (Fotografía de Carlos Viñas-Valle)

Aunque es muy fácil ser madrileño((Ya que como todos sabemos, madrileño es el que vive en Madrid, aunque no haya nacido en la ciudad.)), no lo es tanto conseguir el apelativo de gato: sólo se puede ostentar en caso de que los padres y los abuelos del interesado sean naturales de Madrid. Algo extremadamente complicado si se tiene en cuenta la diversidad de orígenes de los habitantes de la villa, ya desde su fundación en el s. IX.

Tampoco es nada fácil rastrear el origen de este mote y existen varias teorías que intentan explicarlo.

Durante el gran asedio((Asedio que jamás existió, Madrid capituló en las negociaciones tras la conquista de Toledo por Alfonso VI.)) que acabó con la conquista del Mayrit islámico por parte de las tropas de Alfonso VI, un joven soldado se destacó entre las tropas cristianas y escaló la poderosa muralla, logrando abrir la puerta de la Vega y que los cristianos consiguiesen entrar en la ciudadela. Al soldado comenzaron a apodarle «gato» por su hazaña, y el mismo rey le concedió el privilegio de usar ese sobrenombre como apellido, convirtiéndose sus descendientes en una de las familias ilustres de Madrid, los Álvarez Gato. Con el paso del tiempo, el apelativo acabó usándose para denominar a cualquier madrileño de pura cepa.

Parque del Emir Mohamed I, escenario del asalto al Maŷrit islámico

O…

En las épocas en las que Madrid todavía conservaba su muralla, las puertas del recinto se cerraban al caer la noche como medida de seguridad, dejando fuera a toda aquella persona que no hubiese llegado a tiempo. Por ello los madrileños, ya desde la Edad Media, tuvieron que desarrollar la habilidad de escalar y saltar con agilidad para poder entrar a sus casas una vez cerrados todos los accesos a la villa.

La Puerta de Toledo unida a la cerca de Felipe IV (J. Laurent, 1865)

O…

Durante los siglos en los que reinaron los Austria, los tejados de las casas de Madrid se llenaron de gatos que encontraron un buen cobijo en la multitud de buhardillas y cámaras que proliferaron en esta época. Estos animales se hicieron muy famosos por mantener a raya las plagas de ratas en la ciudad, dando nombre a sus vecinos humanos.

Pero…

¿Y si todo esto no fuese más que una invención moderna?

Oficialmente, la primera vez que se recoge el apelativo gato usado tal cual y como lo hacemos hoy en día es en el s. XIX. En 1863, en la obra póstuma de Antonio de Capmany y Montpalau «Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid», se recogen sendas historias ficticias inventadas por López de Hoyos y Jerónimo de la Quintana, a las que el autor añade un poco de su propia cosecha. Y el asunto fue formalizado en 1899, cuando este significado de gato fue añadido por primera vez en el diccionario de la Real Academia Española.

En 1569, López de Hoyos se inventa el famoso discurso que Ruy González de Clavijo((Ruy González de Clavijo fue embajador de Enrique III. Tras su viaje a Samarkanda, escribió la crónica Mi embajada a Tamorlán, cuyo manuscrito circuló en círculos muy reducidos hasta 1582. En esta obra, Clavijo nunca nombra a los Gato, Escarabajo y Muerto, y ni siquiera nombra a la ciudad de Madrid.)) le habría dirigido al gran Tamerlán durante su embajada en Samarkanda:

«vna ciudad que se llama Madrid la Vrsaria, que es muy más fuerte porque está cercada de fuego y armada sobre agua, y entran en ella por Puerta Cerrada, y (…) en esta ciudad ay vn tribunal donde los alcaldes son los Gatos, y los procuradores son los Escaruajos, y los Muertos andan por las calles»

«Relacion de la enfermedad de doña Isabel de Valois», Juan López de Hoyos (1559)

Por otro lado, Jerónimo de la Quintana publica en 1629 su Historia de Madrid y es aquí donde añade más aderezos a esta historia:

“tuuo principio en vno de los primeros Conquistadores de Madrid, tan animoso y valiente, que estando cercado este lugar, arresgó su persona de suerte, que sin temer la resistencia y defensa que hazían los moros desde encima de las murallas, subió con tanta ligereza por vna dellas, hincando la daga por las junturas de las piedras, que los del Real marauillados de su agilidad empeçaron a dezir: que parecía gato, trocando de allí adelante su antiguo apellido por el de Gato, cuya nobleza fue tan estimada en aquellos tiempos, que no se tenía por castiza la que no tenía sangre de aquel linage“

«Historia de Madrid», Jerónimo de la Quintana (1629)

Y a partir de aquí, todo lo demás es historia (de Madrid)…




Casticismo madrileño: los tipos populares de Madrid

Aproximadamente desde mediados del s.XVIII, en Madrid se van formando grupos de vecinos de barrios populares con ciertas características propias y diferenciales: son los tipos populares, habitantes de zonas del extrarradio de la ciudad que se hicieron famosos por su representación en estampas como las de Goya o en las zarzuelas de género chico, o por los artículos que dedicaron a su análisis escritores y cronistas como Mesonero Romanos, Ramón de la Cruz o Sainz de Robles.

Manolos

Vecinos del barrio de Lavapiés, Ramón de la Cruz quiso ver un origen judeoconverso en estos vecinos, localizando la judería de Madrid en esa zona y haciendo derivar su nombre popular de la tradición de los sefardíes convertidos al cristianismo de llamar Manuel o Manuela a sus primogénitos tras su conversión((Actualmente se sabe que en Lavapiés no estuvo la judería de Madrid.)), teoría hoy abandonada. Eso sí, parece que ese nombre era muy común en ese barrio.

Visten con redecilla en la cabeza, faja, chaleco, calzones de pana y zapatillas. Ellas con mantilla y falda que deja asomar las medias blancas.

Protagonistas principales de las verbenas madrileñas del s. XVIII y principios del XIX, tenían fama de pendencieros y arrogantes. Estaban enfrentados con los chisperos.

Otra forma de denominarles era barriobajeros, por vivir en los barrios bajos de Madrid, los más cercanos al Manzanares a su paso por la zona sur de la ciudad.

Majos

Surgidos a principios del s. XVIII, habitaban el barrio de Maravillas (mal llamado actualmente «de Malasaña»…).

Muy parecidos en indumentaria a los manolos, no se llevaban nada bien con estos, y eran más arrogantes, si cabe, que estos.

Famosos por formar el grueso de los vecinos que se enfrentaron a los franceses el 2 de mayo de 1808 y por ser inspiración para lo que se llamó majismo((Majismo: afición casticista de la aristocracia madrileña de finales del s. XVIII y principios del XIX por el vestuario y las costumbres propias de manolos y majos de ambos sexos: su música, bailes y formas de divertirse. Fue una forma de oposición al afrancesamiento que estaban sufriendo las clases burguesas y altas de la época. Son majistas (nobles vestidos de majos) y no gente de clase popular los que aparecen representado en la mayoría de los famosos cartones para tapices de Goya.)).

Chisperos

Originalmente afincados en el barrio del Barquillo, con las reformas urbanísticas de la zona en el s. XIX acaban por trasladarse al de Chamberí.

El nombre les viene de las chispas que saltaban de sus talleres: se dedicaban a
la herrería.

Altaneros en la verbena, acompañantes de políticos, aficionados a los toros, asiduos a las mancebías, ultranacionalistas (rayando la xenofobia). Valientes y lanzados en los lances del amorío y más violentos que los manolos y majos.

Un chispero que se destacó por su defensa a ultranza de Fernando VII y por su participación en el levantamiento del 2 de mayo fue Blas Molina Infante.

Chulos

Al parecer, su nombre tendría su origen en la palabra hebrea chaul, muchacho, y se usa para denominar a los tipos madrileños castizos de finales del s. XIX y primeras décadas del s. XX, sin distinción de barrio en el que viviesen u oficio al que se dedicasen.

En el s.XIX vestía de manera muy parecida a majos, manolos y chisperos, pero
con sombrero tipo cordobés en vez de redecilla. Ya en el s.XX su indumentaria es la típica: chaqueta y gorra de cuadros, pañuelo al cuello, pantalón algo ajustado y botines((O mejor dicho: chupa, parpusa, safo, alaves y calcos)); ellas, vestido ajustado, pañuelo a la cabeza y mantón.

Petimetres

De petit maitre: maestrillo, imitaban la indumentaria, lenguaje y modos de la aristocracia francesa, hasta el punto de dar impresión de verdadero patetismo.

Normalmente de las nuevas capas sociales medias que empezaron a surgir en Madrid en el s. XIX, eran unos vividores: se buscaban la vida en las timbas de juego y engatusando a las damas de la alta sociedad.

Los majos, manolos y chisperos sólo les despreciaban por su total falta de originalidad y carencia de autenticidad.

Currutacos

También pertenecientes a las clases medias decimonónicas, y también obsesionados con la moda y el bien vestir y vivir, se diferencian de los petimetres en que no siguen la moda francesa (y también están enfrentados con ellos): ropas de buena calidad, solapas y corbatas de tamaño exagerado, patillas abundantes y pelo largo, a veces sujeto con redecilla, eran la marca que les hacía reconocibles a simple vista.

Currutaco fue don Luis Álvares de Cobos, el alter ego más famoso de los usados por Luis Candelas.

Pollos-pera

Herederos directos del petimetre decimonónico, eran señoritos, vestidos con traje, chistera, monóculo y bastón. Aparentan ser de clase alta (a veces, incluso lo son) y no quieren ver el trabajo manual ni de lejos.




Rosquillas de la Tía Javiera

Rosquillas del Santo

Tradicionalmente se dice que para San Isidro, en Madrid comemos dos tipos de rosquillas, las tontas y las listas, diferenciadas únicamente en el toque final: las tontas se dejan tal cual, sólo con la masa, y las listas llevan un glaseado, generalmente de limón. Originalmente, las listas de conocían como de Fuenlabrada.

Quien sepa un poco más de nuestras costumbres, añadirá una tercera clase: las de santa clara. Al parecer, su origen estaría en el monasterio de la Visitación, cuyas monjas son conocidas como de Santa Clara y su cobertura es a base de merengue seco blanco.

Mucho más difícil es encontrar quien conozca un cuarto tipo de rosquillas madrileñas: las francesas. La tradición popular cuenta que a Bárbara de Braganza, consorte de Fernando VI, no le gustaban las rosquillas tontas, le parecían insípidas, y el cocinero real les añadió almendra picada y azúcar, creando un nuevo tipo.

Pero… ¿cuántos conocen el quinto tipo de rosquillas del santo, las de la tía Javiera?

Las rosquillas de la Tía Javiera

«Por haber sido mi padre médico titular de Villarejo de Salvanés y por ser de allí mi madre, he tenido cabal noticia de la verdadera Tía Javiera y de su descendencia. Cuando yo nací (Benavente nació en 1866) ya no existía la Tía Javiera, que, en efecto, no había dejado ni tías ni sobrinas, pero si una sobrina segunda que todos los años, por San Isidro, venía a Madrid y tenía su puesto con las más legítimas rosquillas de Villarejo y de la Tía Javiera… No vestía la lugareña como las de otros puestos similares; vestía como una señora de pueblo y llevaba al cuello un collar de aljófar de muchas vueltas…»

Jacinto Benavente, Diario ABC (1950)

La Tía Javiera fue una vecina de Villarejo de Salvanés que se hizo famosa a finales del s. XIX con su propia (y secreta) receta de rosquillas del tipo de Santa Clara.

Acudía cada San Isidro a la Pradera, para colocar su puesto y, como cuenta Jacinto Benavente, murió sin descendencia.

Los puestos de rosquillas, revista satírica El Mundo Cómico (1875)

Pronto le salieron numerosos imitadores para aprovechar la fama de sus rosquillas: la Pradera se llenó de supuestos familiares y herederos de la Tía Javiera, haciéndose popular una copla que decía:

«Pronto no habrá, ¡Cachipé!

en Madrid duque ni hortera

que con la tía Javiera

emparentado no esté».

Una sobrina segunda de Javiera reclamó el derecho de usar ese nombre para continuar con el negocio de su tía.

Finalmente, la fama de estas rosquillas acabó disipándose en el primer tercio del s. XX, y la Tía Javiera terminó convirtiéndose en un personaje popular de las fiestas de Madrid, en forma de cabezudo o de falla.

Falla de la Tía Javiera, glorieta de Quevedo (1915)

El obrador donde se fabricaban estas famosas rosquillas cerró definitivamente a principios del s. XXI.

«Las rosquillas especiales de Villarejo eran las de baño blanco, y la gracia de ellas estaba en que el baño no se cuarteaba ni se desprendía al partirlas. Su elaboración era muy esmerada. Sus componentes, harina, huevos y azúcar, habían de ser de la mejor calidad»

Jacinto Benavente, Diario ABC (1950)

El escritor consiguió desentrañar la historia de las archifamosas rosquillas de la Tía Javiera porque su madre, Venancia, era de Villarejo y su padre, Mariano, fue médico titular del municipio.




Los títulos de la Villa de Madrid

«Muy Noble, Muy Leal, Imperial, Coronada, Muy Heroica y Excelentísima Villa de Madrid»

 

 

Enrique IV de Castilla
Enrique IV de Castilla

«Muy Noble y Muy Leal»

Concedido el 30 de noviembre 1465 por Enrique IV, como recompensa por su fidelidad durante las guerra civil en Castilla por la sucesión entre los partidarios de su hija, la princesa Juana, y los de su hermano el infante Alfonso, que acabó con la firma del tratado de los Toros de Guisando.

 

 

 

 

Carlos I de España
Carlos I de España

«Imperial y Coronada»

Concedidos en 1548 por el príncipe Felipe (futuro Felipe II) en nombre de Carlos I, a petición de los regidores de Madrid Juan Hurtado de Mendoza y Pedro Suarez, durante unas cortes convocadas en Valladolid. En virtud de esta concesión, la villa pudo empezar a llevar la corona en su escudo.

 

 

 

 

 

Fernando VII
Fernado VII

«Muy Heroica»

Concedido en 1814 por Fernando VII, por su alzamiento contra los invasores franceses el 2 de mayo de 1808.

«Excelentísima»

Concedido en 1816 por Fernando VII, por su grandeza histórica.