El agua en Madrid (V) – El Canal de Isabel II

Introducción

En 1851 se pone en marcha un proyecto conducción de aguas a Madrid. La infraestructura contó con 76 km de canales, túneles, acueductos y sifones, capaces de transportar 140.000 m3 de agua del río Lozoya al día, desde las presas de Navarejos,el Pontón de la Oliva y El Villar.

La obra duró inicialmente cerca de siete años.

Obras iniciales

En el s. XIX el Ayuntamiento se encarga del servicio de abastecimiento de agua a la Madrid. El 18 de junio de 1851, meediante Real Decreto se decide tomar las aguas del Lozoya, decisión refrendada por Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros:

Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros entre 1850 y 1852

«Madrid ve amenazada su existencia por la escasez de agua y que el gobierno no puede permanecer por más tiempo como mero espectador de los sufrimientos actuales de los habitantes, ni aguardar con indiferencia las calamidades que amargan a una numerosa población que crece rápidamente.»

El 22 de junio de 1851, Isabel II comunica la realización de un Canal, creándose la institución del Canal de Isabel II.

Isabel II

Para la financiación de las obras se abre una suscripción pública que rentaría a cada uno de los participantes según el capital aportado. Es la propia reina la primera en aportar capital.

Las obras son dirigidas en un primer momento por José García Otero, pero es sustituido en 1855 por Lucio del Valle, verdadero artífice de las primeras obras del Canal.

Desde el principio surgen problemas en las obras:

  • Escasa experiencia en grandes obras públicas que había en España.
  • Falta de mano de obra especializada: las partes más costosas se realizaron con cerca de 2.000 presidiarios, en su mayoría carlistas, vigilados por soldados.
  • Escasa comunicación entre los diversos frentes de obra y dificultad para el transporte de materiales: a caballo se tardaba a veces cinco horas. Se instalaron palomares a lo largo del recorrido, para mantener una población de palomas mensajeras que comunicasen los distintos puntos.
  • La ejecución de la obra descansaba casi en su totalidad en el Estado y coincidió con un periodo de inestabilidad política.

El abastecimiento previsto era de 10.000 reales de agua (32.440 m3/día).

La primera obra se ejecuta entre 1851 y 1857, fijándose el objetivo de embalsar primero el agua procedente del Pontón de la Oliva, en la actualidad, fuera de servicio, donde se acumulaban las aguas del Lozoya antes de su desembocadura en el Jarama.

Pontón de la Oliva – Charles Clifford (c. 1855)

Entre 1852 y 1853 se realiza el primer tramo, reconstruyendo el Canal de Cabarrús. Esta obra existía ya en 1762 en tiempos del reinado de Carlos III.

Entre 1873 y 1882 se construye el embalse de El Villar, primera presa de arco de gravedad construida en Europa. Se trata de un tipo de presa en la que tanto su forma (abovedada) como su peso son los encargados de resistir el empuje del agua embalsada.

Embalse de El Villar: dique, aliviadero y torre

Posteriormente se construirían otras represas como la de Puentes Viejas en 1925.

Presa de Puentes Viejas

El agua del Lozoya entra en Madrid

En 1858 el agua del Canal de Lozoya entra en Madrid, en el primer depósito ubicado en la calle de Bravo Murillo. Dicho depósito tenía una capacidad de casi 60.000 m3 de agua y estaba soterrado en el antiguo Campo de los Guardias, una gran explanada que desde 1850 se empleaba para ejecutar a los reos condenados a muerte (actual espacio entre las calles de Bravo Murillo y Santa Engracia). Fue diseñado por el ingeniero Juan de Ribera Piferrer y constaba de una cisterna al modo romano: una sala hipóstila rectangular con 524 pilares, dividida en dos vasos contiguos e independientes para el vaciado alternativo durante el mantenimiento y limpieza de fondos.

Fuente del primer depósito del Canal de Isabel II

En la calle de Bravo Murillo se pone una fuente con un caño y tres figuras alegóricas: el río Lozoya, la Agricultura y la Industria, figuras de Sabino de Medina, Andrés Rodríguez y José Pagniucci, en estilo neoclásico tardío. Fue denominada popularmente como la de los patos.

Inauguración del Canal

El 24 de junio de 1858 se inaugura oficialmente el Canal, con la primera recepción de agua del Lozoya al depósito.

A las seis de la tarde Lucio del Valle da la orden de abrir la compuerta de la Casa-Partidor, produciéndose «un pavoroso estruendo» que se acompañó de vivas a la Reina, salvas de artillería y repique de campanas mientras el primer depósito se llenaba.

Una multitud contemplaba como en la calle ancha de San Bernardo un río «se ponía de pie», según la expresión del novelista Manuel Fernández González.

«Un río se pone en pie en la calle ancha de San Bernardo»

La comitiva real se dirige al solar de Monteleón, en la calle ancha de San Bernardo, para ver el funcionamiento de una fuente en una tribuna.

«Honor, gloria a la ciencia,
palanca irresistible
al genio creador.
Por él Lozoya altivo
se arranca de su asiento
y eleva al firmamento
su inmenso surtidor.»

Se acuñaron medallas conmemorativas con el evento. Al día siguiente en un banquete real, la reina Isabel II le impuso al ingeniero Lucio del Valle la Gran Cruz de la Orden de Carlos III.

(Continuará…)




El agua en Madrid (IV) – Los arroyos

Con el paso de los años los antiguos arroyos de Madrid y sus respectivas vaguadas han sido absorbidos por la ciudad, dejando ocultos tanto el relieve original en el que se fue desarrollando urbanísticamente, desde la Edad Media, como esa abundancia de agua que llegó a darle su nombre.

Arroyo Abroñigal

Principal afluente del Manzanares a su paso por Madrid, como casi todos los cursos de agua de Madrid (excepto el mencionado río) está soterrado casi en su totalidad.

Su nombre probablemente derive de abróñigo, un tipo de ciruela silvestre.

La pequeña depresión que forma fue usada como medida de insonorización natural al construirse la M-30 (hoy Calle 30), en la década de los 70 del s.XX, por lo que buena parte de la zona este de la vía se corresponde con su cauce.

Puente sobre el Abroñigal en Quintana, Pueblo Nuevo (1933)

Hasta su soterramiento completo creó problemas graves: los colectores subterráneos por los que circulaba eran demasiado estrechos para contener su caudal, por lo que cuando llovía se desbordaba, levantando las tapas de las alcantarillas e inundando toda la zona de Peña Prieta.

Fue famoso por los conocidos como merenderos de las Ventas del Espíritu Santo.

Arroyo del Arenal o del Arenal de San Ginés

Discurría por una profunda hondonada, desde el barranco de la Zarza, en la Puerta del Sol, hasta la plazuela del Barranco, junto a las Hontanillas, en la plaza de Isabel II.

En días secos, era un cauce de arena, de ahí el nombre que se le dio. El terreno entre las iglesias de San Ginés y de San Martín era un erial arenoso y las arenas bajaban ininterrumpidamente de los afluentes: a la derecha, desde los altillos de San Martín y Santo Domingo, formaron las calles de San Martín, Hileras y Donados; a la izquierda, desde los altozanos de la calle Mayor y de la Plaza Mayor, actuales calles de Bordadores, Hileras y Fuentes.

En el s. XVII ya se encontraba encauzado y la calle urbanizada aunque aún hubo que ampliarse el puentecillo que había cerca de la iglesia de San Ginés para poder cruzar el arroyo.

Cruzaba la actual plaza de Isabel II y en las cercanías del Alcázar se bifurcaba para desaguar en el Manzanares. En esta zona fue encauzado en el s. XVI, con la denominada alcantarilla del Arenal, para que sus aguas no se estancasen en las cercanías de los Caños del Peral.

Restos de la alcantarilla del Arenal, en la estación de Metro de Ópera

Un ramal, que continuaba pasando frente al Alcázar en sentido diagonal (sur-oeste), formó la llamada cava del Alcázar. Pasaba por debajo del actual solar de la Catedral de la Almudena y salía de la ciudad por un portillo situado junto a la puerta de la Vega, que aún se conserva junto a los restos de la muralla árabe en la cuesta de la Vega.

El otro ramal pasaba entre el Palacio Real y el convento de la Encarnación.

Su cauce se terraplenó con los desmontes de la construcción de Jacometrezo y otras vías cercanas.

Arroyo del Calero

Afluente del arroyo del Abroñigal (hoy M-30) que corría paralelo a la calle de Alcalá, en su cauce se ha construido un parque y el polideportivo del barrio de la Concepción.

Arroyo de Cantarranas

Actualmente soterrado en su totalidad, discurría por el distrito de Tetuán.

Sus dos ramas crearon profundas vaguadas al inicio y al final de la actual Avenida de Pablo Iglesias. Ambas se unían, aproximadamente a la altura del actual Jardín Botánico de la Universidad Complutense, en Ciudad Universitaria.

Viaducto de los Quince Ojos sobre el antiguo cauce del arroyo Cantarranas

Entre los años 30 y 60 del s.XX, el barranco que había formado era salvado por el Viaducto del Aire, por donde pasaba el tranvía que discurría al Oeste de la carretera de La Coruña. Actualmente han desaparecido el tranvía y el viaducto y el barranco ha sido colmatado.

Un poco más abajo el arroyo desembocaba en el Manzanares.

Arroyo de la Fuente Castellana o del Bajo Abroñigal:

También llamado Arroyo Verdugal, está totalmente soterrado en la actualidad.

Nacía al norte de Madrid y discurría por los Prados de Recoletos, San Jerónimo y de Atocha, que tomaron el nombre de los conventos de Recoletos, San Jerónimo y Nuestra Señora de Atocha, respectivamente. Hoy en su lugar se hallan los paseos de la Castellana, Recoletos y Prado.

Dejaba la ciudad cerca de la puerta de Vallecas, cercana a la actual Glorieta de Carlos V y se dirigía al este hasta desaguar en el arroyo del Abroñigal, a la altura de la confluencia de la calle de Méndez Álvaro con la M-30.

En 1624 se encauza y en el plano de Texeira se pueden ver varios puentes para cruzarlo. Uno de los más transitados estaba frente a la Calle de Alcalá.

Puentecillo del Prado (La Calle de Alcalá, Antonio Joli (hacia 1750), detalle

En 1766 Carlos III ordena construir una mina para cubrir el arroyo, para evitar las avenidas que se producían en sus márgenes.

Arroyo de la Gavia

Desembocadura del arroyo de la Gavia en el Manzanares

Afluente del río Manzanares por su izquierda, a la altura de la Villa de Vallecas.

Da nombre al futuro Parque de la Gavia, de Toyo Ito, y a la Depuradora de la Gavia y conserva un resto mínimo de vegetación de ribera, entre la Avenida del Mayorazgo y la M-31.

Está soterrado desde la Depuradora de la Gavia hasta una decena de metros antes de su desembocadura en el Manzanares.

Arroyo Leganitos

Arroyo de Leganitos (parte superior) – Plano de Mancelli (1623)

Transcurría por la calle del mismo nombre, cayendo hacia el Manzanares por la cuesta de San Vicente, que es la vaguada formada por el arroyo.

Pasaba por los jardines del Palacio Real y recibía las aguas de los arroyos de Arena y Minillas.

Su nombre parece provenir de la palabra árabe al-gannet, que significa huertas. Durante la época musulmana, toda la zona estaba formada por numerosas huertas que, tras la reconquista, pertenecieron al convento de San Martín. Aparece ya nombrado en la época islámica de la villa, como una cárcava o avenida fluvial que corría por el lado oeste de la fortaleza emiral.​

La actual plaza de España era un barranco que se salvaba gracias al puente de Leganitos, construido en 1616 sobre el arroyo.

Arroyo Luche

Otro de los fluentes del Manzanares. Pasaba por los barrios de Aluche, Lucero y Puerta del Ángel, atravesando el parque de Arias Navarro, la calle de Cebreros, y la calle de Sepúlveda.

Su desembocadura se encuentra a la altura del polideportivo La Ermita.

Una mala interpretación de los mapas en los que figuraba originó el nombre del barrio de Aluche, ya que el arroyo figuraba como A. Luche o A Luche.

Fue canalizado en los años 50 del s.XX.

Arroyo Meaques

Llamado también Meaque o Beaco, se origina con las aguas de los arroyos de Retamares, Charcón y Valchico.

Nace en Pozuelo de Alarcón, cruza la Casa de Campo, el Zoológico y el Lago y desagua en el Manzanares, ya canalizado de forma subterránea, cerca del Puente de Segovia.

Arroyo de Meaques en las proximidades de lago de la Casa de Campo

Algunos investigadores ven un origen romano en su nombre: miacvm, aunque no está demostrado.

Destacan los puentes que Sabatini construyó sobre él y con su agua se abastece el lago de la Casa de Campo.

El último gran arroyo de Madrid que permanece descubierto, su tramo final, que desemboca en el Manzanares, fue canalizado.

Arroyo de los Pajaritos

Discurría paralelo a la calle de Ayala y desembocaba en el arroyo Abroñigal.

Arroyo de los Pinos

Nacía en el antiguo pueblo de Chamartín de la Rosa, desembocando en el Manzanares, a la altura del Hipódromo de la Zarzuela, y cruzaba el barrio de Tetuán.

Las calles de Pinos Alta y Pinos Baja tomaron sus nombres del arroyo.

Arroyo Matalobos

Su nombre provendría de unos lobos que fueron matados en sus cercanías.

Pasaba por la calle de San Bernardo y por la calle de las Minas, donde había un puente para cruzar que fue derribado por las tropas de Enrique II.

Arroyo de San Bernardino

Manantial de la Salud del arroyo de San Bernardino, Parque del Oeste

Afluente del Manzanares. Discurre canalizado casi en su totalidad, dentro de los límites del Parque del Oeste, en el que nace.

Arroyo de San Bernardino

A la altura del Paseo de Ruperto Chapí, quedó enterrado bajo cuatro o cinco metros de tierra al construir dicha calle, estando ya soterrado hasta su desembocadura al río.

Está seco salvo en momentos de lluvia, cerca del Puente de los Franceses.

La calle de la Princesa, y la de Isaac Peral hasta Cristo Rey eran conocidas como camino de San Bernardino o de Las cruces.

Arroyo de San Pedro

Fluía por un barranco del mismo nombre que se corresponde hoy con la calle de Segovia, tras nacer en las fuentes de San Pedro, en la actual plaza de Puerta Cerrada y desembocaba en el Manzanares.

Calle de Sagovia, antiguo barranco del arroyo de San Pedro

Fue el primer curso de agua que tuvo la ciudad de Madrid y según la teoría de Jaime Oliver Asín, su nombre original fue Matrice. Según esta teoría, en sus cercanías surgiría el hipotético poblado visigodo preislámico. Los musulmanes lo denominaron Maŷrit, del que tomó su nombre Madrid.

Actualmente se encuentra soterrado en su totalidad.

Arroyo Valnegral o del Alto Abroñigal

Afluente del arroyo de la Fuente Castellana, fue soterrado a partir del s. XVI. Suele confundirse, por cuestiones de nomenclatura, con dos de los más antiguos viajes de agua de Madrid, el Alto y el Bajo Abroñigal, ya que desde la Edad Media, este arroyo aparece recogido también con el nombre de «Alto Abroñigal».

La primera referencia que tenemos del Valnegral es en el Fuero de 1202:

…Otro abrevadero en el vado Arenoso, desde la Torre de Abén Crespín hasta la cueva de Olmeda; y del Moral de la Almuina hasta Codo, bajo las casas; y otro donde se encuentra Rabudo en el Guadarrama. Del arroyo de Fonteforosa hasta el Soto de Pedro Glodio del Anora arriba, a donde quisieren. Y desde donde se encuentra el arroyo de Atocha en Valnegral hacia abajo.

También aparece en varios documentos sobre concesiones o compras de terrenos de la Orden de Calatrava en 1206 y en una cédula de Alfonso VII, de 1126 en la que da poderes al abad de Domingo de Silos para que comience a habitar el arrabal de la Villa, concediéndole también la administración de dos aldeas: Valnegral y Villanueva del Jarama.

Arroyo de la Veguilla

Tapado por la avenida de la Ilustración, desaguaba en el río Manzanares.

Arroyo de la Zarzuela

Su nombre deriva del diminutivo de zarza.

Nace en Majadahonda y cruza todo el monte de El Pardo de este a oeste, pasando por debajo del Palacio de la Zarzuela. Desemboca en el Manzanares.




El agua en Madrid (III) – Los aguadores

Aguadores de barrica (1850)
Aguadores de barrica en una fuente de Madrid (c. 1850)

 

Desde el s. X, las fuentes públicas de Madrid eran abastecidas con el constante caudal de los viajes de agua. Sólo aristócratas y órdenes religiosas disponían de caños privados en sus terrenos, el resto de la población iba con tinajas a recoger el agua de las fuentes.

El reparto de las aguas madrileñas era desigual: en 1727, el caudal de los cuatro viajes principales de Madrid se repartía a razón de un 55% para los 471 caños particulares y un 45 % para las 43 fuentes públicas.

A las fuentes públicas se dirigían no sólo los particulares, sino también los aguadores, transportadores de agua a pago.

La confluencia de gente a las fuentes públicas causaba muchos problemas, así que se tuvo que regular el acceso a los caños: se dividieron en caños para aguadores y para el público, llegando a existir fuentes para uso exclusivo para los primeros, siendo prohibido su acceso a los otros. También los hubo de uso mixto.

La necesidad de este reparto surgió  porque los aguadores se adueñaban de los caños, sin dejar recoger agua a los vecinos se acercaban, generando disputas que a veces acababan en altercados.

Estos aguadores, muchos con fama de jaraneros, se instalaban en las principales fuentes de Madrid y allí, esperaban que les llegase un encargo o pedido. La mayoría del tiempo la invertían en torno a estos caños.

La profesión comienza a regularse durante el reinado de Felipe II. Se establece que los cántaros de transporte de agua no deben sobrepasar los cinco azumbres de volumen (10,25 litros). Los alfareros de Alcorcón elaboraban los cántaros de esta medida, incluyendo un sello especial para evitar las posibles falsificaciones de recipientes.

Más adelante, en el s. XIX, comenzaron a llevar uniforme y atener cada uno un número de licencia que le permitía comerciar con el agua de una fuente en concreto. El uniforme constaba de una chaqueta oscura de paño, con el escudo del Ayuntamiento y el número de la licencia bordados en la solapa, y una doble fila de botones dorados; chaleco rojo y pantalón pardo sujeto con una faja roja. Era obligatoria la gorra, de fieltro con visera, con una chapa de metal con el nombre de la fuente asignada (en verano, el uniforme era más sencillo y ligero). Las concesiones de las fuentes a cada uno de los aguadores del gremio eran subastadas una vez al año el Ayuntamiento.

Aguadores en la fuente de Cibele (Grabado ca 1800)
Aguadores en la fuente de Cibeles (grabado ca 1800)

Los incendios de la Plaza Mayor hicieron pensar al Ayuntamiento que se les obligara a acudir en caso de incendio, llegándose a confiscar sus cántaros en caso de emergencia.

Existían diferentes tipos de aguadores:

Los chirriones, de cuba o de cuatro arrobas (aprox. 46 kg) desplazaban su mercancía en carro, con la ayuda de burros, cargando cuatro o cinco cántaros.

Aguadores con carro (s XX)
Chirrión: aguador con carro (pp. s. XX)

Los aguadores de barril o de cántaro, portaban el cántaro al hombro y servían a domicilio.

Aguador de cántaro - White (grabado hacia 1800)
Aguador de cántaro (White, grabado ca. 1800)

Por último, los vendedores de agua fresca, que llevaban un cántaro y un vaso por la ciudad, voceando su mercancía. Estos últimos eran muy populares en las procesiones religiosas o actos públicos diversos, e introdujeron la costumbre de servir el agua acompañada de unas gotas de anís, limón, azucarillos… Existiendo un tipo distinto de aguador, dependiendo del aderezo añadiesen al agua.

Vendedoras de agua fresca (1955)
Vendedoras de agua fresca (1955)

Para las primeras décadas del s. XIX (datos de un estudio de 1822), el agua más demandada en Madrid era la de la plaza de Puerta Cerrada, de la que recogía agua 142 aguadores. Le seguían en importancia las de la Puerta del Sol (88), la plaza de la Villa (55), la Puerta de Moros (53) y Cibeles (33). En esta época, la cifra de aguadores de Madrid se multiplicó por dos, llegando hasta casi 2.000.

El ocaso de los aguadores en Madrid comenzó  tras la construcción del Canal de Isabel II: las casas de los barrios nuevos (como el de Salamanca) se construyen ya con agua corriente. Los aguadores se fueron extinguiendo según se iban extendiendo las instalaciones de agua potable en las casa, desapareciendo a principios del s. XX.

 




El agua en Madrid (II) – Los «viajes de agua»

Periodo medieval

Madrid siempre ha disfrutado de abundancia de aguas, tanto superficiales como subterráneas, hasta el punto de que, según la hipótesis más aceptada (Jaime Oliver Asín, Historia del nombre de Madrid, 1959), el nombre original de nuestra ciudad haría alusión a esta circunstancia: MatriceMaŷritMadrid, lugar con agua.

Esta abundancia de agua fue narrada por algunos autores, como Fernández de Oviedo a principios del s. XV:

« (…) En muchas partes de esta villa, el agua está cerca de la superficie de la tierra, y muy someros los pozos, tanto que con el brazo, sin cuerda, pueden tomar el agua en ellos (…) Así que con razón se movieron á decir los antiguos que aquella villa está armada sobre agua ó fundada sobre agua, (…) ».

Tan importante fue el agua para Madrid que san Isidro, patrón de la villa, tuvo primeramente el oficio de pocero y se hizo famoso por ser capaz de detectar acuíferos.

Desde su fundación en el s. IX,  Madrid tuvo un problema de abastecimiento: era imposible el aprovechamiento del río Manzanares: por su bajo caudal (objeto de coplas y sátiras desde tiempos tempranos), y por un desnivel inadecuado para su explotación efectiva.

El Madrid medieval se expande hacia el noroeste, hacia Alcalá, en dirección opuesta al río, buscando nuevas fuentes de abastecimiento de agua. Este crecimiento urbano hace que la demanda de agua supere pronto el caudal de los arroyos aprobechables que discurrían por la villa.

Desde un primer momento, ya en época emiral, se excavan pozos y se instalan norias, pero en muchos casos se obtenían aguas salobres y de baja calidad, aguas gordas.

Los ingenieros hidráulicos musulmanes de Maŷrit establecen un sistema de captación de aguas subterráneas: las Qanat. Se trata de un sistema ideado en Persia, solución ideal que proporciona un caudal suficiente para la población de Madrid durante siglos. Evolucionan a lo largo de los años en los viajes de agua, definidos como ríos artificiales que desembocan en aljibes. Su época de mayor esplendor y proliferación será entre los ss.XVII – XVIII.

Los viajes de Agua

Con el establecimiento de la Corte en Madrid, durante el reinado de Felipe II, comienza a escasear el agua potable, debido a un aumento la población espectacular y a la tala y destrucción de los montes y prados que rodeaban la Villa, que ocasiona la aridez del suelo y el desecamiento de manantiales.

Se recurre a la captación de aguas subterráneas para el abastecimiento de la población a través de los viajes de agua.

Único sistema utilizado desde su introducción en Madrid en el s.IX hasta mediados del s.XIX, consistía en una serie de pozos y galerías, de drenaje o de captación que finalizaban en fuentes públicas que eran de uso de los vecinos y aguadores.

El sistema de viajes de agua estaba compuesto por una serie de túneles o minas, caños y fuentes.

Los túneles tenían la altura suficiente para que pudiese pasar una persona y, en el centro del suelo, una cañería para transportar el agua. Existían tres tipos:

  • Túneles de captación, por debajo del nivel freático. Nacían al noreste de Madrid, entre los caminos de Fuencarral y Alcalá, en los términos de Fuencarral, Chamartín, Canillas y Canillejas. Se excavaban a una profundidad de

    entre 5 y 40 m, siempre en declive. Estaban revestidos de ladrillo, en bóveda, cuando había peligro de derrumbe. El agua se filtraba a través de sus paredes.

  • Túneles de conducción, por encima del nivel freático. Eran una serie de minas construidas para el transporte de agua hasta la Villa. Cada cien pasos, se abría un arca, depósitos para que el agua reposase y se hiciese cristalina. A lo largo de su recorrido también se encontraban cambijas, depósitos usados para desviar el curso del agua en ángulo recto.

  • Túneles de respiración, construidos en vertical, se tapaban con capirotes de piedra en forma troncopiramidal, de más de medio metro de alto.

Capirote del viaje de Amaniel en la Dehesa de la Villa
Capirote del viaje de Amaniel, en la Dehesa de la Villa

  • Los caños eran de barro cocido sin vidriar, para conservar el sabor del agua. Para su confección se usaba preferentemente el barro de Madrid. En algunos casos, los caños de salida eran de uso privado y vertían en hospitales, conventos, albercas para campos de cultivo, etc. Los contratos para uso privativo eran renovados cada año y se pagaba por el volumen, no por el gasto de agua realizado.

 

Los viajes de agua
Plano y esquema de los viajes de agua de Madrid (Fuente: Nacho Catalán, El País)

 

Para calcular el volumen de agua de los caños, se definió el real de agua: caudal de agua que salía por un caño cuya boca era del diámetro de un real de plata. En Madrid se fijó en 3 pulgadas cúbicas por segundo (~37,55 cm3/seg), o 100 cubas al día (equivalente a 32 hl en el canal del Lozoya). Los caños gruesos se denominaban naranjeros y los estrechos, limoneros.

El caudal se medía dos veces al año, en primavera y en otoño.

Las fuentes no poseían grifo y si se tapaban inundaban los tramos de los viajes. En algunos casos conservamos diversas descripciones: caños de Leganitos (ya citados por Cervantes), fuente del Berro, fuente de los Caños del Peral (ubicada en la actual plaza de Isabel II y que se denominó también Fuente del Arrabal), etc.

Dependían de la Junta de Fuentes y ésta directamente de la Corona. La Junta estaba presidida por el Corregidor de la Villa.

El encargado de las obras de los viajes era el Maestro Mayor de Fuentes, cargo que solía recaer en el Maestro Mayor de Obras de la Villa.

Llave del viaje de agua de la Castellana y la Alcubilla
Llaves de los viajes de agua de la Castellana y la Alcubilla (Museo de San Isidro)

La llave de la entrada a los distintos túneles era custodiada por el Mestro Fontanero encargado del viaje correspondiente. Se podía acceder a los túneles, arcas y cambijas a través de pozos y escaleras, desde la calle o desde casas particulares.

El agua de los viajes poseía diversas concentraciones de elementos como sulfatos, cal, magnesio y carbonato de sodio. El carbonato de sodio (sosa) le proporcionaba un sabor característico.

Dependiendo de la calidad, había dos tipos de aguas: finas y dulces. Las aguas finas o dulces eran las que tenían las características necesarias para poder ser bebidas. Las aguas gordas tenían otros usos: riego, limpieza, lavaderos, industria, abrevaderos, etc. y normalmente pertenecían a particulares, que la vendían a los usuarios.

La Casa Real se construyó un viaje propio, el de Palacio o Amaniel, que era gestionado por la junta de Obras y Bosques y daba servicio al Alcazar y a los jardines del Retiro. Aún así, Felipe V compraba en exclusiva las aguas de la Fuente del Berro.

Los viajes de agua funcionaron oficialmente hasta el s.XIX. Aunque en algunas ocasiones se siguieron usando has bien entrado el s. XX. Por ejemplo, en 1913 o 1917 el Canal de Isabel II corto el agua porque venía turbía y la población de Madrid acudió a las viejas fuentes.

Principales viajes de agua de Madrid

(Entre paréntesis, año de construcción, cuando es conocido)

Viajes de aguas finas o dulces:

Los principales viajes de aguas dulces de Madrid fueron:

  • Viaje de la Alcubilla (1399):
    • 22 km, 20 arcas o cambijas, 70.600 l por día, 66 fuentes.
    • Nacía en la dehesa de Chamartín, en el valle de la Alcubilla, antiguo término de Fuencarral.
    • Entrada a Madrid por Tetuán, a 18 m de profundidad.
    • Abastecía al barrio de Chamberí.

 

  • Viaje del Alto Abroñigal (Noticias de obras en 1613-1614):
    • 14 km, 27 arcas o cambijas, 292.149 l/día .
    • Surtía 19 conventos y hospitales, 187 casas y palacios particulares y nueve fuentes públicas.
    • Entre otras, surtía a la fuente del Buen Suceso, coronada por Mariblanca.
    • Nacía junto al puente del arroyo Abroñigal (hoy M-30), a 4 m de profundidad, en el antiguo término de Canillas.
    • Por la calle de Alcalá, llegaba a Madrid a la altura de la actual plaza de Colón.

 

  • Viaje del Bajo Abroñigal (primeras noticias de 1557):
    • 8 km, 41 arcas o cambijas, 1.129.194 l/día.
    • 18 conventos y hospitales, 129 casas y palacios particulares, 19 fuentes públicas.
    • Surtía la Fuentecilla de la calle de Toledo.
    • Nacía en el arroyo Abroñigal, al sur del viaje del Alto Abroñigal, en la Casilla de los Mochuelos, en lo alto de la calle de Alcalá, a 3 m de profundidad, en el antiguo término de Canillejas.
    • Llegaba a Madrid al mismo lugar que el del Alto Abroñigal.

 

  • Viaje de la Fuente Castellana (1621):
    • 52 arcas o cambijas, 284.922 l/día.
    • Surtía a 35 conventos, hospitales y cárceles, 192 casas privadas y 17 fuentes públicas.
    • Nacía en la Casa de Maudes, al oeste de la carretera de Francia, a unos 10 m de profundidad.
    • Entraba a Madrid por un arca situada a la altura de la actual plaza de Emilio Castelar.
    • En la glorieta de Bilbao se le unían los viajes de la Alcubilla y de Contreras.

Otros viajes de aguas finas fueron:

  • Viaje Alto del Retiro (1631):
    • Pinar de ChamartínCasa de Fieras.
    • 15 km, 247.500 l/día, 11 fuentes.

 

  • Viaje del Bajo del Retiro u Oropesa (1631):
    • TetuánFonda de la Castellana (Castellana esquina López de Hoyos) – Retiro.
    • 4,5 km, 38.000 l/día, 6 fuentes.

 

  • Amaniel o de Palacio (reinado de Felipe III):
    • Cercanías del cementerio de FuencarralPlaza de Oriente.
    • Para el abastecimiento del Real Alcázar.
    • Se conservan varios capirotes en la Dehesa de la Villa y parte de un acueducto en la estación de Metro de Ópera.

Acueducto de Amaniel
Acueducto de Amaniel (Museo de los Caños del Peral, Metro Ópera)

 

Viaje de Amaniel
Restos del viaje de Amaniel, a su paso por la Dehesa de la Villa

 

  • Viaje de San Dámaso o de Butarque (primeras noticias de 1407):
    • El único viaje que nacía en el sur de Madrid.
    • Cerro Negro (Carabanchel Bajo) – Huertas de San Dámaso.
    • 2,5 km, surtía a las huertas de San Dámaso y a la fuente del Puente de Toledo.

 

  • Viaje de Retamar (1829):
    • Arroyo de Peña Grande, en El PardoCabecera de la Fuente de la Reina.
    • 2 km, 40.000 l/día.

 

  • Viaje de la Fuente de la Salud (reinado de Felipe V):
    • Cerro del Pimiento, cerca del camino de El PardoFuentes de piedra berroqueña del puente de Segovia.

 

  • Viaje de la Fuente del Rey (1596):
    • (Se desconoce donde comienza) – Fuente del Rey.
    • Margen izquierda del Manzanares, km 5,5 de la antigua carretera de Castilla.

 

Viajes de aguas gordas

 

  • Viaje de la Fuente del Berro (primera mitad del s.XVI)
    • Nace bajo la plaza de Toros de las Ventas.
    • Posible ramal del viaje del Bajo Abroñigal.
    • Su agua, apesar de ser gorda, era la preferida por la Casa Real.
    • Sus aguas estaban poco contaminadas, por encontrarse alejado del casco urbano.
    • Los reyes llevaban su agua en sus desplazamientos por los distintos Reales Sitios.
    • La fuente del Berro se encuentra junto al parque del mismo nombre, en la calle Gabriel Abreu.
    • Sus dos ramales se unen en la calle Peñascales, alimentando el Estanque de los Patos.

Viaje de la Fuente del Berro
Restos del viaje de la Fuente del Berro, restaurados

  • Viaje de la Fuente de Leganitos (1623)
    • Nacimiento en los altos de San Bernardino, en la calle de la Princesa.
    • Sus aguas fueron alabadas López de Hoyos y  por Cervantes en su Quijote:

«Otro libro tengo también, a quien he de llamar Metamorfóseos, o Ovidio español, de invención nueva y rara, porque en él, imitando a Ovidio en lo burlesco, pinto quién fue la Giralda de Sevilla y el ángel de la Madalena,e​ quién el Caño de Vecinguerra,f​ de Córdoba, quiénes los Toros de Guisando, la Sierra Morena, las fuentes de Leganitos y Lavapiés, de Madrid, no olvidándome de la del Piojo, de la del Caño Dorado y de la Priora; y esto, con sus alegorías, metáforas y traslaciones, de modo que alegran, suspenden y enseñan a un mismo punto.»
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (capítulo 22 de la Segunda Parte)

Fuente de Leganitos - Plaza de San Marcial (1864)
Fuente de Leganitos , plaza de San Marcial, actual plaza de España (1864)

  • Viaje de Contreras (-)
    • Nacía cerca del valle de Norieta, junto al antiguo camino de Postas, aproximadamente en los impares del paseo de la Castellana.
    • Bajaba a Madrid por el camino a Fuancarral.
    • En la glorieta de San Bernardo se unía al de la Castellana.

 

  • Viaje de la Fuente de la Reina (1855)
    • 4 km, 600.000 l/día, 32 fuentes.
    • El último construido por el Ayuntamiento de Madrid: los viajes más antiguos habían dejado de ser suficientes para el abastecimiento de agua.
    • Solución transitoria, el Canal de Isabel II estaba a punto de ser inaugurado.
    • La Fuente de la Reina se encontraba en la antigua carretera de Castilla, en El Pardo.
    • Tomaba sus aguas de los arroyos de Peña Grande, Claudiata, Regilla y Beacos.
    • Todos se reunían en la Fuente de la Reina.
    • En la antigua plaza de Leganitos (actual de España) se dividía en dos ramales.

 

  • Viaje del Prado de San Jerónimo (-)
    • Nacimiento en los alrededores de la calle del Almirante.
    • Abastecía a las fuentes del paseo del Prado.

 

  • Viaje de los Caños Viejos (-)
    • Inicio en la calle de Segovia, término al final de la misma calle, en la parte más baja.

 

  • Viaje del Conde de Salinas (probablemente 1821)
    • 2 km, 10.000 l/día.
    • Nacimiento en la antigua cañada del Lagarto, actual avenida del Doctor Arce.
    • Final en las proximidades del Museo de Ciencias Naturales.

 

  • Viaje de los Pajaritos o del Buensuceso (1604)
    • 700 m, 3600 l/día.
    • Nacía al norte de la calle de Alcalá.
    • Viaje particular, surtía la antigua quinta de los Pajaritos, entre las calles de Hermosilla y de Ayala y el paseo de la Castellana, propiedad desde 1792 de la duquesa de Córdoba.
    • En el s.XIX la finca se divide y el agua del viaje se destina a la limpieza de alcantarillas.

 

  • Viaje de las Harinas o de la Fuente del camino de Alcalá (1591)
    • Calle de LagascaPlaza de Cibeles, esquina con calle de Alcalá.
    • Su nombre podría provenir del antiguo pósito, localizado más o menos en el solar ocupado por el actual palacio de Linares.

 

  • Viaje del Hospital General (-)
    • Paseo del Prado, esquina con el jardín del Duque de Medinaceli (Hotel Palace) – Glorieta de Carlos V, junto al Hospital General (Museo Reina Sofía)

 

  • Viaje de Atocha (1620):
    • Nacía bajo la Biblioteca Nacional.

 

  • Viaje de las Conchas o de la Fuente de Apolo (-):
    • Cercanías de la antigua plaza de torosFuente de Apolo.

 

  • Viaje de Neptuno (-)
    • Real pósitoFuente de Neptuno.

 

  • Viaje de Toledo (-)
    • Calle ImperialEstanque de la Puerta de Toledo.
    • Para servicio del antiguo matadero, cercano a dicha puerta.

 

  • Viaje de los Gremios (1757)
    • Nacimiento en la calle Salustiano Olózaga.

 

  • Viaje de las Pascualas (1611)
    • Oeste del antiguo hipódromo (Nuevos Ministerios).
    • Surtía al antiguo convento de monjas de San Pascual (Paseo de Recoletos, semiesquina con la calle Prim).

 

  • Viaje de Meaques (-)
    • Cerca de arroyo Meaques.
    • Para riego y para llenar el estanque de la Casa de Campo.
    • Se conservan varios kilómetros del canalillo rectangular de ladrillo.

 

  • Viaje de la Casa de Vacas (-)
    • Comienzo 20 m al sur de la Casa de Vacas, antigua carretera de Castilla, en la actual Casa de Campo.

 




El agua en Madrid (I) – El Manzanares

Lavanderas en el Manzanares (1878) - Casimiro Sainz

Lavanderas, Casimiro Sainz (1878)

El río en la historia

Evidentemente, no nos encontramos ante uno de los ríos importantes de nuestra geografía, pero su relación con Madrid le ha concedido una una gran importancia histórica, ya desde su fundación en el s. IX, en el cerro a orillas del Manzanares.

Prehistoria – Se desarrolla un intensa actividad humana en muchos puntos de su curso. Los yacimientos nos muestran presencia de pobladores en sus terrazas desde el Paleolítico.

Época romana y Antigüedad Tardía –  Con la romanización del interior de la península ibérica, en los ss. II y I a.e.c., surgen núcleos de población en torno al curso del río, sobre todo villas, como las de la Torrecilla (Getafe) y la de Villaverde.
Del periodo visigodo (ss. VI-VIII) se encontraron enterramientos en la Casa de Campo y en el yacimiento de Pista de Motos, en Villaverde.

Real de Manzanares
Castillo de los Mendoza, en Manzanares el Real, desde el embalse de Santillana

Edad Media – Se forma en su cuenca alta el Real de Manzanares, un Señorío bajo el control de la Casa de Mendoza, objeto de disputa entre las Comunidades de Villa y Tierra de Madrid y Segovia.
Antiguamente era conocido como Guadarrama, su nombre actual se lo da el duque del Infantado en el s. XVII, por el Real de Manzanares, su señorío principal.
El Fuero de Madrid, de principios del s. XIII, no recoge «Manzanares» como nombre del río. En el apartado donde se regula la pesca en el río de la ciudad, si que aparece el nombre «Guadarrama»:

El que matare pescado en el Guaderrama, desde el día de Pascua del Espíritu Santo o Cincuesma hasta San Martín con asedega o con mandil o manga, peche dos maravedises previa probanza.
(Rúbrica LVI)

 

Manzanares - Vingarden detalle
Vista de Madrid (detalle), Anton van der Wyngaerde (h. 1562)

 

Ss. XVI y XVIIFelipe II y Felipe IV quieren que los ríos Tajo y Manzanares se hagan navegables. La Junta nombrada para tal proyecto llegó a contestar con el siguiente argumento:

Si Dios hubiese deseado que ambos ríos fuesen navegables, con sólo un fíat lo hubiese realizado, y sería atentatorio a los derechos de la Providencia mejorar lo que ella, por motivos inescrutables, había querido que quedase imperfecto.

 

El baile a orillas del Manzanares - Goya -1777
El baile de san Antonio de la Florida o Bailes a orillas del Manzanares, Francisco de Goya (1776)

 

S. XVIII – Se emprende una enorme obra de ingeniería que nunca fue acabada: intentar comunicar las aguas del río Guadarrama con las del Manzanares y el Tajo, para llegar al Guadalquivir y el océano Atlántico por un canal navegable de casi 800 km, con origen en la presa de El Gasco, en Torrelodones. El Manzanares sería encauzado desde el actual puente de Praga hasta su desembocadura en el Jarama en Vaciamadrid. Fracasó por las inundaciones y la construcción del ferrocarril y se desmanteló en la década de 1860.

 

Casas-lavadero del Manzanares, Baldomero Gili (c. 1915)
Casas-lavadero del Manzanares, Baldomero Gili (c. 1915)

 

Desde el establecimiento de la Corte en Madrid, en 1561, hasta el principios del s. XX, las márgenes del río eran utilizadas como lavaderos de ropa.
Durante las obras de soterramiento de la M-30 se encontraron restos de la Casa-Lavadero de Policarpo Herrera (1831), junto al puente de Toledo: varias pilas para el tratamiento de la ropa y la fabricación de jabón y lejía, una noria de sangre y una amplia zona de almacenaje.

Esclusa 1928 Rio Manzanares
Esclusa de la primera canalización, 1928

Esclusa años 50
Esclusa de la segunda canalización, años 1950s

1914 – Comienzan las obras de canalización del río a su paso por la ciudad. Proyecto del ingeniero Eduardo Fungairiño, concluyen en 1925.

  • Desde siempre ha sido considerado un río de escaso caudal. Según un diplomático alemán, el Manzanares era «navegable en coche y a caballo» («El Manzanares». Blanco y Negro (Madrid) (902), 15 de agosto de 1908).

En los años 1950s se construyen una serie de esclusas para regular el caudal y elevar el nivel de las aguas.

Madrid Río
Madrid Río

2007 – Se soterran 6 km de la M-30, formándose en torno a las márgenes el parque Madrid Río.

Renaturalización
Renaturalización del Manzanares

2016 – El Ayuntamiento decide abrir las compuertas para proceder a lo que denominó renaturalización del río. Esto favoreció la formación de isletas y el crecimiento de vegetación baja y árboles en el cauce, mejorando la calidad del agua y recuperando la diversidad biológica, perdida con el sistema de esclusas.

El río en la literatura

Las burlas por su escaso caudal han sido una constante a lo largo de la historia del Manzanares. Novelistas y poetas han dejado constancia, con sus sátiras, de la escueta corriente de nuestro río:

Francisco de Quevedo:

Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
practicante de Jarama,
buena pesca de maridos.

Muy hético de corriente,
muy angosto y muy roído,
con dos charcos por muletas,
en pie se levantó y dijo:

Tiéneme del sol la llama
tan chupado y tan sorbido,
que se me mueren de sed
las ranas y los mosquitos.

Yo soy el río avariento
que en estos infiernos frito,
una gota de agua sola
para remojarme pido.

Estos, pues, andrajos de
que en las arenas mendigo,
a poder de candelillas
con trabajo los orino.

Más agua trae en un jarro
cualquier cuartillo de vino
de la taberna, que lleva
con todo su argamandijo.

Pide a la fuente del Ángel,
como en el infierno el rico,
que con una gota de agua
a su rescoldo dé alivio.
Al revés de los gotosos
ya no se muere estantío,
pues de no gota es el mal
del que le vemos tullido.

Llorando está Manzanares,
al instante que lo digo,
por los ojos de ese puente,
pocas hebras, hilo a hilo.
Cuando por ojos de agujas
pudiera enhebrar lo mismo,
como arrojo vergonzante,
vocablo sin ejercicio.

 

Tirso de Molina, «A las niñas de Alcorcón» (fragmento):

Reíme de ver su río,
y sobre los antepechos
de su puente titular
no sé si le dixe aquesto:

No os corráis, el Manzanares;
mas ¿cómo podréis correros,
si llegáis tan despeado
y de gota andáis enfermo?

Según arenas criáis,
y estáis ya caduco y viejo,
moriréis de mal de orina
como no os remedie el cielo.

[…]

Título de venerable
merecéis, aunque pequeño,
pues no es bien viéndoos tan calvo
que os perdamos el respeto.

Como Alcalá y Salamanca,
tenéis (y no sois Colegio)
vacaciones en verano
y curso sólo en invierno.

Mas, como estudiante floxo,
por andaros en floreos,
del Sotillo mil corrales
afrentan vuestros cuadernos…

Pero dexando las burlas
hablemos un rato en seso,
si no ya que os tienen loco
sequedades del cerebro:

¿cómo, decid, Manzanares,
tan poco medrado os vemos,
pretendiente en esta Corte
y en palacio lisonjero?

[…]

¿Qué es la causa, pues, mi río,
que tantos años sirviendo
no os den siquiera un estado
que os pague en agua alimentos?

Filipo os quiso hacer grande
después de haberos cubierto
delante de él con la puente,
y él mismo os puso el sombrero.

Pedidle al Cuarto mercedes,
que otros han servido menos
y gozan ya más estados
que cuatro pozos manchegos.

[…]

¡Ánimo, cobarde río,
quebrantad vuestro destierro,
y pues rondáis a Palacio
entraos una noche dentro!

 

Julius Milheuseur en el siglo XVII
Vista de Madrid, Julius Milheuseur (s. XVII)

 

Luis de Góngora:

Duélete de esa puente, Manzanares;
mira que dice por ahí la gente
que no eres río para media puente,
y que ella es puente para muchos mares.
 
Hoy, arrogante, te ha brotado a pares
húmedas crestas tu soberbia frente,
y ayer me dijo humilde tu corriente
que eran en marzo los caniculares.
 
Por el alma de aquel que ha pretendido
con cuatro onzas de agua de chicoria
purgar la villa y darte lo purgado,
 
me di, ¿cómo has menguado y has crecido,
cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria?
-Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado.

 

Baño en el Manzanares - Años 30
Baños en el Manzanares (años 1930s)

 

Pío Baroja, «Vitrina pintoresca» (fragmento):

Río trágico, siniestro, maloliente; río negro que lleva detritos de alcantarillas, fetos y gatos muertos.

 

El río y su recorrido

Curso alto – El nacimiento del Manzanares

Ventisquero de la Condesa
Ventisquero de la Condesa, con las antenas de la cima de la Bola del Mundo (2.265 m)

  • Nace en el ventisquero de la Condesa, en la vertiente sur de la Cuerda Larga, a 2190 m.
    • Su fuente está en el municipio de Manzanares el Real, al que se dirige bajando por la Pedriza.

Embalse de Santillana y La Pedriza
Embalse de Santillana. Al fondo, La Pedriza

  • Es retenido en el embalse de Santillana (1907).
  • Pasa por Colmenar Viejo, donde se conservan antiguos puentes (como los del Batán y del Grajal, de origen medieval), batanes y molinos, construidos para el aprovechamiento del río.
    • También se conservan instalaciones del canal de Santillana (1898)​

Curso medio – Pasando por la ciudad

El Manzanares a su paso por El Pardo
A su paso por El Pardo

  • Cruza el monte de El Pardo, espacio protegido, ya en el municipio de Madrid.
    • Es represado en el embalse de El Pardo, para regular las presas de canalización del río a su paso por Madrid.
    • Atraviesa zonas de encinar denso y adehesado, uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa.

Aliviadero del embalse de El Pardo
Aliviadero de la presa de El Pardo

  • Atraviesa el barrio de El Pardo, donde forma un estanque (la Playa de Madrid, usado antiguamente como zona de baño), y las áreas recreativas y deportivas de Somontes y Puerta de Hierro y bordea el Hipódromo de La Zarzuela.
  • A partir del puente de los Franceses entra en el casco urbano de Madrid.
    • A su paso por la ciudad se encuentra canalizado.
    • Atraviesa la antigua dehesa de Arganzuela, dejando a su derecha la Casa de Campo, Latina, Carabanchel, Usera y Villaverde y a su izquierda el resto de la ciudad.
    • Cruza algunos puentes monumentales: puente de los Franceses (1860-62), puente de la Reina Victoria (1908-09), puente del Rey (1816), puente de Segovia (1582-84), puente de Toledo (1718-32), puente de Perrault (2010-11), y puentes Cáscara o puentes Gemelos (2010-11).

Curso bajo – El fin del camino

Desembocadura del Manzanares
Desembocadura del río Manzanares en el Jarama

  • Deja Madrid por el extremo sur.
    • En esta zona se creó el Parque Lineal del Manzanares.
    • Tras recorrer 30 km por su término municipal.
  • Cruza la pedanía de Perales del Río, perteneciente a Getafe.
  • Pasa Rivas-Vaciamadrid, junto a La Marañosa, prácticamente en paralelo con el río Jarama, en el que finalmente desemboca, cerca de la presa del Rey.
  • Esta parte del río se encuentra protegido dentro del Parque Regional de los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama o Parque Regional del Sureste de Madrid (1993).

El río y sus afluentes

[En construcción…]