Especial — Navidad en Madrid

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Calendario litúrgico de la Navidad

  • Adviento – Entre 22 y 28 días antes de Navidad: 4 domingos antes, el primero es el primer domingo del calendario litúrgico.

    • Tiempo de reflexión y reconciliación antes de la Natividad. Color Morado.
    • 2022 → Del domingo 27 de noviembre al sábado 24 de diciembre.

  • Inmaculada Concepción de María – 8 de diciembre.

    • Se coloca del belén, sin Niño ni Reyes Magos.

  • Natividaddel Señor – 25 de diciembre.

    • Nochebuena: vísperas de Navidad.
    • Se coloca el Niño en el belén.

  • Santos Inocentes – 28 de diciembre.
  • SagradaFamilia – Domingo dentro de la Octava de la Navidad. (O el 30 de diciembre, si Navidad cae en Domingo).

    • 2022 → 30 de diciembre.

  • Epifanía – 6 de enero.

    • Se colocan los Reyes Magos en el belén.

  • BautismodelSeñor – Domingo después de la Epifanía.

    • 2022 → 8 de enero.

  • LaCandelaria – 2 de febrero.

    • Purificación de María, Presentación de Jesús en el Templo, Circuncisión del Señor
    • Se quita el belén.
    • Fin del Tiempo de Navidad.


Tradiciones navideñas en Madrid

La Pastorela de Braojos

Danza pastoril tradicional realizada en la localidad de Braojos de la Sierra.

No sabemos exactamente cuándo comenzó esta tradición: los primeros escritos a los que hace referencia datan del s. XV, aunque se piensa que se remonta al s. XIII.

En Nochebuena, los pastores bajan al pueblo y van a la iglesia del pueblo a presentar al Niño Dios los mejores corderos de sus rebaños en la misa del Gallo. A su lado, los músicos tocan el tema de la pastorela con instrumentos artesanales: tambor, panderetas, zambombas, almirez y arrabel((Instrumento compuesto por huesos de cordero engarzados con alambre y colgados al cuello con una cuerda que se hacen sonar rozándolos con unas castañuelas)).

La misa comienza cantando villancicos. Nueve pastores entran bailando y se acercan al altar, dirigidos por el zarragón, que lleva un cordero para ofrecerlo al Niño Jesús. Van formando dos hileras con él en medio y con el cayado que llevan en la mano van marcando los pasos. Visten traje de cuero, recuerdo de los antiguos arreos de los pastores, albarcas y una zamarra.

Bailan en diferentes partes de la misa, que se realiza en latín popular: el Kirie, el Gloria, el Credo, el Agnus Dei y la Eucaristía.

En Braojos se representa la Pastorela en la misa del Gallo, Navidad, Año Nuevo y Reyes.

El «pollito» de Cenicientos

Canción popular de la localidad de Cenicientos relacionada con la celebración de la Pastorela.

En la letra podemos oír cómo se va vistiendo al pollito((Un niño pequeño)) con las prendas tradicionales de los pastores de la Sierra: le ponen sus mejores galas para ir a adorar al Niño a la misa de Navidad junto a los demás pastores que bailarán durante la celebración.

Las prendas con que engalanan al pollito son:

  • Patines: calcetines
  • Albarcas: calzado rústico elaborado con cuero crudo y con suelas hechas de neumático, que cubre sólo la planta del pie y el empeine.
  • Polainas: medias o calcetines sin pie, hechas generalmente de lana o cuero, que protegen la pierna colocándose por fuera del pantalón y del calzado.
  • Zahones: revestimiento de cuero que se ciñe a la cintura y protege las piernas.
  • Chaleco
  • Chaqueta
  • Zamarra:
  • Sombrero: sombrero chambergo, de ala ancha.

La Luminaria y el Baile del Niño de Navalagamella

La Luminaria

En la mañana del 31 de diciembre, los hombres del pueblo acuden al arroyo de la Dehesa para cortar leña de encina, y allí pasan el día. Al atardecer cargan la leña y la llevan a la Plaza de España donde, llegada la noche, será quemada en una gran hoguera, conocida como la luminaria.

Tras la celebración del Año Nuevo, bailarines vestidos con el traje típico, hacen su último ensayo cerca de la gran hoguera para la celebración del día siguiente, al son del tambor y la dulzaina. Antiguamente era también costumbre que los mayordomos((Elegidos entre los quintos de ese año.)) invitasen a vino y tabaco durante los bailes. La noche termina con un gran baile de Fin de Año.

Día del Niño y Día del Bollo

El 1 de enero se celebra una misa en honor a Jesús Niño amenizada por una rondalla, villancicos acompañados de bandurria y laúd y una procesión con la imagen del Niño Jesús, adornada con mandarinas, que portan a hombros los 4 mayordomos.

La procesión es acompañada por cuatro bailarines que danzan y tocan las castañuelas, al ritmo del tambor y la dulzaina((Es tradición que la pareja que toca ambos instrumentos vengan de una misma familia de músicos segovianos que, año tras año, acuden a la celebración.)).

El 2 de enero prosigue la celebración con el díadelBollo, durante el cual, mayordomos y bailarines, acompañados de los músicos, recorren las casas de la localidad pidiendo el aguinaldo. En el pasado era costumbre dar algo de comer y unas monedas a los bailarines y mayordomos. El dinero obtenido por los mayordomos era para pagar a los músicos, mientras que lo conseguido por los bailarines era para ellos.

Durante estos dos días los bailarines visten con el traje típico, que consiste en un sombrero adornado con cintas y broches, y un mantón de Manila. Los mayordomos únicamente llevan el sombrero. Además de lo mencionado, el primer mayordomo llevaba el denominado bolsillo, una especie de bufanda larga de hilo terminada en borlas y con una ranura en el centro en donde se depositaba el dinero recaudado. El bolsillo, que podía ser de varios colores (rojo pálido, negro y azul claro) era tejido por un preso. Actualmente esta tradición se ha perdido.

Otras tradiciones navideñas

El sorteo de la lotería de Navidad

Fue Carlos III el que trajo los sorteros de lotería a España, en la forma de Lotería del Estado y con lo que se recaudaba con los sorteos se sufragaban los gastos del hospital de Madrid.

El d18 de diciembre de 1812, durante la guerra de Independencia, se instaura en Madrid el sorteo de Lotería de El Gordo, similar a la actual Lotería Primitiva, aunque se tuvo que realizar en Cadiz, que no estaba en manos francesas.

Es a partir de diciembre de 1892 cuando se le empieza a denominar como Sorteo de Navidad.

Doña Manolita

Manuela de Pablo, madrileña, abrió con sus hermanas, en 1904, su primer local de venta de Lotería, en la calle de San Bernardo.

Según se cuenta, Manuela fue al santuario de Lourdes y, a raíz de esa visita, encadeno la venta de premios importantes, alcanzando una gran fama entre los que jugaban a la Lotería de Navidad.

Se muda en 1931 a la Puerta del Sol esquina a la calle Arenal, ya llamándose la administración Doña Manolita, y siguió repartiendo premios hasta su muerte en 1951. Tras su muerte la venta de lotería la hereda una de sus hermanas y de ahí a sus descendientes abriendo otra administración en la Gran Vía llamada Hermana de Doña Manolita.

La sede de Gran Vía se mantuvo hasta 2011, cuando se trasladó a la vecina calle del Carmen.

La iluminación navideña

La iluminación con luz eléctrica en Madrid llega en el s. XIX, pero ya antes se iluminaban las calles en Navidad: se colocaban velas que señalaban el camino a seguir por los Reyes Magos.

Parece ser que algunos madrileños buscaban forasteros y les acompañaban por las calles con cacerolas y cencerros, haciendo una serenata, diciéndoles que siguiendo las velas encontrarían a los Reyes Magos. Al final, acababan en cualquier taberna siendo objeto de escarnio y bromas por parte de los parroquianos. Estas rondas se prohibieron en 1862.

Pero no es hasta 1962 que aparece lo que podemos considerar la primera iluminación navideña de la ciudad, a iniciativa del alcalde, el Conde de Mayalde. El 21 de diciembre se instalaron tres farolas en la plaza del Callao, impresionando a los madrileños y llegando a salir en los periódicos del día siguiente: «A las ocho de la noche salió el Sol en Callao»; «La noche parece definitivamente vencida»; «En la plaza del Callao no se pone el sol»…

Las campanadas y las uvas en la Puerta del Sol

Tomar uvas por Nochevieja era una costumbre burguesa muy extendida en Alemania y en Francia, de ahí pasó a España. En 1882, con la prohibición de las rondas navideñas con forasteros, surge una nueva forma de burla popular, esta vez en la Puerta del Sol: se reunieron cientos de vecinos la Nochevieja de ese año para satirizar las costumbres burguesas y tomar las uvas como los ellos.

A partir de 1897 ya se había convertido en tradición y no se interrumpió nunca.

La costumbre se ve impulsada en 1909 cuando hubo un importante excedente de producción de uvas de mesa. Los productores pidieron ayuda a las administraciones para darle salida, y es ese año cuando empieza a generalizarse la costumbre en as casas, y no sólo en la Puerta del Sol.

La cabalgata de reyes

La primera cabalgata de los Reyes Magos que se celebró en Madrid fue el día 5 de enero de 1928: salió del Circo Price (Plaza del Rey) y acabó en O´Donell, pasando antes por Cibeles, Atocha, Embajadores y vuelta a Cibeles y Calle de Alcalá.

Pero la primera cabalgata realmente importante de Madrid es de 1929, con el patrocinio del Heraldo de Madrid.

Aunque tenemos noticias de que antes de 1850 se celebraban unos festejos conocidos como la espera de los Reyes, en la que un grupo de ciudadanos recorría las calles de Madrid causando alboroto durante el 5 de enero, en realidad, la primera cabalgata de Reyes documentada en España es la de Alcoy (Alicante), en 1866.

Durante la Guerra Civil y la posguerra dejó de celebrarse, y se volvió a retomar la tradición en 1953.

El mercadillo navideño de la Plaza Mayor

La tradición del mercadillo de objetos navideños, figuras de belén, instrumentos tradicionales y artículos de broma en la plaza Mayor tiene su origen en el s. XVII y surge en la actual plaza de Provincia: allí se montaba un mercadillo navideño en el que se vendía comida, animales vivos, flores, adornos, regalos, etc.

Con el paso del tiempo, este mercadillo crece y se extiende por las dos Cavas, Puerta Cerrada, Calle de Toledo, Calle del Arenal y la Plaza Mayor.

En el s. XIX el Ayuntamiento dicta una normativa reguladora que obligaba a todos los comerciantes navideños a solicitar su licencia de venta previo abono de una tasa de cinco pesetas por cada metro cuadrado o fracción en la Plaza Mayor, calle de Ciudad Rodrigo, Zaragoza y Plaza de Santa Cruz.Y en 1860 se traslada el mercadillo a la Plaza Mayor.

Durante la Guerra Civil se suspende el mercadillo, recuperándose en 1944 pero ya sin vender alimentos o animales.

La San Silvestre vallecana

Surge de una idea que tuvieron Antonio Sabugueiro y dos amigos, Carlos Roa y Manolo Fernández, una tarde de 1964 en la cafetería-pastelería Bella Luz de la calle Monte Igueldo, en Puente de Vallecas.

Su primer nombre fue Gran Premio de Vallecas, siendo ese año el premio de la carrera un bocadillo de salchichón y una modesta copa. Su primer ganador fue Jesús Hurtado de la sección de Atletismo del Real Madrid.

El nombre de San Silvestre parece que le fue dado por José Luis Gilabert, periodista del diario deportivo Marca, dos años después.

A partir de 1966 la carrera ya se convierte en internacional, y con el paso del tiempo se ha ido asentando y ganando popularidad.

Actualmente está dividida en dos categorías, una popular para aficionados y otra para atletas profesionales. El recorrido es el mismo para ambas, diez kilómetros partiendo del Bernabeu, Serrano, Puerta del Alcalá, Cibeles, Atocha, Ciudad de Barcelona, la Albufera, Arroyo del Olivar y campo del Rayo.


Menú para una Navidad Madrileña

Entrantes

  • Consomé navideño: carne de vaca, pollo, huesos, un fondo de hortalizas y tomate. Cocinado sin prisas, 4 horas, y desengrasado. Como un caldo de cocido un poco más «fino». Opcional: chorrito de jerez.
  • Lombarda con tocino: lombarda cortada en juliana y cocida. Rehogada con cebolla y tocino entreverado.

Para picar

  • Encurtidos: pepinillos y cebollitas en vinagre, cebolleta, altramuces…
  • Ensalada de escarola y granada: escarola, granada, nueces, aceite, vinagre y sal. Opcional: chorrito de miel.
  • Caracoles delatíaRemigia: para sustituir al marisco. Caracoles rellenos con un refrito de morcilla, chorizo y pimentón.

Plato fuerte

  • Besugo a la madrileña: al horno, con rodajas de limón
  • Pepitoria de pularda: pularda cocina en salsa con cebolla, ajo, perejil, azafrán, yemas cocidas, almendras, harina de trigo, sal, agua.
  • Perdices alotíoLucas((Lucas González de Caso (denominado popularmente como Tío Lucas) fue un cocinero español del siglo XVIII nacido en Cádiz. En Madrid se hicieron populares sus platos a base de judías (Judías a lo tío Lucas, perdices, y también sus menudos. Todos ellos eran platos contundentes que se servían en las tascas madrileñas de la época.​ Se sabe que tuvo la taberna en la calle de Cedaceros aunque se desconoce la razón por la que siendo gaditano sus guisos eran de clara influencia manchega. Hoy en día la denominación a lo tío Lucas sigue teniendo vigencia en algunos platos de la gastronomía de Madrid, como por ejemplo: Las «Judías Tío Lucas» y «Las Perdices Tío Lucas».)): perdiz cocida a fuego lento, en olla de barro, bajo lonjas de tocino y un machacado de carne de carnero, tocino, sesos, setas, trufas, perejil, cebolletas, migas de pan, pimienta y sal, y todo esto bien batido con huevos.

Postre

  • Turrón de pobre: higos secos con nueces.
  • Alajú o cagádegato: obleas rellenas de miel y frutos secos cascados pasados por el fuego.
  • Sopa de almendras
  • Mazapanes, turrones, polvorones, mantecados…

Y de beber…

  • Vino de la tierra
  • Aguardiente de anís



Vírgenes de Madrid (V) – La Virgen de la Paloma

Historia

Cuenta la tradición que Isabel Tintero fue quien recuperó y preparó para su veneración el lienzo de La Paloma, una de las vírgenes más importantes de Madrid —en realidad, podríamos considerarla la más importante a nivel popular—.

La primera noticia que tenemos sobre esta historia es en una crónica realizada por el entonces alcalde de la villa, el marqués de Casa García Postigo, quien lo relata de la siguiente forma:

… resulta que la expresada Isabel Tintero, mujer de Diego Charco, de ejercicio cochero, viendo a principios del año 1787 que unos muchachos llevaran arrastrando como por juguete un lienzo de Ntra. Sra. de la Soledad, lo arrebató de las manos de aquellos, lo hizo retocar y lo colocó en marzo del propio año en el portal de su misma casa, y esmerándose en su culto, le ha promovido con tanto fervor que ha conseguido extender su particular devoción; de modo que se hallan alumbrándola varios faroles y lámpara a expensas de personas de primera clase, además de las muchas velas que la devoción de los fieles la presentan, reconocidos a los singulares beneficios que dicen haber conseguido ellos por intercesión de esta su Poderosa Madre, y en señal de este reconocimiento se ven las paredes de la actual Capillita llenas de presentallas. (…) A impulsos de esta devoción se reza el Rosario todas las noches ante esta santa Imagen, cubriendo el Concurso gran parte de la calle… 

Según la historia difundida ya a los pocos años del hallazgo de la imagen, unos muchachos que estaban jugando en un corral perteneciente al convento de San Juan de la Penitencia, de Alcalá de Henares (cuyas monjas eran conocidas como las juanas), en la esquina de la desaparecida calle de la Solana con la de la Paloma, encontraron un cuadro sucio y roto de la Virgen de la Soledad. El encargado del corral se lo regaló para que jugasen con él y uno de ellos, Juan Antonio Salcedo, se lo llevó a su tía, Andrea Isabel Tintero, que tenía fama de mujer piadosa. Isabel quedó tan contenta que les dio unas monedas por el lienzo, lo limpió y lo colocó en el portal de su vivienda, siguiendo la arraigada costumbre madrileña de las vírgenes esquineras.

Muy pronto la imagen empezó a coger fama por sus milagros. Uno de los más importantes fue la sanación milagrosa de una fractura en la pierna del conde de las Torres. En agradecimiento, el noble realizó un importante donativo que fue usado por Isabel para alquilar una habitación en la que colocar de una forma más digna la imagen.

Esta fama llegó hasta Palacio: la reina María Luisa, esposa de Carlos IV, encomendó a la Virgen a su hijo, el príncipe Fernando (futuro Fernando VII), que estaba enfermo de escorbuto. El príncipe sanó al poco tiempo y la reina, en agradecimiento, mandó colocar unos faroles que mantuviesen constantemente iluminada la imagen. A partir de ese momento, empezó a extenderse la idea, mantenida hasta hoy, de que la Virgen de la Paloma es la protectora a las mujeres embarazadas y los niños recién nacidos. Además, este milagro hizo que empezase a llegar mucho dinero para la imagen.

Isabel pidió permiso al Consejo Supremo de Castilla para levantar una capilla y recaudó entre los fieles medio millón de reales de vellón. Francisco Sánchez, discípulo de Ventura Rodríguez, levantó el pequeño templo en 1795, en el mismo sitio en el que fue rescatado el cuadro. Isabel fue la administradora de la capilla hasta su muerte y recibió 8 reales diarios para su manutención y una habitación junto a la capilla de la Virgen.

La primera procesión de la imagen de la Paloma data de 1923. Ese año, los feligreses de la parroquia pidieron ayuda a unos bomberos, que se encontraban de maniobras en la cercana Gran Vía de San Francisco, para descolgar el cuadro.

Primera procesión del cuadro de la Paloma, 15 de agosto de 1923 [Fuente: ABC]

Una leyenda poco conocida cuenta que la Virgen ya se había convertido desde hacía tiempo en la patrona del cuerpo de bomberos de Madrid, tras ayudarles a sofocar uno de los múltiples incendios que sufrió la Plaza Mayor a lo largo de su historia. Los vecinos, al ver que los bomberos no podían controlar las llamas, empezaron a llevar todas las imágenes de vírgenes de la villa, cesando el fuego precisamente en el momento en el que entraba en la plaza el cuadro de la Virgen de la calle de la Paloma.

Bomberos del parque número 3 de Madrid esperando para descender el cuadro de la Paloma [Fuente: ABC]

En realidad, las primeras noticias que se tienen de la participación de los bomberos del parque número 3 (situado muy cerca de la iglesia en la que se encuentra la imagen de la Paloma y construido prácticamente al mismo tiempo que el templo) son de 1939, año en que empiezan a desfilar junto a la Virgen en su procesión del 15 de agosto. Para el año 1970, tanto la procesión como las fiestas en honor a la Paloma estaban en claro retroceso de asistencia y a punto de desaparecer, no teniéndose ya noticias de la participación del cuerpo de bomberos en las mismas. Es a partir de 1980 cuando vuelve a recuperarse el ambiente que tradicionalmente tuvo esta celebración.

La imagen

Ha llegado a existir cierta controversia sobre el origen de la imagen que los madrileños veneramos bajo el nombre de la Paloma.

Antonio Velasco Zazo, cronista de la villa, presentó la teoría de que en realidad no se trata de una imagen de la Virgen en su libro Culto de ayer y de hoy. Mantuvo su tesis, sin fundamentarla, en una obra posterior Recintos sagrados de Madrid (1951) :

«La Paloma es el vivo retrato de cierta monjita profesa en un convento de Burgos, a mediados del siglo XVI; retrato hecho por su padre, antes de encerrarse aquella en la clausura y con el ropaje que había de vestir: blanca túnica y manto negro, al estilo flamenco, las manos cruzadas sobre el pecho y pendiente de ellas un largo rosario. Santa murió la monjita, beatificada mas tarde, autorizándose la colocación del cuadro en el convento, y de cuya pintura se hicieron luego numerosas copias con objeto de extender el culto a la Virgen de la Soledad…»

La idea fue recogida por Fernando de Terán en el fascículo correspondiente de la Enciclopedia de Madrid de Espasa Calpe.

La pintura puede datarse a finales del s. XVII y fue compuesta por un pintor de no excesiva calidad. Representa a la Virgen con la iconografía de la Soledad, según el modelo del s. XVII, vestida de viuda con un rosario en las manos, según la moda española del siglo anterior((Y de aquí podría venir el famoso equívoco con la «monjita burgalesa»: durante los siglos XVI y XVII, las religiosas castellanas vestían con la indumentaria que llevaban las mujeres que enviudaban)).
Actualmente sabemos que la imagen es una copia fiel de la escultura que realizó Gaspar Becerra para el convento de los Mínimos de la Victoria de San Francisco de Paula, que se encontraba cerca de la Puerta del Sol, y que representaba a María arrodillada a los pies de una cruz. Esta talla se hizo tan popular que se hicieron muchas copias pictóricas, repartiéndose por todo Madrid.

El templo

La primera capilla para la Paloma comenzó a construirse el 6 de agosto de 1792 y las obras terminaron el 21 de abril de 1795. Costó 386.074 reales y 20 maravedíes y su arquitecto fue Francisco Sánchez, discípulo de Ventura Rodríguez. El cuadro se trasladó solemnemente en 1796.

Este primer templo era pequeño, con una sola a nave con pilastras y casquete en el presbiterio. La fachada era sencilla, con un frontispicio rematado en frontón. En su interior albergaba un retablo de mármol en el que estaba colocado el cuadro. Fue asaltado por los franceses durante la Guerra de la Independencia, perdiéndose todas las joyas y riquezas que se habían donado a la Virgen hasta ese momento.

En 1886 la iglesia de San Pedro el Real (actual San Pedro el Viejo) se encontraba en muy mal estado y en 1891 se decide que la parroquia se trasladase a la capilla de la Virgen de la Soledad de la Paloma que, hasta ese momento, dependía de la parroquia de San Andrés, quedando San Pedro como filial de la recién creada Nuestra Señora del Buen Consejo, en la Colegiata de San Isidro.

A partir de ese momento, pasan a depender de la Paloma la desparecida iglesia de San Patricio de los Irlandeses, la Capilla de San Isidro ((Lugar donde la tradición dice que nació Isidro Quintana, en la calle del Águila)), el colegio de San lldefonso de los Niños de la Doctrina, la Capilla del Cementerio Sacramental de San Isidro, la iglesia y Hospital de la V.O.T.((Venerable Orden Terciaria))de San Francisco, en la calle de San Bernabé, y la Sacramental de Santa María y Hospital General.

La nueva situación hizo que la capilla de la Paloma se quedase pequeña y se pensó en realizar un nuevo templo, más grande. Su construcción comenzó en 1903, con planos de Lorenzo Álvarez Capra y bajo la dirección de Dimas Rodriguez lzquierdo. Las obras se dan por terminadas en 1912, bendiciéndose el templo ese mismo año. Posteriormente, un gran número de importantes familias nobles de Madrid donaron los diferentes altares que ornaron el templo hasta 1936, año en que la iglesia fue incendiada. Sólo se salvó el cuadro de la Virgen.

El templo actual es de estilo historicista, típico del s. XIX. La fachada neomudéjar, ejecutada en ladrillo con algunas sillerías, tiene atrio y dos torres gemelas. En el interior se utilizó un estilo neogótico que ha quedado bastante desdibujado con las últimas reformas efectuadas en el templo para adaptarlo a la liturgia específica del Camino Neocatecumenal. En el conjunto decorativo sobresalen las vidrieras que decoran el cuerpo superior de la nave, que tienen como motivo central una serie de escudos: el Real y los de las familias nobles que ayudaron a la construcción del templo; y el cuadro pintado por Eugenio Oliva con la escena en la que Isabel Tintero entrega unas monedas a los chicos que acaban de encontrar el cuadro de la Virgen, inspirado en el conjunto escultórico que acompaña al lienzo en su carroza cada 15 de agosto.

Isabel Tintero recupera el cuadro de la Paloma, Eugenio Oliva



Gatos

Gato rojo de Eladio de Mora, calle de Alcalá (Fotografía de Carlos Viñas-Valle)

Aunque es muy fácil ser madrileño((Ya que como todos sabemos, madrileño es el que vive en Madrid, aunque no haya nacido en la ciudad.)), no lo es tanto conseguir el apelativo de gato: sólo se puede ostentar en caso de que los padres y los abuelos del interesado sean naturales de Madrid. Algo extremadamente complicado si se tiene en cuenta la diversidad de orígenes de los habitantes de la villa, ya desde su fundación en el s. IX.

Tampoco es nada fácil rastrear el origen de este mote y existen varias teorías que intentan explicarlo.

Durante el gran asedio((Asedio que jamás existió, Madrid capituló en las negociaciones tras la conquista de Toledo por Alfonso VI.)) que acabó con la conquista del Mayrit islámico por parte de las tropas de Alfonso VI, un joven soldado se destacó entre las tropas cristianas y escaló la poderosa muralla, logrando abrir la puerta de la Vega y que los cristianos consiguiesen entrar en la ciudadela. Al soldado comenzaron a apodarle «gato» por su hazaña, y el mismo rey le concedió el privilegio de usar ese sobrenombre como apellido, convirtiéndose sus descendientes en una de las familias ilustres de Madrid, los Álvarez Gato. Con el paso del tiempo, el apelativo acabó usándose para denominar a cualquier madrileño de pura cepa.

Parque del Emir Mohamed I, escenario del asalto al Maŷrit islámico

O…

En las épocas en las que Madrid todavía conservaba su muralla, las puertas del recinto se cerraban al caer la noche como medida de seguridad, dejando fuera a toda aquella persona que no hubiese llegado a tiempo. Por ello los madrileños, ya desde la Edad Media, tuvieron que desarrollar la habilidad de escalar y saltar con agilidad para poder entrar a sus casas una vez cerrados todos los accesos a la villa.

La Puerta de Toledo unida a la cerca de Felipe IV (J. Laurent, 1865)

O…

Durante los siglos en los que reinaron los Austria, los tejados de las casas de Madrid se llenaron de gatos que encontraron un buen cobijo en la multitud de buhardillas y cámaras que proliferaron en esta época. Estos animales se hicieron muy famosos por mantener a raya las plagas de ratas en la ciudad, dando nombre a sus vecinos humanos.

Pero…

¿Y si todo esto no fuese más que una invención moderna?

Oficialmente, la primera vez que se recoge el apelativo gato usado tal cual y como lo hacemos hoy en día es en el s. XIX. En 1863, en la obra póstuma de Antonio de Capmany y Montpalau «Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid», se recogen sendas historias ficticias inventadas por López de Hoyos y Jerónimo de la Quintana, a las que el autor añade un poco de su propia cosecha. Y el asunto fue formalizado en 1899, cuando este significado de gato fue añadido por primera vez en el diccionario de la Real Academia Española.

En 1569, López de Hoyos se inventa el famoso discurso que Ruy González de Clavijo((Ruy González de Clavijo fue embajador de Enrique III. Tras su viaje a Samarkanda, escribió la crónica Mi embajada a Tamorlán, cuyo manuscrito circuló en círculos muy reducidos hasta 1582. En esta obra, Clavijo nunca nombra a los Gato, Escarabajo y Muerto, y ni siquiera nombra a la ciudad de Madrid.)) le habría dirigido al gran Tamerlán durante su embajada en Samarkanda:

«vna ciudad que se llama Madrid la Vrsaria, que es muy más fuerte porque está cercada de fuego y armada sobre agua, y entran en ella por Puerta Cerrada, y (…) en esta ciudad ay vn tribunal donde los alcaldes son los Gatos, y los procuradores son los Escaruajos, y los Muertos andan por las calles»

«Relacion de la enfermedad de doña Isabel de Valois», Juan López de Hoyos (1559)

Por otro lado, Jerónimo de la Quintana publica en 1629 su Historia de Madrid y es aquí donde añade más aderezos a esta historia:

“tuuo principio en vno de los primeros Conquistadores de Madrid, tan animoso y valiente, que estando cercado este lugar, arresgó su persona de suerte, que sin temer la resistencia y defensa que hazían los moros desde encima de las murallas, subió con tanta ligereza por vna dellas, hincando la daga por las junturas de las piedras, que los del Real marauillados de su agilidad empeçaron a dezir: que parecía gato, trocando de allí adelante su antiguo apellido por el de Gato, cuya nobleza fue tan estimada en aquellos tiempos, que no se tenía por castiza la que no tenía sangre de aquel linage“

«Historia de Madrid», Jerónimo de la Quintana (1629)

Y a partir de aquí, todo lo demás es historia (de Madrid)…




Casticismo madrileño: los tipos populares de Madrid

Aproximadamente desde mediados del s.XVIII, en Madrid se van formando grupos de vecinos de barrios populares con ciertas características propias y diferenciales: son los tipos populares, habitantes de zonas del extrarradio de la ciudad que se hicieron famosos por su representación en estampas como las de Goya o en las zarzuelas de género chico, o por los artículos que dedicaron a su análisis escritores y cronistas como Mesonero Romanos, Ramón de la Cruz o Sainz de Robles.

Manolos

Vecinos del barrio de Lavapiés, Ramón de la Cruz quiso ver un origen judeoconverso en estos vecinos, localizando la judería de Madrid en esa zona y haciendo derivar su nombre popular de la tradición de los sefardíes convertidos al cristianismo de llamar Manuel o Manuela a sus primogénitos tras su conversión((Actualmente se sabe que en Lavapiés no estuvo la judería de Madrid.)), teoría hoy abandonada. Eso sí, parece que ese nombre era muy común en ese barrio.

Visten con redecilla en la cabeza, faja, chaleco, calzones de pana y zapatillas. Ellas con mantilla y falda que deja asomar las medias blancas.

Protagonistas principales de las verbenas madrileñas del s. XVIII y principios del XIX, tenían fama de pendencieros y arrogantes. Estaban enfrentados con los chisperos.

Otra forma de denominarles era barriobajeros, por vivir en los barrios bajos de Madrid, los más cercanos al Manzanares a su paso por la zona sur de la ciudad.

Majos

Surgidos a principios del s. XVIII, habitaban el barrio de Maravillas (mal llamado actualmente «de Malasaña»…).

Muy parecidos en indumentaria a los manolos, no se llevaban nada bien con estos, y eran más arrogantes, si cabe, que estos.

Famosos por formar el grueso de los vecinos que se enfrentaron a los franceses el 2 de mayo de 1808 y por ser inspiración para lo que se llamó majismo((Majismo: afición casticista de la aristocracia madrileña de finales del s. XVIII y principios del XIX por el vestuario y las costumbres propias de manolos y majos de ambos sexos: su música, bailes y formas de divertirse. Fue una forma de oposición al afrancesamiento que estaban sufriendo las clases burguesas y altas de la época. Son majistas (nobles vestidos de majos) y no gente de clase popular los que aparecen representado en la mayoría de los famosos cartones para tapices de Goya.)).

Chisperos

Originalmente afincados en el barrio del Barquillo, con las reformas urbanísticas de la zona en el s. XIX acaban por trasladarse al de Chamberí.

El nombre les viene de las chispas que saltaban de sus talleres: se dedicaban a
la herrería.

Altaneros en la verbena, acompañantes de políticos, aficionados a los toros, asiduos a las mancebías, ultranacionalistas (rayando la xenofobia). Valientes y lanzados en los lances del amorío y más violentos que los manolos y majos.

Un chispero que se destacó por su defensa a ultranza de Fernando VII y por su participación en el levantamiento del 2 de mayo fue Blas Molina Infante.

Chulos

Al parecer, su nombre tendría su origen en la palabra hebrea chaul, muchacho, y se usa para denominar a los tipos madrileños castizos de finales del s. XIX y primeras décadas del s. XX, sin distinción de barrio en el que viviesen u oficio al que se dedicasen.

En el s.XIX vestía de manera muy parecida a majos, manolos y chisperos, pero
con sombrero tipo cordobés en vez de redecilla. Ya en el s.XX su indumentaria es la típica: chaqueta y gorra de cuadros, pañuelo al cuello, pantalón algo ajustado y botines((O mejor dicho: chupa, parpusa, safo, alaves y calcos)); ellas, vestido ajustado, pañuelo a la cabeza y mantón.

Petimetres

De petit maitre: maestrillo, imitaban la indumentaria, lenguaje y modos de la aristocracia francesa, hasta el punto de dar impresión de verdadero patetismo.

Normalmente de las nuevas capas sociales medias que empezaron a surgir en Madrid en el s. XIX, eran unos vividores: se buscaban la vida en las timbas de juego y engatusando a las damas de la alta sociedad.

Los majos, manolos y chisperos sólo les despreciaban por su total falta de originalidad y carencia de autenticidad.

Currutacos

También pertenecientes a las clases medias decimonónicas, y también obsesionados con la moda y el bien vestir y vivir, se diferencian de los petimetres en que no siguen la moda francesa (y también están enfrentados con ellos): ropas de buena calidad, solapas y corbatas de tamaño exagerado, patillas abundantes y pelo largo, a veces sujeto con redecilla, eran la marca que les hacía reconocibles a simple vista.

Currutaco fue don Luis Álvares de Cobos, el alter ego más famoso de los usados por Luis Candelas.

Pollos-pera

Herederos directos del petimetre decimonónico, eran señoritos, vestidos con traje, chistera, monóculo y bastón. Aparentan ser de clase alta (a veces, incluso lo son) y no quieren ver el trabajo manual ni de lejos.




Vírgenes de Madrid (IV): Nuestra Señora de la Almudena

El nombre

A lo largo de la historia, se ha intentado explicar de diversas maneras el origen del nombre de la Virgen de la Almudena. Entre ellas, las más destacadas, por diferentes motivos son las siguientes:

  • El nombre podría provenir de las palabras andalusíes almud((Almud: unidad de medida de áridos islámica, equivalente a unos 10 u 11 dm3.)) o almudín((Almudín: alhóndiga, depósito de trigo.)), y tendría que ver con uno de los milagros atribuidos a la imagen.
  • Otra teoría proponía que podría tener su origen en las palabras Alma Dona, que significarían Santa Señora.
  • Para Vera Tassis((Diego Juan de Vera Tassis y Villarroel, dramaturgo y editor teatral español del Siglo de Oro. En 1692 escribió Historia del origen, invención y milagros de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Almudena, antigüedades y excelencias de Madrid)), el nombre de la patrona de Madrid sería un acrónimo:
    • ALma: del hebreo, Virgen
      MUlier: del latín, mujer o madre
      DEi: del latín, de Dios
      NAtus: del latín, nacido
      «Virgen madre de Dios nacido»
      [Uno de los errores de esta teoría radica en la inexistencia de la palabra alma con el significado de Virgen en el idioma hebreo]
  • La explicación más aceptada actualmente es la que propuso Oliver Asín((Jaime Oliver Asín (Zaragoza, 25 de julio de 1905-Madrid, 6 de febrero de 1980), arabista, historiador, cronista y literato español, miembro de la Real Academia de la Historia. Escribió Historia del nombre «Madrid» en 1952 y fue nombrado cronista oficial de la villa de Madrid en 1966.)): almudena derivaría de al-mudayna, «la ciudadela» en árabe andalusí.

La imagen

Probablemente, la imagen original sería muy similar a la de Nuestra Señora de
Atocha
. Algunos autores defienden la teoría de que la Virgen de la Flor de Lis se
trataría de una copia de la Almudena original. Además, en el Arca de San Isidro, del s.XIII, la Virgen de la Almudena aparece representada, pero el deterioro sólo permite conjeturar, si acaso, que la imagen se encuentra erguida, no sentada.

La imagen actual es una talla de finales del s.XV o principios del s.XVI de estilo renacentista, atribuida al círculo de Sebastián de Almonacid((Sebastián de Almonacid (Torrijos o Almonacid de Toledo, 14601526) fue un escultor español. Una de sus obras más importantes es el retablo de la capilla mayor de la Catedral de Toledo y se le atribuye la autoría del sepulcro del Doncel de Sigüenza.)) o a Diego Copín de Holanda((Diego Copín de Holanda: maestro escultor, nacido probablemente en Holanda, trabajó en el último cuarto del s. XV y principios del s. XVI, en varias catedrales de España. Trabajó, por ejemplo, en la sillería del coro de la Catedral de León.)), ambos se encontraban trabajando en Toledo a finales del s. XV.

Imagen de muy buena factura, de unos 158 cm de altura. Está realizada en madera de pino oscurecida por el paso del tiempo, dorada y policromada, y representa a María como reina, con manto, sosteniendo a Jesús Niño con ambas manos.

Colocada en un trono de plata regalado en 1640 por la villa de Madrid, actualmente se encuentra en el brazo de la epístola del crucero de la Catedral de la Almudena, sobre el sepulcro de la reina María de las Mercedes.


Los milagros

  • 1109 – Una epidemia diezma las tropas del emir almorávide Alí ben Yusuf, que asediaban Madrid, sin afectar a los vecinos de la villa. Se atribuye a la intercesión de la Virgen.
  • 1197 – Durante un asedio a Madrid de los almohades, unos niños (o unos ángeles) con ayuda de la Virgen, encuentran un almacén de grano o almudín escondido en la muralla, en el momento en que la comida empezaba a escasear en la ciudad sitiada (este milagro se usó para intentar explicar el origen del nombre de la Almudena).
  • 7 de julio de 1631 – Un incendio está arrasando la Plaza Mayor. La Virgen es llevada hasta allí y, tras una misa, el fuego se puede sofocar.
  • 1645 – La Virgen ayuda a paliar los efectos de una gravísima inundación que asoló Madrid.
  • 1646Varios milagros acrecientan aún más la reputación de la Virgen como protectora de Madrid
    • Resucita a la niña Mariana González al ser depositado su cuerpo en el altar de la Virgen.
    • Un tullido hace voto de castidad ante la Virgen y se cura. Al faltar a su promesa, casándose, la Virgen hace que caiga enfermo para siempre.
    • Un hombre pierde a su esclavo y lo recupera al ofrecerle una limosna de seis ducados a la Virgen y al Niño.
    • Un hombre roba las joyas de la Virgen. Al huir, las campanas de la iglesia comienzan a sonar milagrosamente y el ladrón es apresado. Pide perdón a María y esta hace una señal, por lo que es puesto en libertad.

Devoción y patronazgo

Los primeros testimonios de la devoción de los madrileños por la Virgen de la Almudena datan de 1265, cuando Alfonso X otorgó exenciones a varias iglesias de Madrid, entre ellas la de Santa María de la Almudena.

Durante la Edad Media, la Almudena era venerada tres días al año: 15 de agosto (Asunción de la Virgen), 8 de septiembre (Natividad de Ntra. Sra.) y 9 de noviembre (día en que, según la tradición, fue encontrada en la muralla).

Tras la epidemia de peste de 1438, Madrid hace voto solemne de defender la Inmaculada Concepción de María((Recordemos que esta creencia en el nacimiento sin pecado de María no fue dogma católico hasta 1854.)). Este voto fue renovado en 1621.

En 1623 el Papa Urbano VII concede a los visitantes de Santa María de la Almudena las mismas indulgencias que a quienes visitaban los siete altares de San Pedro del Vaticano. Este mismo año, el Ayuntamiento de Madrid hace el Voto de la Villa, comprometiéndose a rendir culto a la Almudena y sostenerla económicamente.

Tras una oleada de milagros unos años antes (ver más arriba), el 8 de septiembre de 1646 los regidores de Madrid acuerdan declarar a Nuestra Señora Santa María de la Almudena patrona de la villa de Madrid y acudir «a la festividad de Nuestra Señora de la Almudena, día de Nuestra Señora de septiembre, como es dicho día, perpetuamente para
siempre jamás»
.

Su culto decae durante los reinados de los Borbón, que eran mucho más devotos de la Virgen de Atocha.

En 1945 recibe la Medalla de Oro de la Villa, en 1948 es coronada canónicamente y en 1976 es declara Patrona Principal de la Diócesis de Madrid.

Finalmente, el 1 de julio de 1947 Pablo VI establece la fecha de su festividad el 9 de noviembre, declarándola «única patrona de Madrid»((En realidad, Madrid tiene cuatro patrones: San Isidro (1622), la Virgen de la Almudena (1646), la Virgen de Atocha (1646) y la beata María Ana de Jesús (1783).)).




El agua en Madrid (V) – El Canal de Isabel II

Introducción

En 1851 se pone en marcha un proyecto conducción de aguas a Madrid. La infraestructura contó con 76 km de canales, túneles, acueductos y sifones, capaces de transportar 140.000 m3 de agua del río Lozoya al día, desde las presas de Navarejos,el Pontón de la Oliva y El Villar.

La obra duró inicialmente cerca de siete años.

Obras iniciales

En el s. XIX el Ayuntamiento se encarga del servicio de abastecimiento de agua a la Madrid. El 18 de junio de 1851, meediante Real Decreto se decide tomar las aguas del Lozoya, decisión refrendada por Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros:

Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros entre 1850 y 1852

«Madrid ve amenazada su existencia por la escasez de agua y que el gobierno no puede permanecer por más tiempo como mero espectador de los sufrimientos actuales de los habitantes, ni aguardar con indiferencia las calamidades que amargan a una numerosa población que crece rápidamente.»

El 22 de junio de 1851, Isabel II comunica la realización de un Canal, creándose la institución del Canal de Isabel II.

Isabel II

Para la financiación de las obras se abre una suscripción pública que rentaría a cada uno de los participantes según el capital aportado. Es la propia reina la primera en aportar capital.

Las obras son dirigidas en un primer momento por José García Otero, pero es sustituido en 1855 por Lucio del Valle, verdadero artífice de las primeras obras del Canal.

Desde el principio surgen problemas en las obras:

  • Escasa experiencia en grandes obras públicas que había en España.
  • Falta de mano de obra especializada: las partes más costosas se realizaron con cerca de 2.000 presidiarios, en su mayoría carlistas, vigilados por soldados.
  • Escasa comunicación entre los diversos frentes de obra y dificultad para el transporte de materiales: a caballo se tardaba a veces cinco horas. Se instalaron palomares a lo largo del recorrido, para mantener una población de palomas mensajeras que comunicasen los distintos puntos.
  • La ejecución de la obra descansaba casi en su totalidad en el Estado y coincidió con un periodo de inestabilidad política.

El abastecimiento previsto era de 10.000 reales de agua (32.440 m3/día).

La primera obra se ejecuta entre 1851 y 1857, fijándose el objetivo de embalsar primero el agua procedente del Pontón de la Oliva, en la actualidad, fuera de servicio, donde se acumulaban las aguas del Lozoya antes de su desembocadura en el Jarama.

Pontón de la Oliva – Charles Clifford (c. 1855)

Entre 1852 y 1853 se realiza el primer tramo, reconstruyendo el Canal de Cabarrús. Esta obra existía ya en 1762 en tiempos del reinado de Carlos III.

Entre 1873 y 1882 se construye el embalse de El Villar, primera presa de arco de gravedad construida en Europa. Se trata de un tipo de presa en la que tanto su forma (abovedada) como su peso son los encargados de resistir el empuje del agua embalsada.

Embalse de El Villar: dique, aliviadero y torre

Posteriormente se construirían otras represas como la de Puentes Viejas en 1925.

Presa de Puentes Viejas

El agua del Lozoya entra en Madrid

En 1858 el agua del Canal de Lozoya entra en Madrid, en el primer depósito ubicado en la calle de Bravo Murillo. Dicho depósito tenía una capacidad de casi 60.000 m3 de agua y estaba soterrado en el antiguo Campo de los Guardias, una gran explanada que desde 1850 se empleaba para ejecutar a los reos condenados a muerte (actual espacio entre las calles de Bravo Murillo y Santa Engracia). Fue diseñado por el ingeniero Juan de Ribera Piferrer y constaba de una cisterna al modo romano: una sala hipóstila rectangular con 524 pilares, dividida en dos vasos contiguos e independientes para el vaciado alternativo durante el mantenimiento y limpieza de fondos.

Fuente del primer depósito del Canal de Isabel II

En la calle de Bravo Murillo se pone una fuente con un caño y tres figuras alegóricas: el río Lozoya, la Agricultura y la Industria, figuras de Sabino de Medina, Andrés Rodríguez y José Pagniucci, en estilo neoclásico tardío. Fue denominada popularmente como la de los patos.

Inauguración del Canal

El 24 de junio de 1858 se inaugura oficialmente el Canal, con la primera recepción de agua del Lozoya al depósito.

A las seis de la tarde Lucio del Valle da la orden de abrir la compuerta de la Casa-Partidor, produciéndose «un pavoroso estruendo» que se acompañó de vivas a la Reina, salvas de artillería y repique de campanas mientras el primer depósito se llenaba.

Una multitud contemplaba como en la calle ancha de San Bernardo un río «se ponía de pie», según la expresión del novelista Manuel Fernández González.

«Un río se pone en pie en la calle ancha de San Bernardo»

La comitiva real se dirige al solar de Monteleón, en la calle ancha de San Bernardo, para ver el funcionamiento de una fuente en una tribuna.

«Honor, gloria a la ciencia,
palanca irresistible
al genio creador.
Por él Lozoya altivo
se arranca de su asiento
y eleva al firmamento
su inmenso surtidor.»

Se acuñaron medallas conmemorativas con el evento. Al día siguiente en un banquete real, la reina Isabel II le impuso al ingeniero Lucio del Valle la Gran Cruz de la Orden de Carlos III.

(Continuará…)




Breve Historia de Madrid




Vírgenes de Madrid (III) – Historia de Nuestra Señora de la Flor de Lys

Nuestra Señora de la Flor de Lys, con su aspecto riginal tras la restauración de 2019

Nuestra Señora de la Flor de Lys

 

Según las últimas dataciones, el fragmento de pintura mural que se conserva en la cripta de la Catedral de la Almudena fue compuesto en el s. XIII, aunque ciertas características estilísticas hacen pensar que se trataría de una copia de una imagen aún más antigua: la Virgen está sentada en vez de en pie, como sería propio de las imágenes góticas; también el hecho de que el niño está bendiciendo al lirio que María lleva en la mano derecha, en vez de a los fieles, emparentaría la imagen con las criptoinmaculadas usadas por los mozárabes para ocultar su devoción hacia la Inmaculada Concepción.

Aunque no sabemos de cuándo dataría la imagen original, si que se sabe que en algún momento tras la consagración de la antigua mezquita mayor de Madrid como iglesia de Santa María, la imagen queda oculta por el retablo que se construye para albergar la talla medieval de la Almudena.

En 1623, la imagen reaparece de forma casual. Nos lo cuenta Gerónimo de la Quintana, autor de la primera historia completa de Madrid:

A causa de que la Reyna Doña Isabel Borbon nuestra señora, estando preñada de nuestra serenissima Princessa Doña Margarita, que nacio el dia de Santa Catalina deste año, quiso en los pstreros dias de su preñez hazer una Nouena a nuestra Señora de la Almudena, por el buen sucesso del parto, y por estar esta santa Imagen en una Capilla muy pequeña, determinaron passarla al altar mayor, por tener mas capacidad la Capilla mayor para este efeto, y queriendo acomodar el nicho en que estaua nuestra Señora, fue necessario quitar algunos tableros del retablo del altar mayor, y al quitarlos descubrieron detras del una Imagen de la Virgen Maria con su Hijo en los braros, pintada en un nicho en la misma pared, y sobre dos colunas que estauan a los lados del, se leuantaua un arco de pincel alrededor del nicho, como el retablo.

«A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid : historia de su antiguedad, nobleza y grandeza»

Vera Tassis, en su «Historia del origen, invención y milagros de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Almudena, antigüedades y excelencias de Madrid» continua la historia:

Permanecio esta Santissima Imagen detras de la del Almudena, hasta por los años de 1638, que tuuo principio la fabrica del nueuo Templo; y entonces con no poca industria cortaron de la pared el espacio de ladrillo, y yesso que ocupaba, a cuyo tiempo un Deuoto desta Celestial Señora, ignorando, como los demas, su primitiuo nombre, libro aduertidamente en su Diuina Magestad, que señalasse quel era de mayor agrado suyo; y para ennoblecer su piadosa intercession, hizo que se dixesse una Missa a Nuestra Señora de la Almudena, donde el Sacerdote despues del Santo Sacrificio, entre otras cedulillas que baraxaron, saca una, con el titulo de Nuestra Señora de la Flor, cuya aduocacion tomo deste este dia.

Según este cronista, en 1638, con gran esfuerzo, se arranca la parte del muro en que estaba pintada la la imagen y se traslada a una capilla a los pies del templo. Es en esta época en la que se le da el nombre de Nuestra Señora de la Flor de Lis y cuando se realizan los repintes y modificaciones que la imagen ha tenido hasta su última restauración.

En 1834, la imagen es trasladada a una capilla de la iglesia, fundándose una Congregación de Jardineros. Esta congregación fue la encargada de poner junto a la Virgen la inscripción que aún hoy se conserva a su lado.

En 1841, tras desaparecer la Congregación de Jardineros, se funda la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Flor de Lys, aprobada por Isabel II en 1848.

A mediados del s. XIX se vuelve a trasladar la imagen, colocándose en un retablo en la nave de la epístola y cubriéndola con un cristal.

Tras ser derruida la primitiva iglesia de la Almudena, en 1868, la imagen es trasladada a la iglesia del convento de las bernardas del Sacramento (actual Catedral Castrense).

Tras consagrarse en 1911 la cripta de la Catedral de la Almudena, Nuestra Señora de la Flor de Lys encuentra su acomodo definitivo en un altar labrado en piedra en una de las capillas del lado del evangelio, frente a la Capilla del Santísimo.




Vírgenes de Madrid (II) – Nuestra Señora de la Flor de Lys y Nuestra Señora de la Almudena: leyenda y orígenes

Año 1083. De camino a reconquistar Toledo, Alfonso VI se entrevista en secreto con los vecinos mozárabes de la ciudad islámica de Maŷrit. Estos le contaron que, siglos atrás, ante el peligro de la invasión musulmana, y para que no profanasen la imagen de la virgen a la que rendían culto, habían ocultado la talla en los bloques de la muralla de la ciudad. El rey hizo solemne juramento de, una vez conquistada Toledo, volver y ayudar a los cristianos de Maŷrit a encontrar a su Virgen.

Dos años después, tras asediar y conquistar la antigua capital visigoda, Alfonso VI, en atención a su juramento, regresa a Maŷrit y planta asedio a la fortaleza. Le acompañan sus ejércitos, el Cid y sus mesnadas, gentes de Toledo y las órdenes militares más importantes de la época. Pero nada hace mella en la ciudad islámica: las murallas son altas y bien trabajadas, y la puerta Al-Vega es prácticamente inexpugnable…

En un momento dado, un joven se destaca de entre las filas cristianas, trepa por la muralla, reduce a la guarnición de la puerta y la abre para que los soldados entren, sin encontrar resistencia: es el 8 de noviembre de 1085 y Maŷrit ha sido conquistada.

Las nuevas autoridades preparan una ceremonia para encontrar a la Virgen perdida: el día siguiente empezarían a rezar una novena, al tiempo que se harían nueve procesiones consecutivas alrededor de la ciudad, pidiendo que apareciese la imagen. En caso de no aparecer, si fuese necesario, se derribaría la muralla piedra a piedra hasta encontrarla…

Invención de la Virgen (Puertas de la Almudena)
Aparición milagrosa de la Virgen en la muralla (puertas de la Catedral de la Almudena)

La mañana del 9 de noviembre de 1085 salió la primera procesión por la puerta Al-Vega, encabezada por el rey Alfonso VI, el arzobispo Primado de Toledo, el Cid Campeador y los Grandes Maestres de las órdenes Militares. Al poco tiempo, a la altura de los restos de muralla que aún conservamos en la cuesta de la Vega, sucede un hecho sobrenatural: milagrosamente, unos bloques del muro caen, dejando a la vista de todos una hornacina con unas velas encendidas que iluminan la imagen de la Virgen, escondida en ese mismo lugar cientos de años antes…

 

La Virgen es llevada triunfalmente hasta la antigua mezquita de Maŷrit, que a partir de ese momento se convierte en la iglesia de Santa María de Al-Mudayna, la Virgen de la Ciudadela.

 

 


 

[ Todo en esta bella historia de orígenes de Madrid es legendario: la presencia del Cid en la ciudad, el asedio glorioso a la plaza militar islámica y, por supuesto, el ocultamiento de la imagen de la Virgen en una muralla que no fue construida hasta décadas después del mismo… Pero, como ya sabemos, todas las leyendas se basan, aunque sea de forma remota, en un poso de verdad. Volvamos a contar la historia, esta vez de otra forma… ]

 


 

Nuestra Señora de la Flor de Lys
Nuestra Señora de la Flor de Lys

Cuando, a mediados del s. IX, los musulmanes llegan a lo que hoy es Madrid, se encuentran con un pequeño poblamiento visigodo a orillas del arroyo que luego sería conocido como de San Pedro (actual calle de Segovia). Esta gente tenía un santuario (no se sabe si iglesia o ermita) que los musulmanes decidieron usar como mezquita mayor del nuevo asentamiento. En su interior, se veneraba una imagen de la Virgen en forma de fresco en una de las capillas, imagen que los nuevos habitantes de la zona taparon con una capa de yeso: no podían tener representaciones humanas en su mezquita, pero tampoco querían destruirla (María es un personaje muy importante para el Islam).

Pasaron los años, y en 1085 las tropas castellanas de Alfonso VI ocupan la ciudad islámica , como consecuencia de la conquista de Toledo (no fue necesario asedio alguno…). Una de las cosas que hacen es purificar la mezquita, para convertirla en un templo en honor a la Virgen, protectora de las campañas de reconquista cristianas.

Albañiles cristianos son enviados a eliminar las yeserías andalusíes que probablemente adornaban la mezquita. Uno de ellos comienza a raspar el yeso de una de las paredes y, de repente, ante él aparece milagrosamente una imagen de la Virgen con Jesús Niño en brazos…

Poco tiempo pasó entre la historia de «la Virgen encontrada en una pared» y la leyenda de «la Virgen hallada en la muralla»…

(Continuará…)




Madrileñas ilustres (I) – Beatriz Galindo, «la Latina»

¿Beatriz Galindo? (Anónimo, 1501-1525, Mº Lázaro Galdiano)

Nacida en Salamanca, en torno a 1465, escritora y humanista, preceptora de la reina Isabel la Católica y sus hijos, fue una de las mujeres más cultas de su época.

De familia de hidalgos venidos a menos de origen zamorano, fue elegida de entre sus hermanas para ser monja.

Recibió clases de Gramática en la Universidad de Salamanca, donde mostró grandes dotes para el latín: a los quince años era capaz de leer y traducir los textos clásicos y de hablarlo con gran corrección. Su fama se extendió por Salamanca y después por todo el reino y empezó a ser conocida como «La Latina» y su autor preferido era Aristóteles, atribuyéndosele unos comentarios a este filósofo. También escribía poesía en latín y había estudiado teología y medicina.

En 1486, cuando se estaba preparando para ingresar en el convento, es llamada por la reina Isabel la Católica a la Corte.

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo la describe así:

«…muy grande gramática y honesta y virtuosa doncella hijadalgo; y la Reina Católica, informada d’esto y deseando aprender la lengua latina, envío por ella y enseñó a la Reina latín, y fue ella tal persona que ninguna mujer le fue tan acepta de cuantas Su Alteza tuvo para sí.»

Gonzalo Fernández de Oviedo, Batallas y Quincuagenas

Su presencia en la Corte no se limitó únicamente a preceptora, la reina tenía en muy alta estima sus consejos.

En diciembre de 1491 es casada con el capitán artillero y consejero de los Reyes Católicos Francisco Ramírez de Madrid, «el artillero». Los monarcas le dieron una dote de 500.000 maravedíes. El matrimonio tuvo dos hijos, Fernán y Nuflo.

En 1499 fundan el Hospital de la Latina, siendo la propia Beatriz la que redactó las Constituciones para el gobierno del mismo. Estaba situado junto a la plaza de la Cebada, muy cerca de otra de las fundaciones de la Latina: el convento de la Concepción Jerónima (1509).

En 1501 enviuda y se retira de la Corte, asentándose su residencia en Madrid, en el actual palacio de Viana (calles Duque de Rivas y Concepción Jerónima).

Ella misa encargó, en 1531, sus monumentos funerarios y los de su marido, probablemente a Diego Siloé, siendo realizados en estilo renacentista plateresco. Fueron instalados en los dos monasterios que fundó: dos cenotafios en la Concepción Francisca y otros dos en la Concepción Jerónima.

Durante su estancia en Madrid, se preocupó de que el Concejo mejorara el barrio en el que viviendo, y que estaba renovando con sus fundaciones: hizo trasladar un muladar, próximo al hospital y clausurar un cementerio mudéjar, en las cercanías.

Muere el 23 de noviembre 1535, y es enterrada en la iglesia de la Concepción Jerónima, bajo el altar del coro alto. Los cenotafios de la Concepción Francisca actualmente se encuentran en el Museo de San Isidro.

Monumento a Beatriz Galindo, en el distrito de Latina

En homenaje a esta ilustre madrileña, el barrio de La Latina toma su nombre del apodo de Beatriz Galindo, pues fue el barrio donde vivió. También lleva ese nombre el distrito de Latina, y existe una estatua en su honor en la plaza de Puerta del Ángel, cuyo autor es José Luis Parés Parra (1999).