Vírgenes de Madrid (V) – La Virgen de la Paloma

Historia

Cuenta la tradición que Isabel Tintero fue quien recuperó y preparó para su veneración el lienzo de La Paloma, una de las vírgenes más importantes de Madrid —en realidad, podríamos considerarla la más importante a nivel popular—.

La primera noticia que tenemos sobre esta historia es en una crónica realizada por el entonces alcalde de la villa, el marqués de Casa García Postigo, quien lo relata de la siguiente forma:

… resulta que la expresada Isabel Tintero, mujer de Diego Charco, de ejercicio cochero, viendo a principios del año 1787 que unos muchachos llevaran arrastrando como por juguete un lienzo de Ntra. Sra. de la Soledad, lo arrebató de las manos de aquellos, lo hizo retocar y lo colocó en marzo del propio año en el portal de su misma casa, y esmerándose en su culto, le ha promovido con tanto fervor que ha conseguido extender su particular devoción; de modo que se hallan alumbrándola varios faroles y lámpara a expensas de personas de primera clase, además de las muchas velas que la devoción de los fieles la presentan, reconocidos a los singulares beneficios que dicen haber conseguido ellos por intercesión de esta su Poderosa Madre, y en señal de este reconocimiento se ven las paredes de la actual Capillita llenas de presentallas. (…) A impulsos de esta devoción se reza el Rosario todas las noches ante esta santa Imagen, cubriendo el Concurso gran parte de la calle… 

Según la historia difundida ya a los pocos años del hallazgo de la imagen, unos muchachos que estaban jugando en un corral perteneciente al convento de San Juan de la Penitencia, de Alcalá de Henares (cuyas monjas eran conocidas como las juanas), en la esquina de la desaparecida calle de la Solana con la de la Paloma, encontraron un cuadro sucio y roto de la Virgen de la Soledad. El encargado del corral se lo regaló para que jugasen con él y uno de ellos, Juan Antonio Salcedo, se lo llevó a su tía, Andrea Isabel Tintero, que tenía fama de mujer piadosa. Isabel quedó tan contenta que les dio unas monedas por el lienzo, lo limpió y lo colocó en el portal de su vivienda, siguiendo la arraigada costumbre madrileña de las vírgenes esquineras.

Muy pronto la imagen empezó a coger fama por sus milagros. Uno de los más importantes fue la sanación milagrosa de una fractura en la pierna del conde de las Torres. En agradecimiento, el noble realizó un importante donativo que fue usado por Isabel para alquilar una habitación en la que colocar de una forma más digna la imagen.

Esta fama llegó hasta Palacio: la reina María Luisa, esposa de Carlos IV, encomendó a la Virgen a su hijo, el príncipe Fernando (futuro Fernando VII), que estaba enfermo de escorbuto. El príncipe sanó al poco tiempo y la reina, en agradecimiento, mandó colocar unos faroles que mantuviesen constantemente iluminada la imagen. A partir de ese momento, empezó a extenderse la idea, mantenida hasta hoy, de que la Virgen de la Paloma es la protectora a las mujeres embarazadas y los niños recién nacidos. Además, este milagro hizo que empezase a llegar mucho dinero para la imagen.

Isabel pidió permiso al Consejo Supremo de Castilla para levantar una capilla y recaudó entre los fieles medio millón de reales de vellón. Francisco Sánchez, discípulo de Ventura Rodríguez, levantó el pequeño templo en 1795, en el mismo sitio en el que fue rescatado el cuadro. Isabel fue la administradora de la capilla hasta su muerte y recibió 8 reales diarios para su manutención y una habitación junto a la capilla de la Virgen.

La primera procesión de la imagen de la Paloma data de 1923. Ese año, los feligreses de la parroquia pidieron ayuda a unos bomberos, que se encontraban de maniobras en la cercana Gran Vía de San Francisco, para descolgar el cuadro.

Primera procesión del cuadro de la Paloma, 15 de agosto de 1923 [Fuente: ABC]

Una leyenda poco conocida cuenta que la Virgen ya se había convertido desde hacía tiempo en la patrona del cuerpo de bomberos de Madrid, tras ayudarles a sofocar uno de los múltiples incendios que sufrió la Plaza Mayor a lo largo de su historia. Los vecinos, al ver que los bomberos no podían controlar las llamas, empezaron a llevar todas las imágenes de vírgenes de la villa, cesando el fuego precisamente en el momento en el que entraba en la plaza el cuadro de la Virgen de la calle de la Paloma.

Bomberos del parque número 3 de Madrid esperando para descender el cuadro de la Paloma [Fuente: ABC]

En realidad, las primeras noticias que se tienen de la participación de los bomberos del parque número 3 (situado muy cerca de la iglesia en la que se encuentra la imagen de la Paloma y construido prácticamente al mismo tiempo que el templo) son de 1939, año en que empiezan a desfilar junto a la Virgen en su procesión del 15 de agosto. Para el año 1970, tanto la procesión como las fiestas en honor a la Paloma estaban en claro retroceso de asistencia y a punto de desaparecer, no teniéndose ya noticias de la participación del cuerpo de bomberos en las mismas. Es a partir de 1980 cuando vuelve a recuperarse el ambiente que tradicionalmente tuvo esta celebración.

La imagen

Ha llegado a existir cierta controversia sobre el origen de la imagen que los madrileños veneramos bajo el nombre de la Paloma.

Antonio Velasco Zazo, cronista de la villa, presentó la teoría de que en realidad no se trata de una imagen de la Virgen en su libro Culto de ayer y de hoy. Mantuvo su tesis, sin fundamentarla, en una obra posterior Recintos sagrados de Madrid (1951) :

«La Paloma es el vivo retrato de cierta monjita profesa en un convento de Burgos, a mediados del siglo XVI; retrato hecho por su padre, antes de encerrarse aquella en la clausura y con el ropaje que había de vestir: blanca túnica y manto negro, al estilo flamenco, las manos cruzadas sobre el pecho y pendiente de ellas un largo rosario. Santa murió la monjita, beatificada mas tarde, autorizándose la colocación del cuadro en el convento, y de cuya pintura se hicieron luego numerosas copias con objeto de extender el culto a la Virgen de la Soledad…»

La idea fue recogida por Fernando de Terán en el fascículo correspondiente de la Enciclopedia de Madrid de Espasa Calpe.

La pintura puede datarse a finales del s. XVII y fue compuesta por un pintor de no excesiva calidad. Representa a la Virgen con la iconografía de la Soledad, según el modelo del s. XVII, vestida de viuda con un rosario en las manos, según la moda española del siglo anterior((Y de aquí podría venir el famoso equívoco con la «monjita burgalesa»: durante los siglos XVI y XVII, las religiosas castellanas vestían con la indumentaria que llevaban las mujeres que enviudaban)).
Actualmente sabemos que la imagen es una copia fiel de la escultura que realizó Gaspar Becerra para el convento de los Mínimos de la Victoria de San Francisco de Paula, que se encontraba cerca de la Puerta del Sol, y que representaba a María arrodillada a los pies de una cruz. Esta talla se hizo tan popular que se hicieron muchas copias pictóricas, repartiéndose por todo Madrid.

El templo

La primera capilla para la Paloma comenzó a construirse el 6 de agosto de 1792 y las obras terminaron el 21 de abril de 1795. Costó 386.074 reales y 20 maravedíes y su arquitecto fue Francisco Sánchez, discípulo de Ventura Rodríguez. El cuadro se trasladó solemnemente en 1796.

Este primer templo era pequeño, con una sola a nave con pilastras y casquete en el presbiterio. La fachada era sencilla, con un frontispicio rematado en frontón. En su interior albergaba un retablo de mármol en el que estaba colocado el cuadro. Fue asaltado por los franceses durante la Guerra de la Independencia, perdiéndose todas las joyas y riquezas que se habían donado a la Virgen hasta ese momento.

En 1886 la iglesia de San Pedro el Real (actual San Pedro el Viejo) se encontraba en muy mal estado y en 1891 se decide que la parroquia se trasladase a la capilla de la Virgen de la Soledad de la Paloma que, hasta ese momento, dependía de la parroquia de San Andrés, quedando San Pedro como filial de la recién creada Nuestra Señora del Buen Consejo, en la Colegiata de San Isidro.

A partir de ese momento, pasan a depender de la Paloma la desparecida iglesia de San Patricio de los Irlandeses, la Capilla de San Isidro ((Lugar donde la tradición dice que nació Isidro Quintana, en la calle del Águila)), el colegio de San lldefonso de los Niños de la Doctrina, la Capilla del Cementerio Sacramental de San Isidro, la iglesia y Hospital de la V.O.T.((Venerable Orden Terciaria))de San Francisco, en la calle de San Bernabé, y la Sacramental de Santa María y Hospital General.

La nueva situación hizo que la capilla de la Paloma se quedase pequeña y se pensó en realizar un nuevo templo, más grande. Su construcción comenzó en 1903, con planos de Lorenzo Álvarez Capra y bajo la dirección de Dimas Rodriguez lzquierdo. Las obras se dan por terminadas en 1912, bendiciéndose el templo ese mismo año. Posteriormente, un gran número de importantes familias nobles de Madrid donaron los diferentes altares que ornaron el templo hasta 1936, año en que la iglesia fue incendiada. Sólo se salvó el cuadro de la Virgen.

El templo actual es de estilo historicista, típico del s. XIX. La fachada neomudéjar, ejecutada en ladrillo con algunas sillerías, tiene atrio y dos torres gemelas. En el interior se utilizó un estilo neogótico que ha quedado bastante desdibujado con las últimas reformas efectuadas en el templo para adaptarlo a la liturgia específica del Camino Neocatecumenal. En el conjunto decorativo sobresalen las vidrieras que decoran el cuerpo superior de la nave, que tienen como motivo central una serie de escudos: el Real y los de las familias nobles que ayudaron a la construcción del templo; y el cuadro pintado por Eugenio Oliva con la escena en la que Isabel Tintero entrega unas monedas a los chicos que acaban de encontrar el cuadro de la Virgen, inspirado en el conjunto escultórico que acompaña al lienzo en su carroza cada 15 de agosto.

Isabel Tintero recupera el cuadro de la Paloma, Eugenio Oliva



Puertas y portillos de Madrid

En los distintos recintos amurallados que se fueron levantando alrededor de Madrid, desde la muralla hasta la cerca de Felipe IV, en el s. XVII, podíamos encontrar varios tipos de entradas:

  • Puertas: para el paso de peatones y mercancías, se cerraban todas las noches.

  • Portillos: sólo para el paso de peatones.

  • Postigos: peatonales, entradas secundarias al recinto.

Muralla emiral
Muralla cristiana
Cerca del arrabal
Cerca de Felipe II
Cerca de Felipe IV

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Muralla emiral

La primera muralla de la Villa, del s. IX. Fue ordenada construir por el emir Muhammad I alrededor del ribat de Maŷrit.

Construida en pedernal y caliza, abarcaba una extensión aproximada de 9 ha y tenía 3 puertas y un portillo, descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la plaza de la Armería.

[1] Puerta al-Vega (de la Vega)

001 Puerta de la Vega
Las tres puerta de la Vega (s. IX – s. XVII – s.XIX)

Se levantó en el entorno de la actual cuesta de la Vega y daba acceso a la ciudad desde el camino del río.

Según la descripción que hace Jerónimo de la Quintana, la entrada era angosta, con una fuerte torre, y compuesta por dos estancias en medio de las cuales aparecían las puertas, que se cerraban con una gran hoja de hierro. Además, en el punto del arco, había un agujero que alojaba una gran pesa de hierro que servía para arrojarse sobre quien quisiera entrar por aquel acceso.

La primera puerta fue derribada a mediados del s. XVII y sustituida por otra, un poco más hacia arriba de la calle Mayor, que estuvo en pie hasta 1707.

En 1708 se construyó una tercera puerta, con un arco central y dos postigos a los lados, sobre la que se colocó una imagen de Nuestra Señora de la Almudena. Fue demolida definitivamente en 1820.

[2] Puerta al-Mudayna (de la Almudena)

Recibía su nombre original por dar acceso el recinto de la almudayna o ciudadela.

Más tarde, tras la conquista cristiana de la villa islámica, se cambión el nombre a arco de Santa María, por estar cerca de la iglesia del mismo nombre.

Fue derribada en 1570, para ensanchar la calle con motivo del paso de Ana de Austria, última esposa de Felipe II. En 1672, se construyó una nueva puerta a la que también se llamó Arco de Santa María.

El arco de la Almudena debía ser muy sencillo, siguiendo los modelos de la arquitectura islámica de la época, lo suficientemente fortificada como para permitir la entrada y la salida de la fortaleza por el camino que llevaba a Guadalajara.

Desde esta puerta partían dos caminos que con el tiempo se convertirían en las dos vías más importantes del Madrid medieval, la calle del Arco de la Almudena y la de la Puerta de Guadalajara, actuales Sacramento y Mayor.

Fue demolida definitivamente en 1569.

[3] Puerta de al-Xagra (la Sagra)

Probablemente, un simple postigo protegido por una torre albarrana pequeña, se levantaba en el lienzo norte de la muralla, en el Campo del Rey, frente a lo que hoy es la plaza de la Armería, en las inmediaciones del cementerio de la Huesa del Raf.

Su nombre vendría por dar acceso a la sagra, campo o espacio agrícola.

Se podría considerar como una hermana menor de la puerta toledana de Bisagra.

Con la primera ampliación cristiana, se construye una nueva puerta en el lienzo este, con el mismo nombre, en el tramo que unía la almudena con el alcázar, a la altura de la intersección de las calles Rebeque y Requena. Es derribada en 1548.

Muralla cristiana:

Segunda muralla de Madrid, construida por Alfonso VII en el s. XII. Era el triple de extensa que la primera, rodeando 35 ha, y tuvo 4 puertas, derribadas en diferentes momentos.

[4] Puerta de Moros

Se abría al sur, sobre la actual Plaza de Puerta de Moros, entre las calles del Almendro y la Cava Baja. Según Jerónimo de la Quintana:

«era estrecha, y también se entraua con bueltas, y por ambages, y deuía de tener los mismos que la de Guadalaxara, que eran tres».

Su nombre haría referencia a la cercanía del barrio musulmán.

Como las otras puertas de esta muralla, quedaba protegida por una torre fuerte. Según un documento de 1519, la de esta puerta estaría avanzada con respecto al muro. A su salida, un puentecillo salvaba el foso que desde allí se dirigía hacia la Puerta Cerrada.

Muy documentado en los últimos años del s.XV, al necesitar muchas reparaciones.

Junto a la puerta, sobre el arranque de la calle de Don Pedro, estaba el cementerio islámico.

[5] Puerta de Cerrada

Culebra Puerta Cerrada
Culebra de Puerta Cerrada

Situada en la actual plaza de Puerta Cerrada, según López de Hoyos tenía labrado en lo alto «un espantable y fiero dragón», por lo que, originalmente, recibió el nombre popular de «Puerta de la Culebra».

Según Quintana, era

«angosta, derecha al principio; al medio hazía vna buelta a línea recta, y al cabo hazía otra para entrar al pueblo, de suerte que ni los de dentro podían ver a los de fuera, ni al contrario los de fuera a los de dentro».

«El llamarse cerrada fue, porque como era tan estrecha y tenía aquellas rebueltas, escondíanse allí de noche gente facinerosa, y robauan y capeauan a los que entrauan y salían por ella, sucediendo muchas desgracias con ocasión de vn peligroso passo que auía a la salida della, en vna puentecilla que auía para passar la Caua, que era muy honda, de suerte que nadie se atreuía a entrar ni salir por ella, ni aun de día; y por remediar tan grande daño, la vinieron a cerrar, estándolo por algún tiempo, hasta que poblándose lo de la otra parte, se tornó a abrir por la comunicación del Arrabal y de la Villa».

[6] Puerta Guadalajara

Puerta de Guadalajara
Reconstrucción de la puerta de Guadalaxara (vídeo del Museo de San Isidro)

La puerta principal y la más suntuosa de la villa, punto principal de paso del tráfico comercial entre Madrid y los lugares de la comarca.

Aparece citada en el Fuero de Madrid (1202), con motivo del muladar (estercolero) que había a su salida.

Desde el s.XIII tenía a su lado un mercado exterior y más adelante las tiendas llegaron a establecerse en el propio interior de la puerta.

Según López de Hoyos,

«antiguamente tenía dos (torres) caballeros a los lados inespugnables, la puerta pequeña, la cual hacía tres vueltas, como tan gran fortaleza».

Construida en mampostería, con ladrillo en la bóveda y sillares en el arco de la puerta.

A finales del s. XV su estado era muy precario, teniéndose que demoler parte de su torre.

Hacia 1535, Carlos I ordenó que se derribase, ante la unánime oposición del Concejo.

En 1538 hubo que derribar la torre y ensanchar la puerta. La piedra obtenida se usó en las obras que Covarrubias realizaba en el Alcázar. Con motivo del derribo, el Concejo madrileño pidió autorización a Carlos I para abrir una pequeña puerta provisional, el Postigo de San Miguel, para poder salvar las obras de derribo, sin tener que dar la vuelta por Puerta Cerrada. Hubo vecinos que se opusieron a la obra, sin éxito.

El postigo se abrió a la altura de la actual plaza de San Miguel, junto a la iglesia. Aunque en principio era provisional, no fue tapiado cuando terminaron las obras de la Puerta Nueva de Guadalajara.

La llamada Puerta Nueva de Guadalajara sufrió un incendio en 1542. Fue renovada con gran lujo en 1572. Desapareció definitivamente el 2 de septiembre de 1582., pues

«haziendo vna noche alegrías la Villa por auer ganado a Portugal el Rey D. Felipe Segundo, fueron tantas las luminarias que pusieron en esta Puerta, que abrsaron toda su grandeza, sin que quedasse más memoria della que el apellido de Puerta de Guadalaxara con que se llama el sitio donde estaua».

[7] Puerta de Valnadú

Probablemente su emplazamiento incicial fue hacia el centro de la manzana que delimitan las actuales calles de Carlos III, Vergara y Lepanto. Tendría una torre fuerte aneja, y su entrada sería, como en las otras tres, en recodo.

Sería puerta que se abría al valle del Arenal y su nombre tendría el mismo origen que los numerosos topónimos de la zona: val valle.

Su estado era precario en la segunda mitad del s. XV, por la cercanía del arroyo del Arenal y por un muladar que había en sus cercanías. El lienzo en el que se encontraba se trasladó a una posición más adelantada, quedando la puerta en el solar de lo que hoy es el Teatro Real.

En 1567 se derriba, junto a la Torre de Alzapierna, aprovechándose la obra para allanar y regularizar sus alrededores, creándose una plaza en aquel lugar.

Cerca del Arrabal

Posiblemente construida en 1438, por una epidemia de peste en la ciudad, para que uniese los arrabales que habían surgido alrededor de la villa.

Se construye también un hospital junto a la puerta de Guadalajara, más adelante conocido como hospital del Buen Suceso, que estuvo en la plaza de la Puerta del Sol hasta 1854, año en que fue derribado.

Esta cerca fue la primera de las tres sucesivas que fueron levantadas por motivos no defensivos sino legales y fiscales, y su trazado es el menos conocido de las tres.

Contaba con seis puertas y postigos.

[13] Puerta de Santo Domingo

Situada en la plaza del mismo nombre, cerca del convento de Santo Domingo el Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en 1212.

[12] Postigo de San Martín

Nombrado así por el cercano convento del mismo nombre. Situado originariamente en el cruce de la calle San Martín con la calle Navas de Tolosa, es trasladado posteriormente hasta la altura de la actual Plaza del Callao.

[11] Puerta del Sol

Su nombre vendría de un sol dibujado en el castillo construido durante la guerra de las Comunidades de Castilla para defender la villa de los imperiales. Posteriormente, en 1539, se construyó una puerta en su lugar. Fue derribada en 1570.

Fue conocida como la puerta de la pestilencia, por el cercano hospital del Buen Suceso.

[10] Puerta de Atocha

Primera con este nombre, levantada en la la actual plaza de Jacinto Benavente.

[9] Postigo de San Millán

Tenía este nombre por la cercana ermita del mismo nombre y estaba situado en la actual plaza de Cascorro.

[8] Puerta de La Latina

En la calle de Toledo, frente a la plaza de la Cebada, su nombre original era de San Francisco. Llevaba hasta el convento del mismo nombre, en el solar de la Basílica de San Francisco el Grande.

Comenzó a llamarse de La Latina por al tener al lado el hospital homónimo, fundado por Beatriz Galindo, la Latina, preceptora de Isabel la Católica y de sus hijos y considerada una de las mujeres más cultas de su época.

Cerca de Felipe II

Mandada construir en 1566, por motivos fiscales y sanitarios, no defensivos, encerraba unas 125 ha de terreno cercado.

No se conocían restos hasta 1991, en que aparecieron unos metros durante las obras de ampliación del Senado en la calle Bailén. Para algunos, restos de la cerca del Arrabal; para otros, de la de Felipe II. En cualquier caso, serían los únicos restos hasta ahora conocidos de cualquiera de ellas.

En realidad, no coinciden con el recorrido hipotético de ninguna de estas cercas, por lo que, o alguna de ellas era mayor, o se trata de otra cerca diferente, una cerca de un arrabal independiente.

Contaba con ocho puertas y postigos:

[13] Puerta de Santo Domingo

La misma que la de la cerca del Arrabal.

[12] Postigo de San Martín

Compartido con la cerca anterior.

[18] Puerta de la Red de San Luis

Frente a los caminos de Hortaleza y Fuencarral, su nombre tendría un doble origen: por la red que se ponía en un mercado de pan cercano para que no lo robaran y por la iglesia de San Luis Obispo, situada en la calle Montera, ya inexistente.

[17] Puerta del Sol

Nueva puerta que sustituyó a la del mismo nombre, más adelantada, siguiendo el trazado de la nueva cerca.

[16] Puerta de Antón Martín

En la plaza del mismo nombre, tomó el nombre del Hospital de San Juan de Dios, más conocido por el nombre de su fundador Antón Martín.

[15] Puerta de Toledo

Sustituía a la Puerta de La Latina.

[14] Puerta de Segovia

Origen de los caminos de Castilla y Extremadura. Se sustituyó en el s.XVII por otra más cercana al Puente de Segovia.

[1] Puerta de la Vega

La misma de la muralla árabe, sustituida en 1708 y definitivamente demolida en 1814.

Cerca de Felipe IV

Mandada construir por Felipe IV en 1625, de ladrillo, argamasa y tierra, encerraba una superficie de unas 500 ha. Tenía una función fundamentalmente fiscal: para controlar que todos los productos y víveres que entraban en la ciudad pagaran su correspondiente impuesto. También para vigilar a las personas que llegaban a Madrid.

Para las obras, se aplicó una sisa (un tipo de impuesto extraordinario y de carácter temporal que se cobraba sobre géneros comestibles, menguando las medidas) en el vino.

Se construyó por sectores separados de la ciudad, en cada uno de los cuales se colocó una puerta de cierta importancia o un portillo que tomaron los nombres de edificios cercanos.

Su trazado se adaptó a la configuración del terreno, lo que hizo que fuera muy irregular.

Impidió el crecimiento de la ciudad hacinando su población durante más de doscientos años. Fue parcialmente rehecha en el s.XVIII y se derribó en 1868.

[34] Portillo de San Bernardino

En la actual calle Princesa, aproximadamente en el cruce con Alberto Aguilera. Construido en ladrillo, sin detalles especialmente destacables.

[33] Portillo del Conde Duque

Por el cuartel del mismo nombre, al lado del portillo. También era conocido como portillo de Guardía. Daba a la cuesta de los Areneros (actual Alberto Aguilera) y su camino tenía una frondosa arboleda.

De ladrillo revocado con yeso imitando a piedra, tenía un solo arco con columnas dóricas y un trofeo militar sosteniendo el escudo de armas de Castilla y de León.

Portillo de Fuencarral
Portillo de Fuencarral, mediados del s. XIX

[32] Puerta (o portillo) de Fuencarral

En la calle de San Bernardo, en la glorieta Ruiz Jiménez, abriéndose al camino que llevaba al pueblo de Fuencarral.

[31] Portillo de las Maravillas

Aproximadamente en la equina de la calle Carranza con la calle Ruiz.

Puerta de Bilbao - Maqueta León Gil de Palacio (1830)
Puerta de Bilbao, maqueta de León Gil de Palacio (1830)

[30] Puerta de Bilbao

Una de las Puertas Reales de Madrid. Las Puerta Reales o de registro tenían dos usos: para las entradas y salidas de los reyes a la villa y para recaudar los impuestos de paso.

Fue conocida también con otros nombres: puerta San Fernando, por la proximidad al Hospicio de San Fernando o puerta de los Pozos de la Nieve, que se encontraban en las proximidades.

Situada en la actual glorieta de Bilbao, fue levantada en 1767. De granito, tenía muy poco que reseñar artísticamente. Contaba con tres huecos, los laterales para peatones y un frontón triangular con letras de bronce.

[29] Puerta de Santa Bárbara

En la actual Plaza de Alonso Martínez. Según las crónicas, era muy poca vistosa.

Puerta de Recoletos
Puerta de Recoletos

[28] Puerta de Recoletos

Otra de las Puertas Reales, se encontraba en el actual Paseo de la Castellana, a la altura de la Plaza de Colón.

Estaba hecha de granito y piedra de Colmenar para los adornos y al ser desmontada, los bloques de granito se usaron como asientos en el Paseo de Recoletos y en el Paseo de la Castellana.

Fue mandada construir por Fernando VI en 1756, según diseño de Francisco Carlier. Tenía tres huecos, el central, el más grande, para los carruajes y los laterales para los peatones y estaba decorada con columnas dóricas, un frontón triangular con las armas reales y trofeos militares y leyendas en sus cuatro caras (lo normal eran dos, así que el pueblo madrileño aprovechó para hacer muchos chascarrillos sobre ella).

 

[27] Puerta de Alcalá

Otra Puerta Real, la actual se encuentra en la Plaza de la Independencia.

Primitiva Puerta de Alcalá
Primitiva puerta de Alcalá (s. XVII)

La primitiva fue construida en 1599 con motivo de la llegada de Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Servía de acceso a la ciudad por el camino real de Aragón y Cataluña. Hecha de ladrillo, se ubicaba algo más al oeste, cerca de la actual calle de Alfonso XI. Tenía un arco central y dos laterales más pequeños.

Sobre el arco central, había otra pequeña arcada con una estatua en piedra de Nuestra Señora de las Mercedes. Sobre los laterales, estatuas de San Pedro Nolasco, fundador de la Orden Mercedaria y de la beata Mariana de Jesús, copatrona de Madrid.

Fue derribada durante el reinado de Carlos III, no le gustó en su entrada en Madrid el 9 de diciembre de 1769.

La puerta actual fue la entrada principal de la villa y uno de los monumentos más representativos del reinado de Carlos III.

Puerta de Alcalá
Puerta actual (s. XVIII)

Para la construcción de la nueva Puerta se presentaron distintos proyectos, entre ellos cinco de Ventura Rodríguez y uno de José de Hermosilla. Finalmente se eligió el de Sabatini: de estilo neoclásico, setenta pies de altura (19,50 m). Ofreció dos acabados distintos que finalmente se fundieron en uno solo, por eso las fachadas son distintas.

Francisco Gutiérrez talló el escudo de armas y los querubines, Roberto Michel hizo las cabezas de león y ornamentos de la fachada.

[26] Portillo de la Campanilla

En la actual Avenida Ciudad de Barcelona, a la altura del colegio Virgen de Atocha. Se abría al camino de Vallecas.

Puerta de Atocha - Maqueta León Gil de Palacio (1830)
Puerta de Atocha, maqueta de León Gil de Palacio (1830).jpg

[25] Puerta de Atocha

Puerta Real. En el cruce de la Plaza del Emperador Carlos V (Atocha) con la Avenida Ciudad de Barcelona, orientada hacia el Paseo Santa María de la Cabeza.

Fue levantada en 1748 y reformada en tre 1828 y 1829. Fabricada en ladrillo, pintada a imitación de piedra berroqueña cuando fue reformada. Tenía tres arcos iguales, y un escudo con las armas reales en una cara y otro con las de Madrid en la otra, ambos flaqueados con querubines y numerosos trofeos de guerra.

[24] Portillo de Valencia

En la esquina de la Ronda de Valencia y Calle de Valencia.

Portillo de Embajadores - Maqueta León Gil de Palacio (1830).jpg
Portillo de Embajadores , maqueta de León Gil de Palacio (1830)JPG

[23] Portillo de Embajadores

En la Glorieta de Embajadores, orientado a la calle del mismo nombre. Construido en 1782 y demolido en 1868.

[22] Portillo del Campillo del Nuevo Mundo

En la plaza del mismo nombre.

[21] Puerta de Toledo

Puerta de Toledo
Puerta de Toledo (s. XIX)

Última de las Puertas Reales, en la Glorieta de la Puerta de Toledo.

Comenzó a construirse en 1813, un poco más abajo de donde se hallaba la antigua Puerta de Toledo de la cerca de Felipe II, y se finalizó en 1827, durante el reinado de Fernando VII.

Diseño de Antonio Aguado, construida en granito. Tres arcos con esculturas de Ramón Barba y Valeriano Salvatierra en piedra de Colmenar que representan a España protegiendo a las artes.

[20] Portillo de Gil Imón

Portillo de Gil Imón - Maqueta León Gil de Palacio (1830).jpg.JPG
Portillo de Gil Imón, maqueta de León Gil de Palacio (1830)

Situado en la Ronda de Segovia, esquina a la calle Gil Imón, a veces figura como Gilimon. Se le dio el nombre del fiscal Gilimon de la Mota.

Algunas partes eran de granito, tenní un solo arco y frontón triangular.

[19] Portillo o Puerta de las Vistillas

Se levantaba en la Ronda de Segovia, a la altura de la Calle Moreno Nieto y según las fuentes de la época era muy miserable.

[14] Puerta de Segovia

En la Calle Segovia, en el cruce de la Ronda de Segovia. La original era de ladrillo y constaba con dos arcos, sin ningún tipo de ornamento y estaba mal conservada. La nueva fue construida en 1773 y derruida en 1854.

[1] Puerta de la Vega

La de la muralla árabe, derribada en 1848.

[35] Puerta de San Vicente

Puerta de San Vicente
Puerta de San Vicente, reconstrucción actual

En la Glorieta de San Vicente, con orientación al Paseo de la Florida, fue construida en 1726, entre los muros de la Montaña del Príncipe Pío y el Campo del Moro y derribada en 1770.

Se levanta la nueva en 1775, durante el reinado de Carlos III, de piedra berroqueña y de Colmenar, siguiendo el diseño de Sabatini en estilo semi-clásico: con tres arcos, los laterales mucho más bajos que el central y destinados al paso de peatones y adornada con piñas, trofeos de guerra, castillos y triglifos.

En 1890 ó 1892 es desmontada para mejorar el tráfico en la zona y se pierde la pista de sus restos. Actualmente, permanecen en paradero desconocido. Existen distintas teorías sobre su destino definitivo: que se hiciesen adoquines con su piedra; que los restos fuesen llevados a los almacenes municipales de la Casa de Campo y, ante el desinterés por ellos, fuesen enterrados y nunca encontrados, a pesar de ser buscados en las décadas finales del s. XX.

En la década de 1990 el ayuntamiento de Madrid presidido por José María Álvarez del Manzano decide reponer la puerta en su lugar original. Se realiza una réplica bajo la dirección del ingeniero Juan A. de las Heras Azcona, que es colocada en posición inversa a la original. La reinauguración tuvo lugar el 25 de abril de 1995.




«Música nocturna de las calles de Madrid»

Boccherini
Retrato anónimo de Boccherini tocando el violoncheloo, c. 1766–1767 (National Gallery of Victoria, Melbourne, Australia)

Luigi Boccherini (Lucca, Toscana; 19 de febrero de 1743 – Madrid, 28 de mayo de 1805), , músico italiano, llegó a España en 1768. Dos años después, en 1770, es nombrado violonchelista y compositor de la capilla real del Infante Luis Antonio de Borbón, sexto hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio. En 1776 el infante contrae matrimonio morganático con María Teresa de Vallabriga, condesa de Chinchón, y es obligado a retirarse a vivir  al palacio de Arenas de San Pedro, llevándose consigo a toda su orquesta. Es en torno a este año cuan Boccherini compone la «Música nocturna de Madrid».

Los años que vivió en Madrid le hicieron familiarizarse con el folclore español, algo que se nota en piezas como esta.

 

 

La Musica notturna delle strade di Madrid Op. 30 n.º 6 (G. 324), quinteto para dos violines, viola y dos violoncellos, en Do mayor, está dividida en cinco movimientos, y describe musicalmente la vida nocturna madrileña.

[Entre corchetes, el momento aproximado en que empieza cada uno en el vídeo]:

  1. [00.00] Le campane dell’Ave Maria (Las campanas del Ave María)
    • Las campanas resuenan en un Madrid casi desierto, llamado a los fieles para rezar el Ave María. Mientras, se escuchan los tambores de los soldados que pasan haciendo su ronda nocturna.
  2. [01.20]  Minuetto dei Ciechi (Minueto de los Ciegos)
    • Un mendigo toca un minueto de ciego con su violín, pidiendo limosna.
  3. [03.21] Il Rosario (El Rosario)
    • Los fieles rezan el rosario en la iglesia al llegar la aurora. Fuera, la algarabía y el jolgorio de los que regresan a casa después de una noche de fiesta.
  4. [07.55] Passacalle (Pasacalle)
    • Movimiento conocido como «Los Manolos», por los habitantes de los barrios populares de Madrid. Un ruidoso pasacalle en el que los violines imitan el rasgueo de las guitarras y la diversión de la fiesta en la calle.
  5. [10.16] Ritirata (Retirada)
    • Terminada la ronda nocturna, los soldados se retiran a sus cuarteles.

 




Historia del escudo de Madrid

 

 

De plata, una osa de sable apoyada en un madroño de sinople o natural frutado de gules. Bordura de azur cargada de siete estrellas de plata. Al timbre, corona real abierta.

 

  • ~ 1212 – En las crónicas se recoge el hecho de que en 1211, Alfonso VIII preparó en Madrid una expedición contra la taifa de Murcia. Las milicias del Concejo tenían como enseña la osa prieta en campo de plata. Al año siguiente, en 1212, durante la batalla de Las Navas de Tolosa, el Concejo de Madrid participó a las órdenes de Diego López II de Haro, señor de Vizcaya, con el mismo escudo, al igual que en 1217, en la toma de Sevilla por Fernando III. En todos los casos la osa era una figura pasante.
    • Prieta: muy oscura, casi negra. En heráldica se denomina sable al color negro.
    • Campo: parte total e interior del escudo, donde se dibujan las particiones y figuras.
    • Plata: metal heráldico que se representa por el color blanco.
    • Pasante: animal en actitud de andar, visto de lado.

 

  • 1222 – El Concejo y el clero de Madrid llegan a un acuerdo que cierra el conflicto entre ambas instituciones por los montes y tierras de pasto de los alrededores de Madrid, que se arrastraba desde 1202. Se estableció que la Villa explotaría todos los pies de árbol y la caza y al Cabildo le correspondería el disfrute de todos los pastos.
    Para ratificar el acuerdo y para que quedara para la posteridad, se cambió el escudo, añadiendo un árbol (el escudo del Cabildo llevaría una osa pastando). Al nuevo escudo se le añadió también una orla azul con siete estrellas de seis puntas (tres a los lados y una abajo) que antes estaban sobre el lomo de la osa. La osa se inclinaba sobre el árbol, para indicar la posesión dictada por el acuerdo.

 

  • 1544 – A petición de Juan Hurtado de Mendoza, procurador en Cortes por la Villa de Madrid, Carlos I otorga a la villa los títulos de coronada e imperial, concediendo una corona imperial abierta en el escudo. La corona se colocó originalmente sobre la copa del árbol.

 

  • 1600 – El cronista de la villa Juan López de Hoyos cuenta que la corona se cambió a la cima del blasón.

 

  • 1859 – Aparece un nuevo escudo, dividido en dos cuarteles y una manteladura. En el cuartel de la izquierda se representó, sobre fondo azul oscuro, un gripho o dragón de oro. En el de la derecha, sobre fondo blanco rodeado por la bordura azul con estrellas blancas, la osa y el árbol. En la manteladura, en fondo de oro, una corona cívica, por los heroicos actos de Madrid el 2 mayo de 1808.
    El dragón aparece cuando el archivero de la Villa lee a los cronistas clásicos, López de Hoyos y De la Quintana, en relación al descubrimiento del espantable dragón en 1569, al derribarse la muralla de Puerta Cerrada (en realidad, se trataba de una piedra con una culebra grabada). Este hecho fue empleado por Felipe III para construir una leyenda fundacional de Madrid (que emparentaría a la ciudad con Troya).

    • Cuartel: cada una de las particiones (divisiones) del escudo.
    • Manteladura: partición formada por dos líneas curvas que parten del centro del escudo hasta llegar a los ángulos inferiores del mismo.
    • Corona cívica: distinción que se otorgaba en la Roma antigua al ciudadano que salvaba la vida a otro en alguna batalla. Consistía en un cerco de ramas de roble o encina.

 

  • 1873 / 1931 – Durante los dos periodos republicanos de España, la corona real del escudo de Madrid se cambió por una corona mural.
    • Corona mural:cerco de muros almenados o murallas con torreones intercalados, y es usada habitualmente como adorno exterior posicionado en la parte superior del contorno, o timbre.

 

  • 1967 – En el pleno del 28 de abril, el Ayuntamiento dispone un nuevo escudo, eliminando todos los elementos no históricos y dejando aquellos de contrastada tradición en el escudo de Madrid: la osa, el árbol, la corona real (que se hizo más grande) y las estrellas, distribuidas ahora de manera que la séptima se encontraba arriba en lugar de abajo.

 

  • 1982 – Se estilizan los elementos del escudo, dejándolos como los conocemos en la actualidad.