El agua en Madrid (IV) – Los arroyos

Con el paso de los años los antiguos arroyos de Madrid y sus respectivas vaguadas han sido absorbidos por la ciudad, dejando ocultos tanto el relieve original en el que se fue desarrollando urbanísticamente, desde la Edad Media, como esa abundancia de agua que llegó a darle su nombre.

Arroyo Abroñigal

Principal afluente del Manzanares a su paso por Madrid, como casi todos los cursos de agua de Madrid (excepto el mencionado río) está soterrado casi en su totalidad.

Su nombre probablemente derive de abróñigo, un tipo de ciruela silvestre.

La pequeña depresión que forma fue usada como medida de insonorización natural al construirse la M-30 (hoy Calle 30), en la década de los 70 del s.XX, por lo que buena parte de la zona este de la vía se corresponde con su cauce.

Puente sobre el Abroñigal en Quintana, Pueblo Nuevo (1933)

Hasta su soterramiento completo creó problemas graves: los colectores subterráneos por los que circulaba eran demasiado estrechos para contener su caudal, por lo que cuando llovía se desbordaba, levantando las tapas de las alcantarillas e inundando toda la zona de Peña Prieta.

Fue famoso por los conocidos como merenderos de las Ventas del Espíritu Santo.

Arroyo del Arenal o del Arenal de San Ginés

Discurría por una profunda hondonada, desde el barranco de la Zarza, en la Puerta del Sol, hasta la plazuela del Barranco, junto a las Hontanillas, en la plaza de Isabel II.

En días secos, era un cauce de arena, de ahí el nombre que se le dio. El terreno entre las iglesias de San Ginés y de San Martín era un erial arenoso y las arenas bajaban ininterrumpidamente de los afluentes: a la derecha, desde los altillos de San Martín y Santo Domingo, formaron las calles de San Martín, Hileras y Donados; a la izquierda, desde los altozanos de la calle Mayor y de la Plaza Mayor, actuales calles de Bordadores, Hileras y Fuentes.

En el s. XVII ya se encontraba encauzado y la calle urbanizada aunque aún hubo que ampliarse el puentecillo que había cerca de la iglesia de San Ginés para poder cruzar el arroyo.

Cruzaba la actual plaza de Isabel II y en las cercanías del Alcázar se bifurcaba para desaguar en el Manzanares. En esta zona fue encauzado en el s. XVI, con la denominada alcantarilla del Arenal, para que sus aguas no se estancasen en las cercanías de los Caños del Peral.

Restos de la alcantarilla del Arenal, en la estación de Metro de Ópera

Un ramal, que continuaba pasando frente al Alcázar en sentido diagonal (sur-oeste), formó la llamada cava del Alcázar. Pasaba por debajo del actual solar de la Catedral de la Almudena y salía de la ciudad por un portillo situado junto a la puerta de la Vega, que aún se conserva junto a los restos de la muralla árabe en la cuesta de la Vega.

El otro ramal pasaba entre el Palacio Real y el convento de la Encarnación.

Su cauce se terraplenó con los desmontes de la construcción de Jacometrezo y otras vías cercanas.

Arroyo del Calero

Afluente del arroyo del Abroñigal (hoy M-30) que corría paralelo a la calle de Alcalá, en su cauce se ha construido un parque y el polideportivo del barrio de la Concepción.

Arroyo de Cantarranas

Actualmente soterrado en su totalidad, discurría por el distrito de Tetuán.

Sus dos ramas crearon profundas vaguadas al inicio y al final de la actual Avenida de Pablo Iglesias. Ambas se unían, aproximadamente a la altura del actual Jardín Botánico de la Universidad Complutense, en Ciudad Universitaria.

Viaducto de los Quince Ojos sobre el antiguo cauce del arroyo Cantarranas

Entre los años 30 y 60 del s.XX, el barranco que había formado era salvado por el Viaducto del Aire, por donde pasaba el tranvía que discurría al Oeste de la carretera de La Coruña. Actualmente han desaparecido el tranvía y el viaducto y el barranco ha sido colmatado.

Un poco más abajo el arroyo desembocaba en el Manzanares.

Arroyo de la Fuente Castellana o del Bajo Abroñigal:

También llamado Arroyo Verdugal, está totalmente soterrado en la actualidad.

Nacía al norte de Madrid y discurría por los Prados de Recoletos, San Jerónimo y de Atocha, que tomaron el nombre de los conventos de Recoletos, San Jerónimo y Nuestra Señora de Atocha, respectivamente. Hoy en su lugar se hallan los paseos de la Castellana, Recoletos y Prado.

Dejaba la ciudad cerca de la puerta de Vallecas, cercana a la actual Glorieta de Carlos V y se dirigía al este hasta desaguar en el arroyo del Abroñigal, a la altura de la confluencia de la calle de Méndez Álvaro con la M-30.

En 1624 se encauza y en el plano de Texeira se pueden ver varios puentes para cruzarlo. Uno de los más transitados estaba frente a la Calle de Alcalá.

Puentecillo del Prado (La Calle de Alcalá, Antonio Joli (hacia 1750), detalle

En 1766 Carlos III ordena construir una mina para cubrir el arroyo, para evitar las avenidas que se producían en sus márgenes.

Arroyo de la Gavia

Desembocadura del arroyo de la Gavia en el Manzanares

Afluente del río Manzanares por su izquierda, a la altura de la Villa de Vallecas.

Da nombre al futuro Parque de la Gavia, de Toyo Ito, y a la Depuradora de la Gavia y conserva un resto mínimo de vegetación de ribera, entre la Avenida del Mayorazgo y la M-31.

Está soterrado desde la Depuradora de la Gavia hasta una decena de metros antes de su desembocadura en el Manzanares.

Arroyo Leganitos

Arroyo de Leganitos (parte superior) – Plano de Mancelli (1623)

Transcurría por la calle del mismo nombre, cayendo hacia el Manzanares por la cuesta de San Vicente, que es la vaguada formada por el arroyo.

Pasaba por los jardines del Palacio Real y recibía las aguas de los arroyos de Arena y Minillas.

Su nombre parece provenir de la palabra árabe al-gannet, que significa huertas. Durante la época musulmana, toda la zona estaba formada por numerosas huertas que, tras la reconquista, pertenecieron al convento de San Martín. Aparece ya nombrado en la época islámica de la villa, como una cárcava o avenida fluvial que corría por el lado oeste de la fortaleza emiral.​

La actual plaza de España era un barranco que se salvaba gracias al puente de Leganitos, construido en 1616 sobre el arroyo.

Arroyo Luche

Otro de los fluentes del Manzanares. Pasaba por los barrios de Aluche, Lucero y Puerta del Ángel, atravesando el parque de Arias Navarro, la calle de Cebreros, y la calle de Sepúlveda.

Su desembocadura se encuentra a la altura del polideportivo La Ermita.

Una mala interpretación de los mapas en los que figuraba originó el nombre del barrio de Aluche, ya que el arroyo figuraba como A. Luche o A Luche.

Fue canalizado en los años 50 del s.XX.

Arroyo Meaques

Llamado también Meaque o Beaco, se origina con las aguas de los arroyos de Retamares, Charcón y Valchico.

Nace en Pozuelo de Alarcón, cruza la Casa de Campo, el Zoológico y el Lago y desagua en el Manzanares, ya canalizado de forma subterránea, cerca del Puente de Segovia.

Arroyo de Meaques en las proximidades de lago de la Casa de Campo

Algunos investigadores ven un origen romano en su nombre: miacvm, aunque no está demostrado.

Destacan los puentes que Sabatini construyó sobre él y con su agua se abastece el lago de la Casa de Campo.

El último gran arroyo de Madrid que permanece descubierto, su tramo final, que desemboca en el Manzanares, fue canalizado.

Arroyo de los Pajaritos

Discurría paralelo a la calle de Ayala y desembocaba en el arroyo Abroñigal.

Arroyo de los Pinos

Nacía en el antiguo pueblo de Chamartín de la Rosa, desembocando en el Manzanares, a la altura del Hipódromo de la Zarzuela, y cruzaba el barrio de Tetuán.

Las calles de Pinos Alta y Pinos Baja tomaron sus nombres del arroyo.

Arroyo Matalobos

Su nombre provendría de unos lobos que fueron matados en sus cercanías.

Pasaba por la calle de San Bernardo y por la calle de las Minas, donde había un puente para cruzar que fue derribado por las tropas de Enrique II.

Arroyo de San Bernardino

Manantial de la Salud del arroyo de San Bernardino, Parque del Oeste

Afluente del Manzanares. Discurre canalizado casi en su totalidad, dentro de los límites del Parque del Oeste, en el que nace.

Arroyo de San Bernardino

A la altura del Paseo de Ruperto Chapí, quedó enterrado bajo cuatro o cinco metros de tierra al construir dicha calle, estando ya soterrado hasta su desembocadura al río.

Está seco salvo en momentos de lluvia, cerca del Puente de los Franceses.

La calle de la Princesa, y la de Isaac Peral hasta Cristo Rey eran conocidas como camino de San Bernardino o de Las cruces.

Arroyo de San Pedro

Fluía por un barranco del mismo nombre que se corresponde hoy con la calle de Segovia, tras nacer en las fuentes de San Pedro, en la actual plaza de Puerta Cerrada y desembocaba en el Manzanares.

Calle de Sagovia, antiguo barranco del arroyo de San Pedro

Fue el primer curso de agua que tuvo la ciudad de Madrid y según la teoría de Jaime Oliver Asín, su nombre original fue Matrice. Según esta teoría, en sus cercanías surgiría el hipotético poblado visigodo preislámico. Los musulmanes lo denominaron Maŷrit, del que tomó su nombre Madrid.

Actualmente se encuentra soterrado en su totalidad.

Arroyo Valnegral o del Alto Abroñigal

Afluente del arroyo de la Fuente Castellana, fue soterrado a partir del s. XVI. Suele confundirse, por cuestiones de nomenclatura, con dos de los más antiguos viajes de agua de Madrid, el Alto y el Bajo Abroñigal, ya que desde la Edad Media, este arroyo aparece recogido también con el nombre de «Alto Abroñigal».

La primera referencia que tenemos del Valnegral es en el Fuero de 1202:

…Otro abrevadero en el vado Arenoso, desde la Torre de Abén Crespín hasta la cueva de Olmeda; y del Moral de la Almuina hasta Codo, bajo las casas; y otro donde se encuentra Rabudo en el Guadarrama. Del arroyo de Fonteforosa hasta el Soto de Pedro Glodio del Anora arriba, a donde quisieren. Y desde donde se encuentra el arroyo de Atocha en Valnegral hacia abajo.

También aparece en varios documentos sobre concesiones o compras de terrenos de la Orden de Calatrava en 1206 y en una cédula de Alfonso VII, de 1126 en la que da poderes al abad de Domingo de Silos para que comience a habitar el arrabal de la Villa, concediéndole también la administración de dos aldeas: Valnegral y Villanueva del Jarama.

Arroyo de la Veguilla

Tapado por la avenida de la Ilustración, desaguaba en el río Manzanares.

Arroyo de la Zarzuela

Su nombre deriva del diminutivo de zarza.

Nace en Majadahonda y cruza todo el monte de El Pardo de este a oeste, pasando por debajo del Palacio de la Zarzuela. Desemboca en el Manzanares.




Madrileños ilustres (I) – Maslama al-Maŷriti

Âbû-l-Qâsim Maslama ibn Âhmad al-Faradi al-Hasib al-Qurtubî al-Maŷrîtî (أبو القاسم مسلمة بن أحمد المجريطي), conocido como Maslama al-Maŷriti.

Astrolabio de Barcelona (c 980)
Astrolabio de Barcelona (ca. 980), Legado de Marcel Destombes al Musée de l’Institut du Monde Árabe (París)

No tenemos muchos datos biográficos sobre él. Nace a mediados del s. X en el ribat de Maŷrīt y su sobrenombre, al-Maŷrītī, significa el madrileño. Astrónomo, astrólogo, alquimista, matemático y polígrafo (escritor que trata sobre materias diferentes), fue uno de los intelectuales más reconocidos del Califato de Córdoba, llegando a ser conocido como el Euclides de España.

Gran astrónomo, resumió las tablas de Al-Juarismi y tradujo el Planisferio de Ptolomeo, asentando las bases científicas necesarias para construir los primeros astrolabios, como el astrolabio Barcelona (o de Destombes).

 

También aconsejó a Almanzor sobre los mejores momentos para las campañas militares contra los reinos cristianos, gracias a sus conocimientos astrológicos. Conocimientos que, según se cuenta, le sirvieron para predecir la caída del Califato de Córdoba mucho antes de que pasara: tras observar el eclipse híbrido de sol del año 1004, la supernova de 1006 y calculando la conjunción de Júpiter con Saturno en Virgo, vaticinó el comienzo de una guerra civil en Al-Andalus, que acabaría en la disolución del Califato. La fitna predicha por Maslama comenzó en 1009.

La leyenda cuenta que tuvo una hija, Fátima, que colaboró con él en sus estudios científicos, pero su existencia no está atestiguada por las fuentes históricas.

Maslama murió entre 1007 y 1008 en Córdoba, ciudad donde estuvo al servicio de los califas Al-Hakam II y Al-Hisham II.




El agua en Madrid (III) – Los aguadores

Aguadores de barrica (1850)
Aguadores de barrica en una fuente de Madrid (c. 1850)

 

Desde el s. X, las fuentes públicas de Madrid eran abastecidas con el constante caudal de los viajes de agua. Sólo aristócratas y órdenes religiosas disponían de caños privados en sus terrenos, el resto de la población iba con tinajas a recoger el agua de las fuentes.

El reparto de las aguas madrileñas era desigual: en 1727, el caudal de los cuatro viajes principales de Madrid se repartía a razón de un 55% para los 471 caños particulares y un 45 % para las 43 fuentes públicas.

A las fuentes públicas se dirigían no sólo los particulares, sino también los aguadores, transportadores de agua a pago.

La confluencia de gente a las fuentes públicas causaba muchos problemas, así que se tuvo que regular el acceso a los caños: se dividieron en caños para aguadores y para el público, llegando a existir fuentes para uso exclusivo para los primeros, siendo prohibido su acceso a los otros. También los hubo de uso mixto.

La necesidad de este reparto surgió  porque los aguadores se adueñaban de los caños, sin dejar recoger agua a los vecinos se acercaban, generando disputas que a veces acababan en altercados.

Estos aguadores, muchos con fama de jaraneros, se instalaban en las principales fuentes de Madrid y allí, esperaban que les llegase un encargo o pedido. La mayoría del tiempo la invertían en torno a estos caños.

La profesión comienza a regularse durante el reinado de Felipe II. Se establece que los cántaros de transporte de agua no deben sobrepasar los cinco azumbres de volumen (10,25 litros). Los alfareros de Alcorcón elaboraban los cántaros de esta medida, incluyendo un sello especial para evitar las posibles falsificaciones de recipientes.

Más adelante, en el s. XIX, comenzaron a llevar uniforme y atener cada uno un número de licencia que le permitía comerciar con el agua de una fuente en concreto. El uniforme constaba de una chaqueta oscura de paño, con el escudo del Ayuntamiento y el número de la licencia bordados en la solapa, y una doble fila de botones dorados; chaleco rojo y pantalón pardo sujeto con una faja roja. Era obligatoria la gorra, de fieltro con visera, con una chapa de metal con el nombre de la fuente asignada (en verano, el uniforme era más sencillo y ligero). Las concesiones de las fuentes a cada uno de los aguadores del gremio eran subastadas una vez al año el Ayuntamiento.

Aguadores en la fuente de Cibele (Grabado ca 1800)
Aguadores en la fuente de Cibeles (grabado ca 1800)

Los incendios de la Plaza Mayor hicieron pensar al Ayuntamiento que se les obligara a acudir en caso de incendio, llegándose a confiscar sus cántaros en caso de emergencia.

Existían diferentes tipos de aguadores:

Los chirriones, de cuba o de cuatro arrobas (aprox. 46 kg) desplazaban su mercancía en carro, con la ayuda de burros, cargando cuatro o cinco cántaros.

Aguadores con carro (s XX)
Chirrión: aguador con carro (pp. s. XX)

Los aguadores de barril o de cántaro, portaban el cántaro al hombro y servían a domicilio.

Aguador de cántaro - White (grabado hacia 1800)
Aguador de cántaro (White, grabado ca. 1800)

Por último, los vendedores de agua fresca, que llevaban un cántaro y un vaso por la ciudad, voceando su mercancía. Estos últimos eran muy populares en las procesiones religiosas o actos públicos diversos, e introdujeron la costumbre de servir el agua acompañada de unas gotas de anís, limón, azucarillos… Existiendo un tipo distinto de aguador, dependiendo del aderezo añadiesen al agua.

Vendedoras de agua fresca (1955)
Vendedoras de agua fresca (1955)

Para las primeras décadas del s. XIX (datos de un estudio de 1822), el agua más demandada en Madrid era la de la plaza de Puerta Cerrada, de la que recogía agua 142 aguadores. Le seguían en importancia las de la Puerta del Sol (88), la plaza de la Villa (55), la Puerta de Moros (53) y Cibeles (33). En esta época, la cifra de aguadores de Madrid se multiplicó por dos, llegando hasta casi 2.000.

El ocaso de los aguadores en Madrid comenzó  tras la construcción del Canal de Isabel II: las casas de los barrios nuevos (como el de Salamanca) se construyen ya con agua corriente. Los aguadores se fueron extinguiendo según se iban extendiendo las instalaciones de agua potable en las casa, desapareciendo a principios del s. XX.

 




Vírgenes de Madrid (I) – Nuestra Señora de Atocha

La leyenda

Siglo I d. C. – La imagen de la Virgen
Nicodemo realiza una imagen de María, madre de Jesús, en madera. La talla es policromada por Lucas el evangelista. Dos discípulos del apóstol Pedro traen la imagen desde Antioquía (actual Turquía).

Siglo VII – La Virgen en Hispania
San Ildefonso, obispo de Toledo, deja por escrito, en una carta enviada a sus discípulos, el que podría ser el primer testimonio escrito sobre la Virgen de Atocha: describe cómo ha rezado ante una imagen con unas características muy similares a la imagen madrileña.

Siglo VIII – El milagro de Gracián Ramírez
Caballero cristiano, Gracián Ramírez era un gran devoto de la Virgen de Atocha e iba diariamente a rezar a su ermita, originalmente en una isleta del Manzanares. Una mañana, al llegar al santuario, la imagen había desaparecido y, tras buscarla durante todo el día, la encontró en un campo de esparto a las afueras de la villa. Lo mismo ocurrió durante varios días, hasta que Ramírez entendió que la Virgen quería que le construyesen una ermita en el espartal. Cuando Ramírez y sus hombres comenzaron a construir el nuevo templo, fueron atacados por los musulmanes que habían llegado recientemente a la zona. Como la batalla parecía perdida, las mujeres e hijas de los cristianos se suicidaron para no caer en manos enemigas. Gracián Ramírez y sus hombres ganan la batalla, y cuando van a rezar ante la Virgen por la muerte de sus familiares, las mujeres, resucitadas, les esperaban arrodilladas ante el altar.

El nombre

Hay distintas teoría sobre el origen del nombre de la Virgen de Atocha:

  • Hay quien defiende que sería una degeneración del nombre de la ciudad desde la que se trajo la imagen a la Península: AntiochiaAtocha.
  • Otra versión sería que deriva del término griego para referirse a María en tanto que madre de Dios: Theotokos («Madre de Dios»)Atocha.
  • Por último, la versión más aceptada es la que emparenta el nombre de la imagen con el término usado para referirse al esparto, planta que había en el lugar donde se encontró milagrosamente la talla: Atocha = EspartoVirgen del Atochar = Virgen del espartal.

Historia y milagros

Todo lo contado sobre el origen de la Virgen de Atocha un poco más arriba es una leyenda sin la más mínima base histórica. Pero incluso la leyenda más descabellada tiene su poso de realidad: en este caso, lo que podemos sacar de esta historia es la sensación que se tuvo siempre de que la Virgen era muy antigua, y que nadie sabía cómo había venido a parar a Madrid… Como vamos a ver a continuación, la talla de Nuestra Señora de Atocha entra en la historia de Madrid en época medieval:

1162 – El primer documento que conservamos en el que se cita el santuario de Nuestra Señora de Atocha son unas bulas de la Catedral de Toledo.

Siglo XIII – El culto a la Virgen de Atocha aparece recogido en un documento de inestimable valor: las Cantigas de Alfonso X el Sabio, donde se cuentan dos milagros de Ntra. Sra. de Tocha de Madride. La cantiga 289 cuenta cómo a un labrador que no iba a misa los domingos se le agarrotaron las manos y no podía abrirlas, curándose al ir a rezar a la Virgen. La 315 relata que un niño que se atragantó con una espiga fue salvado por la Virgen cuando su madre lo llevó a su santuario.

1523 – Los frailes dominicos comienzan a ser los custodios de la imagen, al serles cedida la ermita por el emperador Carlos V, a través de fray Juan Hurtado de Mendoza, su confesor.

1562 – El príncipe Carlos de Austria se recupera de una caída por unas escaleras, atribuyéndose la curación a la Virgen de Atocha. Comienza la estrecha relación de la imagen con la Casa Real: será usada como protectora ante las enfermedades de los reyes, ante ella ofrecerán los éxitos de los ejércitos españoles y por su santuario pasarán los monarcas antes de salir a algún viaje, para encomendarse a su protección. Y se establece la tradición de presentar a Príncipes de Asturias e Infantes ante la Virgen de Atocha cuando nacen.

1566 – Fray Bartolomé de las Casas, defensor de Todos los Indios, pasó sus últimos años de vida en el convento de Atocha, donde fue enterrado a su muerte, en este año.

1580 – Una epidemia de peste (el catarro mortal) asola Madrid. Los madrileños acuden al Santuario de Atocha y sacan a la Virgen en procesión: estuvo tres días en la iglesia de Santa María, tres en Santo Domingo el Real y tres en las Descalzas Reales. La enfermedad remitió.

25 de marzo de 1598 – Se inaugura la nueva capilla de la Virgen, patrocinada por el rey Felipe II. Este rey, además nombra a Nuestra Señora de Atocha patrona real.

Julio de 1631 – Un gran incendio en la Plaza Mayor salta a las manzanas colindantes. El rey, Felipe IV, pide que la Virgen de Atocha sea trasladada hasta la plaza en procesión, para que su presencia apagara el incendio. El fuego cesó, atribuyéndose a la intervención de la Virgen.

1646Felipe IV proclama a la Virgen de Atocha patrona de la Corte. Su conmemoración tiene lugar todos los primeros domingos de octubre.

1672 – Nuevo incendio en Madrid, también aplacado por intercesión de la Virgen de Atocha.

1808 – Las tropas invasoras francesas convierten el santuario en cuartel, provocando terribles daños. Los frailes trasladan la imagen a las Descalzas Reales y posteriormente al Convento de Santo Tomás.

1834 – Durante el proceso de desamortización los dominicos son expulsados, el templo custodiado por el Capellán Real y el convento convertido en Cuartel de Inválidos.

2 de febrero de 1852 – El cura Martín Merino y Gómez atenta contra la reina Isabel II, clavándole un estilete en el costado, cuando se encontraba en el templo de Atocha dando gracias a la Virgen por el buen parto de su hija Isabel.

12 de noviembre de 1863Pío IX concede a la iglesia de Atocha el título de Basílica, siendo el primer templo de Madrid en recibir este título y una de las diez primeras de España.

1951 – Se inaugura el actual templo, tras ser quemado el anterior al poco de declararse la Guerra Civil, en 1936.

La imagen

La Virgen de Atocha
La Virgen de Atocha, Juan Carreño de Miranda (h. 1680)

Durante mucho tiempo, la imagen se presentó al público vestida y cubierta con ricos ropajes, a excepción de caras y manos, pareciendo tener un tamaño mucho mayor del que realmente tiene.

Distintas personas, en acción de gracias por diversos milagros acaecidos por intermediación de la Virgen, comenzaron a regalar a la imagen joyas, adornos, vestidos y mantos, a modo de exvotos. La gran colección de mantos que llegó a atesorar fueron casi todos regalos de las reinas de España. Se conserva el manto de terciopelo rojo y armiño, adornado con castillos y leones de oro, regalo de Isabel II; es lucido por la imagen en las grandes solemnidades. Esta reina también regaló a la imagen una colección de joyas (dos coronas, rostrillo y halo, con diamantes y topacios de Brasil, hoy en el Palacio Real).

Virgen de Atocha
Nuestra Señora de Atocha (c. s. XIII)

Actualmente, la imagen puede verse en su versión original, sin vestidos.

Talla de madera sin policromar, de unos 60 cm de alto (desde lo alto de la corona hasta el plano donde asienta los pies). Sentada en un trono bajo sin respaldo, sostiene a su izquierda a Jesús Niño, y una manzana con la mano derecha. El Niño tiene levantada la mano derecha, bendiciendo a los fieles, con los dedos índice y medio extendidos al modo oriental. El rostro de la Virgen es moreno oscuro, casi negro y sus ojos grandes y rasgados. Tiene una corona tallada, a la que se superpusieron otras de oro y plata. Sus rasgos hieráticos, frontalidad, rigidez, y color la emparentan con las vírgenes románicas, probablemente (según las pocas fuentes documentales que se conservan, como hemos visto más arriba) se trate de una imagen de mediados del s. XII a principios del s. XIII.




Los títulos de la Villa de Madrid

«Muy Noble, Muy Leal, Imperial, Coronada, Muy Heroica y Excelentísima Villa de Madrid»

 

 

Enrique IV de Castilla
Enrique IV de Castilla

«Muy Noble y Muy Leal»

Concedido el 30 de noviembre 1465 por Enrique IV, como recompensa por su fidelidad durante las guerra civil en Castilla por la sucesión entre los partidarios de su hija, la princesa Juana, y los de su hermano el infante Alfonso, que acabó con la firma del tratado de los Toros de Guisando.

 

 

 

 

Carlos I de España
Carlos I de España

«Imperial y Coronada»

Concedidos en 1548 por el príncipe Felipe (futuro Felipe II) en nombre de Carlos I, a petición de los regidores de Madrid Juan Hurtado de Mendoza y Pedro Suarez, durante unas cortes convocadas en Valladolid. En virtud de esta concesión, la villa pudo empezar a llevar la corona en su escudo.

 

 

 

 

 

Fernando VII
Fernado VII

«Muy Heroica»

Concedido en 1814 por Fernando VII, por su alzamiento contra los invasores franceses el 2 de mayo de 1808.

«Excelentísima»

Concedido en 1816 por Fernando VII, por su grandeza histórica.

 




El agua en Madrid (II) – Los «viajes de agua»

Periodo medieval

Madrid siempre ha disfrutado de abundancia de aguas, tanto superficiales como subterráneas, hasta el punto de que, según la hipótesis más aceptada (Jaime Oliver Asín, Historia del nombre de Madrid, 1959), el nombre original de nuestra ciudad haría alusión a esta circunstancia: MatriceMaŷritMadrid, lugar con agua.

Esta abundancia de agua fue narrada por algunos autores, como Fernández de Oviedo a principios del s. XV:

« (…) En muchas partes de esta villa, el agua está cerca de la superficie de la tierra, y muy someros los pozos, tanto que con el brazo, sin cuerda, pueden tomar el agua en ellos (…) Así que con razón se movieron á decir los antiguos que aquella villa está armada sobre agua ó fundada sobre agua, (…) ».

Tan importante fue el agua para Madrid que san Isidro, patrón de la villa, tuvo primeramente el oficio de pocero y se hizo famoso por ser capaz de detectar acuíferos.

Desde su fundación en el s. IX,  Madrid tuvo un problema de abastecimiento: era imposible el aprovechamiento del río Manzanares: por su bajo caudal (objeto de coplas y sátiras desde tiempos tempranos), y por un desnivel inadecuado para su explotación efectiva.

El Madrid medieval se expande hacia el noroeste, hacia Alcalá, en dirección opuesta al río, buscando nuevas fuentes de abastecimiento de agua. Este crecimiento urbano hace que la demanda de agua supere pronto el caudal de los arroyos aprobechables que discurrían por la villa.

Desde un primer momento, ya en época emiral, se excavan pozos y se instalan norias, pero en muchos casos se obtenían aguas salobres y de baja calidad, aguas gordas.

Los ingenieros hidráulicos musulmanes de Maŷrit establecen un sistema de captación de aguas subterráneas: las Qanat. Se trata de un sistema ideado en Persia, solución ideal que proporciona un caudal suficiente para la población de Madrid durante siglos. Evolucionan a lo largo de los años en los viajes de agua, definidos como ríos artificiales que desembocan en aljibes. Su época de mayor esplendor y proliferación será entre los ss.XVII – XVIII.

Los viajes de Agua

Con el establecimiento de la Corte en Madrid, durante el reinado de Felipe II, comienza a escasear el agua potable, debido a un aumento la población espectacular y a la tala y destrucción de los montes y prados que rodeaban la Villa, que ocasiona la aridez del suelo y el desecamiento de manantiales.

Se recurre a la captación de aguas subterráneas para el abastecimiento de la población a través de los viajes de agua.

Único sistema utilizado desde su introducción en Madrid en el s.IX hasta mediados del s.XIX, consistía en una serie de pozos y galerías, de drenaje o de captación que finalizaban en fuentes públicas que eran de uso de los vecinos y aguadores.

El sistema de viajes de agua estaba compuesto por una serie de túneles o minas, caños y fuentes.

Los túneles tenían la altura suficiente para que pudiese pasar una persona y, en el centro del suelo, una cañería para transportar el agua. Existían tres tipos:

  • Túneles de captación, por debajo del nivel freático. Nacían al noreste de Madrid, entre los caminos de Fuencarral y Alcalá, en los términos de Fuencarral, Chamartín, Canillas y Canillejas. Se excavaban a una profundidad de

    entre 5 y 40 m, siempre en declive. Estaban revestidos de ladrillo, en bóveda, cuando había peligro de derrumbe. El agua se filtraba a través de sus paredes.

  • Túneles de conducción, por encima del nivel freático. Eran una serie de minas construidas para el transporte de agua hasta la Villa. Cada cien pasos, se abría un arca, depósitos para que el agua reposase y se hiciese cristalina. A lo largo de su recorrido también se encontraban cambijas, depósitos usados para desviar el curso del agua en ángulo recto.

  • Túneles de respiración, construidos en vertical, se tapaban con capirotes de piedra en forma troncopiramidal, de más de medio metro de alto.

Capirote del viaje de Amaniel en la Dehesa de la Villa
Capirote del viaje de Amaniel, en la Dehesa de la Villa

  • Los caños eran de barro cocido sin vidriar, para conservar el sabor del agua. Para su confección se usaba preferentemente el barro de Madrid. En algunos casos, los caños de salida eran de uso privado y vertían en hospitales, conventos, albercas para campos de cultivo, etc. Los contratos para uso privativo eran renovados cada año y se pagaba por el volumen, no por el gasto de agua realizado.

 

Los viajes de agua
Plano y esquema de los viajes de agua de Madrid (Fuente: Nacho Catalán, El País)

 

Para calcular el volumen de agua de los caños, se definió el real de agua: caudal de agua que salía por un caño cuya boca era del diámetro de un real de plata. En Madrid se fijó en 3 pulgadas cúbicas por segundo (~37,55 cm3/seg), o 100 cubas al día (equivalente a 32 hl en el canal del Lozoya). Los caños gruesos se denominaban naranjeros y los estrechos, limoneros.

El caudal se medía dos veces al año, en primavera y en otoño.

Las fuentes no poseían grifo y si se tapaban inundaban los tramos de los viajes. En algunos casos conservamos diversas descripciones: caños de Leganitos (ya citados por Cervantes), fuente del Berro, fuente de los Caños del Peral (ubicada en la actual plaza de Isabel II y que se denominó también Fuente del Arrabal), etc.

Dependían de la Junta de Fuentes y ésta directamente de la Corona. La Junta estaba presidida por el Corregidor de la Villa.

El encargado de las obras de los viajes era el Maestro Mayor de Fuentes, cargo que solía recaer en el Maestro Mayor de Obras de la Villa.

Llave del viaje de agua de la Castellana y la Alcubilla
Llaves de los viajes de agua de la Castellana y la Alcubilla (Museo de San Isidro)

La llave de la entrada a los distintos túneles era custodiada por el Mestro Fontanero encargado del viaje correspondiente. Se podía acceder a los túneles, arcas y cambijas a través de pozos y escaleras, desde la calle o desde casas particulares.

El agua de los viajes poseía diversas concentraciones de elementos como sulfatos, cal, magnesio y carbonato de sodio. El carbonato de sodio (sosa) le proporcionaba un sabor característico.

Dependiendo de la calidad, había dos tipos de aguas: finas y dulces. Las aguas finas o dulces eran las que tenían las características necesarias para poder ser bebidas. Las aguas gordas tenían otros usos: riego, limpieza, lavaderos, industria, abrevaderos, etc. y normalmente pertenecían a particulares, que la vendían a los usuarios.

La Casa Real se construyó un viaje propio, el de Palacio o Amaniel, que era gestionado por la junta de Obras y Bosques y daba servicio al Alcazar y a los jardines del Retiro. Aún así, Felipe V compraba en exclusiva las aguas de la Fuente del Berro.

Los viajes de agua funcionaron oficialmente hasta el s.XIX. Aunque en algunas ocasiones se siguieron usando has bien entrado el s. XX. Por ejemplo, en 1913 o 1917 el Canal de Isabel II corto el agua porque venía turbía y la población de Madrid acudió a las viejas fuentes.

Principales viajes de agua de Madrid

(Entre paréntesis, año de construcción, cuando es conocido)

Viajes de aguas finas o dulces:

Los principales viajes de aguas dulces de Madrid fueron:

  • Viaje de la Alcubilla (1399):
    • 22 km, 20 arcas o cambijas, 70.600 l por día, 66 fuentes.
    • Nacía en la dehesa de Chamartín, en el valle de la Alcubilla, antiguo término de Fuencarral.
    • Entrada a Madrid por Tetuán, a 18 m de profundidad.
    • Abastecía al barrio de Chamberí.

 

  • Viaje del Alto Abroñigal (Noticias de obras en 1613-1614):
    • 14 km, 27 arcas o cambijas, 292.149 l/día .
    • Surtía 19 conventos y hospitales, 187 casas y palacios particulares y nueve fuentes públicas.
    • Entre otras, surtía a la fuente del Buen Suceso, coronada por Mariblanca.
    • Nacía junto al puente del arroyo Abroñigal (hoy M-30), a 4 m de profundidad, en el antiguo término de Canillas.
    • Por la calle de Alcalá, llegaba a Madrid a la altura de la actual plaza de Colón.

 

  • Viaje del Bajo Abroñigal (primeras noticias de 1557):
    • 8 km, 41 arcas o cambijas, 1.129.194 l/día.
    • 18 conventos y hospitales, 129 casas y palacios particulares, 19 fuentes públicas.
    • Surtía la Fuentecilla de la calle de Toledo.
    • Nacía en el arroyo Abroñigal, al sur del viaje del Alto Abroñigal, en la Casilla de los Mochuelos, en lo alto de la calle de Alcalá, a 3 m de profundidad, en el antiguo término de Canillejas.
    • Llegaba a Madrid al mismo lugar que el del Alto Abroñigal.

 

  • Viaje de la Fuente Castellana (1621):
    • 52 arcas o cambijas, 284.922 l/día.
    • Surtía a 35 conventos, hospitales y cárceles, 192 casas privadas y 17 fuentes públicas.
    • Nacía en la Casa de Maudes, al oeste de la carretera de Francia, a unos 10 m de profundidad.
    • Entraba a Madrid por un arca situada a la altura de la actual plaza de Emilio Castelar.
    • En la glorieta de Bilbao se le unían los viajes de la Alcubilla y de Contreras.

Otros viajes de aguas finas fueron:

  • Viaje Alto del Retiro (1631):
    • Pinar de ChamartínCasa de Fieras.
    • 15 km, 247.500 l/día, 11 fuentes.

 

  • Viaje del Bajo del Retiro u Oropesa (1631):
    • TetuánFonda de la Castellana (Castellana esquina López de Hoyos) – Retiro.
    • 4,5 km, 38.000 l/día, 6 fuentes.

 

  • Amaniel o de Palacio (reinado de Felipe III):
    • Cercanías del cementerio de FuencarralPlaza de Oriente.
    • Para el abastecimiento del Real Alcázar.
    • Se conservan varios capirotes en la Dehesa de la Villa y parte de un acueducto en la estación de Metro de Ópera.

Acueducto de Amaniel
Acueducto de Amaniel (Museo de los Caños del Peral, Metro Ópera)

 

Viaje de Amaniel
Restos del viaje de Amaniel, a su paso por la Dehesa de la Villa

 

  • Viaje de San Dámaso o de Butarque (primeras noticias de 1407):
    • El único viaje que nacía en el sur de Madrid.
    • Cerro Negro (Carabanchel Bajo) – Huertas de San Dámaso.
    • 2,5 km, surtía a las huertas de San Dámaso y a la fuente del Puente de Toledo.

 

  • Viaje de Retamar (1829):
    • Arroyo de Peña Grande, en El PardoCabecera de la Fuente de la Reina.
    • 2 km, 40.000 l/día.

 

  • Viaje de la Fuente de la Salud (reinado de Felipe V):
    • Cerro del Pimiento, cerca del camino de El PardoFuentes de piedra berroqueña del puente de Segovia.

 

  • Viaje de la Fuente del Rey (1596):
    • (Se desconoce donde comienza) – Fuente del Rey.
    • Margen izquierda del Manzanares, km 5,5 de la antigua carretera de Castilla.

 

Viajes de aguas gordas

 

  • Viaje de la Fuente del Berro (primera mitad del s.XVI)
    • Nace bajo la plaza de Toros de las Ventas.
    • Posible ramal del viaje del Bajo Abroñigal.
    • Su agua, apesar de ser gorda, era la preferida por la Casa Real.
    • Sus aguas estaban poco contaminadas, por encontrarse alejado del casco urbano.
    • Los reyes llevaban su agua en sus desplazamientos por los distintos Reales Sitios.
    • La fuente del Berro se encuentra junto al parque del mismo nombre, en la calle Gabriel Abreu.
    • Sus dos ramales se unen en la calle Peñascales, alimentando el Estanque de los Patos.

Viaje de la Fuente del Berro
Restos del viaje de la Fuente del Berro, restaurados

  • Viaje de la Fuente de Leganitos (1623)
    • Nacimiento en los altos de San Bernardino, en la calle de la Princesa.
    • Sus aguas fueron alabadas López de Hoyos y  por Cervantes en su Quijote:

«Otro libro tengo también, a quien he de llamar Metamorfóseos, o Ovidio español, de invención nueva y rara, porque en él, imitando a Ovidio en lo burlesco, pinto quién fue la Giralda de Sevilla y el ángel de la Madalena,e​ quién el Caño de Vecinguerra,f​ de Córdoba, quiénes los Toros de Guisando, la Sierra Morena, las fuentes de Leganitos y Lavapiés, de Madrid, no olvidándome de la del Piojo, de la del Caño Dorado y de la Priora; y esto, con sus alegorías, metáforas y traslaciones, de modo que alegran, suspenden y enseñan a un mismo punto.»
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (capítulo 22 de la Segunda Parte)

Fuente de Leganitos - Plaza de San Marcial (1864)
Fuente de Leganitos , plaza de San Marcial, actual plaza de España (1864)

  • Viaje de Contreras (-)
    • Nacía cerca del valle de Norieta, junto al antiguo camino de Postas, aproximadamente en los impares del paseo de la Castellana.
    • Bajaba a Madrid por el camino a Fuancarral.
    • En la glorieta de San Bernardo se unía al de la Castellana.

 

  • Viaje de la Fuente de la Reina (1855)
    • 4 km, 600.000 l/día, 32 fuentes.
    • El último construido por el Ayuntamiento de Madrid: los viajes más antiguos habían dejado de ser suficientes para el abastecimiento de agua.
    • Solución transitoria, el Canal de Isabel II estaba a punto de ser inaugurado.
    • La Fuente de la Reina se encontraba en la antigua carretera de Castilla, en El Pardo.
    • Tomaba sus aguas de los arroyos de Peña Grande, Claudiata, Regilla y Beacos.
    • Todos se reunían en la Fuente de la Reina.
    • En la antigua plaza de Leganitos (actual de España) se dividía en dos ramales.

 

  • Viaje del Prado de San Jerónimo (-)
    • Nacimiento en los alrededores de la calle del Almirante.
    • Abastecía a las fuentes del paseo del Prado.

 

  • Viaje de los Caños Viejos (-)
    • Inicio en la calle de Segovia, término al final de la misma calle, en la parte más baja.

 

  • Viaje del Conde de Salinas (probablemente 1821)
    • 2 km, 10.000 l/día.
    • Nacimiento en la antigua cañada del Lagarto, actual avenida del Doctor Arce.
    • Final en las proximidades del Museo de Ciencias Naturales.

 

  • Viaje de los Pajaritos o del Buensuceso (1604)
    • 700 m, 3600 l/día.
    • Nacía al norte de la calle de Alcalá.
    • Viaje particular, surtía la antigua quinta de los Pajaritos, entre las calles de Hermosilla y de Ayala y el paseo de la Castellana, propiedad desde 1792 de la duquesa de Córdoba.
    • En el s.XIX la finca se divide y el agua del viaje se destina a la limpieza de alcantarillas.

 

  • Viaje de las Harinas o de la Fuente del camino de Alcalá (1591)
    • Calle de LagascaPlaza de Cibeles, esquina con calle de Alcalá.
    • Su nombre podría provenir del antiguo pósito, localizado más o menos en el solar ocupado por el actual palacio de Linares.

 

  • Viaje del Hospital General (-)
    • Paseo del Prado, esquina con el jardín del Duque de Medinaceli (Hotel Palace) – Glorieta de Carlos V, junto al Hospital General (Museo Reina Sofía)

 

  • Viaje de Atocha (1620):
    • Nacía bajo la Biblioteca Nacional.

 

  • Viaje de las Conchas o de la Fuente de Apolo (-):
    • Cercanías de la antigua plaza de torosFuente de Apolo.

 

  • Viaje de Neptuno (-)
    • Real pósitoFuente de Neptuno.

 

  • Viaje de Toledo (-)
    • Calle ImperialEstanque de la Puerta de Toledo.
    • Para servicio del antiguo matadero, cercano a dicha puerta.

 

  • Viaje de los Gremios (1757)
    • Nacimiento en la calle Salustiano Olózaga.

 

  • Viaje de las Pascualas (1611)
    • Oeste del antiguo hipódromo (Nuevos Ministerios).
    • Surtía al antiguo convento de monjas de San Pascual (Paseo de Recoletos, semiesquina con la calle Prim).

 

  • Viaje de Meaques (-)
    • Cerca de arroyo Meaques.
    • Para riego y para llenar el estanque de la Casa de Campo.
    • Se conservan varios kilómetros del canalillo rectangular de ladrillo.

 

  • Viaje de la Casa de Vacas (-)
    • Comienzo 20 m al sur de la Casa de Vacas, antigua carretera de Castilla, en la actual Casa de Campo.

 




Comuneros de Madrid

Antecedentes

1516

14 de marzo Carlos I es proclamado rey de Castilla y Aragón en Bruselas, a los 16 años de edad. La proclamación es ilegal, pero aún así es ratificada por el Consejo de Regencia y el Cardenal Cisneros.

8 de abril – El Concejo de la Villa de Madrid pide consejo sobre si alzar pendones en favor del nuevo rey. Cisneros calla, Adriano de Utrech aconseja alzarlos.

10 de abril – Tras una votación nominal entre los regidores del Concejo, ordenada por el teniente corregidor, se decide, por mayoría, alzar pendones en favor de Carlos I. El alcalde Francisco de Vargas es de los pocos que se oponen.

11 de abril – Madrid alza pendones por Carlos I.

1517

19 de septiembreCarlos I llega a España.

8 de noviembre – Muere, en Roa, el Cardenal Cisneros. El gobierno del reino queda en manos de Guillermo de Croy, señor de Chievres.

1518

2 de febrero Carlos I convoca Cortes en Valladolid. Por Madrid, asisten los procuradores Luis Núñez y Antonio de Luzón. Distintas ciudades, entre las que se encuentra Madrid, llevan una serie de peticiones al nuevo rey:

  • Que no se ofrezcan oficios ni dignidades a extranjeros.
  • Que no se saquen caballos, moneda o metales del reino.
  • Que el rey aprenda castellano y conceda audiencia dos días a la semana.
  • Que el rey tenga siempre presente que su madre, doña Juana, sigue siendo «reina y señora destos reynos».

Se producen graves altercados en las Cortes.

7 de febrero – Las peticiones de los procuradores son denegadas, a pesar de lo cual juran protocolariamente a Carlos I.

1519

7 de noviembre – Los regidores de Toledo escriben a las villas castellanas, proponiendo una reunión para buscar una solución a los problemas del reino.

11 de noviembre – El bachiller Gregorio del Castillo responde a Toledo, en nombre del Concejo: Madrid apoya a Toledo y enviará a Francisco Zapata, arcediano, en representación de la villa.

1520

12 de febrero Carlos I anuncia su próxima partida a Alemania, para ser proclamado Emperador y convoca Cortes en Santiago de Compostela. Por Madrid acuden los procuradores Francisco de Vargas y Francisco de Luján, llevando las mismas peticiones que más adelante se recogerán en el ideario de las Comunidades.

7 de marzoCarlos I promulga una Cédula Real, en tono muy duro, contra el Concejo de Madrid. Les ordena que reformen los poderes otorgados a sus procuradores.

31 de marzo – Comienzan las Cortes de Santiago de Compostela. Los procuradores de Salamanca se niegan a prestar juramento al rey mientras no sean aceptadas sus peticiones. Casi todas las ciudades, incluida Madrid, secundan la posición de Salamanca.

3 de abril – Muchas ciudades ceden y prestan servicio al rey, bajo presiones y sobornos. Zamora, Córdoba y Madrid se mantienen firmes en sus reivindicaciones y, ante lo crítico de la situación, Carlos I tiene que suspender las Cortes.

10 de abrilAntonio de Austria es nombrado corregidor de Madrid.

16 de abrilTOLEDO SE SUBLEVA: el corregidor es expulsado de la ciudad, se ocupa el Alcázar y se entrega su mando a Juan de Padilla. Poco después les siguen Segovia, Zamora y Burgos.

22 de abril – Sin saberse aún lo que ha pasado en Toledo, se reanudan las Cortes en Santiago. Carlos I cede en alguna de las peticiones. Sólo se mantienen en su posición contraria a un acuerdo Murcia, Jaén y Madrid.

20 de mayoCarlos I parte hacia Alemania, dejando como gobernador a Adriano de Utrech.

Mediado de junio Hernán Gómez de Herrera, alcalde de Corte, vuelve a Madrid. Se difunde el rumor de que quiere reclutar gente para reprimir la sublevación de Toledo. Los madrileños se amotinan e intentan detenerle, pero consigue ponerse a salvo.

MADRID SE UNE A LA SUBLEVACIÓN DE TOLEDO

La guerra en Madrid

1520

17 al 26 de junioMadrid se une a la sublevación. Se establece un Concejo Revolucionario en la villa, se destituye al corregidor Astudillo y se nombran nuevos cargos:

  • Alcalde mayor: Bachiller Castillo.
  • Justicia y procurador general: Juan Zapata.
  • Regidores: Antonio de Luzón, Pedro Zapata de Cárdenas, Francisco de Herrera, Fernando Ramírez Galindo, Pedro de Losada y Antonio Alcocer.
  • Procurador: Juan Vázquez (mantiene su cargo).
  • Sexmero  de pecheros: Esteban rico (mantiene su cargo).
  • Se crea un nuevo cargo: diputado de parroquia o colación.

25 de junio – Se ofrece a Astudillo que vuelva a ser el corregidor. Se niega, y se nombra a Castillo alcalde ordinario con poderes plenos hasta que alguien designado por el rey vaya a Madrid a ejercer el corregimiento.

Gaspar Dávila, escribano, recoge la prohibición de registrar en las actas los nombres de los asistentes a las reuniones concejiles,

«porque veyan que era mal hecho lo que se hazía y no querían parescer escritos ni firmados en semejantes cosas»

4 de julio Juan Negrete, diputado por la colación de San Ginés, es nombrado alcalde de la fortaleza de El Pardo. Ese mismo día, el Concejo prohíbe tocar a rebato sin licencia de la justicia, propagar rumores infundados sobre la Comunidad y formar corrillos que alboroten.

6 de julio – El cardenal Adriano de Utrech informa al Emperador de que Toledo y Madrid se han confederado,

«assí el pueblo como los nobles».

29 de julio – Se constituye en Ávila la Junta Santa de los comuneros.

13 de agosto – Se colocan cuarenta espingarderos (soldados armados con espingardas, escopetas de cañón muy largo), para que vigilen día y noche los alrededores la villa.

16 de agostoMadrid elige sus procuradores en la Junta Santa: representando a los regidores, Pedro Losada; a los caballeros, Pedro de Sotomayor; y a los pecheros, Diego de Madrid, pañero.

21 de agosto – Los imperiales arrasan y queman Medina del Campo.

COMIENZA LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES

4 de septiembre – El Concejo ordena que nadie de dinero a los licenciados Vargas y Coalla, receptores de las rentas reales y se requisan las llaves de sus casas.

El Concejo forma ya las cartas como Justicia e Ayuntamiento e Onrrada Comunidad de la Villa de Madrid.

Mediados de septiembre – Se toman una serie de medidas para aumentar la seguridad de la villa: se completa la cerca del arrabal, se tapian las puertas del Sol y de Toledo, se ponen dos centinelas en la puerta de Valnadú, se ordena a los dueños de los corrales cercanos a los hospitales de La Latina y de Atocha que los cerquen con tapias.

22 de septiembre al 9 de diciembre – Se entrega parte de las armas del Alcázar a los diputados de las colaciones, para que sean repartidas entre los vecinos: 363 escopetas, 418 picas y 126 ballestas.

25 de septiembre – La Junta Santa abandona Ávila y se establece en Tordesillas. Se encomienda al capitán madrileño, Juan Zapata y a Suero del Águila detener en Valladolid al Consejo Real.

23 de noviembreCarlos I comunica a Madrid que ha sido coronado Emperador en Alemania.

5 de diciembre – El ejército imperial toma Tordesillas, apresando a trece procuradores de la Junta Santa, entre ellos el madrileño Pedro Sotomayor.

15 de diciembre – La Junta Santa se establece en Valladolid y pasa a denominarse Junta General del Reino en Cortes.

1521

3 de enero – Continúan en Madrid las obras de la cava de la comunidad.

30 de enero – El Concejo ordena cerrar todas las puertas de la muralla, excepto las de la Vega y el Sol.

28 de febrero – Se encarga a los diputados de colación que cada noche manden a una persona de su parroquia para acompañar a los centinelas puestos en las puertas.

8 de marzo – Se ordena que, a partir de media noche, vigilen la villa treinta hombres: diez en las puertas de la muralla y 20 en los alrededores del Alcázar. Se prohíbe andar por la noche sin ir provistos de antorcha o candela.

10 de marzo – Los diputados guardarán las llaves de las puertas de Madrid, cada uno las de las entradas que haya en su parroquia.

26 de marzo – El Concejo repare entre los vecinos la artillería que hay en Madrid.

18 de abrilCarlos I despoja de sus oficios reales a varios de los sublevados. Entre ellos, los madrileños Antonio de Alcocer, Antonio de Luzón, Juan Zapata, Pedro de Sotomayor, Alonso de Cárdenas, Alonso Coello, Gómez de Villafuerte, Juan de Castelar y Pedro de Herrera.

22 de abril – Se dejan acuartelados dentro de Madrid 300 hombres armados.

23 de abril – BATALLA DE VILLALAR: DERROTA CASI DEFINITIVA DE LOS COMUNEROS

25 de abrilLlega a Madrid la noticia de la derrota de Villalar.

El bachiller Castillo decide abandonar la alcaldía, pero los diputados de colación se lo impiden porque el título «lo tiene e lo a tenido por la Villa». Se reparten mil picas en los Carabancheles, Villaverde y otras villas del alfoz, y se abastece al Alcázar con munición y víveres.

Principios de mayo – Todas las  ciudades sublevadas se han rendido, sólo Madrid y Toledo resisten.

1 al 3 de mayo – Sigue el reparto de armas en el alfoz de Madrid: Vallecas, Rejas, Canillejas, Hortaleza, Coslada y Fuencarral. Castillo negocia con el Duque del Infantado las condiciones para una rendición ventajosa.

8 de mayo – El bachiller Castillo se reúne con los gobernadores de Segovia, dando por cloncluidas las conversaciones para la rendición de Madrid.

11 de mayoCastillo rinde pleitesía al almirante Fadrique Hernández.

15 de mayo – LLega a Madrid el nuevo corregidor Acuña y toma posesión de su cargo.

SE COMPLETA LA RENDICIÓN FORMAL DE LA VILLA

Se abren y desfortifican las puertas de la muralla, se ciega el foso de los arrabales, cesa la sisa de la Comunidad, se entrega el Alcázar al capitán Antonio de Collazos y se restituyen las armas que se habían sacado del Alcázar.

19 de mayoRegresa a Madrid el alcalde Francisco de Vargas.

25 de octubreToledo se rinde: FIN DE LA GUERRA DE LAS COMUNIDADES.

Consecuencias

Tras la capitulación, cincuenta y dos madrileños sufren algún tipo de represalia: pérdida de oficios, confiscación de bienes y haciendas, destierro y ejecuciones.

Veintiuno de los represaliados son excluidos del Perdón General de 1522. Entre ellos:

  • Pedro Losada, Pedro de Sotomayor y Diego de Madrid, procuradores en la Junta Santa. Sotomayor es ajusticiado en Medina del Campo el 13 de octubre de 1522.
  • Juan Zapata, capitán de Madrid, declarado en rebeldía y condenado a muerte el 1 de diciembre.
  • Pedro de Madrid, cabo de escuadra.
  • Juan Negrete, procurador general.
  • Juan Vázquez, procurador de pecheros.
  • Fernando Madrid, administrador de la Comunidad.
  • Francisco Zapata, arcediano

Diecinueve son condenados a destierro, entre los que se encuentran:

  • Rojas y Grajal, capitanes.
  • Antón de Jaén, diputado de colación.
  • Fernando Arias, alguacil.

Gregorio del Castillo y Juan Negrete, máximos responsables de la sublevación en Madrid, sufren un largo proceso por responsabilidad económica. Se les reclaman 200.000 maravedíes, de los que no pueden devolver más que la mitad, por lo que son encarcelados tres años, Castillo en Madrid y Negrete en Valladolid. Finalmente, en 1524 llegan a un concierto de aveniencia con el Concejo de Madrid y Castillo es liberado. Negrete tendrá que esperar hasta el Perdón Real de junio de 1527.

Protagonistas

Comuneros

Juan Zapata

Continuo (guarda de Palacio) de la reina Juana, es nombrado Justicia Mayor y Corregidor por la Comunidad de Madrid. Posteriormente, es nombrado Capitán General y Maestre de Campo de las tropas de la Villa y forma parte del Consejo de Guerra Comunero.

Es apresado el 2 de abril de 1521 y, malherido, es llevado a la cárcel de Medina de Ríoseco. Se le despoja de su oficio de Continuo y de la renta correspondiente (40.000 maravedíes al año).

En octubre de 1522 es excluido del Perdón General concedido de Carlos I y en diciembre del mismo año, condenado a muerte ya ajusticiado.

Participó en la guerra siempre al lado del capitán de Toledo, Juan de Padilla.

Gregorio del Castillo

Hijo de Juan del Castillo y María Díaz Delgado y esposo de Beatriz Guillén, tenía sus casas en la manzana formada por las calles del Rollo, Sacramento y Duque de Nájera. Era bachiller y letrado del Concejo. Fue elegido Alcalde Mayor y Justicia de la Villa por la Comunidad y custodió el Alcázar durante la guerra.

Participó del Perdón General de 1522, pero fue procesado en Madrid por responsabilidades económicas contraídas durante la guerra. Encarcelado desde la rendición de la villa, el 15 de mayo de 1521, se le perdona parte de la deuda y es puesto en libertad en agosto de 1524.

Imperiales

Francisco Vargas Vivero

Hijo de Diego de Vargas, el cojo, y sobrino del licenciado Francisco de Vargas, fue paje de Isabel I de Castilla, veedor general de guerra de los Reyes Católicos, copero del infante don Fernando, regidor de Madrid y alcaide del Alcázar. Estaba casado con María de Lago

María de Lago

Esposa de Francisco Vargas, residía en el Alcázar de Madrid con varios parientes. Allí sufre el asedio de los sublevados.

Según a tradición, fue la heroica defensora de la fortaleza en ausencia de su marido, pero no existen evidencias documentales que lo corroboren. En realidad, su actuación durante la insurrección comunera sólo ha sido documentado dos veces: una carta de su esposo, fechada en 1520, con Madrid ya sublevado, en la que Francisco le pide noticias a María sobre la situación de la villa y el acta de capitulación del Alcázar, de agosto de 1520

«que la señora doña María, muger del señor Francisco de Vargas, es sus hijos y los señores licenciado Diego de Vargas y Graviel de Bivero (sic), sus hermanos, en la salida e en todas las otras cosas sean tratados como quien ellos son, syn que ninguno se atreva a dezir ninguna descortesía».




Puertas y portillos de Madrid

En los distintos recintos amurallados que se fueron levantando alrededor de Madrid, desde la muralla hasta la cerca de Felipe IV, en el s. XVII, podíamos encontrar varios tipos de entradas:

  • Puertas: para el paso de peatones y mercancías, se cerraban todas las noches.

  • Portillos: sólo para el paso de peatones.

  • Postigos: peatonales, entradas secundarias al recinto.

Muralla emiral
Muralla cristiana
Cerca del arrabal
Cerca de Felipe II
Cerca de Felipe IV

Windows Draw - dibujo

Muralla emiral

La primera muralla de la Villa, del s. IX. Fue ordenada construir por el emir Muhammad I alrededor del ribat de Maŷrit.

Construida en pedernal y caliza, abarcaba una extensión aproximada de 9 ha y tenía 3 puertas y un portillo, descubierto recientemente en las excavaciones cercanas a la plaza de la Armería.

[1] Puerta al-Vega (de la Vega)

001 Puerta de la Vega
Las tres puerta de la Vega (s. IX – s. XVII – s.XIX)

Se levantó en el entorno de la actual cuesta de la Vega y daba acceso a la ciudad desde el camino del río.

Según la descripción que hace Jerónimo de la Quintana, la entrada era angosta, con una fuerte torre, y compuesta por dos estancias en medio de las cuales aparecían las puertas, que se cerraban con una gran hoja de hierro. Además, en el punto del arco, había un agujero que alojaba una gran pesa de hierro que servía para arrojarse sobre quien quisiera entrar por aquel acceso.

La primera puerta fue derribada a mediados del s. XVII y sustituida por otra, un poco más hacia arriba de la calle Mayor, que estuvo en pie hasta 1707.

En 1708 se construyó una tercera puerta, con un arco central y dos postigos a los lados, sobre la que se colocó una imagen de Nuestra Señora de la Almudena. Fue demolida definitivamente en 1820.

[2] Puerta al-Mudayna (de la Almudena)

Recibía su nombre original por dar acceso el recinto de la almudayna o ciudadela.

Más tarde, tras la conquista cristiana de la villa islámica, se cambión el nombre a arco de Santa María, por estar cerca de la iglesia del mismo nombre.

Fue derribada en 1570, para ensanchar la calle con motivo del paso de Ana de Austria, última esposa de Felipe II. En 1672, se construyó una nueva puerta a la que también se llamó Arco de Santa María.

El arco de la Almudena debía ser muy sencillo, siguiendo los modelos de la arquitectura islámica de la época, lo suficientemente fortificada como para permitir la entrada y la salida de la fortaleza por el camino que llevaba a Guadalajara.

Desde esta puerta partían dos caminos que con el tiempo se convertirían en las dos vías más importantes del Madrid medieval, la calle del Arco de la Almudena y la de la Puerta de Guadalajara, actuales Sacramento y Mayor.

Fue demolida definitivamente en 1569.

[3] Puerta de al-Xagra (la Sagra)

Probablemente, un simple postigo protegido por una torre albarrana pequeña, se levantaba en el lienzo norte de la muralla, en el Campo del Rey, frente a lo que hoy es la plaza de la Armería, en las inmediaciones del cementerio de la Huesa del Raf.

Su nombre vendría por dar acceso a la sagra, campo o espacio agrícola.

Se podría considerar como una hermana menor de la puerta toledana de Bisagra.

Con la primera ampliación cristiana, se construye una nueva puerta en el lienzo este, con el mismo nombre, en el tramo que unía la almudena con el alcázar, a la altura de la intersección de las calles Rebeque y Requena. Es derribada en 1548.

Muralla cristiana:

Segunda muralla de Madrid, construida por Alfonso VII en el s. XII. Era el triple de extensa que la primera, rodeando 35 ha, y tuvo 4 puertas, derribadas en diferentes momentos.

[4] Puerta de Moros

Se abría al sur, sobre la actual Plaza de Puerta de Moros, entre las calles del Almendro y la Cava Baja. Según Jerónimo de la Quintana:

«era estrecha, y también se entraua con bueltas, y por ambages, y deuía de tener los mismos que la de Guadalaxara, que eran tres».

Su nombre haría referencia a la cercanía del barrio musulmán.

Como las otras puertas de esta muralla, quedaba protegida por una torre fuerte. Según un documento de 1519, la de esta puerta estaría avanzada con respecto al muro. A su salida, un puentecillo salvaba el foso que desde allí se dirigía hacia la Puerta Cerrada.

Muy documentado en los últimos años del s.XV, al necesitar muchas reparaciones.

Junto a la puerta, sobre el arranque de la calle de Don Pedro, estaba el cementerio islámico.

[5] Puerta de Cerrada

Culebra Puerta Cerrada
Culebra de Puerta Cerrada

Situada en la actual plaza de Puerta Cerrada, según López de Hoyos tenía labrado en lo alto «un espantable y fiero dragón», por lo que, originalmente, recibió el nombre popular de «Puerta de la Culebra».

Según Quintana, era

«angosta, derecha al principio; al medio hazía vna buelta a línea recta, y al cabo hazía otra para entrar al pueblo, de suerte que ni los de dentro podían ver a los de fuera, ni al contrario los de fuera a los de dentro».

«El llamarse cerrada fue, porque como era tan estrecha y tenía aquellas rebueltas, escondíanse allí de noche gente facinerosa, y robauan y capeauan a los que entrauan y salían por ella, sucediendo muchas desgracias con ocasión de vn peligroso passo que auía a la salida della, en vna puentecilla que auía para passar la Caua, que era muy honda, de suerte que nadie se atreuía a entrar ni salir por ella, ni aun de día; y por remediar tan grande daño, la vinieron a cerrar, estándolo por algún tiempo, hasta que poblándose lo de la otra parte, se tornó a abrir por la comunicación del Arrabal y de la Villa».

[6] Puerta Guadalajara

Puerta de Guadalajara
Reconstrucción de la puerta de Guadalaxara (vídeo del Museo de San Isidro)

La puerta principal y la más suntuosa de la villa, punto principal de paso del tráfico comercial entre Madrid y los lugares de la comarca.

Aparece citada en el Fuero de Madrid (1202), con motivo del muladar (estercolero) que había a su salida.

Desde el s.XIII tenía a su lado un mercado exterior y más adelante las tiendas llegaron a establecerse en el propio interior de la puerta.

Según López de Hoyos,

«antiguamente tenía dos (torres) caballeros a los lados inespugnables, la puerta pequeña, la cual hacía tres vueltas, como tan gran fortaleza».

Construida en mampostería, con ladrillo en la bóveda y sillares en el arco de la puerta.

A finales del s. XV su estado era muy precario, teniéndose que demoler parte de su torre.

Hacia 1535, Carlos I ordenó que se derribase, ante la unánime oposición del Concejo.

En 1538 hubo que derribar la torre y ensanchar la puerta. La piedra obtenida se usó en las obras que Covarrubias realizaba en el Alcázar. Con motivo del derribo, el Concejo madrileño pidió autorización a Carlos I para abrir una pequeña puerta provisional, el Postigo de San Miguel, para poder salvar las obras de derribo, sin tener que dar la vuelta por Puerta Cerrada. Hubo vecinos que se opusieron a la obra, sin éxito.

El postigo se abrió a la altura de la actual plaza de San Miguel, junto a la iglesia. Aunque en principio era provisional, no fue tapiado cuando terminaron las obras de la Puerta Nueva de Guadalajara.

La llamada Puerta Nueva de Guadalajara sufrió un incendio en 1542. Fue renovada con gran lujo en 1572. Desapareció definitivamente el 2 de septiembre de 1582., pues

«haziendo vna noche alegrías la Villa por auer ganado a Portugal el Rey D. Felipe Segundo, fueron tantas las luminarias que pusieron en esta Puerta, que abrsaron toda su grandeza, sin que quedasse más memoria della que el apellido de Puerta de Guadalaxara con que se llama el sitio donde estaua».

[7] Puerta de Valnadú

Probablemente su emplazamiento incicial fue hacia el centro de la manzana que delimitan las actuales calles de Carlos III, Vergara y Lepanto. Tendría una torre fuerte aneja, y su entrada sería, como en las otras tres, en recodo.

Sería puerta que se abría al valle del Arenal y su nombre tendría el mismo origen que los numerosos topónimos de la zona: val valle.

Su estado era precario en la segunda mitad del s. XV, por la cercanía del arroyo del Arenal y por un muladar que había en sus cercanías. El lienzo en el que se encontraba se trasladó a una posición más adelantada, quedando la puerta en el solar de lo que hoy es el Teatro Real.

En 1567 se derriba, junto a la Torre de Alzapierna, aprovechándose la obra para allanar y regularizar sus alrededores, creándose una plaza en aquel lugar.

Cerca del Arrabal

Posiblemente construida en 1438, por una epidemia de peste en la ciudad, para que uniese los arrabales que habían surgido alrededor de la villa.

Se construye también un hospital junto a la puerta de Guadalajara, más adelante conocido como hospital del Buen Suceso, que estuvo en la plaza de la Puerta del Sol hasta 1854, año en que fue derribado.

Esta cerca fue la primera de las tres sucesivas que fueron levantadas por motivos no defensivos sino legales y fiscales, y su trazado es el menos conocido de las tres.

Contaba con seis puertas y postigos.

[13] Puerta de Santo Domingo

Situada en la plaza del mismo nombre, cerca del convento de Santo Domingo el Real, fundado por Santo Domingo de Guzmán en 1212.

[12] Postigo de San Martín

Nombrado así por el cercano convento del mismo nombre. Situado originariamente en el cruce de la calle San Martín con la calle Navas de Tolosa, es trasladado posteriormente hasta la altura de la actual Plaza del Callao.

[11] Puerta del Sol

Su nombre vendría de un sol dibujado en el castillo construido durante la guerra de las Comunidades de Castilla para defender la villa de los imperiales. Posteriormente, en 1539, se construyó una puerta en su lugar. Fue derribada en 1570.

Fue conocida como la puerta de la pestilencia, por el cercano hospital del Buen Suceso.

[10] Puerta de Atocha

Primera con este nombre, levantada en la la actual plaza de Jacinto Benavente.

[9] Postigo de San Millán

Tenía este nombre por la cercana ermita del mismo nombre y estaba situado en la actual plaza de Cascorro.

[8] Puerta de La Latina

En la calle de Toledo, frente a la plaza de la Cebada, su nombre original era de San Francisco. Llevaba hasta el convento del mismo nombre, en el solar de la Basílica de San Francisco el Grande.

Comenzó a llamarse de La Latina por al tener al lado el hospital homónimo, fundado por Beatriz Galindo, la Latina, preceptora de Isabel la Católica y de sus hijos y considerada una de las mujeres más cultas de su época.

Cerca de Felipe II

Mandada construir en 1566, por motivos fiscales y sanitarios, no defensivos, encerraba unas 125 ha de terreno cercado.

No se conocían restos hasta 1991, en que aparecieron unos metros durante las obras de ampliación del Senado en la calle Bailén. Para algunos, restos de la cerca del Arrabal; para otros, de la de Felipe II. En cualquier caso, serían los únicos restos hasta ahora conocidos de cualquiera de ellas.

En realidad, no coinciden con el recorrido hipotético de ninguna de estas cercas, por lo que, o alguna de ellas era mayor, o se trata de otra cerca diferente, una cerca de un arrabal independiente.

Contaba con ocho puertas y postigos:

[13] Puerta de Santo Domingo

La misma que la de la cerca del Arrabal.

[12] Postigo de San Martín

Compartido con la cerca anterior.

[18] Puerta de la Red de San Luis

Frente a los caminos de Hortaleza y Fuencarral, su nombre tendría un doble origen: por la red que se ponía en un mercado de pan cercano para que no lo robaran y por la iglesia de San Luis Obispo, situada en la calle Montera, ya inexistente.

[17] Puerta del Sol

Nueva puerta que sustituyó a la del mismo nombre, más adelantada, siguiendo el trazado de la nueva cerca.

[16] Puerta de Antón Martín

En la plaza del mismo nombre, tomó el nombre del Hospital de San Juan de Dios, más conocido por el nombre de su fundador Antón Martín.

[15] Puerta de Toledo

Sustituía a la Puerta de La Latina.

[14] Puerta de Segovia

Origen de los caminos de Castilla y Extremadura. Se sustituyó en el s.XVII por otra más cercana al Puente de Segovia.

[1] Puerta de la Vega

La misma de la muralla árabe, sustituida en 1708 y definitivamente demolida en 1814.

Cerca de Felipe IV

Mandada construir por Felipe IV en 1625, de ladrillo, argamasa y tierra, encerraba una superficie de unas 500 ha. Tenía una función fundamentalmente fiscal: para controlar que todos los productos y víveres que entraban en la ciudad pagaran su correspondiente impuesto. También para vigilar a las personas que llegaban a Madrid.

Para las obras, se aplicó una sisa (un tipo de impuesto extraordinario y de carácter temporal que se cobraba sobre géneros comestibles, menguando las medidas) en el vino.

Se construyó por sectores separados de la ciudad, en cada uno de los cuales se colocó una puerta de cierta importancia o un portillo que tomaron los nombres de edificios cercanos.

Su trazado se adaptó a la configuración del terreno, lo que hizo que fuera muy irregular.

Impidió el crecimiento de la ciudad hacinando su población durante más de doscientos años. Fue parcialmente rehecha en el s.XVIII y se derribó en 1868.

[34] Portillo de San Bernardino

En la actual calle Princesa, aproximadamente en el cruce con Alberto Aguilera. Construido en ladrillo, sin detalles especialmente destacables.

[33] Portillo del Conde Duque

Por el cuartel del mismo nombre, al lado del portillo. También era conocido como portillo de Guardía. Daba a la cuesta de los Areneros (actual Alberto Aguilera) y su camino tenía una frondosa arboleda.

De ladrillo revocado con yeso imitando a piedra, tenía un solo arco con columnas dóricas y un trofeo militar sosteniendo el escudo de armas de Castilla y de León.

Portillo de Fuencarral
Portillo de Fuencarral, mediados del s. XIX

[32] Puerta (o portillo) de Fuencarral

En la calle de San Bernardo, en la glorieta Ruiz Jiménez, abriéndose al camino que llevaba al pueblo de Fuencarral.

[31] Portillo de las Maravillas

Aproximadamente en la equina de la calle Carranza con la calle Ruiz.

Puerta de Bilbao - Maqueta León Gil de Palacio (1830)
Puerta de Bilbao, maqueta de León Gil de Palacio (1830)

[30] Puerta de Bilbao

Una de las Puertas Reales de Madrid. Las Puerta Reales o de registro tenían dos usos: para las entradas y salidas de los reyes a la villa y para recaudar los impuestos de paso.

Fue conocida también con otros nombres: puerta San Fernando, por la proximidad al Hospicio de San Fernando o puerta de los Pozos de la Nieve, que se encontraban en las proximidades.

Situada en la actual glorieta de Bilbao, fue levantada en 1767. De granito, tenía muy poco que reseñar artísticamente. Contaba con tres huecos, los laterales para peatones y un frontón triangular con letras de bronce.

[29] Puerta de Santa Bárbara

En la actual Plaza de Alonso Martínez. Según las crónicas, era muy poca vistosa.

Puerta de Recoletos
Puerta de Recoletos

[28] Puerta de Recoletos

Otra de las Puertas Reales, se encontraba en el actual Paseo de la Castellana, a la altura de la Plaza de Colón.

Estaba hecha de granito y piedra de Colmenar para los adornos y al ser desmontada, los bloques de granito se usaron como asientos en el Paseo de Recoletos y en el Paseo de la Castellana.

Fue mandada construir por Fernando VI en 1756, según diseño de Francisco Carlier. Tenía tres huecos, el central, el más grande, para los carruajes y los laterales para los peatones y estaba decorada con columnas dóricas, un frontón triangular con las armas reales y trofeos militares y leyendas en sus cuatro caras (lo normal eran dos, así que el pueblo madrileño aprovechó para hacer muchos chascarrillos sobre ella).

 

[27] Puerta de Alcalá

Otra Puerta Real, la actual se encuentra en la Plaza de la Independencia.

Primitiva Puerta de Alcalá
Primitiva puerta de Alcalá (s. XVII)

La primitiva fue construida en 1599 con motivo de la llegada de Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Servía de acceso a la ciudad por el camino real de Aragón y Cataluña. Hecha de ladrillo, se ubicaba algo más al oeste, cerca de la actual calle de Alfonso XI. Tenía un arco central y dos laterales más pequeños.

Sobre el arco central, había otra pequeña arcada con una estatua en piedra de Nuestra Señora de las Mercedes. Sobre los laterales, estatuas de San Pedro Nolasco, fundador de la Orden Mercedaria y de la beata Mariana de Jesús, copatrona de Madrid.

Fue derribada durante el reinado de Carlos III, no le gustó en su entrada en Madrid el 9 de diciembre de 1769.

La puerta actual fue la entrada principal de la villa y uno de los monumentos más representativos del reinado de Carlos III.

Puerta de Alcalá
Puerta actual (s. XVIII)

Para la construcción de la nueva Puerta se presentaron distintos proyectos, entre ellos cinco de Ventura Rodríguez y uno de José de Hermosilla. Finalmente se eligió el de Sabatini: de estilo neoclásico, setenta pies de altura (19,50 m). Ofreció dos acabados distintos que finalmente se fundieron en uno solo, por eso las fachadas son distintas.

Francisco Gutiérrez talló el escudo de armas y los querubines, Roberto Michel hizo las cabezas de león y ornamentos de la fachada.

[26] Portillo de la Campanilla

En la actual Avenida Ciudad de Barcelona, a la altura del colegio Virgen de Atocha. Se abría al camino de Vallecas.

Puerta de Atocha - Maqueta León Gil de Palacio (1830)
Puerta de Atocha, maqueta de León Gil de Palacio (1830).jpg

[25] Puerta de Atocha

Puerta Real. En el cruce de la Plaza del Emperador Carlos V (Atocha) con la Avenida Ciudad de Barcelona, orientada hacia el Paseo Santa María de la Cabeza.

Fue levantada en 1748 y reformada en tre 1828 y 1829. Fabricada en ladrillo, pintada a imitación de piedra berroqueña cuando fue reformada. Tenía tres arcos iguales, y un escudo con las armas reales en una cara y otro con las de Madrid en la otra, ambos flaqueados con querubines y numerosos trofeos de guerra.

[24] Portillo de Valencia

En la esquina de la Ronda de Valencia y Calle de Valencia.

Portillo de Embajadores - Maqueta León Gil de Palacio (1830).jpg
Portillo de Embajadores , maqueta de León Gil de Palacio (1830)JPG

[23] Portillo de Embajadores

En la Glorieta de Embajadores, orientado a la calle del mismo nombre. Construido en 1782 y demolido en 1868.

[22] Portillo del Campillo del Nuevo Mundo

En la plaza del mismo nombre.

[21] Puerta de Toledo

Puerta de Toledo
Puerta de Toledo (s. XIX)

Última de las Puertas Reales, en la Glorieta de la Puerta de Toledo.

Comenzó a construirse en 1813, un poco más abajo de donde se hallaba la antigua Puerta de Toledo de la cerca de Felipe II, y se finalizó en 1827, durante el reinado de Fernando VII.

Diseño de Antonio Aguado, construida en granito. Tres arcos con esculturas de Ramón Barba y Valeriano Salvatierra en piedra de Colmenar que representan a España protegiendo a las artes.

[20] Portillo de Gil Imón

Portillo de Gil Imón - Maqueta León Gil de Palacio (1830).jpg.JPG
Portillo de Gil Imón, maqueta de León Gil de Palacio (1830)

Situado en la Ronda de Segovia, esquina a la calle Gil Imón, a veces figura como Gilimon. Se le dio el nombre del fiscal Gilimon de la Mota.

Algunas partes eran de granito, tenní un solo arco y frontón triangular.

[19] Portillo o Puerta de las Vistillas

Se levantaba en la Ronda de Segovia, a la altura de la Calle Moreno Nieto y según las fuentes de la época era muy miserable.

[14] Puerta de Segovia

En la Calle Segovia, en el cruce de la Ronda de Segovia. La original era de ladrillo y constaba con dos arcos, sin ningún tipo de ornamento y estaba mal conservada. La nueva fue construida en 1773 y derruida en 1854.

[1] Puerta de la Vega

La de la muralla árabe, derribada en 1848.

[35] Puerta de San Vicente

Puerta de San Vicente
Puerta de San Vicente, reconstrucción actual

En la Glorieta de San Vicente, con orientación al Paseo de la Florida, fue construida en 1726, entre los muros de la Montaña del Príncipe Pío y el Campo del Moro y derribada en 1770.

Se levanta la nueva en 1775, durante el reinado de Carlos III, de piedra berroqueña y de Colmenar, siguiendo el diseño de Sabatini en estilo semi-clásico: con tres arcos, los laterales mucho más bajos que el central y destinados al paso de peatones y adornada con piñas, trofeos de guerra, castillos y triglifos.

En 1890 ó 1892 es desmontada para mejorar el tráfico en la zona y se pierde la pista de sus restos. Actualmente, permanecen en paradero desconocido. Existen distintas teorías sobre su destino definitivo: que se hiciesen adoquines con su piedra; que los restos fuesen llevados a los almacenes municipales de la Casa de Campo y, ante el desinterés por ellos, fuesen enterrados y nunca encontrados, a pesar de ser buscados en las décadas finales del s. XX.

En la década de 1990 el ayuntamiento de Madrid presidido por José María Álvarez del Manzano decide reponer la puerta en su lugar original. Se realiza una réplica bajo la dirección del ingeniero Juan A. de las Heras Azcona, que es colocada en posición inversa a la original. La reinauguración tuvo lugar el 25 de abril de 1995.




Los mayos de Madrid

Los mayos son una fiesta de origen pagano, en la que se celebra la abundancia y fertilidad de la naturaleza en la plenitud de la primavera. Con el paso de los siglos y la irrupción del cristianismo, la exaltación de Maia, diosa de la primavera, se convirtió en homenaje a la juventud de las chicas de los pueblos (las mozas), y el ritual de fertilidad del mayo acabó transformándose en la fiesta mayor de los quintos, antes de ir al servicio militar obligatorio, pero conservando el carácter de rito de paso de la adolescencia a la etapa adulta. Cantos, bailes, discreteos, son otros elementos presentes en la celebración del mes de mayo.

Las fiestas de mayo son muy distintas en el este y norte de Madrid, por un lado, y en el centro-oeste, por otro.

Distintas etapas de la puesta del Mayo en Casarrubuelos (2018)

En el este y el norte la tradición es la fiesta de los «Mayos», los mozos talan el árbol más alto que haya en la zona, lo trasladan hasta el pueblo, y con la única ayuda de su fuerza y unas tijeras de madera, lo plantan en medio de la plaza, siguiendo un ritual nada disimulado de fertilización de la tierra para que sea fecunda en cosechas. Comida comunal, música y rondas a las mozas completan la fiesta.

 

Maya de Lavapiés
Maya en su altar, Lavapiés (Asociación Los Castizos, 2012)

La celebración de las «Mayas», fiesta eminentemente femenina y de carácter agrícola, es preparada y llevada a cabo por las mujeres. Se elige a una mocita, que es engalanada con joyas y mantones, y colocada en un trono decorado con flores del que no se levantará en todo el día, mientras que es reverenciada con música y danzas por el resto del pueblo.

Esta forma de celebrar la fiesta es más propia de la parte occidental de Madrid, conservándose de manera muy semejante a la tradicional en Colmenar Viejo, donde se lleva a cabo el día 2 de mayo.

Tradicionalmente, y hasta su desaparición, las mayas se celebraban en la villa de Madrid el día 3 de mayo, en los barrios populares.

Otra tradición alrededor de la mayas era que las acompañantes de la moza elegida pedían dinero a los hombres que pasaban cerca del trono, cepillándoles la chaqueta mientras les decían «Den para la maya, que es bonita y galana». El dinero recaudado de esta manera se usaba para pasar buenos ratos en la cercana en el tiempo verbena de San Isidro.

A partir de 1983, la fiesta de la maya fue recuperada en Lavapiés por una serie de asociaciones castizas y castellanistas madrileñas, alrededor de la iglesia de San Lorenzo, cada segundo domingo de mayo.




2 de Mayo de 1808

Antecedentes

Motín de Aranjuez
Caída y prisión del Príncipe de la Paz (c. 1814); grabado de Francisco de Paula Martí de un dibujo de Zacarías Velázquez que refleja el día 19 de marzo en la ciudad de Aranjuez.

27 de octubre de 1807Firma del Tratado de Fontainebleau
Firmado por Godoy, valido de Carlos IV, para la invasión militar conjunta franco-española de Portugal, para lo que se permite el paso de tropas francesas por territorio español. Una vez invadido, Portugal sería dividido en 3 zonas: el norte se convertiría en e Reino de Lusitania Septentrional, y se entregaría al antiguo rey de Etruria, Carlos Luis de Parma, sobrino de Fernando VII; el centro serviría para un futuro intercambio por Gibraltar y la isla de Trinidad; el sur pasaría a Manuel Godoy y su familia como Principado de los Algarves.
Las consecuencias de la firma serían la invasión de Portugal, la ocupación francesa de España, la crisis de la monarquía española y la guerra de independencia contra Francia.

17 y 18 de marzo de 1808Motín de Aranjuez
Comenzado como un motín de los partidarios del príncipe Fernando contra Godoy, acabó desembocando en la abdicación de Carlos IV en su hijo, Fernando VII, «el Deseado».
La huida de la familia Real a Aranjuez, ante la ocupación de España por las tropas francesas, sirvió como excusa para manipular a los habitantes del Real Sitio.

18 de marzo de 1808 – Bando de Carlos IV al pueblo de Madrid
El rey depuesto conmina a los madrileños a acoger como amigos y aliados a las tropas francesas que están a punto de entrar en la Villa.

23 de marzo de 1808 – Entrada de Murat en Madrid
Joachim Murat, al frente de las tropas francesas, entra en Madrid. Es recibido sin aclamaciones, pero sin ofensas ni altercados, con apatía total.

24 de marzo de 1808 – Entrada triunfal de Fernando VII en Madrid
Es recibido por una marea humana, entre aplausos, vítores, llantos…
Los primeros enfrentamientos entre madrileños y franceses se producirán cuando los militares ocupantes abucheen al rey al verle pasar.

La convivencia con el invasor

Más de 23.900 soldados franceses son apostados en Madrid y alrededores (Casa de Campo, Chamartín, Carabanchel, Pinto), entre ellos la caballería de élite (coraceros y mamelucos) y la Guardia Imperial (granaderos, Dragones de la Emperatriz…).

  • Casa de Campo – 1ª. División Musnier
  • San Bernardino – 1ª. Brigada Lefranc
  • Cuartel del Conde-Duque – Marinos, compañía vasca
  • Cuartel del Prado Nuevo, Calle del Tesoro, San Nicolás y San Francisco – Fusileros
  • Parque de Monteleón – Destacamento del tren de artillería
  • Cuartel del Soldado -Mamelucos, Cazadores, Polacos
  • Pósito de Recoletos – Mamelucos, Cazadores, Polacos
  • Buen Retiro – 2º. Regimiento de Húsares, 1º. y 2º. Regimientos de Dragones, tren y Compañías de Artillería
  • Chamartín – Destacamento del tren de artillería
  • Carretera de El Pardo – 2ª. División Gobert
  • Carabanchel – 1º. y 2º. Regimientos de Coraceros
  • Pinto – 1º. Regimiento de Húsares

Murat fija su residencia en el Palacio de Grimaldi, anteriormente ocupado por Godoy, junto al Palacio de Oriente.

Se acondicionan edificios y se desalojan cuarteles, conventos y palacios para alojar a los soldados y oficiales franceses. Los altos mandos y los oficiales se alojarán en casas particulares.

En virtud del tratado de Fontainebleau, la mayoría de las tropas españolas estaban fuera de España, y en Madrid apenas quedan unos 5.700 soldados (no llegan a 11.000 si se cuentan los destacados en los alrededores de la ciudad), al mando de Francisco Javier Negrete, capitán general de Madrid. Entre los remanentes se contaban los Dragones del Rey, las guardias Wallona y Española y el Arma de Artillería acantonada en el cuartel de Monteleón.

Madrid cuenta por aquel entonces con una población de unos 20.000 habitantes.
Las puertas del recinto de la ciudad (la Real Cerca de Felipe IV) quedan bajo el control de las tropas francesas.

Fernando VII sigue considerando como amigos y aliados a los franceses y desde la Corte se intenta convencer a los madrileños, sin éxito, de la amista de Francia.

31 de marzo – Como gesto de buena voluntad, Fernando VII entrega la espada de Francisco I (capturada en el asedio de Pavía en el s.XVI) a Murat. Los militares españoles lo toman como una humillación.

Se difunde por todo Madrid el falso rumor de que Napoleón llegará a la ciudad el día 2 de abril.

La arrogancia de Murat, que organiza continuas paradas militares por las calles de Madrid, y el comportamiento de las tropas francesas, que actúan con la soberbia de quien ha controlado una ciudad sin necesidad de disparar una sola vez, y  desde el primer día asesinan, violan y se dedican al pillaje, hacen que comiencen los enfrentamientos violentos prácticamente desde el primer día.

24 de marzo – Sólo un día después de la llegada de los franceses, tres
soldados invasores ingresan heridos en el Hospital General (Reina Sofía).
27 de marzo – Graves enfrentamientos en la plaza de la Cebada, con varios
soldados franceses heridos.

2 de abril – Un bando prohíbe los corrillos y ordena que las tabernas y botillerías
cierren antes de las 8 de la tarde. Comienzan a aparecer toda clase de publicaciones anónimas  contra las tropas ocupantes, los habitantes de Madrid desprecian a quien colabore con los gabachos, aunque sea vendiéndoles algo.

7 de abril – Savary, duque de Róvigo, llega a Madrid y se entrevista con Fernando VII. Entre adulaciones, le convence para que vaya a recibir al Emperador a Burgos. El rey cae en la trampa…

Escoltado por tropas francesas, sale de Madrid el 10 de abril. Llegará en busca de Napoleón hasta Bayona, donde será detenido junto al resto de su familia.
Antes de partir, el rey nombra una Junta Suprema de Gobierno:

  • Presidente: Infante Antonio (Hermano del rey)
  • Ministros:
    • Estado – Cevallos
    • Marina – Gil de Lemos
    • Hacienda – Azanza
    • Guerra – O’Farril
    • Gracia y Justicia – Piñuela

Las ordenes del rey son claras: tienen que colaborar en todo momento con los franceses y evitar cualquier enfrentamiento con ellos. Servil ante Murat, la Junta no es obedecida por los madrileños.

20 de abril – Se censura toda nota o escrito, incluidos anuncios de enlaces y esquelas, para evitar ofensas a los invasores.

La sumisión de las autoridades es total: se ordena a los soldados españoles que realicen las guardias sin munición. Murat exige a la Junta la entrega de Godoy, encarcelado en el castillo de Villaviciosa de Odón. Para Fernando VII, Godoy es el que influye en Carlos IV y le puede convencer para revocar su abdicación; para Napoleón, fiel aliado que puede ser usado para controlar a Carlos IV; para el pueblo, es el causante de todos los males de España y debe ser juzgado por españoles.

La Junta cede a las amenazas y entrega a Godoy. Otra vez en entredicho, comienzan a ser tachados de antipatriotas.

Noche del 16 de abril – Murat anuncia a la Junta que no reconocerá más rey que Carlos IV. Llegan a un acuerdo: la Junta acata a Carlos IV como rey de España, pero no podrá ejercer su soberanía ni presentarse como rey.

21 de abril – Godoy marcha a Bayona.

22 de abril – Carlos IV marcha a Bayona.

25 de abril – Se anuncian las partidas hacia Bayona de María Luisa de Borbón, reina de Etruria y del infante Francisco de Paula.

Madrugada del 30 de abril al 1 de mayo – Se constituye en sesión permanente la Junta junto a los Consejos de Castilla, Hacienda, Indias y Órdenes. Se niegn a la marcha del Infante. Murat les anuncia que está dispuesto a llegar a las armas para hacer cumplir su orden.

Mañana del 1 de mayo – Romería de Santiago el Verde
Numerosos forasteros llegados a Madrid se quedarán en la villa ante los crecientes rumores de jarana contra los franceses.
Murat es apedreado a la vuelta de una parada militar en la que pasaba revista.
El infante Antonio de Borbón es vitoreado por la muchedumbre en plena calle.
Tarde – noche – Grupos de vecinos cantan coplas contra Murat bajo las ventanas de su residencia, hasta altas horas de la madrugada.

Noche del 1 de mayo – Asamblea extraordinaria de la Junta de Gobierno para tratar la inminente salida de lo que queda de la Familia Real en Madrid. Se sopesa levantar al ejército y al pruebo contra los invasores franceses, pero la idea se abandona por el previsible e inútil baño de sangre. Se nombra una junta suplente, por si esta es disuelta por la fuerza.

El alzamiento

El 2 de mayo de 1808 en Madrid
El dos de mayo de 1808 en Madrid, también llamado La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol (1814), Francisco de Goya

7.00 – Dos coches esperan, en la puerta del Príncipe del Palacio Real, la salida
de María Luisa, sus hijos y el Infante. María Luisa y sus hijos montan en el primero y se van por la calle del Tesoro (Bailén).
José Blas Molina, maestro cerrajero de Palacio y fernandista a ultranza, mira en el segundo de los coches y da la alarma:

«¡Traición! ¡Se han llevado al Rey y quieren llevarse a todas las personas
reales! ¡Muerte a los franceses!»

Más de 70 personas se arremolinan ya ante el Palacio. Entran al Palacio en busca del infante Francisco, que les tranquiliza.

Aparece en la plaza el general Lagrange. Intentan lincharle, le salva un capitán de la Guardia Wallona. Un piquete de infantería francesa consigue ponerle a salvo.

9.15 – Llega un destacamento de granaderos, enviado por Murat. Sin previo aviso, realiza una descarga de fusilería contra la gente y después una de metralla. No se supo cuántos muertos y heridos hubo.
La gente se dispersa: muchos a sus casas, pero otros muchos en busca de
armas.

COMIENZA EL ALZAMIENTO

Algunos se dirigen a asaltar el Palacio de Grimaldi, pero son repelidos. Molina dirige una partida de civiles, con dirección al Parque de artillería de Monteleón, con rapidez y en silencio, esquivando a los soldados franceses.

La noticia del levantamiento se extiende:
Muchos madrileños salen con el objetivo de matar franceses.
Se usan armas viejas y todo tipo de objetos que puedan usarse para herir o matar.
Otros muchos lanzan objetos desde sus ventanas.
Se forman partidas espontáneas que comienzan a actuar por su cuenta.
Se montan barricadas en las puertas de acceso a Madrid.

El capitán general de Madrid, Negrete, ordena al ejército con confraternizar con el populacho: son los majos, manolos y chisperos los que engrosan las filas de resistencia de Madrid.

Numerosos militares se unen a la revuelta, de paisanos, apenas unos pocos sacerdotes se echan a la calle a combatir. En ambos casos, de paisanos, sin lucir los uniformes propios de su condición.

Murat despliega sus órdenes:
Las tropas acuarteladas en los alrededores tienen que converger en el centro de Madrid, dividiendo e incomunicando los distintos barrios.
El Estado Mayor francés abandona el Palacio de Grimaldi y se trasladan al cuartel de la Puerta de San Vicente.

Carga de los mamelucos en la Puerta del Sol y resistencia en la Puerta de Toledo
Caballería de élite de la Guardia Imperial, acantonada en el Buen Retiro, avanza por la calle de Alcalá. Los madrileños les atacan en la Puerta del Sol, destripando a los caballos con navajas y degollando a los jinetes que caen al suelo.
Lo mismo ocurre en la Puerta de Toledo, allí son las manolas de Lavapiés las que se enfrenan a la caballería pesada de los coraceros, que sólo podrán pasar por encima de los cadáveres de las defensoras.

Entran tropas por las puertas de Toledo, Segovia, San Vicente y Fuencarral. Se instalan piezas de artillería en las plazas de la Santa Cruz, Antón Martín y Mayor.

Los presos de la Cárcel de Corte
56 de los 90 que hay este día, prometen volver si se les deja salir a matar gabachos. Capturan un cañón en la Plaza Mayor. Se dispersan cuando se les acaba la munición. Al día siguiente volverán todos menos uno muerto, uno herido en el Hospital General y uno dado por desaparecido.

12.00 – La lucha prosigue en Sol, Antón Martín, Plaza Mayor, Puerta Cerrada y,
sobre todo, en Monteleón…

Monteleón

Dos de mayo - Joaquín Sorolla
Dos de Mayo (1884), Joaquín Soroya

La gente se congrega a las puertas del parque de artillería de Monteleón, en la actual plaza del 2 de Mayo, desde primeras horas de la mañana, pidiendo armas. En su interior, 16 artilleros españoles y 70 soldados franceses controlando el polvorín.

8.30 – El primer oficial en llegar es el teniente de artillería Arango. Sus superiores le han ordenado disolver a la multitud sin usar las armas. Tranquiliza al oficial francés y por si acaso, manda a los soldados españoles cargar fusiles y confeccionar cartuchos de cañón.

9.30 – Nuevos grupos de civiles llegan a la puerta. Aparece el capitán Luis Daoiz, junto a otros tres oficiales. Al poco llega también el capitán Pedro Velarde, con 33 Voluntarios del Estado y consigue rendir a los franceses, que son encerrados.
Daoiz y Velarde discuten y al final, Daoiz decide entregar armas al pueblo.
A los que saben disparar, les dan fusiles. A los demás, ballonetas. Se colocan los cañones en el patio y se cierran las puertas.

Comienzan los asaltos de las tropas francesas:

  • (I) Batallón de Westfalia, por la calle de Fuencarral
    • Los soldados franceses oyen disparos, creen que los artilleros están dispersando a los civiles y se acercan con las armas en alto.
    • Cuando llegan a la entrada, las tropas españolas disparan los cañones a través de la puerta del Parque: la metralla y los disparos causan numerosas bajas, los franceses se retiran.
    • Daoiz recoloca los cañones en los alrededores del Parque y deja al teniente Ruiz a su cargo.
    • Llega la partida de Blas Soriano como refuerzo.
  • (II) Un batallón por la calle de San Bernardo.
    • Continuo intercambio de disparos, los franceses no pueden avanzar por las estrechas calles que rodean el cuartel.
    • Jacinto Ruiz cae herido junto al cañón que dirige.
    • El capellán del Convento de las Maravillas abre la clausura para atender a los caídos de ambos bandos.
  • (III) División Musnier, desde varios puntos.
    • Mueren Clara del Rey y Manuela Malasaña, mientras llevaban municiones a los madrileños apostados en el huerto del Convento de las Maravillas.

Se cumple una hora de resistencia en Monteleón

  • (IV) Avance en columna del coronel Montholon.
    • Aparece el capitán de Voluntarios Melchor Álvarez con órdenes de la Junta de Gobierno: el Parque de Monteleón debe rendirse sin condiciones. En pleno parlamento, un cañón es disparado a bocajarro contra los franceses, causando innumerables bajas. La mayoría de los supervivientes, incluido Montholon, son apresados en el Parque.
    • La situación es desesperada: hay numerosas bajas en el bando español y
      ninguna esperanza de refuerzos.
  • (V) 2 000 franceses de la columna Lefranc, al mando de Lagrange.
    • Lagrange tiene órdenes de Murat de aplastar el Parque de Monteleón. Dentro del cuartel, sólo 300 españoles, la mayoría civiles.
    • Bajo un intenso fuego de cañones, los franceses llegan a las puertas del Parque.
    • Muere Velarde, de un disparo de un Guardia Polaco y Daoiz es herido en un muslo, pero se mantiene en su puesto.
    • Se combate cuerpo a cuerpo a las puertas de Monteleón, los españoles se quedan sin munición y disparan los cañones con piedra de chispa.
    • Finalmente, los franceses consiguen entrar al Parque.

SON LAS 13.00, LA REVUELTA HA SIDO SOFOCADA.

Lagrange insulta a Daoiz, tachándole de antipatriota. Daoiz le atraviesa el muslo con un sable, es molido a ballonetazos por los soldados franceses y cae malherido. Es llevado a su casa, donde morirá esa tarde.

Tras una negociación de los oficiales españoles con los franceses, los Voluntarios del Estado salen sin problema del cuartel de artillería. Los paisanos huyen o se esconden (no saldrán hasta la noche).

Consecuencias

El 3 de mayo de 1808 en Madrid
El tres de mayo de 1808 en Madrid o Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío (1813 – 1814), Francisco de Goya

Se saquean e incendian las casas desde las que se han arrojado objetos a los franceses. Cualquiera que sea capturado con armas u objetos punzantes es fusilado.

Se fusila en el Buen Suceso, en San Felipe, las tapias del Buen Retiro, la Cibeles…
Cuando ya no queda nadie que fusilar, se lanzan salvas al aire para amedrentar a los madrileños, durante toda la noche.

Los cadáveres de los madrileños no serán levantados hasta el 13 de mayo.

Y despues…

Bando de Móstoles 1808
Copia del bando de los alcaldes de Móstoles

La tarde – noche del 2 de mayo comienzan a llegar a Móstoles los primeros refugiados de Madrid. Juan Pérez Villamil avisa de los sucesos a Andrés Torrejón, alcalde ordinario
y Simón Hernández, Alcalde de nobles. Redactan y firman un bando:

«Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentaren este oficio, de mí el Alcalde de la villa de Móstoles:
Es notorio que los franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte, han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; de manera que a esta hora está corriendo en Madrid mucha sangre; […] procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos […]»

De madrugada, emisarios salen con copias con destino a los municipios cercanos. En Talavera de la Reina y Trujillo se llegan a movilizar milicias para acudir en ayuda de Madrid, pero se arrepienten en el último momento.

Ha comenzado la Guerra de Independencia