La leyenda de Madrid (I) – La ciudad de los hombres sin patria

Entre los pocos supervivientes que huyeron despavoridos al finalizar la guerra de Troya se encontraba el príncipe Bianor, el cual, tratando de evitar la masacre, se dirigió al puerto buscando alguna nave con la que abandonar el país.

Crátera de cáliz de figuras rojas con la huida de Eneas y su padre Anquises (llevado a hombros por su hijo) tras el saqueo de Troya (s. V a.e.c.)

Al no encontrarlas, se abrió camino hacia Grecia y después a Albania, donde fundó un reino. A su muerte, su hijo Tiberis, le sucedió en el trono. Tiberis tenía dos hijos, Tiberis y Bianor. El primero, legítimo de su matrimonio y el segundo engendrado con una bella aldeana llamada Mantua, que tenía fama de adivina.

Mantua, la adivina. Boccaccio, De claris mulieribus (1361-62)

Tratando de evitar los problemas de sucesión en el reino, Tiberis dotó de una fabulosa riqueza a Mantua y a su hijo Bianor, expulsándolos del reino rumbo a Italia.

Cuando Bianor alcanzó la madurez, se vio influenciado por un sueño, donde el dios Apolo le aconsejaba rehusar al reino que le ofrecía su madre, tomando la decisión de partir con sus huestes en dirección a la tierra donde muere el sol.

Apolo en la Fuente de las Cuatro Estaciones, Alfonso Giraldo Bergaz (1802)

Antes de la partida, aconsejado por su madre, se puso el prenombre de Ocno, cuyo significado era «el don de ver el porvenir en los sueños», don heredado la propia Mantua, que siempre había tenido fama de adivina.

El viaje, que duró aproximadamente diez años, quedó interrumpido una noche, en la que de nuevo se le volvió a manifestar el dios Apolo, indicándole que, en ese mismo lugar debería fundar una nueva ciudad a la que tendría que ofrendar su vida.

Cuando Ocno despertó, pudo ver con sorpresa un terreno hermoso, apacible, rico en vegetación de encinas y madroños, con abundante agua. Cerca de este lugar, pastoreaban con sus rebaños unas gentes de carácter bondadoso y amable, llamados Carpetanos o «los sin ciudad», que estaban esperando una señal de los dioses que les indicase donde asentar su patria.

Carpetanos

Ocno les contó su sueño y allí mismo empezaron a construir una muralla, casas, un palacio y un templo. Cuando la ciudad estuvo acabada y se dispusieron a consagrarla a los dioses, surgió nuevamente el conflicto, ya que, mientras que unos eran partidarios del dios Apolo, otros no lo eran.

Ocno volvió a convocar a Apolo en uno de sus sueños, suplicándole que diera una respuesta al enfrentamiento.

Apolo volvió a aparecer y le indicó dos cosas importantes: la primera, que la ciudad debería consagrarse a la diosa Metragirta, llamada también Cibeles, diosa de la tierra, hija de Saturno, y la segunda, que había llegado el momento de ofrecer su propia vida para que cesara la discordia y se salvase la ciudad.

Metragirta (Cibeles Potnia Theron, s. III a.e.c.)

Al despertar, Ocno transmitió el sueño a sus gentes y mandó cavar un pozo profundo. Cuando estuvo terminado, se introdujo en el mismo y taparon la boca con una enorme losa tallada.

Todo el pueblo se sentó alrededor mientras oraban y entonaban cantos fúnebres, hasta que, la última noche de aquella luna, se desató una terrible tormenta y de las cumbres de Guadarrama, descendió en una nube la diosa Cibeles, que arrancó a Ocno de su tumba y lo hizo desaparecer.

Desde entonces, la ciudad se llamó con el nombre de la diosa Metragirta. Después, pasó a ser Magerit y de aquí a Madrid, «la ciudad de los hombres sin patria».




Vírgenes de Madrid (II) – Nuestra Señora de la Flor de Lys y Nuestra Señora de la Almudena: leyenda y orígenes

Año 1083. De camino a reconquistar Toledo, Alfonso VI se entrevista en secreto con los vecinos mozárabes de la ciudad islámica de Maŷrit. Estos le contaron que, siglos atrás, ante el peligro de la invasión musulmana, y para que no profanasen la imagen de la virgen a la que rendían culto, habían ocultado la talla en los bloques de la muralla de la ciudad. El rey hizo solemne juramento de, una vez conquistada Toledo, volver y ayudar a los cristianos de Maŷrit a encontrar a su Virgen.

Dos años después, tras asediar y conquistar la antigua capital visigoda, Alfonso VI, en atención a su juramento, regresa a Maŷrit y planta asedio a la fortaleza. Le acompañan sus ejércitos, el Cid y sus mesnadas, gentes de Toledo y las órdenes militares más importantes de la época. Pero nada hace mella en la ciudad islámica: las murallas son altas y bien trabajadas, y la puerta Al-Vega es prácticamente inexpugnable…

En un momento dado, un joven se destaca de entre las filas cristianas, trepa por la muralla, reduce a la guarnición de la puerta y la abre para que los soldados entren, sin encontrar resistencia: es el 8 de noviembre de 1085 y Maŷrit ha sido conquistada.

Las nuevas autoridades preparan una ceremonia para encontrar a la Virgen perdida: el día siguiente empezarían a rezar una novena, al tiempo que se harían nueve procesiones consecutivas alrededor de la ciudad, pidiendo que apareciese la imagen. En caso de no aparecer, si fuese necesario, se derribaría la muralla piedra a piedra hasta encontrarla…

Invención de la Virgen (Puertas de la Almudena)
Aparición milagrosa de la Virgen en la muralla (puertas de la Catedral de la Almudena)

La mañana del 9 de noviembre de 1085 salió la primera procesión por la puerta Al-Vega, encabezada por el rey Alfonso VI, el arzobispo Primado de Toledo, el Cid Campeador y los Grandes Maestres de las órdenes Militares. Al poco tiempo, a la altura de los restos de muralla que aún conservamos en la cuesta de la Vega, sucede un hecho sobrenatural: milagrosamente, unos bloques del muro caen, dejando a la vista de todos una hornacina con unas velas encendidas que iluminan la imagen de la Virgen, escondida en ese mismo lugar cientos de años antes…

 

La Virgen es llevada triunfalmente hasta la antigua mezquita de Maŷrit, que a partir de ese momento se convierte en la iglesia de Santa María de Al-Mudayna, la Virgen de la Ciudadela.

 

 


 

[ Todo en esta bella historia de orígenes de Madrid es legendario: la presencia del Cid en la ciudad, el asedio glorioso a la plaza militar islámica y, por supuesto, el ocultamiento de la imagen de la Virgen en una muralla que no fue construida hasta décadas después del mismo… Pero, como ya sabemos, todas las leyendas se basan, aunque sea de forma remota, en un poso de verdad. Volvamos a contar la historia, esta vez de otra forma… ]

 


 

Nuestra Señora de la Flor de Lys
Nuestra Señora de la Flor de Lys

Cuando, a mediados del s. IX, los musulmanes llegan a lo que hoy es Madrid, se encuentran con un pequeño poblamiento visigodo a orillas del arroyo que luego sería conocido como de San Pedro (actual calle de Segovia). Esta gente tenía un santuario (no se sabe si iglesia o ermita) que los musulmanes decidieron usar como mezquita mayor del nuevo asentamiento. En su interior, se veneraba una imagen de la Virgen en forma de fresco en una de las capillas, imagen que los nuevos habitantes de la zona taparon con una capa de yeso: no podían tener representaciones humanas en su mezquita, pero tampoco querían destruirla (María es un personaje muy importante para el Islam).

Pasaron los años, y en 1085 las tropas castellanas de Alfonso VI ocupan la ciudad islámica , como consecuencia de la conquista de Toledo (no fue necesario asedio alguno…). Una de las cosas que hacen es purificar la mezquita, para convertirla en un templo en honor a la Virgen, protectora de las campañas de reconquista cristianas.

Albañiles cristianos son enviados a eliminar las yeserías andalusíes que probablemente adornaban la mezquita. Uno de ellos comienza a raspar el yeso de una de las paredes y, de repente, ante él aparece milagrosamente una imagen de la Virgen con Jesús Niño en brazos…

Poco tiempo pasó entre la historia de «la Virgen encontrada en una pared» y la leyenda de «la Virgen hallada en la muralla»…

(Continuará…)




Vírgenes de Madrid (I) – Nuestra Señora de Atocha

La leyenda

Siglo I d. C. – La imagen de la Virgen
Nicodemo realiza una imagen de María, madre de Jesús, en madera. La talla es policromada por Lucas el evangelista. Dos discípulos del apóstol Pedro traen la imagen desde Antioquía (actual Turquía).

Siglo VII – La Virgen en Hispania
San Ildefonso, obispo de Toledo, deja por escrito, en una carta enviada a sus discípulos, el que podría ser el primer testimonio escrito sobre la Virgen de Atocha: describe cómo ha rezado ante una imagen con unas características muy similares a la imagen madrileña.

Siglo VIII – El milagro de Gracián Ramírez
Caballero cristiano, Gracián Ramírez era un gran devoto de la Virgen de Atocha e iba diariamente a rezar a su ermita, originalmente en una isleta del Manzanares. Una mañana, al llegar al santuario, la imagen había desaparecido y, tras buscarla durante todo el día, la encontró en un campo de esparto a las afueras de la villa. Lo mismo ocurrió durante varios días, hasta que Ramírez entendió que la Virgen quería que le construyesen una ermita en el espartal. Cuando Ramírez y sus hombres comenzaron a construir el nuevo templo, fueron atacados por los musulmanes que habían llegado recientemente a la zona. Como la batalla parecía perdida, las mujeres e hijas de los cristianos se suicidaron para no caer en manos enemigas. Gracián Ramírez y sus hombres ganan la batalla, y cuando van a rezar ante la Virgen por la muerte de sus familiares, las mujeres, resucitadas, les esperaban arrodilladas ante el altar.

El nombre

Hay distintas teoría sobre el origen del nombre de la Virgen de Atocha:

  • Hay quien defiende que sería una degeneración del nombre de la ciudad desde la que se trajo la imagen a la Península: AntiochiaAtocha.
  • Otra versión sería que deriva del término griego para referirse a María en tanto que madre de Dios: Theotokos («Madre de Dios»)Atocha.
  • Por último, la versión más aceptada es la que emparenta el nombre de la imagen con el término usado para referirse al esparto, planta que había en el lugar donde se encontró milagrosamente la talla: Atocha = EspartoVirgen del Atochar = Virgen del espartal.

Historia y milagros

Todo lo contado sobre el origen de la Virgen de Atocha un poco más arriba es una leyenda sin la más mínima base histórica. Pero incluso la leyenda más descabellada tiene su poso de realidad: en este caso, lo que podemos sacar de esta historia es la sensación que se tuvo siempre de que la Virgen era muy antigua, y que nadie sabía cómo había venido a parar a Madrid… Como vamos a ver a continuación, la talla de Nuestra Señora de Atocha entra en la historia de Madrid en época medieval:

1162 – El primer documento que conservamos en el que se cita el santuario de Nuestra Señora de Atocha son unas bulas de la Catedral de Toledo.

Siglo XIII – El culto a la Virgen de Atocha aparece recogido en un documento de inestimable valor: las Cantigas de Alfonso X el Sabio, donde se cuentan dos milagros de Ntra. Sra. de Tocha de Madride. La cantiga 289 cuenta cómo a un labrador que no iba a misa los domingos se le agarrotaron las manos y no podía abrirlas, curándose al ir a rezar a la Virgen. La 315 relata que un niño que se atragantó con una espiga fue salvado por la Virgen cuando su madre lo llevó a su santuario.

1523 – Los frailes dominicos comienzan a ser los custodios de la imagen, al serles cedida la ermita por el emperador Carlos V, a través de fray Juan Hurtado de Mendoza, su confesor.

1562 – El príncipe Carlos de Austria se recupera de una caída por unas escaleras, atribuyéndose la curación a la Virgen de Atocha. Comienza la estrecha relación de la imagen con la Casa Real: será usada como protectora ante las enfermedades de los reyes, ante ella ofrecerán los éxitos de los ejércitos españoles y por su santuario pasarán los monarcas antes de salir a algún viaje, para encomendarse a su protección. Y se establece la tradición de presentar a Príncipes de Asturias e Infantes ante la Virgen de Atocha cuando nacen.

1566 – Fray Bartolomé de las Casas, defensor de Todos los Indios, pasó sus últimos años de vida en el convento de Atocha, donde fue enterrado a su muerte, en este año.

1580 – Una epidemia de peste (el catarro mortal) asola Madrid. Los madrileños acuden al Santuario de Atocha y sacan a la Virgen en procesión: estuvo tres días en la iglesia de Santa María, tres en Santo Domingo el Real y tres en las Descalzas Reales. La enfermedad remitió.

25 de marzo de 1598 – Se inaugura la nueva capilla de la Virgen, patrocinada por el rey Felipe II. Este rey, además nombra a Nuestra Señora de Atocha patrona real.

Julio de 1631 – Un gran incendio en la Plaza Mayor salta a las manzanas colindantes. El rey, Felipe IV, pide que la Virgen de Atocha sea trasladada hasta la plaza en procesión, para que su presencia apagara el incendio. El fuego cesó, atribuyéndose a la intervención de la Virgen.

1646Felipe IV proclama a la Virgen de Atocha patrona de la Corte. Su conmemoración tiene lugar todos los primeros domingos de octubre.

1672 – Nuevo incendio en Madrid, también aplacado por intercesión de la Virgen de Atocha.

1808 – Las tropas invasoras francesas convierten el santuario en cuartel, provocando terribles daños. Los frailes trasladan la imagen a las Descalzas Reales y posteriormente al Convento de Santo Tomás.

1834 – Durante el proceso de desamortización los dominicos son expulsados, el templo custodiado por el Capellán Real y el convento convertido en Cuartel de Inválidos.

2 de febrero de 1852 – El cura Martín Merino y Gómez atenta contra la reina Isabel II, clavándole un estilete en el costado, cuando se encontraba en el templo de Atocha dando gracias a la Virgen por el buen parto de su hija Isabel.

12 de noviembre de 1863Pío IX concede a la iglesia de Atocha el título de Basílica, siendo el primer templo de Madrid en recibir este título y una de las diez primeras de España.

1951 – Se inaugura el actual templo, tras ser quemado el anterior al poco de declararse la Guerra Civil, en 1936.

La imagen

La Virgen de Atocha
La Virgen de Atocha, Juan Carreño de Miranda (h. 1680)

Durante mucho tiempo, la imagen se presentó al público vestida y cubierta con ricos ropajes, a excepción de caras y manos, pareciendo tener un tamaño mucho mayor del que realmente tiene.

Distintas personas, en acción de gracias por diversos milagros acaecidos por intermediación de la Virgen, comenzaron a regalar a la imagen joyas, adornos, vestidos y mantos, a modo de exvotos. La gran colección de mantos que llegó a atesorar fueron casi todos regalos de las reinas de España. Se conserva el manto de terciopelo rojo y armiño, adornado con castillos y leones de oro, regalo de Isabel II; es lucido por la imagen en las grandes solemnidades. Esta reina también regaló a la imagen una colección de joyas (dos coronas, rostrillo y halo, con diamantes y topacios de Brasil, hoy en el Palacio Real).

Virgen de Atocha
Nuestra Señora de Atocha (c. s. XIII)

Actualmente, la imagen puede verse en su versión original, sin vestidos.

Talla de madera sin policromar, de unos 60 cm de alto (desde lo alto de la corona hasta el plano donde asienta los pies). Sentada en un trono bajo sin respaldo, sostiene a su izquierda a Jesús Niño, y una manzana con la mano derecha. El Niño tiene levantada la mano derecha, bendiciendo a los fieles, con los dedos índice y medio extendidos al modo oriental. El rostro de la Virgen es moreno oscuro, casi negro y sus ojos grandes y rasgados. Tiene una corona tallada, a la que se superpusieron otras de oro y plata. Sus rasgos hieráticos, frontalidad, rigidez, y color la emparentan con las vírgenes románicas, probablemente (según las pocas fuentes documentales que se conservan, como hemos visto más arriba) se trate de una imagen de mediados del s. XII a principios del s. XIII.




San Isidro

San Isidro de Madrid

 

Isidro Merlo Quintana nació en Madrid, según la tradición, el 4 de abril de 1082 (Festividad de San Isidoro de Sevilla, de quien tomaría el nombre), en la actual calle del Águila.

Los pocos datos biográficos y la semblanza de los milagros sucedidos por su intercesión, tanto en vida como post-mortem, tienen como fuente las alabanzas incluidas un códice encontrado en la Iglesia de San Andrés en 1504, denominado Códice de San Isidro o del diácono Juan, escrito en latín medieval, de autor desconocido, posiblemente en 1275.

De familia mozárabe, nació al final del periodo de dominación musulmana de Maŷrit. Es probable que sus padres fuesen colonos mozárabes instalados en el arrabal de San Andrés. Las tierras donde vivían, junto a otras de los valles del Jarama y el Tajo, fueron concedidas por Alfonso VI, tras la conquista del reino de Toledo, al caballero repoblador Juan de Vargas.

Su primer trabajo fue pocero: tenía una gran habilidad para encontrar aguas subterráneas y abrir pozos (hoy se denominaría zahorí). Se le atribuyen los siguientes pozos:

  • Casa del bordador Jaime Venézquez, en la calle Mayor.
  • Alquería de doña Nufla, en la conluencia de la calle Mayor con Bordadores.
  • Casa de Isabel y María Falconi, en la calle Toledo.
  • Casa de los herederos de Francisco Vera, en la calle Toledo.
    • La tradición cuenta que este pozo se encuentra actualmente bajo la capilla
      del Cristo de los Dolores de la Colegiata de San Isidro.

Durante el asedio a Madrid de Alí ben Yusuf, en 1109, huye de la ciudad y se refugia en Torrelaguna. Allí conoce a María Toribia, con quien se casa, en la iglesia de Santa María Magdalena. Se trató, casi con toda seguridad, de un noviazgo y un matrimonio de estilo mozárabe: arreglado por las familias y sin poder verse hasta el día de los esponsales.

El matrimonio se traslada a Caraquiz: Isidro atiende unas tierras de la familia de María Toribia y esta cuida y limpia la ermita de Nuestra Señora de la Piedad. Cuando el río Jarama iba crecido, la Virgen ayuda a María a cruzarlo, agarrando su mano.

Contratado por Juan de Vargas en 1119 para atender unos cultivos en Talamanca, es
llamado por su patrón para trabajar en Madrid. Juan de Vargas, según la tradición, será el padrino del hijo de Isidro y María, Illán.

A su vuelta a Madrid, Isidro trabaja en las huertas de la orilla izquierda del Manzanares, donde hoy se encuentra la ermita de la Virgen del Puerto, en las de la orilla derecha, la actual Pradera de San Isidro, y en unas tierras en los Carabancheles.

El códice de San Isidro cuenta sólo cinco milagros, los demás se añaden más tarde, recogidos de la tradición oral durante su proceso de beatificación por varios hagiógrafos.

  • Milagro de los pájaros:
    • Un día de invierno, mientras se dirigía al molino con un saco de grano, se apiadó de los pájaros que estaban a punto de morir por el frío y la falta de alimento, a causa de una gran nevada. Limpió un pedazo de tierra, apartando la nieve, y vació allí la mitad del saco. De camino al molino, alimentó a más pájaros, quedándose sin trigo antes de llegar al mismo. Al llegar al molino, el saco estaba tan lleno de grano como antes.
  • Milagro de los bueyes:
    • Isidro se levantaba temprano para ir a rezar ante las imágenes de la Virgen que existían en el Madrid Medieval, por lo que siempre llegaba tarde a su trabajo en las tierras de los Vargas. Varios compañeros, por envidia, le acusan ante Juan de Vargas. El noble, queriendo comprobar si era cierto lo que le contaban, fue hasta las tierras que le correspondían trabajar a Isidro y escondido esperó a que llegase. Desde allí logro ver cómo unos ángeles ayudaban a Isidro, arando junto a él con una yunta idéntica a la del labrador., que de esa forma no se retrasaba en su trabajo: no es que Isidro no trabajara, sino que los ángeles le ayudaban y le protegían. Tras presenciar el milagro nombró a Isidro administrador de su hacienda.
  • Milagro del lobo:
    • Un día, también durante el invierno, Isidro dejó su burro a la puerta de la iglesia en la que estaba rezando, la ermita de Santa María Magdalena (actual iglesia de Santa María la Antigua, en Carabanchel). Unos vecinos entraron para avisarle de que un lobo se iba a comer a su borrico. Isidro les dijo que marcharan en paz, que saldría cuando terminase de rezar. Al acabar, encontró al burro ileso, el lobo se había marchado sin hacerle nada.
  • Milagro de la olla:
    • En casa de María Toribia e Isidro siempre había comida para los necesitados. Un pobre se acercó a pedirles comida, pero María le dijo que ya no les quedaba nada para ofrecerles. Isidro le rogó que fuera a la olla, a comprobar si aún quedaba algo de comida. A sabiendas de que la había dejado vacía, María se acercó a la olla, encontrándola, de nuevo, rebosante de comida.
  • Milagro del banquete de la Cofradía:
    • En cierta ocasión en que se celebraba una comida fraternal en la cofradía a la que Isidro pertenecía, éste se retrasó bastante por estar rezando. Mientras se dirigía apresurado al lugar, fue seguido por un grupo de mendigos. Tanto tardó que llegó cuando se había acabado. Los hermanos le dijeron que sólo le podían dar el almuerzo a él, sólo habían dejado su parte reservada y no podían dar nada a quienes le acompañaban. Isidro contestó que su porción bastaría para él y para el resto. Comenzó el reparto, habiendo para todos y además sobrando.
  • Milagro de la fuente:
    • Estando en sus campos de Carabanchel, Juan de Vargas pidió agua a Isidro. Éste dio un golpe en unas piedras y comenzó a manar agua, de forma milagrosa (Milagro que dio origen a la ermita del Santo).Después de muerto la relación de san Isidro con el agua siguió siendo especial: varias veces Madrid consiguió salir de tremendas sequías acudiendo a él en rogativa. También existe la tradición de que las aguas que hizo brotar tienen propiedades curativas.
  • Milagro del pozo:
    • Al llegar Isidro de trabajar, encuentra a María llorando desconsolada: su  hijo ha caído al pozo que hay en la casa de los Vargas y ha muerto ahogado. Ambos rezan, destrozados ante la muerte del niño. Al momento, las aguas suben y sobre ellas, el niño flotando.
      Es muy probable que el pozo en el que ocurrió este milagro sea el que actualmente se encuentra en el Museo de San Isidro, antigua casa de los Vargas donde, según la tradición, murió Isidro. Tiene 27 m de profundidad, 3 de ellos de agua.
  • Resurrección de María de Vargas:
    • En cierta ocasión, Isidro recibe la llamada urgente y desesperada de su patrón, Juan de Vargas: su hija María estaba muy enferma. Al llegar a la casa, la niña había muerto. Pero Isidro dijo que no estaba muerta sino dormida y tras orar junto a su cama, María, que además era ahijada suya, volvió a la vida.

 

[ De estos milagros, los cinco primeros son los originales (los recogidos en el códice del s. XII). El resto se añadieron en algún momento entre 1421 y 1426. ]

Isidro muere el 30 de noviembre de 1172 (festividad de San Andrés) y es enterrado en una caja de madera en el cementerio de la parroquia de San Andrés. María muere el 8 de septiembre de 1180 y es enterrada en la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, donde permanece unos 400 años.

Cuarenta años después de su muerte, y tras una serie de apariciones en sueños a varios vecinos de Madrid, se decide trasladar el cuerpo de Isidro al interior de la iglesia de San Andrés. El 1 de abril de 1212 se desentierra a Isidro y se descubre que su cuerpo permanece incorrupto.

Al mismo tiempo, Isidro se aparece a los ejércitos cristianos en forma de pastor y les guía hacia la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa.

Alfonso VIII, a su vuelta de la batalla, reconoce en el cuerpo incorrupto del santo al pastor que les había ayudado. Regala a la iglesia un arca de madera policromada con imágenes de la vida del santo, que se apoyó en pies de piedra con forma de leones.

Es canonizado de forma popular desde el hallazgo de su cuerpo incorrupto, pero esta
tradición es prohibida por el papa Urbano VIII. Por este motivo, en 1589 comienzan los trámites de canonización oficial, con una petición de Felipe II.