Especial — Navidad en Madrid

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Calendario litúrgico de la Navidad

  • Adviento – Entre 22 y 28 días antes de Navidad: 4 domingos antes, el primero es el primer domingo del calendario litúrgico.

    • Tiempo de reflexión y reconciliación antes de la Natividad. Color Morado.
    • 2022 → Del domingo 27 de noviembre al sábado 24 de diciembre.

  • Inmaculada Concepción de María – 8 de diciembre.

    • Se coloca del belén, sin Niño ni Reyes Magos.

  • Natividaddel Señor – 25 de diciembre.

    • Nochebuena: vísperas de Navidad.
    • Se coloca el Niño en el belén.

  • Santos Inocentes – 28 de diciembre.
  • SagradaFamilia – Domingo dentro de la Octava de la Navidad. (O el 30 de diciembre, si Navidad cae en Domingo).

    • 2022 → 30 de diciembre.

  • Epifanía – 6 de enero.

    • Se colocan los Reyes Magos en el belén.

  • BautismodelSeñor – Domingo después de la Epifanía.

    • 2022 → 8 de enero.

  • LaCandelaria – 2 de febrero.

    • Purificación de María, Presentación de Jesús en el Templo, Circuncisión del Señor
    • Se quita el belén.
    • Fin del Tiempo de Navidad.


Tradiciones navideñas en Madrid

La Pastorela de Braojos

Danza pastoril tradicional realizada en la localidad de Braojos de la Sierra.

No sabemos exactamente cuándo comenzó esta tradición: los primeros escritos a los que hace referencia datan del s. XV, aunque se piensa que se remonta al s. XIII.

En Nochebuena, los pastores bajan al pueblo y van a la iglesia del pueblo a presentar al Niño Dios los mejores corderos de sus rebaños en la misa del Gallo. A su lado, los músicos tocan el tema de la pastorela con instrumentos artesanales: tambor, panderetas, zambombas, almirez y arrabel((Instrumento compuesto por huesos de cordero engarzados con alambre y colgados al cuello con una cuerda que se hacen sonar rozándolos con unas castañuelas)).

La misa comienza cantando villancicos. Nueve pastores entran bailando y se acercan al altar, dirigidos por el zarragón, que lleva un cordero para ofrecerlo al Niño Jesús. Van formando dos hileras con él en medio y con el cayado que llevan en la mano van marcando los pasos. Visten traje de cuero, recuerdo de los antiguos arreos de los pastores, albarcas y una zamarra.

Bailan en diferentes partes de la misa, que se realiza en latín popular: el Kirie, el Gloria, el Credo, el Agnus Dei y la Eucaristía.

En Braojos se representa la Pastorela en la misa del Gallo, Navidad, Año Nuevo y Reyes.

El «pollito» de Cenicientos

Canción popular de la localidad de Cenicientos relacionada con la celebración de la Pastorela.

En la letra podemos oír cómo se va vistiendo al pollito((Un niño pequeño)) con las prendas tradicionales de los pastores de la Sierra: le ponen sus mejores galas para ir a adorar al Niño a la misa de Navidad junto a los demás pastores que bailarán durante la celebración.

Las prendas con que engalanan al pollito son:

  • Patines: calcetines
  • Albarcas: calzado rústico elaborado con cuero crudo y con suelas hechas de neumático, que cubre sólo la planta del pie y el empeine.
  • Polainas: medias o calcetines sin pie, hechas generalmente de lana o cuero, que protegen la pierna colocándose por fuera del pantalón y del calzado.
  • Zahones: revestimiento de cuero que se ciñe a la cintura y protege las piernas.
  • Chaleco
  • Chaqueta
  • Zamarra:
  • Sombrero: sombrero chambergo, de ala ancha.

La Luminaria y el Baile del Niño de Navalagamella

La Luminaria

En la mañana del 31 de diciembre, los hombres del pueblo acuden al arroyo de la Dehesa para cortar leña de encina, y allí pasan el día. Al atardecer cargan la leña y la llevan a la Plaza de España donde, llegada la noche, será quemada en una gran hoguera, conocida como la luminaria.

Tras la celebración del Año Nuevo, bailarines vestidos con el traje típico, hacen su último ensayo cerca de la gran hoguera para la celebración del día siguiente, al son del tambor y la dulzaina. Antiguamente era también costumbre que los mayordomos((Elegidos entre los quintos de ese año.)) invitasen a vino y tabaco durante los bailes. La noche termina con un gran baile de Fin de Año.

Día del Niño y Día del Bollo

El 1 de enero se celebra una misa en honor a Jesús Niño amenizada por una rondalla, villancicos acompañados de bandurria y laúd y una procesión con la imagen del Niño Jesús, adornada con mandarinas, que portan a hombros los 4 mayordomos.

La procesión es acompañada por cuatro bailarines que danzan y tocan las castañuelas, al ritmo del tambor y la dulzaina((Es tradición que la pareja que toca ambos instrumentos vengan de una misma familia de músicos segovianos que, año tras año, acuden a la celebración.)).

El 2 de enero prosigue la celebración con el díadelBollo, durante el cual, mayordomos y bailarines, acompañados de los músicos, recorren las casas de la localidad pidiendo el aguinaldo. En el pasado era costumbre dar algo de comer y unas monedas a los bailarines y mayordomos. El dinero obtenido por los mayordomos era para pagar a los músicos, mientras que lo conseguido por los bailarines era para ellos.

Durante estos dos días los bailarines visten con el traje típico, que consiste en un sombrero adornado con cintas y broches, y un mantón de Manila. Los mayordomos únicamente llevan el sombrero. Además de lo mencionado, el primer mayordomo llevaba el denominado bolsillo, una especie de bufanda larga de hilo terminada en borlas y con una ranura en el centro en donde se depositaba el dinero recaudado. El bolsillo, que podía ser de varios colores (rojo pálido, negro y azul claro) era tejido por un preso. Actualmente esta tradición se ha perdido.

Otras tradiciones navideñas

El sorteo de la lotería de Navidad

Fue Carlos III el que trajo los sorteros de lotería a España, en la forma de Lotería del Estado y con lo que se recaudaba con los sorteos se sufragaban los gastos del hospital de Madrid.

El d18 de diciembre de 1812, durante la guerra de Independencia, se instaura en Madrid el sorteo de Lotería de El Gordo, similar a la actual Lotería Primitiva, aunque se tuvo que realizar en Cadiz, que no estaba en manos francesas.

Es a partir de diciembre de 1892 cuando se le empieza a denominar como Sorteo de Navidad.

Doña Manolita

Manuela de Pablo, madrileña, abrió con sus hermanas, en 1904, su primer local de venta de Lotería, en la calle de San Bernardo.

Según se cuenta, Manuela fue al santuario de Lourdes y, a raíz de esa visita, encadeno la venta de premios importantes, alcanzando una gran fama entre los que jugaban a la Lotería de Navidad.

Se muda en 1931 a la Puerta del Sol esquina a la calle Arenal, ya llamándose la administración Doña Manolita, y siguió repartiendo premios hasta su muerte en 1951. Tras su muerte la venta de lotería la hereda una de sus hermanas y de ahí a sus descendientes abriendo otra administración en la Gran Vía llamada Hermana de Doña Manolita.

La sede de Gran Vía se mantuvo hasta 2011, cuando se trasladó a la vecina calle del Carmen.

La iluminación navideña

La iluminación con luz eléctrica en Madrid llega en el s. XIX, pero ya antes se iluminaban las calles en Navidad: se colocaban velas que señalaban el camino a seguir por los Reyes Magos.

Parece ser que algunos madrileños buscaban forasteros y les acompañaban por las calles con cacerolas y cencerros, haciendo una serenata, diciéndoles que siguiendo las velas encontrarían a los Reyes Magos. Al final, acababan en cualquier taberna siendo objeto de escarnio y bromas por parte de los parroquianos. Estas rondas se prohibieron en 1862.

Pero no es hasta 1962 que aparece lo que podemos considerar la primera iluminación navideña de la ciudad, a iniciativa del alcalde, el Conde de Mayalde. El 21 de diciembre se instalaron tres farolas en la plaza del Callao, impresionando a los madrileños y llegando a salir en los periódicos del día siguiente: «A las ocho de la noche salió el Sol en Callao»; «La noche parece definitivamente vencida»; «En la plaza del Callao no se pone el sol»…

Las campanadas y las uvas en la Puerta del Sol

Tomar uvas por Nochevieja era una costumbre burguesa muy extendida en Alemania y en Francia, de ahí pasó a España. En 1882, con la prohibición de las rondas navideñas con forasteros, surge una nueva forma de burla popular, esta vez en la Puerta del Sol: se reunieron cientos de vecinos la Nochevieja de ese año para satirizar las costumbres burguesas y tomar las uvas como los ellos.

A partir de 1897 ya se había convertido en tradición y no se interrumpió nunca.

La costumbre se ve impulsada en 1909 cuando hubo un importante excedente de producción de uvas de mesa. Los productores pidieron ayuda a las administraciones para darle salida, y es ese año cuando empieza a generalizarse la costumbre en as casas, y no sólo en la Puerta del Sol.

La cabalgata de reyes

La primera cabalgata de los Reyes Magos que se celebró en Madrid fue el día 5 de enero de 1928: salió del Circo Price (Plaza del Rey) y acabó en O´Donell, pasando antes por Cibeles, Atocha, Embajadores y vuelta a Cibeles y Calle de Alcalá.

Pero la primera cabalgata realmente importante de Madrid es de 1929, con el patrocinio del Heraldo de Madrid.

Aunque tenemos noticias de que antes de 1850 se celebraban unos festejos conocidos como la espera de los Reyes, en la que un grupo de ciudadanos recorría las calles de Madrid causando alboroto durante el 5 de enero, en realidad, la primera cabalgata de Reyes documentada en España es la de Alcoy (Alicante), en 1866.

Durante la Guerra Civil y la posguerra dejó de celebrarse, y se volvió a retomar la tradición en 1953.

El mercadillo navideño de la Plaza Mayor

La tradición del mercadillo de objetos navideños, figuras de belén, instrumentos tradicionales y artículos de broma en la plaza Mayor tiene su origen en el s. XVII y surge en la actual plaza de Provincia: allí se montaba un mercadillo navideño en el que se vendía comida, animales vivos, flores, adornos, regalos, etc.

Con el paso del tiempo, este mercadillo crece y se extiende por las dos Cavas, Puerta Cerrada, Calle de Toledo, Calle del Arenal y la Plaza Mayor.

En el s. XIX el Ayuntamiento dicta una normativa reguladora que obligaba a todos los comerciantes navideños a solicitar su licencia de venta previo abono de una tasa de cinco pesetas por cada metro cuadrado o fracción en la Plaza Mayor, calle de Ciudad Rodrigo, Zaragoza y Plaza de Santa Cruz.Y en 1860 se traslada el mercadillo a la Plaza Mayor.

Durante la Guerra Civil se suspende el mercadillo, recuperándose en 1944 pero ya sin vender alimentos o animales.

La San Silvestre vallecana

Surge de una idea que tuvieron Antonio Sabugueiro y dos amigos, Carlos Roa y Manolo Fernández, una tarde de 1964 en la cafetería-pastelería Bella Luz de la calle Monte Igueldo, en Puente de Vallecas.

Su primer nombre fue Gran Premio de Vallecas, siendo ese año el premio de la carrera un bocadillo de salchichón y una modesta copa. Su primer ganador fue Jesús Hurtado de la sección de Atletismo del Real Madrid.

El nombre de San Silvestre parece que le fue dado por José Luis Gilabert, periodista del diario deportivo Marca, dos años después.

A partir de 1966 la carrera ya se convierte en internacional, y con el paso del tiempo se ha ido asentando y ganando popularidad.

Actualmente está dividida en dos categorías, una popular para aficionados y otra para atletas profesionales. El recorrido es el mismo para ambas, diez kilómetros partiendo del Bernabeu, Serrano, Puerta del Alcalá, Cibeles, Atocha, Ciudad de Barcelona, la Albufera, Arroyo del Olivar y campo del Rayo.


Menú para una Navidad Madrileña

Entrantes

  • Consomé navideño: carne de vaca, pollo, huesos, un fondo de hortalizas y tomate. Cocinado sin prisas, 4 horas, y desengrasado. Como un caldo de cocido un poco más «fino». Opcional: chorrito de jerez.
  • Lombarda con tocino: lombarda cortada en juliana y cocida. Rehogada con cebolla y tocino entreverado.

Para picar

  • Encurtidos: pepinillos y cebollitas en vinagre, cebolleta, altramuces…
  • Ensalada de escarola y granada: escarola, granada, nueces, aceite, vinagre y sal. Opcional: chorrito de miel.
  • Caracoles delatíaRemigia: para sustituir al marisco. Caracoles rellenos con un refrito de morcilla, chorizo y pimentón.

Plato fuerte

  • Besugo a la madrileña: al horno, con rodajas de limón
  • Pepitoria de pularda: pularda cocina en salsa con cebolla, ajo, perejil, azafrán, yemas cocidas, almendras, harina de trigo, sal, agua.
  • Perdices alotíoLucas((Lucas González de Caso (denominado popularmente como Tío Lucas) fue un cocinero español del siglo XVIII nacido en Cádiz. En Madrid se hicieron populares sus platos a base de judías (Judías a lo tío Lucas, perdices, y también sus menudos. Todos ellos eran platos contundentes que se servían en las tascas madrileñas de la época.​ Se sabe que tuvo la taberna en la calle de Cedaceros aunque se desconoce la razón por la que siendo gaditano sus guisos eran de clara influencia manchega. Hoy en día la denominación a lo tío Lucas sigue teniendo vigencia en algunos platos de la gastronomía de Madrid, como por ejemplo: Las «Judías Tío Lucas» y «Las Perdices Tío Lucas».)): perdiz cocida a fuego lento, en olla de barro, bajo lonjas de tocino y un machacado de carne de carnero, tocino, sesos, setas, trufas, perejil, cebolletas, migas de pan, pimienta y sal, y todo esto bien batido con huevos.

Postre

  • Turrón de pobre: higos secos con nueces.
  • Alajú o cagádegato: obleas rellenas de miel y frutos secos cascados pasados por el fuego.
  • Sopa de almendras
  • Mazapanes, turrones, polvorones, mantecados…

Y de beber…

  • Vino de la tierra
  • Aguardiente de anís



Gatos

Gato rojo de Eladio de Mora, calle de Alcalá (Fotografía de Carlos Viñas-Valle)

Aunque es muy fácil ser madrileño((Ya que como todos sabemos, madrileño es el que vive en Madrid, aunque no haya nacido en la ciudad.)), no lo es tanto conseguir el apelativo de gato: sólo se puede ostentar en caso de que los padres y los abuelos del interesado sean naturales de Madrid. Algo extremadamente complicado si se tiene en cuenta la diversidad de orígenes de los habitantes de la villa, ya desde su fundación en el s. IX.

Tampoco es nada fácil rastrear el origen de este mote y existen varias teorías que intentan explicarlo.

Durante el gran asedio((Asedio que jamás existió, Madrid capituló en las negociaciones tras la conquista de Toledo por Alfonso VI.)) que acabó con la conquista del Mayrit islámico por parte de las tropas de Alfonso VI, un joven soldado se destacó entre las tropas cristianas y escaló la poderosa muralla, logrando abrir la puerta de la Vega y que los cristianos consiguiesen entrar en la ciudadela. Al soldado comenzaron a apodarle «gato» por su hazaña, y el mismo rey le concedió el privilegio de usar ese sobrenombre como apellido, convirtiéndose sus descendientes en una de las familias ilustres de Madrid, los Álvarez Gato. Con el paso del tiempo, el apelativo acabó usándose para denominar a cualquier madrileño de pura cepa.

Parque del Emir Mohamed I, escenario del asalto al Maŷrit islámico

O…

En las épocas en las que Madrid todavía conservaba su muralla, las puertas del recinto se cerraban al caer la noche como medida de seguridad, dejando fuera a toda aquella persona que no hubiese llegado a tiempo. Por ello los madrileños, ya desde la Edad Media, tuvieron que desarrollar la habilidad de escalar y saltar con agilidad para poder entrar a sus casas una vez cerrados todos los accesos a la villa.

La Puerta de Toledo unida a la cerca de Felipe IV (J. Laurent, 1865)

O…

Durante los siglos en los que reinaron los Austria, los tejados de las casas de Madrid se llenaron de gatos que encontraron un buen cobijo en la multitud de buhardillas y cámaras que proliferaron en esta época. Estos animales se hicieron muy famosos por mantener a raya las plagas de ratas en la ciudad, dando nombre a sus vecinos humanos.

Pero…

¿Y si todo esto no fuese más que una invención moderna?

Oficialmente, la primera vez que se recoge el apelativo gato usado tal cual y como lo hacemos hoy en día es en el s. XIX. En 1863, en la obra póstuma de Antonio de Capmany y Montpalau «Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid», se recogen sendas historias ficticias inventadas por López de Hoyos y Jerónimo de la Quintana, a las que el autor añade un poco de su propia cosecha. Y el asunto fue formalizado en 1899, cuando este significado de gato fue añadido por primera vez en el diccionario de la Real Academia Española.

En 1569, López de Hoyos se inventa el famoso discurso que Ruy González de Clavijo((Ruy González de Clavijo fue embajador de Enrique III. Tras su viaje a Samarkanda, escribió la crónica Mi embajada a Tamorlán, cuyo manuscrito circuló en círculos muy reducidos hasta 1582. En esta obra, Clavijo nunca nombra a los Gato, Escarabajo y Muerto, y ni siquiera nombra a la ciudad de Madrid.)) le habría dirigido al gran Tamerlán durante su embajada en Samarkanda:

«vna ciudad que se llama Madrid la Vrsaria, que es muy más fuerte porque está cercada de fuego y armada sobre agua, y entran en ella por Puerta Cerrada, y (…) en esta ciudad ay vn tribunal donde los alcaldes son los Gatos, y los procuradores son los Escaruajos, y los Muertos andan por las calles»

«Relacion de la enfermedad de doña Isabel de Valois», Juan López de Hoyos (1559)

Por otro lado, Jerónimo de la Quintana publica en 1629 su Historia de Madrid y es aquí donde añade más aderezos a esta historia:

“tuuo principio en vno de los primeros Conquistadores de Madrid, tan animoso y valiente, que estando cercado este lugar, arresgó su persona de suerte, que sin temer la resistencia y defensa que hazían los moros desde encima de las murallas, subió con tanta ligereza por vna dellas, hincando la daga por las junturas de las piedras, que los del Real marauillados de su agilidad empeçaron a dezir: que parecía gato, trocando de allí adelante su antiguo apellido por el de Gato, cuya nobleza fue tan estimada en aquellos tiempos, que no se tenía por castiza la que no tenía sangre de aquel linage“

«Historia de Madrid», Jerónimo de la Quintana (1629)

Y a partir de aquí, todo lo demás es historia (de Madrid)…




Casticismo madrileño: los tipos populares de Madrid

Aproximadamente desde mediados del s.XVIII, en Madrid se van formando grupos de vecinos de barrios populares con ciertas características propias y diferenciales: son los tipos populares, habitantes de zonas del extrarradio de la ciudad que se hicieron famosos por su representación en estampas como las de Goya o en las zarzuelas de género chico, o por los artículos que dedicaron a su análisis escritores y cronistas como Mesonero Romanos, Ramón de la Cruz o Sainz de Robles.

Manolos

Vecinos del barrio de Lavapiés, Ramón de la Cruz quiso ver un origen judeoconverso en estos vecinos, localizando la judería de Madrid en esa zona y haciendo derivar su nombre popular de la tradición de los sefardíes convertidos al cristianismo de llamar Manuel o Manuela a sus primogénitos tras su conversión((Actualmente se sabe que en Lavapiés no estuvo la judería de Madrid.)), teoría hoy abandonada. Eso sí, parece que ese nombre era muy común en ese barrio.

Visten con redecilla en la cabeza, faja, chaleco, calzones de pana y zapatillas. Ellas con mantilla y falda que deja asomar las medias blancas.

Protagonistas principales de las verbenas madrileñas del s. XVIII y principios del XIX, tenían fama de pendencieros y arrogantes. Estaban enfrentados con los chisperos.

Otra forma de denominarles era barriobajeros, por vivir en los barrios bajos de Madrid, los más cercanos al Manzanares a su paso por la zona sur de la ciudad.

Majos

Surgidos a principios del s. XVIII, habitaban el barrio de Maravillas (mal llamado actualmente «de Malasaña»…).

Muy parecidos en indumentaria a los manolos, no se llevaban nada bien con estos, y eran más arrogantes, si cabe, que estos.

Famosos por formar el grueso de los vecinos que se enfrentaron a los franceses el 2 de mayo de 1808 y por ser inspiración para lo que se llamó majismo((Majismo: afición casticista de la aristocracia madrileña de finales del s. XVIII y principios del XIX por el vestuario y las costumbres propias de manolos y majos de ambos sexos: su música, bailes y formas de divertirse. Fue una forma de oposición al afrancesamiento que estaban sufriendo las clases burguesas y altas de la época. Son majistas (nobles vestidos de majos) y no gente de clase popular los que aparecen representado en la mayoría de los famosos cartones para tapices de Goya.)).

Chisperos

Originalmente afincados en el barrio del Barquillo, con las reformas urbanísticas de la zona en el s. XIX acaban por trasladarse al de Chamberí.

El nombre les viene de las chispas que saltaban de sus talleres: se dedicaban a
la herrería.

Altaneros en la verbena, acompañantes de políticos, aficionados a los toros, asiduos a las mancebías, ultranacionalistas (rayando la xenofobia). Valientes y lanzados en los lances del amorío y más violentos que los manolos y majos.

Un chispero que se destacó por su defensa a ultranza de Fernando VII y por su participación en el levantamiento del 2 de mayo fue Blas Molina Infante.

Chulos

Al parecer, su nombre tendría su origen en la palabra hebrea chaul, muchacho, y se usa para denominar a los tipos madrileños castizos de finales del s. XIX y primeras décadas del s. XX, sin distinción de barrio en el que viviesen u oficio al que se dedicasen.

En el s.XIX vestía de manera muy parecida a majos, manolos y chisperos, pero
con sombrero tipo cordobés en vez de redecilla. Ya en el s.XX su indumentaria es la típica: chaqueta y gorra de cuadros, pañuelo al cuello, pantalón algo ajustado y botines((O mejor dicho: chupa, parpusa, safo, alaves y calcos)); ellas, vestido ajustado, pañuelo a la cabeza y mantón.

Petimetres

De petit maitre: maestrillo, imitaban la indumentaria, lenguaje y modos de la aristocracia francesa, hasta el punto de dar impresión de verdadero patetismo.

Normalmente de las nuevas capas sociales medias que empezaron a surgir en Madrid en el s. XIX, eran unos vividores: se buscaban la vida en las timbas de juego y engatusando a las damas de la alta sociedad.

Los majos, manolos y chisperos sólo les despreciaban por su total falta de originalidad y carencia de autenticidad.

Currutacos

También pertenecientes a las clases medias decimonónicas, y también obsesionados con la moda y el bien vestir y vivir, se diferencian de los petimetres en que no siguen la moda francesa (y también están enfrentados con ellos): ropas de buena calidad, solapas y corbatas de tamaño exagerado, patillas abundantes y pelo largo, a veces sujeto con redecilla, eran la marca que les hacía reconocibles a simple vista.

Currutaco fue don Luis Álvares de Cobos, el alter ego más famoso de los usados por Luis Candelas.

Pollos-pera

Herederos directos del petimetre decimonónico, eran señoritos, vestidos con traje, chistera, monóculo y bastón. Aparentan ser de clase alta (a veces, incluso lo son) y no quieren ver el trabajo manual ni de lejos.




Arquitectura popular madrileña

Características de las comarcas tradicionales madrileñas

La Sierra

Madrid comparte esta comarca tradicional con Ávila, Segovia y Guadalajara, y se divide, más o menos, entres zonas:

Somosierra (Sierra Pobre, Sierra Norte), montes bajos de pizarra. Las casas se completan con tapial((Tapial: antigua técnica consistente en construir muros con tierra arcillosa, compactada a golpes con un pisón, empleando un encofrado deslizante para contenerla.)) y adobe((Adobe: pieza para construcción hecha con una masa de barro (arcilla y arena) mezclada a veces con paja, moldeada en forma de ladrillo y secada al sol)).

Guadarrama (Sierra Central), predominio del granito.

Gredos (Sierra Sur), extensos pinares y predominio de la piedra berroqueña((Piedra berroqueña: nombre dado tradicionalmente por los canteros españoles al granito. Proviene de El Berrueco, localidad madrileña famosa por sus canteras de esta piedra.))

La Campiña de Alcalá

Mezcla de las campiñas del Henares, Jarama y afluentes, formada por tierras llanas o semi onduladas ricas en canto de río pero no en piedra. Las construcciones serán fundamentalmente en ladrillo con tapial gracias a la abundancia de arcillas, explotadas aún hoy para tejas y ladrillos.

La Alcarria de Chinchón

En torno al Tajuña y el Tajo, grandes zonas estériles de yesos con cultivos en las vegas. La madera es escasa y las casas tradicionales se construían en tapial de yeso y se encalaban.

La Sagra

Compartida con Toledo, tierra llana con explotaciones cerealistas y pequeños huertos. Son típicos los paisajes de norias, surgidos de la extracción del agua de pozos. Las casas suelen ser de tapial y ladrillo.

Las Lomas

Se alternan encinares (El Pardo, Viñuelas, Boadilla del Monte) y llanura con cerros y lomas bajas. Zona de cruce entre las demás comarcas, las edificaciones populares solían ser de tapial encintado de tipo toledano y encalado.


Características generales de la arquitectura popular madrileña

  • Se usan los materiales que se tienen más a mano en cada zona.
  • Se edifica para el uso: estructuras utilitarias.
  • Se divide en tres grandes grupos:
    • Casas
    • Lagares((Lagar: recipiente donde se pisa o prensa la uva para obtener el mosto, separando el hollejo de la pulpa y, por extensión, el edificio donde se guarda dicha prensa.)), alhóndigas((Alhóndiga: casa pública destinada para la compra y venta del trigo. En algunos pueblos sirve también para el depósito y para la compra y venta de otros granos.)), iglesias, ermitas, corrales, bodegas, palomares, hornos.
    • Rollos, picotas, puentes, chozos, parideras, potros de herrar, molinos.
  • Influencias estilísticas: Segovia, Toledo, Guadalajara.

Arquitectura de las Lomas de Madrid

Lomas de Madrid es el nombre dado en el s.XVI a los territorios comprendidos entre el curso bajo del Manzanares y el río Guadarrama, correspondiente a la villa de Madrid y los municipios de su alfoz((Alfoz: conjunto de diferentes pueblos que dependen de otro principal y están sujetos a una misma ordenación.)): Vicálvaro, Vallecas, Coslada, Fuencarral, San Sebastián de los Relles, Alcobendas, El pardo, Las Rozas, Majadahonda, Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Villaviciosa de Odón, Alcorcón y Móstoles.

Materiales

No existen montes de piedra por lo que los materiales usados en las construcciones tradicionales son otros:

  • Canteras de sílex: Vicálvaro, Vallecas.
  • Tejares: Cerro Grande de Almodóvar.
  • Madera: Pinar de Chamartín.
  • Cal y yeso: Ribas de Jarama, Vallecas.

Las casas

No quedan construcciones tradicionales. Por documentos antiguos, sabemos de las distintas influencias en la arquitectura de esta comarca: en el sur se construye como en la Sagra, en el este se sigue el estilo de Talamanca, en el norte la influencia viene de la Sierra y en el oeste se siguen los modelos de la Sagra y la Sierra.

Características

  • Mampostería encintada((Mampostería encintada: la formada por franjas horizontales de mampuestos separadas por cintas o verdugadas de ladrillo.)) de tipo toledano (Iglesia parroquial de Vallecas).
  • Tapias de brencas((Brencas: refuerzos con forma de media luna, de mortero de cal o yeso, usado en los muros de tapial. También se llaman lunetos, pajaritas o maricas)) tipo Sagra (Móstoles).
  • Ejemplos: Fuencarral, Alcorcón, Campo de la Mina y cementerio viejo en Carabanchel Bajo.

Las Plazas Mayores

Centros de reunión, festejos, comercio… El típico modelo de plaza grande, popular o monumental, surge a partir del s.XV, derivado de las plazas andalusíes: espacios abiertos en el cruce de dos o más calles o de los azoques((Azoque: mercado adosado a la puerta de una muralla)).

En el sur de Madrid este tipo de plazas son tardías, propias de los ss.XVIII – XIX y son más del tipo culto, es decir, creadas ex profeso.

Tanto en las plazas populares o plazuelas como las cultas, podemos encontrar unas características generales:

  • Forma rectangular, no cuadrada.
  • Edificaciones de tres pisos como máximo: dos más los soportales.
  • Abiertas a cuatro calles principales.
  • Jardín en el centro a partir del s.XIX.

Ejemplos de plazas mayores monumentales: Madrid, Pinto, Valdemoro, Colmenar de Oreja, Chinchón, Barajas, Alcalá de Henares.

Plazas populares: Perales de Tajuña, Valdilecha, Campo Real.


Arquitectura de la Sagra

Materiales

La piedra es escasa en esta comarca, podemos encontrar cantos de río en alguna mampostería. Los materiales fundamentales para a construcción son cal, yeso, tapial y ladrillo.

Las Casas

Las casas de la Sagra suelen tener una serie de características más o menos comunes:

  • Tapias con brencas (siempre encaladas) o tapial encintado (al descubierto).
  • Dos plantas y, a veces, sobrado((Sobrado: tercer piso muy bajo, usado como almacén.)).
  • Los corrales se cierran con grandes pontones.
  • Tapial, piquillo((Piquillo: Banda de ladrillos que se ponen en pico a modo de decoración. También llamado cola de golondrina.)) y ladrillo visto en enmarques de ventanas, influencia del mudéjar toledano.
  • Zócalos pintados de color distinto o forrados con azulejos.
  • Balcones con azulejos en la parte baja, para ser vistos por los viandantes.
  • Patio con pozo.
  • Tejados a dos aguas, con tejas árabes.

Otras Construcciones

Son típicas de esta comarca las norias para captar las aguas de los pozos. Generaron los conocidos como paisajes de noria: grupos de árboles en torno a un depósito de agua.


Arquitectura de la Alcarria de Chinchón

Desde el valle del Tajuña al del Tajo y desde Fuentidueña de Tajo a Aranjuez, antiguos territorios de la Orden Militar de Santiago. Páramos calizos con algunos huertos en los ríos, sólo se conservan restos del antiguo Pinar de la Encomienda y algún bosquecillo de
encinas.

Materiales

Los materiales típicos de la zona son yeso, cal, ladrillo y piedra de Colmenar((Piedra de Colmenar: piedra caliza de las canteras de Colmenar de Oreja.)), esta última sólo en dinteles y algunas esquinas de las casas nobles.

Las casas

Las casas tradicionales son encaladas anualmente. Los pueblos de esta comarca trepan por las laderas para dejar libre la vega. Sus características principales son:

  • Dos o tres pisos.
  • Muros de tapial de yeso, con zócalos de mampostería.
  • Balconadas en casas (Almeda de las Fuentes) y plazas (Chinchón, Colmenar de Oreja)
  • Patios con pontones, anejos a la casa, para carros y caballerías.
  • Puertas de dos hojas, grandes, generalmente de color verde.

Un fenómeno típico de esta comarca son las casas–cueva:. Construidas en terreno calizo, fácil de excavar. En esta zona se conservan vestigios de habitación de cuevas en la comarca desde la Prehistoria (en Perales de Tajuña se encontraron hornos y esterillas en cuevas excavadas en el s.XIX).

Chimeneas de casas-cueva (Fuentidueña de Tajo)

Este tipo de construcciones se conservan en Fuentidueña de Tajo y actualmente están abandonadas o muy reformadas para uso como segunda residencia. Estaban encaladas al exterior, con una puerta y dos ventanas en la fachada y al menos dos habitaciones sin luz, conectadas con la de entrada.

Otras construcciones

Las bodegas típicas de la zona están excavadas en la roca o suelo calizo. En ellas se guardan las grandes tinajas (tradicionalmente de Colmenar de Oreja) semiempotradas. Mantienen la humedad y temperatura constantes, ayudando a la buena conservación del vino, producto tradicional de la comarca.

Las tapias tradicionales son levantadas con tapial de yeso con brencas. Se dejaron de construir a partir de la década de 1960 y en la región de Madrid no quedan casi ejemplos.


Arquitectura de la Campiña de Alcalá

Antiguos territorios del Arzobispado de Toledo, Tierras de Talamanca y Tierra de Alcalá, sus construcciones están muy influidas por la arquitectura toledana.

Materiales

Los materiales usados en esta comarca son muy sencillos. Los muros se levantan con mampostería encintada y tapiales de tierra. La madera se usa en puertas, ventanas y entramados (como en la calle Mayor de Alcalá). Los aleros, también de madera, sobresalen, a veces con canecillos((Canecillo: cabeza de la viga que asoma al exterior y soporta la cornisa o alero.)), como en las casas moriscas que se dan tanto en morerías como en juderías como en barrios cristianos (ejemplo, la Alhóndiga de Torrelaguna).

Las casas

Las más habituales son de dos pisos, con muros de mampostería encintada en los que se abren ventanas rectangulares enrejadas, y patios centrales (a veces columnados, a imitación de los palacios).
Las de un solo piso son menos habituales, y tienen muros enfoscados((Enfoscado: revestimiento con una capa de mortero.)), un patio anejo con portón y tejado a dos aguas, con chimeneas pequeñas.


Arquitectura de la Sierra

La actividad principal de la zona es la ganadería, por lo que nos vamos a encontrar con corrales y cuadras, adosados o independientes de las casas.

Materiales

El material fundamental usado en esta comarca es la piedra, en la mayoría de los casos, sin tallar, sobre todo cuarcitas (de muchos colores) o granitos (gris). Muy pocas veces, calizas. Como relleno en los muros se usan pequeñas piedras y cal, la trabazón interior de madera y adobes, recubiertos luego por yeso.
También se usa la madera en las vigas que sustentan los aleros de los tejados y para
las jambas y los dinteles de puertas y ventanas.
Cubiertas de teja árabe, generalmente a dos aguas, ladrillo encalado en las chimeneas y tapial en los hornos tradicionales.

Las casas

Bajas, profundas y muchas con corral adosado, casi nunca tienen más de una planta y muy raras veces presentan sobrado.

Potros de herrar

Estructura de piedra y madera usada para colocar las herraduras a los animales.Seis columnas de granito, puestas de dos en dos, en la parte delantera las de menor tamaño. Se unen longitudinalmente, tres y tres, mediante varas de madera. Entre las dos columnas anteriores y las del medio, una vara con forma de yugo para sujetar al animal que se va a herrar.




Juegos tradicionales: el tribulete

Entre la plaza de Lavapiés y la calle de Embajadores se encuentra la calle del Tribulete, una de las calles más populares de la barriada((Una barriada es una zona dentro de un barrio administrativo, con entidad y nombre propios por cuestiones históricas o tradicionales.)) de Lavapiés.

Según Pedro de Répide ((Pedro de Répide (Madrid, 8 de febrero de 1882-Madrid, 16 de febrero de 1948), fue un escritor y periodista español, primer representante del Cuerpo de Cronistas Oficiales de la Villa de Madrid.)), el origen del nombre de esta calle sería el siguiente:

«llamóse así por un juego de tribulete que había allí establecido y al que acudía una gran concurrencia».

Pero… ¿En qué consistía este juego que dio nombre a la calle? Al igual que pasa con muchos de los juegos y deportes tradicionales, no se sabe muy bien cuál es su origen ni cómo se jugaba, existiendo distintas versiones de las reglas. En lo que sí parecen estar de acuerdo los expertos es en su origen medieval.

Lo que parece claro, tal y como se muestra en la placa de cerámica con el nombre de la calle((Perteneciente a la serie de placas que se hicieron en el taller de cerámica de Alfonso Ruiz de Luna)), es que se jugaba con 3 piezas de madera o metal grandes, semejantes a bolos, sobre las que se colocaban 3 más pequeñas, los chitos.

Poco más sabemos sobre la mecánica del juego del tribulete, ni si se usaban tejos o anillos, por lo que podríamos hablar de dos probables versiones.

En la primera versión, el objetivo sería tirar las 3 piezas superiores, sin tirar las 3 piezas inferiores, lanzando unos tejos((Piezas de distintas medidas y pesos, que pueden ser de piedra, planas de canto rodado, de acero o una combinación de ambos, y que se usan en muchos juegos tradicionales.)).

La segunda versión consistiría en introducir unos ‘anillos’ de metal en las piezas inferiores sin derribar las superiores.




Música de Madrid




El agua en Madrid (III) – Los aguadores

Aguadores de barrica (1850)
Aguadores de barrica en una fuente de Madrid (c. 1850)

 

Desde el s. X, las fuentes públicas de Madrid eran abastecidas con el constante caudal de los viajes de agua. Sólo aristócratas y órdenes religiosas disponían de caños privados en sus terrenos, el resto de la población iba con tinajas a recoger el agua de las fuentes.

El reparto de las aguas madrileñas era desigual: en 1727, el caudal de los cuatro viajes principales de Madrid se repartía a razón de un 55% para los 471 caños particulares y un 45 % para las 43 fuentes públicas.

A las fuentes públicas se dirigían no sólo los particulares, sino también los aguadores, transportadores de agua a pago.

La confluencia de gente a las fuentes públicas causaba muchos problemas, así que se tuvo que regular el acceso a los caños: se dividieron en caños para aguadores y para el público, llegando a existir fuentes para uso exclusivo para los primeros, siendo prohibido su acceso a los otros. También los hubo de uso mixto.

La necesidad de este reparto surgió  porque los aguadores se adueñaban de los caños, sin dejar recoger agua a los vecinos se acercaban, generando disputas que a veces acababan en altercados.

Estos aguadores, muchos con fama de jaraneros, se instalaban en las principales fuentes de Madrid y allí, esperaban que les llegase un encargo o pedido. La mayoría del tiempo la invertían en torno a estos caños.

La profesión comienza a regularse durante el reinado de Felipe II. Se establece que los cántaros de transporte de agua no deben sobrepasar los cinco azumbres de volumen (10,25 litros). Los alfareros de Alcorcón elaboraban los cántaros de esta medida, incluyendo un sello especial para evitar las posibles falsificaciones de recipientes.

Más adelante, en el s. XIX, comenzaron a llevar uniforme y atener cada uno un número de licencia que le permitía comerciar con el agua de una fuente en concreto. El uniforme constaba de una chaqueta oscura de paño, con el escudo del Ayuntamiento y el número de la licencia bordados en la solapa, y una doble fila de botones dorados; chaleco rojo y pantalón pardo sujeto con una faja roja. Era obligatoria la gorra, de fieltro con visera, con una chapa de metal con el nombre de la fuente asignada (en verano, el uniforme era más sencillo y ligero). Las concesiones de las fuentes a cada uno de los aguadores del gremio eran subastadas una vez al año el Ayuntamiento.

Aguadores en la fuente de Cibele (Grabado ca 1800)
Aguadores en la fuente de Cibeles (grabado ca 1800)

Los incendios de la Plaza Mayor hicieron pensar al Ayuntamiento que se les obligara a acudir en caso de incendio, llegándose a confiscar sus cántaros en caso de emergencia.

Existían diferentes tipos de aguadores:

Los chirriones, de cuba o de cuatro arrobas (aprox. 46 kg) desplazaban su mercancía en carro, con la ayuda de burros, cargando cuatro o cinco cántaros.

Aguadores con carro (s XX)
Chirrión: aguador con carro (pp. s. XX)

Los aguadores de barril o de cántaro, portaban el cántaro al hombro y servían a domicilio.

Aguador de cántaro - White (grabado hacia 1800)
Aguador de cántaro (White, grabado ca. 1800)

Por último, los vendedores de agua fresca, que llevaban un cántaro y un vaso por la ciudad, voceando su mercancía. Estos últimos eran muy populares en las procesiones religiosas o actos públicos diversos, e introdujeron la costumbre de servir el agua acompañada de unas gotas de anís, limón, azucarillos… Existiendo un tipo distinto de aguador, dependiendo del aderezo añadiesen al agua.

Vendedoras de agua fresca (1955)
Vendedoras de agua fresca (1955)

Para las primeras décadas del s. XIX (datos de un estudio de 1822), el agua más demandada en Madrid era la de la plaza de Puerta Cerrada, de la que recogía agua 142 aguadores. Le seguían en importancia las de la Puerta del Sol (88), la plaza de la Villa (55), la Puerta de Moros (53) y Cibeles (33). En esta época, la cifra de aguadores de Madrid se multiplicó por dos, llegando hasta casi 2.000.

El ocaso de los aguadores en Madrid comenzó  tras la construcción del Canal de Isabel II: las casas de los barrios nuevos (como el de Salamanca) se construyen ya con agua corriente. Los aguadores se fueron extinguiendo según se iban extendiendo las instalaciones de agua potable en las casa, desapareciendo a principios del s. XX.

 




Rosquillas de la Tía Javiera

Rosquillas del Santo

Tradicionalmente se dice que para San Isidro, en Madrid comemos dos tipos de rosquillas, las tontas y las listas, diferenciadas únicamente en el toque final: las tontas se dejan tal cual, sólo con la masa, y las listas llevan un glaseado, generalmente de limón. Originalmente, las listas de conocían como de Fuenlabrada.

Quien sepa un poco más de nuestras costumbres, añadirá una tercera clase: las de santa clara. Al parecer, su origen estaría en el monasterio de la Visitación, cuyas monjas son conocidas como de Santa Clara y su cobertura es a base de merengue seco blanco.

Mucho más difícil es encontrar quien conozca un cuarto tipo de rosquillas madrileñas: las francesas. La tradición popular cuenta que a Bárbara de Braganza, consorte de Fernando VI, no le gustaban las rosquillas tontas, le parecían insípidas, y el cocinero real les añadió almendra picada y azúcar, creando un nuevo tipo.

Pero… ¿cuántos conocen el quinto tipo de rosquillas del santo, las de la tía Javiera?

Las rosquillas de la Tía Javiera

«Por haber sido mi padre médico titular de Villarejo de Salvanés y por ser de allí mi madre, he tenido cabal noticia de la verdadera Tía Javiera y de su descendencia. Cuando yo nací (Benavente nació en 1866) ya no existía la Tía Javiera, que, en efecto, no había dejado ni tías ni sobrinas, pero si una sobrina segunda que todos los años, por San Isidro, venía a Madrid y tenía su puesto con las más legítimas rosquillas de Villarejo y de la Tía Javiera… No vestía la lugareña como las de otros puestos similares; vestía como una señora de pueblo y llevaba al cuello un collar de aljófar de muchas vueltas…»

Jacinto Benavente, Diario ABC (1950)

La Tía Javiera fue una vecina de Villarejo de Salvanés que se hizo famosa a finales del s. XIX con su propia (y secreta) receta de rosquillas del tipo de Santa Clara.

Acudía cada San Isidro a la Pradera, para colocar su puesto y, como cuenta Jacinto Benavente, murió sin descendencia.

Los puestos de rosquillas, revista satírica El Mundo Cómico (1875)

Pronto le salieron numerosos imitadores para aprovechar la fama de sus rosquillas: la Pradera se llenó de supuestos familiares y herederos de la Tía Javiera, haciéndose popular una copla que decía:

«Pronto no habrá, ¡Cachipé!

en Madrid duque ni hortera

que con la tía Javiera

emparentado no esté».

Una sobrina segunda de Javiera reclamó el derecho de usar ese nombre para continuar con el negocio de su tía.

Finalmente, la fama de estas rosquillas acabó disipándose en el primer tercio del s. XX, y la Tía Javiera terminó convirtiéndose en un personaje popular de las fiestas de Madrid, en forma de cabezudo o de falla.

Falla de la Tía Javiera, glorieta de Quevedo (1915)

El obrador donde se fabricaban estas famosas rosquillas cerró definitivamente a principios del s. XXI.

«Las rosquillas especiales de Villarejo eran las de baño blanco, y la gracia de ellas estaba en que el baño no se cuarteaba ni se desprendía al partirlas. Su elaboración era muy esmerada. Sus componentes, harina, huevos y azúcar, habían de ser de la mejor calidad»

Jacinto Benavente, Diario ABC (1950)

El escritor consiguió desentrañar la historia de las archifamosas rosquillas de la Tía Javiera porque su madre, Venancia, era de Villarejo y su padre, Mariano, fue médico titular del municipio.




Productos de Madrid

Denominación de Origen Vinos de Madrid

Vinos de Madrid

Aunque los vinos de la región de Madrid son conocidos desde hace siglos, la D.O. es muy joven, se establece en 1990.

Hasta 2018, la D.O. comprende 8.848 ha en 58 municipios (70 a partir de la inclusión de la subzona de El Molar)), con 51 bodegas que producen hasta 110 marcas.

Se divide en cuatro subzonas. El clima es común, seco continental, con escasas precipitaciones y temperaturas extremas. Las diferencias se encuentran en la orografía.

  • Subzona de Arganda
    • Ambite, Aranjuez, Arganda del Rey, Belmonte de Tajo, Brea de Tajo, Campo Real, Carabaña, Colmenar de Oreja, Chinchón, finca «El Encín» de Alcalá de Henares, Estremera, Fuentidueña de Tajo, Getafe, Loeches, Mejorada del Campo, Morata de Tajuña, Olmeda de las Fuentes, Orusco, Perales de Tajuña, Pezuela de las Torres, Pozuelo del Rey, Tielmes, Titulcia, Torres de la Alameda, Valdaracete, Valdelaguna, Valdilecha, Villaconejos, Villamanrique de Tajo, Villar del Olmo y Villarejo de Salvanés.
    • Suelos ondulados, de caliza blanda y margas.
    • En el sureste de la región, es la más grande y la de mayor producción de las cuatro subzonas.
    • Tierras regadas por los ríos Jarama, Tajuña y Henares.
    • La variedad de uva tinta principal es Tempranillo (también se admiten Garnacha y Cabernet Sauvignon).
    • La variedad de uva blanca principal es Malvar (junto a Airen, Parrellada, Torrontes y Macabeo).
    • Se producen vinos tintos, blancos y rosados:
      • Destacan los blancos, pálidos y suaves, y los tintos, equilibrados y de moderada graduación.

 

  • Subzona de Navalcarnero
    • El Álamo, Aldea del Fresno, Arroyomolinos, Batres, Brunete, Fuenlabrada, Griñón, Humanes de Madrid, Moraleja de Enmedio, Móstoles, Navalcarnero, Parla, Serranillos del Valle, Sevilla la Nueva, Valdemorillo, Villamanta, Villamantilla, Villanueva de la Cañada y Villaviciosa de Odón.
    • Relieve más suave, suelos pardos y escasos en caliza.
    • Al sur de la región, cortada al norte por el río Guadarrama.
    • Variedad tinta principal: Garnacha Tinta (además, Tempranillo y Varbernet Sauvignon).
    • Variedad blanca principal: Malvar (junto a Airen; Parrellada y Macabeo).
    • Vinos jóvenes, moderada graduación alcohólica, breve crianza en barrica.

 

  • Subzona de San Martín de Valdeiglesias
    • Cadalso de los Vidrios, Cenicientos, Colmenar del Arroyo, Chapinería, Navas del Rey, Pelayos de la Presa, Rozas de Puerto Real, San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado.
    • Relieve más abrupto, suelos arenosos pobres en caliza.
    • En el extremo suroeste de la región, es la más pequeña de las subzonas.
    • Uva tinta predominante: Garnacha Tinta (también se usan Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot).
    • Uva blanca predominante: Albillo (además, Airen, Malvar, Parrellada, Torrontes y Macabeo).
    • Se elaboran vinos tintos, rosados y blancos, destacando la tradición de los blancos brisados (fermentados con la cáscara de Albillo).

 

  • Subzona de El Molar
    • Colmenar Viejo, El Molar, El Vellón, Patones de Arriba, Pedrezuela, San Agustín de Guadalix, Talamanca del Jarama, Torrelaguna, Torremocha del Jarama, Valdetorres de Jarama y Venturada.
    • La subzona más reciente de la D.O., desde 2019.
    • Presenta los tres tipos de suelo que encontramos en las otras subzonas: calizos como en Arganda, arenosos como en Navalcarnero y graníticos disgregados como en San Martín de Valdeiglesias.
    • Las variedades de uvas preferentes son la Malvar en blancas y la Garnacha en tintas (junto a las autorizadas en las otras subzonas).

La mayoría de la producción se centra en tintos jóvenes y rosados (subzona de Navalcarnero) y blancos, alguno de estos excelente para crianza (especialmente los de la subzona de Arganda). Existen, no obstante, tintos de Crianza, algún espumoso y los característicos sobremadre.

Denominación de Origen Aceite de Madrid

Aceite

El cultivo leñoso más extenso de nuestra región, por delante del viñedo, con unas 24.850 ha, que producen 4.000 t de aceite.

Encontramos olivares en 90 municipios de las comarcas de la Campiña, Suroccidental y Las Vegas. Destacando por su extensión Villarejo de Salvanés, Colmenar de Oreja, Chinchón, Campo Real, Arganda del Rey, Morata de Tajuña y Valdaracete.

Las variedades de olivos son principalmente cornicabra y manzanilla. En menor medida se cultivan otras como carrasqueña, verdeja, gordal y picual.

La calidad de los aceites de Madrid es muy grande: escasa acidez (máximo 0,5º de ácido oleico), color amarillo intenso y brillante con ribetes verdosos, aromas limpios y frutados medio-altos recordando a frutas verdes y frescas. En la boca se reafirman sus aromas, apreciando un amargo y picante bien equilibrado.

Se trata de un producto muy sano y natural, de larga conservación, mantiene completas sus características organolépticas, dietéticas y nutricionales durante largo tiempo: aceite de oliva virgen extra obtenido exclusivamente por procedimientos mecánicos, su coeficiente de insaturación llega a un 79% de ácido oleico, uno de los índices más altos que se han reportado en la bibliografía especializada.

Indicación Geográfica Protegida Carne de la Sierra de Guadarrama

Carne Sierra Guadarrama

Carne vacuna procedente de la Sierra de Guadarrama, zona tradicionalmente ganadera, con unas características geográficas y climáticas muy peculiares.

La zona de reproducción y engorde se encuentra en las comarcas de Guadarrama y Lozoya-Somosierra principalmente, y también en parte de la zona Suroccidental y el Área Metropolitana, en municipios como Colmenar Viejo, Villanueva del Pardillo, Talamanca de Jarama o Valdepiélagos.

Las razas criadas en Madrid son la Avileña-Negra Ibérica, autóctona y la más abundante en la zona; y la Limusina y la Charoles, de origen francés. También sus cruces.

Los 5 o 6 primeros meses de vida, son criadas en régimen extensivo, hasta el destete.

Hay tres tipos de producción:

  • Ternera: con una edad máxima de catorce meses y con un peso mínimo 150 kg/canal.
  • Añojo: sacrificado con una edad máxima de dieciséis meses y con un peso mínimo de 225 kg/canal.
  • Cebón: con una edad máxima de dieciocho meses.

Carne rica en proteínas, vitaminas y minerales, de aspecto ligeramente húmedo y color rojo-rosado, textura firme, infiltración de grasa en el músculo y pH inferior a 6.

 

Denominación Geográfica Anís de Chinchón

Chinchón

Aguardiente anisado, azucarado o no, elaborado a partir de un destilado de macerados de anís verde en mezcla hidroalcohólica de alcoholes naturales de origen agrícola, en alambiques de cobre.

El anís usado es el matalahúga o anís verde (Pimpinella anissum L.) Su fruto es aromático, de color verdoso, limpio. El alcohol utilizado es natural, de origen agrícola.

Su zona de elaboración y embotellado está constituida por el término municipal de Chinchón.

Proceso de fabricación tradicional:

  • Se macera el grano de anís, durante doce o catorce horas, en una solución alcohólica.
  • El resultado se destila en alambique de cobre, obteniéndose un resultado de 74 a 79% vol. de graduación. Sólo el centro o corazón del destilado se usa en la obtención del aguardiente de anís de Chinchón.
  • Si al destilado se le añade agua desmineralizada, se obtiene el Chinchón seco. Si además se le añade jarabe simple de sacarosa y azúcar blanquilla de primera calidad resulta el Chinchón dulce (ver tabla más abajo ).

El resultado final es incoloro, transparente y libre de partículas en suspensión. Con olor y sabor franco y limpio a anís verde.

Variedades de aguardiente de anís de Chinchón
Tipos Graduación Azúcar Aceites esenciales
Seco especial 70 a 74 % vol. Hasta 10 g/l 1,25 g/l.
Extraseco 50 a 55 % vol. Hasta 10 g/l. 1,00 g/l.
Seco 40 a 50 % vol. Hasta 10 g/l 0,75 g/l.
Dulce 35 a 40 % vol. > 200 g/l. 0,50 g/l.

 

Denominación de Calidad Aceitunas de Campo Real

Aceitunas de Campo Real

Elaboradas con aceitunas de las variedades Manzanilla de Campo Real y Manzanilla Cacereña, de intenso color verde-pardo, gran calibre, forma redondeada, piel fina y pulpa de textura muy firme.

Las aceitunas se recolectan en el mes de octubre, cuando alcanzan su punto óptimo de maduración, conservándose en depósitos de salmuera hasta el momento de aderezarlas.

Se caracterizan por su aderezo tradicional, con una tradición de más de dos siglos, preparado a base de productos totalmente naturales: principalmente tomillo, hinojo, orégano, ajo y laurel; y especias como mejorana o comino. Cada productor tiene su aliño secreto.

Otros productos gastronómicos de Madrid

Melón de Villaconejos

Melón de Villaconejos

De las variedades autóctonas Mochuelo, Azul, Piel de Sapo y Largo Negro. La época de siembra va de mediados de abril a primeros de mayo, más tarde que en otros lugares, retrasándose la recolección óptima hasta septiembre.

La superficie de cultivo se reparte entre regadío (760 ha, 40.000 kg/ha) y secano (1.655 ha, 11.000 kg/ha), en las zonas de Las Vegas, en municipios como Villaconejos, Chinchón, Colmenar de Oreja, Villamanrique de Tajo o Titulcia.

Fruta muy aromática, con alto contenido en agua (que la hace muy refrescante), potasio, calcio, magnesio, hierro y vitaminas B1, B2 y B3.

Fresa de Aranjuez

Fresa de Aranjuez

La variedad cultivada en la Comunidad de Madrid es la Fragaria vesca, de fruto pequeño y aromático, de excelente fama dentro y fuera de la Comunidad de Madrid. Es una planta herbácea de tallo rastrero y nudoso, flores blancas o amarillas y frutos rojos muy suculentos.

Produce hasta 3 cosechas, momento en que debe sustituirse por una nueva planta. Se adapta perfectamente a los climas templados y fríos y a diferentes terrenos y superficies. La mayor dificultad que presenta su cultivo es la recolección, que debe realizarse manualmente.

La época ideal para su consumo es durante los meses de mayo y junio.

Considerada un artículo de lujo por su escasa producción, destacan por su producción Aranjuez y Titulcia, con unos 3.000 kg/ha al año.

Debido a la delicadeza de su cultivo, poco a poco se ha ido sustituyendo por el del fresón: su recolección no presenta los mismos problemas que las fresas, pero sus cualidades son inferiores a las de la fresa.

Nutritivas y refrescantes, tienen un alto contenido en vitaminas A, C, B6 y E y minerales, como el calcio, potasio, magnesio y otros oligoelementos.

En gastronomía se usan principalmente para preparar dulces. La forma más sencilla, acompañadas con azúcar, nata o chantilly aromatizado a la vainilla. También como ingrediente en multitud de postres: crema de café con fresas, bombones de fresa, compotas, tartas, batidos, helado, yogur o merengue.

Otros usos  son la elaboración de licor de fresas, o en infusión, limpiando las fresas y mezclándolas en un bol con azúcar para, posteriormente, cocerlas al baño maría, colando después el jugo obtenido.

Judión de la Sierra Norte

Judianes de la Sierra Norte

Judías de color blanco, gran tamaño, arriñonadas y ligeramente aplanadas, de carne tersa y fina, consistencia y enorme jugosidad.

Las variedades autóctonas han salvado de la desaparición gracias a los trabajos de recuperación de los productores de la zona.

La zona de producción es la Sierra Norte, en los minicipios de Montejo de la Sierra, Horcajuelo, La Hiruela, Prádena y La Puebla.

Aprovechando la adaptación de la variedad a las condiciones climáticas y orográficas de la Sierra, se cultiva en terrenos a unos 1.000 m de altitud, en terrazas y protegidos del frío, con un aporte de aguas de una calidad muy alta.

La siembra se realiza sobre suelos ligeros, buena permeabilidad y ligeramente ácidos y la temporada de producción va de mayo hasta la llegada del frío invernal, en octubre. El período de floración es largo, y la recolección a mano, vaina a vaina, según completan los frutos su desarrollo.

Superficie de cultivo no muy grande aún, 2.000 kg/ha, con producción total de 8 toneladas.

Como otras legumbres, son muy beneficiosas para conseguir una dieta saludable y equilibrada: alto contenido en fibra y proteínas, fuente de vitamina B1, B2 y B6. y alto contenido en minerales: calcio, hierro, magnesio y, especialmente potasio.

La forma más popular de consumo es en un guiso acompañado de patatas, chorizo, tocino y morcilla. Otras formas son como guarnición para acompañar platos elaborados con carne o en ensalada con tomate, pimiento verde, cebolleta y huevo cocido.

Espárrago de Aranjuez

Espárrago de aranjuez

Conocidos con el sobrenombre de Pericos, ya eran famosos en el Siglo de Oro.

De color verde intenso, gran frescura y ternura, en la Comunidad de Madrid se cultiva de dos formas: intensiva bajo plástico e intensiva al aire libre. Las zonas de cultivo más importantes son San Martín de la Vega, Aranjuez, Ciempozuelos y Titulcia, con una superficie de cultivo de 204 ha y un rendimiento de 8.000 kg/ha, dando una producción total de 1.632 toneladas.

Sus valores nutricionales y propiedades son de gran interés: bajísimo aporte de calorías, elevada proporción de fibra y alto contenido en minerales (potasio, calcio, magnesio) vitaminas (C y E).

Comienza a consumirse en primavera. Muy recomendables como primer plato, sobre todo si van acompañados de alguna salsa. Exquisito simplemente hervido con un poco de sal, acompañado por una salsa mahonesa o vinagreta. Puede ir acompañado por otros ingredientes: jamón, ajos fritos, pimienta, setas, ajetes, gambas. También funciona bien en sopas, cremas, tortillas, guarniciones y cocidos.

Ajo de Chinchón

Ajo de Chinchón

Pertenece al grupo de variedades finas: color blanco, muy superior en aroma y sabor al ajo basto o común.

De cabeza mediana, apretados dientes largos, estrechos y rosáceos, textura firme y rodeados por túnicas blancas, con un sabor fuerte y picante.

Su zona de cultivo son las vegas de los ríos Tajuña, Jarama y Tajo, concentrándose el 90% de la producción en Chinchón, Morata de Tajuña, Colmenar de Oreja, Valdelaguna y Titulcia.

La superficie de cultivo se reparte entre regadío (unas 500 ha, 10.000 kg/ha) y secano (unas 78 ha, 4.000 kg/ha), con una producción total de unas 5.318 toneladas.

Su comercialización se centra en Chinchón, de dos formas: agricultores-envasadores, que los venden en su domicilio o los suministran al sector hostelero, y empresas mayoristas, que los adquieren al agricultor y los distribuyen entre el sector mayorista y minorista, por todo el territorio nacional.

La variedad autóctona está cediendo mucho terreno a otras venidas de fuera, fundamentalmente China, más fuertes y rentables, pero menos finas y con menos propiedades.

Para su buena conservación, es mejor mantenerlos en el frigorífico, sobre todo de enero a junio, cuando se obtiene la nueva cosecha. Es aconsejable su consumo en crudo, para que no pierda sus efectos.

Por su aroma intenso y sabor picante, pero fino, se usa como aromatizante, imprescindible en la cocina popular: sopas de ajo, conejo al ajo arriero, gazpacho… También se usa para preparar aceite aromático con el que aderezar vinagretas, arroces… O en forma de crema de ajo para untar sobre hogazas de pan tostado.

Miel de La Sierra de Madrid

Miel de la Sierra

Las mieles de la Sierra de Madrid tienen un sabor determinado por la abundancia de romero, tomillo, mejorana, brezo, zarza, escaramujo, chupamieles, roble y encina además de las flores de almendros, manzanos y ciruelos y leguminosas.

Al salir de los panales es fluida, pero algunas de ellas pueden cristalizar.

En la Sierra , las colmenas están distribuidas por la zona norte y suroeste, tierras ricas en pastos y arbolado con abundancia de plantas aromáticas.

Las distintas clases se dan en función de su procedencia floral, y cada una presenta un color y sabor diferente al resto: desde el amarillo pálido al rojo oscuro, casi negro.

El color y el sabor van unidos: las mieles claras tienen un gusto suave y delicado aroma y las oscuras poseen un sabor más acusado.

Destacan las siguientes clases:

  • De romero: color ámbar muy claro, aromas florales intensos y persistentes, exquisito sabor y alta calidad.

  • De brezo: color pardo rojizo, ligero sabor amargo.

  • De viborera: color claro amarillo oro, perfumadas, sabor agradable.

  • De zarza: color ámbar anaranjado con notas rojizas, viscosa, muy dulce.

  • Multifloral: color variable, más o menos claro en función de las flores de la cuáles procede, sabor muy dulce, aroma intermedio.

En Madrid existen cerca de 17.000 colmenas, que producen más de 350.000 kg de miel. El 50% para autoconsumo, el 35% para venta al por mayor y el 15% de venta local.

A parte del consumo directo del producto, también tiene un gran valor gastronómico usándose en preparaciones como chuletas de cordero con miel, berenjenas con miel, patatas glaseadas, truchas con salsa de miel… También en helados, confituras y dulces variados, como el queso con miel o la miel sobre hojuelas, dulce típico de Madrid.

Queso de cabra

Queso de cabra

El núcleo principal de ganado caprino de la Comunidad de Madrid se encuentra en la zona oeste, en las comarcas Suroccidental, Guadarrama y Sierra Norte. Los municipios productores más importantes son Fresnedillas de la Oliva, Colmenar Viejo (con quesos ecológicos) y San Mamés.

Rebaños compuestos en su mayoría por la raza autóctona cabra de Guadarrama y sus cruces, con una leche de gran calidad, por su alimentación variada y natural, con largos períodos de pastoreo.

En la Comunidad de Madrid existen unas 24.800 cabras de ordeño, de las que se obtienen unos 10.080.000 l de leche por año.

Los tipos de quesos de cabra elaborados son semicurados (maduración mínima en cámaras de 45 días) y curados (60 días). Se usa leche pasteurizada o cruda y la producción anual es de unos 6.000 kg, de los que el 90% se vende en queserías.

Quesos de textura y consistencia equilibradas, pasta de color uniforme y brillante, sus aromas son intensos y profundos y sus sabores delicados y variados, ya que cada zona tiene su método de elaboración, aunque en general son algo ácidos, mantecosos y húmedos al llegar al paladar.

Por supuesto, su mejor acompañamiento es un buen vino tinto de Madrid.

Queso puro de oveja

Queso de oveja

Las principales zonas de rebaños en la Comunidad de Madrid son Campo Real, Valdelaguna, Chinchón y Navalcarnero, formados por ovejas de la raza Manchega, Assaf y sus cruces y por las razas autóctonas de Madrid: Negra Colmenareña y Rubia del Molar.

Elaborado con leche entera, de ordeño mecánico y refrigeración y recogida diaria. El cuajado se realiza con cuajo natural u otras enzimas autorizadas. Tras el moldeado y prensado, se deja madurar por un periodo mínimo de cuatro meses.

Se venden directamente en queserías y se distribuyen en comercios minoristas, restaurantes y grandes superficies.

De gran poder nutritivo, aporta minerales (especialmente calcio y magnesio), vitaminas (A, D, B6 C y E) y proteínas. Fácilmente digerible, apto para cualquier edad.

De forma cilíndrica, pasta firme y flexible con pequeños ojos repartidos en toda la masa, intenso gusto.

Antes de consumirlo, es conveniente mantenerlo una hora fuera del frigorífico. Es estupendo como postre, acompañando a la fruta o a cualquier dulce. También queda siempre bien como aperitivo o entrante y es el ingrediente importante de numerosas recetas: acompañando a todo tipo de pastas, en salsas, ensaladas o como guarnición de determinados platos. En finas láminas, enriquece recetas sencillas preparadas a base de patatas, berenjenas o espinacas.




Los mayos de Madrid

Los mayos son una fiesta de origen pagano, en la que se celebra la abundancia y fertilidad de la naturaleza en la plenitud de la primavera. Con el paso de los siglos y la irrupción del cristianismo, la exaltación de Maia, diosa de la primavera, se convirtió en homenaje a la juventud de las chicas de los pueblos (las mozas), y el ritual de fertilidad del mayo acabó transformándose en la fiesta mayor de los quintos, antes de ir al servicio militar obligatorio, pero conservando el carácter de rito de paso de la adolescencia a la etapa adulta. Cantos, bailes, discreteos, son otros elementos presentes en la celebración del mes de mayo.

Las fiestas de mayo son muy distintas en el este y norte de Madrid, por un lado, y en el centro-oeste, por otro.

Distintas etapas de la puesta del Mayo en Casarrubuelos (2018)

En el este y el norte la tradición es la fiesta de los «Mayos», los mozos talan el árbol más alto que haya en la zona, lo trasladan hasta el pueblo, y con la única ayuda de su fuerza y unas tijeras de madera, lo plantan en medio de la plaza, siguiendo un ritual nada disimulado de fertilización de la tierra para que sea fecunda en cosechas. Comida comunal, música y rondas a las mozas completan la fiesta.

 

Maya de Lavapiés
Maya en su altar, Lavapiés (Asociación Los Castizos, 2012)

La celebración de las «Mayas», fiesta eminentemente femenina y de carácter agrícola, es preparada y llevada a cabo por las mujeres. Se elige a una mocita, que es engalanada con joyas y mantones, y colocada en un trono decorado con flores del que no se levantará en todo el día, mientras que es reverenciada con música y danzas por el resto del pueblo.

Esta forma de celebrar la fiesta es más propia de la parte occidental de Madrid, conservándose de manera muy semejante a la tradicional en Colmenar Viejo, donde se lleva a cabo el día 2 de mayo.

Tradicionalmente, y hasta su desaparición, las mayas se celebraban en la villa de Madrid el día 3 de mayo, en los barrios populares.

Otra tradición alrededor de la mayas era que las acompañantes de la moza elegida pedían dinero a los hombres que pasaban cerca del trono, cepillándoles la chaqueta mientras les decían «Den para la maya, que es bonita y galana». El dinero recaudado de esta manera se usaba para pasar buenos ratos en la cercana en el tiempo verbena de San Isidro.

A partir de 1983, la fiesta de la maya fue recuperada en Lavapiés por una serie de asociaciones castizas y castellanistas madrileñas, alrededor de la iglesia de San Lorenzo, cada segundo domingo de mayo.