Vírgenes de Madrid (V) – La Virgen de la Paloma

Historia

Cuenta la tradición que Isabel Tintero fue quien recuperó y preparó para su veneración el lienzo de La Paloma, una de las vírgenes más importantes de Madrid —en realidad, podríamos considerarla la más importante a nivel popular—.

La primera noticia que tenemos sobre esta historia es en una crónica realizada por el entonces alcalde de la villa, el marqués de Casa García Postigo, quien lo relata de la siguiente forma:

… resulta que la expresada Isabel Tintero, mujer de Diego Charco, de ejercicio cochero, viendo a principios del año 1787 que unos muchachos llevaran arrastrando como por juguete un lienzo de Ntra. Sra. de la Soledad, lo arrebató de las manos de aquellos, lo hizo retocar y lo colocó en marzo del propio año en el portal de su misma casa, y esmerándose en su culto, le ha promovido con tanto fervor que ha conseguido extender su particular devoción; de modo que se hallan alumbrándola varios faroles y lámpara a expensas de personas de primera clase, además de las muchas velas que la devoción de los fieles la presentan, reconocidos a los singulares beneficios que dicen haber conseguido ellos por intercesión de esta su Poderosa Madre, y en señal de este reconocimiento se ven las paredes de la actual Capillita llenas de presentallas. (…) A impulsos de esta devoción se reza el Rosario todas las noches ante esta santa Imagen, cubriendo el Concurso gran parte de la calle… 

Según la historia difundida ya a los pocos años del hallazgo de la imagen, unos muchachos que estaban jugando en un corral perteneciente al convento de San Juan de la Penitencia, de Alcalá de Henares (cuyas monjas eran conocidas como las juanas), en la esquina de la desaparecida calle de la Solana con la de la Paloma, encontraron un cuadro sucio y roto de la Virgen de la Soledad. El encargado del corral se lo regaló para que jugasen con él y uno de ellos, Juan Antonio Salcedo, se lo llevó a su tía, Andrea Isabel Tintero, que tenía fama de mujer piadosa. Isabel quedó tan contenta que les dio unas monedas por el lienzo, lo limpió y lo colocó en el portal de su vivienda, siguiendo la arraigada costumbre madrileña de las vírgenes esquineras.

Muy pronto la imagen empezó a coger fama por sus milagros. Uno de los más importantes fue la sanación milagrosa de una fractura en la pierna del conde de las Torres. En agradecimiento, el noble realizó un importante donativo que fue usado por Isabel para alquilar una habitación en la que colocar de una forma más digna la imagen.

Esta fama llegó hasta Palacio: la reina María Luisa, esposa de Carlos IV, encomendó a la Virgen a su hijo, el príncipe Fernando (futuro Fernando VII), que estaba enfermo de escorbuto. El príncipe sanó al poco tiempo y la reina, en agradecimiento, mandó colocar unos faroles que mantuviesen constantemente iluminada la imagen. A partir de ese momento, empezó a extenderse la idea, mantenida hasta hoy, de que la Virgen de la Paloma es la protectora a las mujeres embarazadas y los niños recién nacidos. Además, este milagro hizo que empezase a llegar mucho dinero para la imagen.

Isabel pidió permiso al Consejo Supremo de Castilla para levantar una capilla y recaudó entre los fieles medio millón de reales de vellón. Francisco Sánchez, discípulo de Ventura Rodríguez, levantó el pequeño templo en 1795, en el mismo sitio en el que fue rescatado el cuadro. Isabel fue la administradora de la capilla hasta su muerte y recibió 8 reales diarios para su manutención y una habitación junto a la capilla de la Virgen.

La primera procesión de la imagen de la Paloma data de 1923. Ese año, los feligreses de la parroquia pidieron ayuda a unos bomberos, que se encontraban de maniobras en la cercana Gran Vía de San Francisco, para descolgar el cuadro.

Primera procesión del cuadro de la Paloma, 15 de agosto de 1923 [Fuente: ABC]

Una leyenda poco conocida cuenta que la Virgen ya se había convertido desde hacía tiempo en la patrona del cuerpo de bomberos de Madrid, tras ayudarles a sofocar uno de los múltiples incendios que sufrió la Plaza Mayor a lo largo de su historia. Los vecinos, al ver que los bomberos no podían controlar las llamas, empezaron a llevar todas las imágenes de vírgenes de la villa, cesando el fuego precisamente en el momento en el que entraba en la plaza el cuadro de la Virgen de la calle de la Paloma.

Bomberos del parque número 3 de Madrid esperando para descender el cuadro de la Paloma [Fuente: ABC]

En realidad, las primeras noticias que se tienen de la participación de los bomberos del parque número 3 (situado muy cerca de la iglesia en la que se encuentra la imagen de la Paloma y construido prácticamente al mismo tiempo que el templo) son de 1939, año en que empiezan a desfilar junto a la Virgen en su procesión del 15 de agosto. Para el año 1970, tanto la procesión como las fiestas en honor a la Paloma estaban en claro retroceso de asistencia y a punto de desaparecer, no teniéndose ya noticias de la participación del cuerpo de bomberos en las mismas. Es a partir de 1980 cuando vuelve a recuperarse el ambiente que tradicionalmente tuvo esta celebración.

La imagen

Ha llegado a existir cierta controversia sobre el origen de la imagen que los madrileños veneramos bajo el nombre de la Paloma.

Antonio Velasco Zazo, cronista de la villa, presentó la teoría de que en realidad no se trata de una imagen de la Virgen en su libro Culto de ayer y de hoy. Mantuvo su tesis, sin fundamentarla, en una obra posterior Recintos sagrados de Madrid (1951) :

«La Paloma es el vivo retrato de cierta monjita profesa en un convento de Burgos, a mediados del siglo XVI; retrato hecho por su padre, antes de encerrarse aquella en la clausura y con el ropaje que había de vestir: blanca túnica y manto negro, al estilo flamenco, las manos cruzadas sobre el pecho y pendiente de ellas un largo rosario. Santa murió la monjita, beatificada mas tarde, autorizándose la colocación del cuadro en el convento, y de cuya pintura se hicieron luego numerosas copias con objeto de extender el culto a la Virgen de la Soledad…»

La idea fue recogida por Fernando de Terán en el fascículo correspondiente de la Enciclopedia de Madrid de Espasa Calpe.

La pintura puede datarse a finales del s. XVII y fue compuesta por un pintor de no excesiva calidad. Representa a la Virgen con la iconografía de la Soledad, según el modelo del s. XVII, vestida de viuda con un rosario en las manos, según la moda española del siglo anterior((Y de aquí podría venir el famoso equívoco con la «monjita burgalesa»: durante los siglos XVI y XVII, las religiosas castellanas vestían con la indumentaria que llevaban las mujeres que enviudaban)).
Actualmente sabemos que la imagen es una copia fiel de la escultura que realizó Gaspar Becerra para el convento de los Mínimos de la Victoria de San Francisco de Paula, que se encontraba cerca de la Puerta del Sol, y que representaba a María arrodillada a los pies de una cruz. Esta talla se hizo tan popular que se hicieron muchas copias pictóricas, repartiéndose por todo Madrid.

El templo

La primera capilla para la Paloma comenzó a construirse el 6 de agosto de 1792 y las obras terminaron el 21 de abril de 1795. Costó 386.074 reales y 20 maravedíes y su arquitecto fue Francisco Sánchez, discípulo de Ventura Rodríguez. El cuadro se trasladó solemnemente en 1796.

Este primer templo era pequeño, con una sola a nave con pilastras y casquete en el presbiterio. La fachada era sencilla, con un frontispicio rematado en frontón. En su interior albergaba un retablo de mármol en el que estaba colocado el cuadro. Fue asaltado por los franceses durante la Guerra de la Independencia, perdiéndose todas las joyas y riquezas que se habían donado a la Virgen hasta ese momento.

En 1886 la iglesia de San Pedro el Real (actual San Pedro el Viejo) se encontraba en muy mal estado y en 1891 se decide que la parroquia se trasladase a la capilla de la Virgen de la Soledad de la Paloma que, hasta ese momento, dependía de la parroquia de San Andrés, quedando San Pedro como filial de la recién creada Nuestra Señora del Buen Consejo, en la Colegiata de San Isidro.

A partir de ese momento, pasan a depender de la Paloma la desparecida iglesia de San Patricio de los Irlandeses, la Capilla de San Isidro ((Lugar donde la tradición dice que nació Isidro Quintana, en la calle del Águila)), el colegio de San lldefonso de los Niños de la Doctrina, la Capilla del Cementerio Sacramental de San Isidro, la iglesia y Hospital de la V.O.T.((Venerable Orden Terciaria))de San Francisco, en la calle de San Bernabé, y la Sacramental de Santa María y Hospital General.

La nueva situación hizo que la capilla de la Paloma se quedase pequeña y se pensó en realizar un nuevo templo, más grande. Su construcción comenzó en 1903, con planos de Lorenzo Álvarez Capra y bajo la dirección de Dimas Rodriguez lzquierdo. Las obras se dan por terminadas en 1912, bendiciéndose el templo ese mismo año. Posteriormente, un gran número de importantes familias nobles de Madrid donaron los diferentes altares que ornaron el templo hasta 1936, año en que la iglesia fue incendiada. Sólo se salvó el cuadro de la Virgen.

El templo actual es de estilo historicista, típico del s. XIX. La fachada neomudéjar, ejecutada en ladrillo con algunas sillerías, tiene atrio y dos torres gemelas. En el interior se utilizó un estilo neogótico que ha quedado bastante desdibujado con las últimas reformas efectuadas en el templo para adaptarlo a la liturgia específica del Camino Neocatecumenal. En el conjunto decorativo sobresalen las vidrieras que decoran el cuerpo superior de la nave, que tienen como motivo central una serie de escudos: el Real y los de las familias nobles que ayudaron a la construcción del templo; y el cuadro pintado por Eugenio Oliva con la escena en la que Isabel Tintero entrega unas monedas a los chicos que acaban de encontrar el cuadro de la Virgen, inspirado en el conjunto escultórico que acompaña al lienzo en su carroza cada 15 de agosto.

Isabel Tintero recupera el cuadro de la Paloma, Eugenio Oliva



Vírgenes de Madrid (IV): Nuestra Señora de la Almudena

El nombre

A lo largo de la historia, se ha intentado explicar de diversas maneras el origen del nombre de la Virgen de la Almudena. Entre ellas, las más destacadas, por diferentes motivos son las siguientes:

  • El nombre podría provenir de las palabras andalusíes almud((Almud: unidad de medida de áridos islámica, equivalente a unos 10 u 11 dm3.)) o almudín((Almudín: alhóndiga, depósito de trigo.)), y tendría que ver con uno de los milagros atribuidos a la imagen.
  • Otra teoría proponía que podría tener su origen en las palabras Alma Dona, que significarían Santa Señora.
  • Para Vera Tassis((Diego Juan de Vera Tassis y Villarroel, dramaturgo y editor teatral español del Siglo de Oro. En 1692 escribió Historia del origen, invención y milagros de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Almudena, antigüedades y excelencias de Madrid)), el nombre de la patrona de Madrid sería un acrónimo:
    • ALma: del hebreo, Virgen
      MUlier: del latín, mujer o madre
      DEi: del latín, de Dios
      NAtus: del latín, nacido
      «Virgen madre de Dios nacido»
      [Uno de los errores de esta teoría radica en la inexistencia de la palabra alma con el significado de Virgen en el idioma hebreo]
  • La explicación más aceptada actualmente es la que propuso Oliver Asín((Jaime Oliver Asín (Zaragoza, 25 de julio de 1905-Madrid, 6 de febrero de 1980), arabista, historiador, cronista y literato español, miembro de la Real Academia de la Historia. Escribió Historia del nombre «Madrid» en 1952 y fue nombrado cronista oficial de la villa de Madrid en 1966.)): almudena derivaría de al-mudayna, «la ciudadela» en árabe andalusí.

La imagen

Probablemente, la imagen original sería muy similar a la de Nuestra Señora de
Atocha
. Algunos autores defienden la teoría de que la Virgen de la Flor de Lis se
trataría de una copia de la Almudena original. Además, en el Arca de San Isidro, del s.XIII, la Virgen de la Almudena aparece representada, pero el deterioro sólo permite conjeturar, si acaso, que la imagen se encuentra erguida, no sentada.

La imagen actual es una talla de finales del s.XV o principios del s.XVI de estilo renacentista, atribuida al círculo de Sebastián de Almonacid((Sebastián de Almonacid (Torrijos o Almonacid de Toledo, 14601526) fue un escultor español. Una de sus obras más importantes es el retablo de la capilla mayor de la Catedral de Toledo y se le atribuye la autoría del sepulcro del Doncel de Sigüenza.)) o a Diego Copín de Holanda((Diego Copín de Holanda: maestro escultor, nacido probablemente en Holanda, trabajó en el último cuarto del s. XV y principios del s. XVI, en varias catedrales de España. Trabajó, por ejemplo, en la sillería del coro de la Catedral de León.)), ambos se encontraban trabajando en Toledo a finales del s. XV.

Imagen de muy buena factura, de unos 158 cm de altura. Está realizada en madera de pino oscurecida por el paso del tiempo, dorada y policromada, y representa a María como reina, con manto, sosteniendo a Jesús Niño con ambas manos.

Colocada en un trono de plata regalado en 1640 por la villa de Madrid, actualmente se encuentra en el brazo de la epístola del crucero de la Catedral de la Almudena, sobre el sepulcro de la reina María de las Mercedes.


Los milagros

  • 1109 – Una epidemia diezma las tropas del emir almorávide Alí ben Yusuf, que asediaban Madrid, sin afectar a los vecinos de la villa. Se atribuye a la intercesión de la Virgen.
  • 1197 – Durante un asedio a Madrid de los almohades, unos niños (o unos ángeles) con ayuda de la Virgen, encuentran un almacén de grano o almudín escondido en la muralla, en el momento en que la comida empezaba a escasear en la ciudad sitiada (este milagro se usó para intentar explicar el origen del nombre de la Almudena).
  • 7 de julio de 1631 – Un incendio está arrasando la Plaza Mayor. La Virgen es llevada hasta allí y, tras una misa, el fuego se puede sofocar.
  • 1645 – La Virgen ayuda a paliar los efectos de una gravísima inundación que asoló Madrid.
  • 1646Varios milagros acrecientan aún más la reputación de la Virgen como protectora de Madrid
    • Resucita a la niña Mariana González al ser depositado su cuerpo en el altar de la Virgen.
    • Un tullido hace voto de castidad ante la Virgen y se cura. Al faltar a su promesa, casándose, la Virgen hace que caiga enfermo para siempre.
    • Un hombre pierde a su esclavo y lo recupera al ofrecerle una limosna de seis ducados a la Virgen y al Niño.
    • Un hombre roba las joyas de la Virgen. Al huir, las campanas de la iglesia comienzan a sonar milagrosamente y el ladrón es apresado. Pide perdón a María y esta hace una señal, por lo que es puesto en libertad.

Devoción y patronazgo

Los primeros testimonios de la devoción de los madrileños por la Virgen de la Almudena datan de 1265, cuando Alfonso X otorgó exenciones a varias iglesias de Madrid, entre ellas la de Santa María de la Almudena.

Durante la Edad Media, la Almudena era venerada tres días al año: 15 de agosto (Asunción de la Virgen), 8 de septiembre (Natividad de Ntra. Sra.) y 9 de noviembre (día en que, según la tradición, fue encontrada en la muralla).

Tras la epidemia de peste de 1438, Madrid hace voto solemne de defender la Inmaculada Concepción de María((Recordemos que esta creencia en el nacimiento sin pecado de María no fue dogma católico hasta 1854.)). Este voto fue renovado en 1621.

En 1623 el Papa Urbano VII concede a los visitantes de Santa María de la Almudena las mismas indulgencias que a quienes visitaban los siete altares de San Pedro del Vaticano. Este mismo año, el Ayuntamiento de Madrid hace el Voto de la Villa, comprometiéndose a rendir culto a la Almudena y sostenerla económicamente.

Tras una oleada de milagros unos años antes (ver más arriba), el 8 de septiembre de 1646 los regidores de Madrid acuerdan declarar a Nuestra Señora Santa María de la Almudena patrona de la villa de Madrid y acudir «a la festividad de Nuestra Señora de la Almudena, día de Nuestra Señora de septiembre, como es dicho día, perpetuamente para
siempre jamás»
.

Su culto decae durante los reinados de los Borbón, que eran mucho más devotos de la Virgen de Atocha.

En 1945 recibe la Medalla de Oro de la Villa, en 1948 es coronada canónicamente y en 1976 es declara Patrona Principal de la Diócesis de Madrid.

Finalmente, el 1 de julio de 1947 Pablo VI establece la fecha de su festividad el 9 de noviembre, declarándola «única patrona de Madrid»((En realidad, Madrid tiene cuatro patrones: San Isidro (1622), la Virgen de la Almudena (1646), la Virgen de Atocha (1646) y la beata María Ana de Jesús (1783).)).




Vírgenes de Madrid (III) – Historia de Nuestra Señora de la Flor de Lys

Nuestra Señora de la Flor de Lys, con su aspecto riginal tras la restauración de 2019

Nuestra Señora de la Flor de Lys

 

Según las últimas dataciones, el fragmento de pintura mural que se conserva en la cripta de la Catedral de la Almudena fue compuesto en el s. XIII, aunque ciertas características estilísticas hacen pensar que se trataría de una copia de una imagen aún más antigua: la Virgen está sentada en vez de en pie, como sería propio de las imágenes góticas; también el hecho de que el niño está bendiciendo al lirio que María lleva en la mano derecha, en vez de a los fieles, emparentaría la imagen con las criptoinmaculadas usadas por los mozárabes para ocultar su devoción hacia la Inmaculada Concepción.

Aunque no sabemos de cuándo dataría la imagen original, si que se sabe que en algún momento tras la consagración de la antigua mezquita mayor de Madrid como iglesia de Santa María, la imagen queda oculta por el retablo que se construye para albergar la talla medieval de la Almudena.

En 1623, la imagen reaparece de forma casual. Nos lo cuenta Gerónimo de la Quintana, autor de la primera historia completa de Madrid:

A causa de que la Reyna Doña Isabel Borbon nuestra señora, estando preñada de nuestra serenissima Princessa Doña Margarita, que nacio el dia de Santa Catalina deste año, quiso en los pstreros dias de su preñez hazer una Nouena a nuestra Señora de la Almudena, por el buen sucesso del parto, y por estar esta santa Imagen en una Capilla muy pequeña, determinaron passarla al altar mayor, por tener mas capacidad la Capilla mayor para este efeto, y queriendo acomodar el nicho en que estaua nuestra Señora, fue necessario quitar algunos tableros del retablo del altar mayor, y al quitarlos descubrieron detras del una Imagen de la Virgen Maria con su Hijo en los braros, pintada en un nicho en la misma pared, y sobre dos colunas que estauan a los lados del, se leuantaua un arco de pincel alrededor del nicho, como el retablo.

«A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid : historia de su antiguedad, nobleza y grandeza»

Vera Tassis, en su «Historia del origen, invención y milagros de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Almudena, antigüedades y excelencias de Madrid» continua la historia:

Permanecio esta Santissima Imagen detras de la del Almudena, hasta por los años de 1638, que tuuo principio la fabrica del nueuo Templo; y entonces con no poca industria cortaron de la pared el espacio de ladrillo, y yesso que ocupaba, a cuyo tiempo un Deuoto desta Celestial Señora, ignorando, como los demas, su primitiuo nombre, libro aduertidamente en su Diuina Magestad, que señalasse quel era de mayor agrado suyo; y para ennoblecer su piadosa intercession, hizo que se dixesse una Missa a Nuestra Señora de la Almudena, donde el Sacerdote despues del Santo Sacrificio, entre otras cedulillas que baraxaron, saca una, con el titulo de Nuestra Señora de la Flor, cuya aduocacion tomo deste este dia.

Según este cronista, en 1638, con gran esfuerzo, se arranca la parte del muro en que estaba pintada la la imagen y se traslada a una capilla a los pies del templo. Es en esta época en la que se le da el nombre de Nuestra Señora de la Flor de Lis y cuando se realizan los repintes y modificaciones que la imagen ha tenido hasta su última restauración.

En 1834, la imagen es trasladada a una capilla de la iglesia, fundándose una Congregación de Jardineros. Esta congregación fue la encargada de poner junto a la Virgen la inscripción que aún hoy se conserva a su lado.

En 1841, tras desaparecer la Congregación de Jardineros, se funda la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Flor de Lys, aprobada por Isabel II en 1848.

A mediados del s. XIX se vuelve a trasladar la imagen, colocándose en un retablo en la nave de la epístola y cubriéndola con un cristal.

Tras ser derruida la primitiva iglesia de la Almudena, en 1868, la imagen es trasladada a la iglesia del convento de las bernardas del Sacramento (actual Catedral Castrense).

Tras consagrarse en 1911 la cripta de la Catedral de la Almudena, Nuestra Señora de la Flor de Lys encuentra su acomodo definitivo en un altar labrado en piedra en una de las capillas del lado del evangelio, frente a la Capilla del Santísimo.




Vírgenes de Madrid (II) – Nuestra Señora de la Flor de Lys y Nuestra Señora de la Almudena: leyenda y orígenes

Año 1083. De camino a reconquistar Toledo, Alfonso VI se entrevista en secreto con los vecinos mozárabes de la ciudad islámica de Maŷrit. Estos le contaron que, siglos atrás, ante el peligro de la invasión musulmana, y para que no profanasen la imagen de la virgen a la que rendían culto, habían ocultado la talla en los bloques de la muralla de la ciudad. El rey hizo solemne juramento de, una vez conquistada Toledo, volver y ayudar a los cristianos de Maŷrit a encontrar a su Virgen.

Dos años después, tras asediar y conquistar la antigua capital visigoda, Alfonso VI, en atención a su juramento, regresa a Maŷrit y planta asedio a la fortaleza. Le acompañan sus ejércitos, el Cid y sus mesnadas, gentes de Toledo y las órdenes militares más importantes de la época. Pero nada hace mella en la ciudad islámica: las murallas son altas y bien trabajadas, y la puerta Al-Vega es prácticamente inexpugnable…

En un momento dado, un joven se destaca de entre las filas cristianas, trepa por la muralla, reduce a la guarnición de la puerta y la abre para que los soldados entren, sin encontrar resistencia: es el 8 de noviembre de 1085 y Maŷrit ha sido conquistada.

Las nuevas autoridades preparan una ceremonia para encontrar a la Virgen perdida: el día siguiente empezarían a rezar una novena, al tiempo que se harían nueve procesiones consecutivas alrededor de la ciudad, pidiendo que apareciese la imagen. En caso de no aparecer, si fuese necesario, se derribaría la muralla piedra a piedra hasta encontrarla…

Invención de la Virgen (Puertas de la Almudena)
Aparición milagrosa de la Virgen en la muralla (puertas de la Catedral de la Almudena)

La mañana del 9 de noviembre de 1085 salió la primera procesión por la puerta Al-Vega, encabezada por el rey Alfonso VI, el arzobispo Primado de Toledo, el Cid Campeador y los Grandes Maestres de las órdenes Militares. Al poco tiempo, a la altura de los restos de muralla que aún conservamos en la cuesta de la Vega, sucede un hecho sobrenatural: milagrosamente, unos bloques del muro caen, dejando a la vista de todos una hornacina con unas velas encendidas que iluminan la imagen de la Virgen, escondida en ese mismo lugar cientos de años antes…

 

La Virgen es llevada triunfalmente hasta la antigua mezquita de Maŷrit, que a partir de ese momento se convierte en la iglesia de Santa María de Al-Mudayna, la Virgen de la Ciudadela.

 

 


 

[ Todo en esta bella historia de orígenes de Madrid es legendario: la presencia del Cid en la ciudad, el asedio glorioso a la plaza militar islámica y, por supuesto, el ocultamiento de la imagen de la Virgen en una muralla que no fue construida hasta décadas después del mismo… Pero, como ya sabemos, todas las leyendas se basan, aunque sea de forma remota, en un poso de verdad. Volvamos a contar la historia, esta vez de otra forma… ]

 


 

Nuestra Señora de la Flor de Lys
Nuestra Señora de la Flor de Lys

Cuando, a mediados del s. IX, los musulmanes llegan a lo que hoy es Madrid, se encuentran con un pequeño poblamiento visigodo a orillas del arroyo que luego sería conocido como de San Pedro (actual calle de Segovia). Esta gente tenía un santuario (no se sabe si iglesia o ermita) que los musulmanes decidieron usar como mezquita mayor del nuevo asentamiento. En su interior, se veneraba una imagen de la Virgen en forma de fresco en una de las capillas, imagen que los nuevos habitantes de la zona taparon con una capa de yeso: no podían tener representaciones humanas en su mezquita, pero tampoco querían destruirla (María es un personaje muy importante para el Islam).

Pasaron los años, y en 1085 las tropas castellanas de Alfonso VI ocupan la ciudad islámica , como consecuencia de la conquista de Toledo (no fue necesario asedio alguno…). Una de las cosas que hacen es purificar la mezquita, para convertirla en un templo en honor a la Virgen, protectora de las campañas de reconquista cristianas.

Albañiles cristianos son enviados a eliminar las yeserías andalusíes que probablemente adornaban la mezquita. Uno de ellos comienza a raspar el yeso de una de las paredes y, de repente, ante él aparece milagrosamente una imagen de la Virgen con Jesús Niño en brazos…

Poco tiempo pasó entre la historia de «la Virgen encontrada en una pared» y la leyenda de «la Virgen hallada en la muralla»…

(Continuará…)




Vírgenes de Madrid (I) – Nuestra Señora de Atocha

La leyenda

Siglo I d. C. – La imagen de la Virgen
Nicodemo realiza una imagen de María, madre de Jesús, en madera. La talla es policromada por Lucas el evangelista. Dos discípulos del apóstol Pedro traen la imagen desde Antioquía (actual Turquía).

Siglo VII – La Virgen en Hispania
San Ildefonso, obispo de Toledo, deja por escrito, en una carta enviada a sus discípulos, el que podría ser el primer testimonio escrito sobre la Virgen de Atocha: describe cómo ha rezado ante una imagen con unas características muy similares a la imagen madrileña.

Siglo VIII – El milagro de Gracián Ramírez
Caballero cristiano, Gracián Ramírez era un gran devoto de la Virgen de Atocha e iba diariamente a rezar a su ermita, originalmente en una isleta del Manzanares. Una mañana, al llegar al santuario, la imagen había desaparecido y, tras buscarla durante todo el día, la encontró en un campo de esparto a las afueras de la villa. Lo mismo ocurrió durante varios días, hasta que Ramírez entendió que la Virgen quería que le construyesen una ermita en el espartal. Cuando Ramírez y sus hombres comenzaron a construir el nuevo templo, fueron atacados por los musulmanes que habían llegado recientemente a la zona. Como la batalla parecía perdida, las mujeres e hijas de los cristianos se suicidaron para no caer en manos enemigas. Gracián Ramírez y sus hombres ganan la batalla, y cuando van a rezar ante la Virgen por la muerte de sus familiares, las mujeres, resucitadas, les esperaban arrodilladas ante el altar.

El nombre

Hay distintas teoría sobre el origen del nombre de la Virgen de Atocha:

  • Hay quien defiende que sería una degeneración del nombre de la ciudad desde la que se trajo la imagen a la Península: AntiochiaAtocha.
  • Otra versión sería que deriva del término griego para referirse a María en tanto que madre de Dios: Theotokos («Madre de Dios»)Atocha.
  • Por último, la versión más aceptada es la que emparenta el nombre de la imagen con el término usado para referirse al esparto, planta que había en el lugar donde se encontró milagrosamente la talla: Atocha = EspartoVirgen del Atochar = Virgen del espartal.

Historia y milagros

Todo lo contado sobre el origen de la Virgen de Atocha un poco más arriba es una leyenda sin la más mínima base histórica. Pero incluso la leyenda más descabellada tiene su poso de realidad: en este caso, lo que podemos sacar de esta historia es la sensación que se tuvo siempre de que la Virgen era muy antigua, y que nadie sabía cómo había venido a parar a Madrid… Como vamos a ver a continuación, la talla de Nuestra Señora de Atocha entra en la historia de Madrid en época medieval:

1162 – El primer documento que conservamos en el que se cita el santuario de Nuestra Señora de Atocha son unas bulas de la Catedral de Toledo.

Siglo XIII – El culto a la Virgen de Atocha aparece recogido en un documento de inestimable valor: las Cantigas de Alfonso X el Sabio, donde se cuentan dos milagros de Ntra. Sra. de Tocha de Madride. La cantiga 289 cuenta cómo a un labrador que no iba a misa los domingos se le agarrotaron las manos y no podía abrirlas, curándose al ir a rezar a la Virgen. La 315 relata que un niño que se atragantó con una espiga fue salvado por la Virgen cuando su madre lo llevó a su santuario.

1523 – Los frailes dominicos comienzan a ser los custodios de la imagen, al serles cedida la ermita por el emperador Carlos V, a través de fray Juan Hurtado de Mendoza, su confesor.

1562 – El príncipe Carlos de Austria se recupera de una caída por unas escaleras, atribuyéndose la curación a la Virgen de Atocha. Comienza la estrecha relación de la imagen con la Casa Real: será usada como protectora ante las enfermedades de los reyes, ante ella ofrecerán los éxitos de los ejércitos españoles y por su santuario pasarán los monarcas antes de salir a algún viaje, para encomendarse a su protección. Y se establece la tradición de presentar a Príncipes de Asturias e Infantes ante la Virgen de Atocha cuando nacen.

1566 – Fray Bartolomé de las Casas, defensor de Todos los Indios, pasó sus últimos años de vida en el convento de Atocha, donde fue enterrado a su muerte, en este año.

1580 – Una epidemia de peste (el catarro mortal) asola Madrid. Los madrileños acuden al Santuario de Atocha y sacan a la Virgen en procesión: estuvo tres días en la iglesia de Santa María, tres en Santo Domingo el Real y tres en las Descalzas Reales. La enfermedad remitió.

25 de marzo de 1598 – Se inaugura la nueva capilla de la Virgen, patrocinada por el rey Felipe II. Este rey, además nombra a Nuestra Señora de Atocha patrona real.

Julio de 1631 – Un gran incendio en la Plaza Mayor salta a las manzanas colindantes. El rey, Felipe IV, pide que la Virgen de Atocha sea trasladada hasta la plaza en procesión, para que su presencia apagara el incendio. El fuego cesó, atribuyéndose a la intervención de la Virgen.

1646Felipe IV proclama a la Virgen de Atocha patrona de la Corte. Su conmemoración tiene lugar todos los primeros domingos de octubre.

1672 – Nuevo incendio en Madrid, también aplacado por intercesión de la Virgen de Atocha.

1808 – Las tropas invasoras francesas convierten el santuario en cuartel, provocando terribles daños. Los frailes trasladan la imagen a las Descalzas Reales y posteriormente al Convento de Santo Tomás.

1834 – Durante el proceso de desamortización los dominicos son expulsados, el templo custodiado por el Capellán Real y el convento convertido en Cuartel de Inválidos.

2 de febrero de 1852 – El cura Martín Merino y Gómez atenta contra la reina Isabel II, clavándole un estilete en el costado, cuando se encontraba en el templo de Atocha dando gracias a la Virgen por el buen parto de su hija Isabel.

12 de noviembre de 1863Pío IX concede a la iglesia de Atocha el título de Basílica, siendo el primer templo de Madrid en recibir este título y una de las diez primeras de España.

1951 – Se inaugura el actual templo, tras ser quemado el anterior al poco de declararse la Guerra Civil, en 1936.

La imagen

La Virgen de Atocha
La Virgen de Atocha, Juan Carreño de Miranda (h. 1680)

Durante mucho tiempo, la imagen se presentó al público vestida y cubierta con ricos ropajes, a excepción de caras y manos, pareciendo tener un tamaño mucho mayor del que realmente tiene.

Distintas personas, en acción de gracias por diversos milagros acaecidos por intermediación de la Virgen, comenzaron a regalar a la imagen joyas, adornos, vestidos y mantos, a modo de exvotos. La gran colección de mantos que llegó a atesorar fueron casi todos regalos de las reinas de España. Se conserva el manto de terciopelo rojo y armiño, adornado con castillos y leones de oro, regalo de Isabel II; es lucido por la imagen en las grandes solemnidades. Esta reina también regaló a la imagen una colección de joyas (dos coronas, rostrillo y halo, con diamantes y topacios de Brasil, hoy en el Palacio Real).

Virgen de Atocha
Nuestra Señora de Atocha (c. s. XIII)

Actualmente, la imagen puede verse en su versión original, sin vestidos.

Talla de madera sin policromar, de unos 60 cm de alto (desde lo alto de la corona hasta el plano donde asienta los pies). Sentada en un trono bajo sin respaldo, sostiene a su izquierda a Jesús Niño, y una manzana con la mano derecha. El Niño tiene levantada la mano derecha, bendiciendo a los fieles, con los dedos índice y medio extendidos al modo oriental. El rostro de la Virgen es moreno oscuro, casi negro y sus ojos grandes y rasgados. Tiene una corona tallada, a la que se superpusieron otras de oro y plata. Sus rasgos hieráticos, frontalidad, rigidez, y color la emparentan con las vírgenes románicas, probablemente (según las pocas fuentes documentales que se conservan, como hemos visto más arriba) se trate de una imagen de mediados del s. XII a principios del s. XIII.