Entre la plaza de Lavapiés y la calle de Embajadores se encuentra la calle del Tribulete, una de las calles más populares de la barriada((Una barriada es una zona dentro de un barrio administrativo, con entidad y nombre propios por cuestiones históricas o tradicionales.)) de Lavapiés.
Según Pedro de Répide ((Pedro de Répide (Madrid, 8 de febrero de 1882-Madrid, 16 de febrero de 1948), fue un escritor y periodista español, primer representante del Cuerpo de Cronistas Oficiales de la Villa de Madrid.)), el origen del nombre de esta calle sería el siguiente:
«llamóse así por un juego de tribulete que había allí establecido y al que acudía una gran concurrencia».
Pero… ¿En qué consistía este juego que dio nombre a la calle? Al igual que pasa con muchos de los juegos y deportes tradicionales, no se sabe muy bien cuál es su origen ni cómo se jugaba, existiendo distintas versiones de las reglas. En lo que sí parecen estar de acuerdo los expertos es en su origen medieval.
Lo que parece claro, tal y como se muestra en la placa de cerámica con el nombre de la calle((Perteneciente a la serie de placas que se hicieron en el taller de cerámica de Alfonso Ruiz de Luna)), es que se jugaba con 3 piezas de madera o metal grandes, semejantes a bolos, sobre las que se colocaban 3 más pequeñas, los chitos.
Poco más sabemos sobre la mecánica del juego del tribulete, ni si se usaban tejos o anillos, por lo que podríamos hablar de dos probables versiones.
En la primera versión, el objetivo sería tirar las 3 piezas superiores, sin tirar las 3 piezas inferiores, lanzando unos tejos((Piezas de distintas medidas y pesos, que pueden ser de piedra, planas de canto rodado, de acero o una combinación de ambos, y que se usan en muchos juegos tradicionales.)).
La segunda versión consistiría en introducir unos ‘anillos’ de metal en las piezas inferiores sin derribar las superiores.
El agua en Madrid (V) – El Canal de Isabel II
11 de junio de 2020
Introducción
En 1851 se pone en marcha un proyecto conducción de aguas a Madrid. La infraestructura contó con 76km de canales, túneles, acueductos y sifones, capaces de transportar 140.000 m3de agua del río Lozoya al día, desde las presas de Navarejos,el Pontón de la Oliva y El Villar.
La obra duró inicialmente cerca de siete años.
Obras iniciales
En el s. XIX el Ayuntamiento se encarga del serviciodeabastecimientodeagua a la Madrid. El 18dejuniode1851, meediante RealDecreto se decide tomarlasaguasdelLozoya, decisión refrendada por BravoMurillo, presidente del Consejo de Ministros:
Juan Bravo Murillo, presidente del Consejo de Ministros entre 1850 y 1852
«Madrid ve amenazada su existencia por la escasez de agua y que el gobierno no puede permanecer por más tiempo como mero espectador de los sufrimientos actuales de los habitantes, ni aguardar con indiferencia las calamidades que amargan a una numerosa población que crece rápidamente.»
El 22 de junio de 1851, Isabel II comunica la realización de un Canal, creándose la institución del Canal de Isabel II.
Isabel II
Para la financiación de las obras se abre una suscripciónpública que rentaría a cada uno de los participantes según el capital aportado. Es la propia reina la primera en aportar capital.
Las obras son dirigidas en un primer momento por José García Otero, pero es sustituido en 1855 por Lucio del Valle, verdadero artífice de las primeras obras del Canal.
Desde el principio surgen problemas en las obras:
Escasa experiencia en grandes obras públicas que había en España.
Falta de mano de obra especializada: las partes más costosas se realizaron con cerca de 2.000 presidiarios, en su mayoría carlistas, vigilados por soldados.
Escasa comunicación entre los diversos frentes de obra y dificultad para el transporte de materiales: a caballo se tardaba a veces cinco horas. Se instalaron palomares a lo largo del recorrido, para mantener una población de palomas mensajeras que comunicasen los distintos puntos.
La ejecución de la obra descansaba casi en su totalidad en el Estado y coincidió con un periodo de inestabilidad política.
El abastecimiento previsto era de 10.000 reales de agua (32.440 m3/día).
La primera obra se ejecuta entre 1851 y 1857, fijándose el objetivo de embalsar primero el agua procedente del Pontón de la Oliva, en la actualidad, fuera de servicio, donde se acumulaban las aguas del Lozoya antes de su desembocadura en el Jarama.
Pontón de la Oliva – Charles Clifford (c. 1855)
Entre 1852 y 1853 se realiza el primer tramo, reconstruyendo el Canal de Cabarrús. Esta obra existía ya en 1762 en tiempos del reinado de Carlos III.
Entre 1873 y 1882 se construye el embalse de El Villar, primera presa de arco de gravedad construida en Europa. Se trata de un tipo de presa en la que tanto su forma (abovedada) como su peso son los encargados de resistir el empuje del agua embalsada.
Embalse de El Villar: dique, aliviadero y torre
Posteriormente se construirían otras represas como la de Puentes Viejas en 1925.
Presa de Puentes Viejas
El agua del Lozoya entra en Madrid
En 1858 el agua del Canal de Lozoya entra en Madrid, en el primer depósito ubicado en la calle de Bravo Murillo. Dicho depósito tenía una capacidad de casi 60.000 m3 de agua y estaba soterrado en el antiguo Campo de los Guardias, una gran explanada que desde 1850 se empleaba para ejecutar a los reos condenados a muerte (actual espacio entre las calles de Bravo Murillo y SantaEngracia). Fue diseñado por el ingeniero JuandeRiberaPiferrer y constaba de una cisterna al modo romano: una sala hipóstila rectangular con 524 pilares, dividida en dos vasos contiguos e independientes para el vaciado alternativo durante el mantenimiento y limpieza de fondos.
Fuente del primer depósito del Canal de Isabel II
En la calle de Bravo Murillo se pone una fuente con un caño y tres figuras alegóricas: el río Lozoya, la Agricultura y la Industria, figuras de Sabino de Medina, AndrésRodríguez y JoséPagniucci, en estilo neoclásicotardío. Fue denominada popularmente como la de los patos.
Inauguración del Canal
El 24 de junio de 1858 se inaugura oficialmente el Canal, con la primera recepción de agua del Lozoya al depósito.
A las seis de la tarde Lucio del Valle da la orden de abrir la compuerta de la Casa-Partidor, produciéndose «un pavoroso estruendo» que se acompañó de vivas a la Reina, salvasdeartillería y repiquedecampanas mientras el primer depósito se llenaba.
Una multitud contemplaba como en lacalle ancha de San Bernardoun río«se ponía de pie», según la expresión del novelista Manuel Fernández González.
«Un río se pone en pie en la calle ancha de San Bernardo»
La comitiva real se dirige al solar de Monteleón, en la calle ancha de San Bernardo, para ver el funcionamiento de una fuente en una tribuna.
«Honor, gloria a la ciencia, palanca irresistible al genio creador. Por él Lozoya altivo se arranca de su asiento y eleva al firmamento su inmenso surtidor.»
Se acuñaron medallas conmemorativas con el evento. Al día siguiente en un banquete real, la reina Isabel II le impuso al ingeniero Lucio del Valle la Gran Cruz de la Orden de Carlos III.
(Continuará…)
Vírgenes de Madrid (III) – Historia de Nuestra Señora de la Flor de Lys
11 de junio de 2020
Nuestra Señora de la Flor de Lys, con su aspecto riginal tras la restauración de 2019
Nuestra Señora de la Flor de Lys
Según las últimas dataciones, el fragmento de pintura mural que se conserva en la criptade la Catedral de la Almudena fue compuesto en el s. XIII, aunque ciertas características estilísticas hacen pensar que se trataría de una copia de una imagen aún más antigua: la Virgen está sentada en vez de en pie, como sería propio de las imágenes góticas; también el hecho de que el niño está bendiciendo al lirio que María lleva en la mano derecha, en vez de a los fieles, emparentaría la imagen con las criptoinmaculadas usadas por los mozárabes para ocultar su devoción hacia la Inmaculada Concepción.
Aunque no sabemos de cuándo dataría la imagen original, si que se sabe que en algún momento tras la consagración de la antigua mezquita mayor de Madrid como iglesia de Santa María, la imagen queda oculta por el retablo que se construye para albergar la talla medieval de la Almudena.
En 1623, la imagen reaparece de forma casual. Nos lo cuenta Gerónimo de la Quintana, autor de la primera historia completa de Madrid:
A causa de que la Reyna Doña Isabel Borbon nuestra señora, estando preñada de nuestra serenissima Princessa Doña Margarita, que nacio el dia de Santa Catalina deste año, quiso en los pstreros dias de su preñez hazer una Nouena a nuestra Señora de la Almudena, por el buen sucesso del parto, y por estar esta santa Imagen en una Capilla muy pequeña, determinaron passarla al altar mayor, por tener mas capacidad la Capilla mayor para este efeto, y queriendo acomodar el nicho en que estaua nuestra Señora, fue necessario quitar algunos tableros del retablo del altar mayor, y al quitarlos descubrieron detras del una Imagen de la Virgen Maria con su Hijo en los braros, pintada en un nicho en la misma pared, y sobre dos colunas que estauan a los lados del, se leuantaua un arco de pincel alrededor del nicho, como el retablo.
«A la muy antigua, noble y coronada villa de Madrid : historia de su antiguedad, nobleza y grandeza»
Vera Tassis, en su «Historia del origen, invención y milagros de la sagrada imagen de Nuestra Señora del Almudena, antigüedades y excelencias de Madrid» continua la historia:
Permanecio esta Santissima Imagen detras de la del Almudena, hasta por los años de 1638, que tuuo principio la fabrica del nueuo Templo; y entonces con no poca industria cortaron de la pared el espacio de ladrillo, y yesso que ocupaba, a cuyo tiempo un Deuoto desta Celestial Señora, ignorando, como los demas, su primitiuo nombre, libro aduertidamente en su Diuina Magestad, que señalasse quel era de mayor agrado suyo; y para ennoblecer su piadosa intercession, hizo que se dixesse una Missa a Nuestra Señora de la Almudena, donde el Sacerdote despues del Santo Sacrificio, entre otras cedulillas que baraxaron, saca una, con el titulo de Nuestra Señora de la Flor, cuya aduocacion tomo deste este dia.
Según este cronista, en 1638, con gran esfuerzo, se arranca la parte del muro en que estaba pintada la la imagen y se traslada a una capilla a los pies del templo. Es en esta época en la que se le da el nombre de Nuestra Señora de la Flor de Lis y cuando se realizan los repintes y modificaciones que la imagen ha tenido hasta su última restauración.
En 1834, la imagen es trasladada a una capilla de la iglesia, fundándose una Congregación de Jardineros. Esta congregación fue la encargada de poner junto a la Virgen la inscripción que aún hoy se conserva a su lado.
En 1841, tras desaparecer la Congregación de Jardineros, se funda la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Flor de Lys, aprobada por Isabel II en 1848.
A mediados del s. XIX se vuelve a trasladar la imagen, colocándose en un retablo en la nave de la epístola y cubriéndola con un cristal.
Tras ser derruida la primitiva iglesia de la Almudena, en 1868, la imagen es trasladada a la iglesia del convento de las bernardas del Sacramento (actual Catedral Castrense).
Tras consagrarse en 1911 la cripta de la Catedral de la Almudena, Nuestra Señora de la Flor de Lys encuentra su acomodo definitivo en un altar labrado en piedra en una de las capillas del lado del evangelio, frente a la Capilla del Santísimo.
Vírgenes de Madrid (II) – Nuestra Señora de la Flor de Lys y Nuestra Señora de la Almudena: leyenda y orígenes
11 de junio de 2020
Año 1083. De camino a reconquistar Toledo,Alfonso VI se entrevista en secreto con los vecinos mozárabes de la ciudad islámica de Maŷrit. Estos le contaron que, siglos atrás, ante el peligro de la invasión musulmana, y para que no profanasen la imagen de la virgen a la que rendían culto, habían ocultado la talla en los bloques de la muralla de la ciudad. El rey hizo solemne juramento de, una vez conquistada Toledo, volver y ayudar a los cristianos de Maŷrit a encontrar a su Virgen.
Dos años después, tras asediar y conquistar la antigua capital visigoda, Alfonso VI, en atención a su juramento, regresa a Maŷrit y planta asedio a la fortaleza. Le acompañan sus ejércitos, el Cid y sus mesnadas, gentes de Toledo y las órdenes militares más importantes de la época. Pero nada hace mella en la ciudad islámica: las murallas son altas y bien trabajadas, y la puerta Al-Vega es prácticamente inexpugnable…
En un momento dado, un joven se destaca de entre las filas cristianas, trepa por la muralla, reduce a la guarnición de la puerta y la abre para que los soldados entren, sin encontrar resistencia: es el 8 de noviembre de 1085 y Maŷrit ha sido conquistada.
Las nuevas autoridades preparan una ceremonia para encontrar a la Virgen perdida: el día siguiente empezarían a rezar una novena, al tiempo que se harían nueve procesiones consecutivas alrededor de la ciudad, pidiendo que apareciese la imagen. En caso de no aparecer, si fuese necesario, se derribaría la muralla piedra a piedra hasta encontrarla…
Aparición milagrosa de la Virgen en la muralla (puertas de la Catedral de la Almudena)
La mañana del 9 de noviembre de 1085 salió la primera procesión por la puerta Al-Vega, encabezada por el rey Alfonso VI, el arzobispo Primado de Toledo, el Cid Campeador y los Grandes Maestres de las órdenes Militares. Al poco tiempo, a la altura de los restos de muralla que aún conservamos en la cuesta de la Vega, sucede un hecho sobrenatural: milagrosamente, unos bloques del muro caen, dejando a la vista de todos una hornacina con unas velas encendidas que iluminan la imagen de la Virgen, escondida en ese mismo lugar cientos de años antes…
La Virgen es llevada triunfalmente hasta la antigua mezquita de Maŷrit, que a partir de ese momento se convierte en la iglesia de Santa María de Al-Mudayna, la Virgen de la Ciudadela.
[ Todo en esta bella historia de orígenes de Madrid es legendario: la presencia del Cid en la ciudad, el asedio glorioso a la plaza militar islámica y, por supuesto, el ocultamiento de la imagen de la Virgen en una muralla que no fue construida hasta décadas después del mismo… Pero, como ya sabemos, todas las leyendas se basan, aunque sea de forma remota, en un poso de verdad. Volvamos a contar la historia, esta vez de otra forma… ]
Nuestra Señora de la Flor de Lys
Cuando, a mediados del s. IX, los musulmanes llegan a lo que hoy es Madrid, se encuentran con un pequeño poblamiento visigodo a orillas del arroyo que luego sería conocido como de San Pedro (actual calle de Segovia). Esta gente tenía un santuario (no se sabe si iglesia o ermita) que los musulmanes decidieron usar como mezquita mayor del nuevo asentamiento. En su interior, se veneraba una imagen de la Virgen en forma de fresco en una de las capillas, imagen que los nuevos habitantes de la zona taparon con una capa de yeso: no podían tener representaciones humanas en su mezquita, pero tampoco querían destruirla (María es un personaje muy importante para el Islam).
Pasaron los años, y en 1085 las tropas castellanas de Alfonso VI ocupan la ciudad islámica , como consecuencia de la conquista de Toledo (no fue necesario asedio alguno…). Una de las cosas que hacen es purificar la mezquita, para convertirla en un templo en honor a la Virgen, protectora de las campañas de reconquista cristianas.
Albañiles cristianos son enviados a eliminar las yeserías andalusíes que probablemente adornaban la mezquita. Uno de ellos comienza a raspar el yeso de una de las paredes y, de repente, ante él aparece milagrosamente una imagen de la Virgen con Jesús Niño en brazos…
Poco tiempo pasó entre la historia de «la Virgen encontrada en una pared» y la leyenda de «la Virgen hallada en la muralla»…
Nacida en Salamanca, en torno a 1465, escritora y humanista, preceptora de la reina Isabel la Católica y sus hijos, fue una de las mujeres más cultas de su época.
De familia de hidalgos venidos a menos de origen zamorano, fue elegida de entre sus hermanas para ser monja.
Recibió clases de Gramática en la Universidad de Salamanca, donde mostró grandes dotes para el latín: a los quince años era capaz de leer y traducir los textos clásicos y de hablarlo con gran corrección. Su fama se extendió por Salamanca y después por todo el reino y empezó a ser conocida como «La Latina» y su autor preferido era Aristóteles, atribuyéndosele unos comentarios a este filósofo. También escribía poesía en latín y había estudiado teología y medicina.
En 1486, cuando se estaba preparando para ingresar en el convento, es llamada por la reina Isabel la Católica a la Corte.
El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo la describe así:
«…muy grande gramática y honesta y virtuosa doncella hijadalgo; y la Reina Católica, informada d’esto y deseando aprender la lengua latina, envío por ella y enseñó a la Reina latín, y fue ella tal persona que ninguna mujer le fue tan acepta de cuantas Su Alteza tuvo para sí.»
Gonzalo Fernández de Oviedo, Batallas y Quincuagenas
Su presencia en la Corte no se limitó únicamente a preceptora, la reina tenía en muy alta estima sus consejos.
En diciembre de 1491 es casada con el capitán artillero y consejero de los Reyes Católicos Francisco Ramírez de Madrid, «el artillero». Los monarcas le dieron una dote de 500.000 maravedíes. El matrimonio tuvo dos hijos, Fernán y Nuflo.
En 1499 fundan el Hospital de la Latina, siendo la propia Beatriz la que redactó las Constituciones para el gobierno del mismo. Estaba situado junto a la plaza de la Cebada, muy cerca de otra de las fundaciones de la Latina: el convento de la Concepción Jerónima (1509).
En 1501 enviuda y se retira de la Corte, asentándose su residencia en Madrid, en el actual palacio de Viana (calles Duque de Rivas y Concepción Jerónima).
Ella misa encargó, en 1531, sus monumentos funerarios y los de su marido, probablemente a Diego Siloé, siendo realizados en estilo renacentista plateresco. Fueron instalados en los dos monasterios que fundó: dos cenotafios en la Concepción Francisca y otros dos en la Concepción Jerónima.
Durante su estancia en Madrid, se preocupó de que el Concejo mejorara el barrio en el que viviendo, y que estaba renovando con sus fundaciones: hizo trasladar un muladar, próximo al hospital y clausurar un cementerio mudéjar, en las cercanías.
Muere el 23 de noviembre 1535, y es enterrada en la iglesia de la Concepción Jerónima, bajo el altar del coro alto. Los cenotafios de la Concepción Francisca actualmente se encuentran en el Museo de San Isidro.
Monumento a Beatriz Galindo, en el distrito de Latina
En homenaje a esta ilustre madrileña, el barrio de La Latina toma su nombre del apodo de Beatriz Galindo, pues fue el barrio donde vivió. También lleva ese nombre el distrito de Latina, y existe una estatua en su honor en la plaza de Puerta del Ángel, cuyo autor es José Luis Parés Parra (1999).
El agua en Madrid (IV) – Los arroyos
11 de junio de 2020
Con el paso de los años los antiguosarroyosdeMadrid y sus respectivas vaguadas han sido absorbidos por la ciudad, dejando ocultos tanto el relieve original en el que se fue desarrollando urbanísticamente, desde la Edad Media, como esa abundancia de agua que llegó a darle su nombre.
ArroyoAbroñigal
Principal afluente del Manzanares a su paso por Madrid, como casi todos los cursos de agua de Madrid (excepto el mencionado río) está soterrado casi en su totalidad.
Su nombre probablemente derive de abróñigo, un tipo de ciruela silvestre.
La pequeñadepresión que forma fue usada como medida de insonorizaciónnatural al construirse la M-30 (hoy Calle30), en la década de los 70dels.XX, por lo que buena parte de la zona este de la vía se corresponde con su cauce.
Puente sobre el Abroñigal en Quintana, Pueblo Nuevo (1933)
Hasta su soterramiento completo creó problemas graves: los colectores subterráneos por los que circulaba eran demasiado estrechos para contener su caudal, por lo que cuando llovía se desbordaba, levantando las tapas de las alcantarillas e inundando toda la zona de Peña Prieta.
Fue famoso por los conocidos como merenderosdelasVentasdelEspírituSanto.
Arroyo del Arenal o del Arenal de San Ginés
Discurría por una profunda hondonada, desde el barrancodelaZarza, en la PuertadelSol, hasta la plazueladelBarranco, junto a las Hontanillas, en la plazadeIsabelII.
En díassecos, era un cauce de arena, de ahí el nombre que se le dio. El terreno entre las iglesiasdeSanGinés y deSanMartín era un erial arenoso y las arenas bajaban ininterrumpidamente de los afluentes: a la derecha, desde los altillosdeSanMartín y SantoDomingo, formaron las callesdeSanMartín, Hileras y Donados; a la izquierda, desde los altozanosdelacalleMayor y de la PlazaMayor, actuales callesdeBordadores, Hileras y Fuentes.
En el s. XVII ya se encontraba encauzado y la calle urbanizada aunque aún hubo que ampliarse el puentecillo que había cerca de la iglesia de San Ginés para poder cruzar el arroyo.
Cruzaba la actual plaza de Isabel II y en las cercanías del Alcázar se bifurcaba para desaguar en el Manzanares. En esta zona fue encauzado en el s. XVI, con la denominada alcantarilla del Arenal, para que sus aguas no se estancasen en las cercanías de los Caños del Peral.
Restos de la alcantarilla del Arenal, en la estación de Metro de Ópera
Un ramal, que continuaba pasando frente al Alcázar en sentido diagonal (sur-oeste), formó la llamada cavadelAlcázar. Pasaba por debajo del actual solar de la CatedraldelaAlmudena y salía de la ciudad por un portillo situado junto a la puertadelaVega, que aún se conserva junto a los restos de la murallaárabe en la cuesta de la Vega.
El otro ramal pasaba entre el PalacioReal y el conventodelaEncarnación.
Su cauce se terraplenó con los desmontes de la construcción de Jacometrezo y otrasvías cercanas.
ArroyodelCalero
Afluente del arroyo del Abroñigal (hoy M-30) que corría paralelo a la calledeAlcalá, en su cauce se ha construido un parque y el polideportivo del barriodelaConcepción.
ArroyodeCantarranas
Actualmente soterrado en su totalidad, discurría por el distritodeTetuán.
Sus dosramas crearon profundas vaguadas al inicio y al final de la actual AvenidadePabloIglesias. Ambas se unían, aproximadamente a la altura del actual JardínBotánicodelaUniversidadComplutense, en CiudadUniversitaria.
Viaducto de los Quince Ojos sobre el antiguo cauce del arroyo Cantarranas
Entre los años 30 y 60 del s.XX, el barranco que había formado era salvado por el ViaductodelAire, por donde pasaba el tranvía que discurría al Oeste de la carreteradeLaCoruña. Actualmente han desaparecido el tranvía y el viaducto y el barranco ha sido colmatado.
Un poco más abajo el arroyo desembocaba en el Manzanares.
ArroyodelaFuenteCastellana o del BajoAbroñigal:
También llamado ArroyoVerdugal, está totalmentesoterrado en la actualidad.
Nacía al nortedeMadrid y discurría por los PradosdeRecoletos, SanJerónimo y de Atocha, que tomaron el nombre de los conventosdeRecoletos, SanJerónimo y NuestraSeñoradeAtocha, respectivamente. Hoy en su lugar se hallan los paseosdelaCastellana, Recoletos y Prado.
Dejaba la ciudad cerca de la puertadeVallecas, cercana a la actual GlorietadeCarlosV y se dirigía al este hasta desaguar en el arroyo del Abroñigal, a la altura de la confluencia de la calle de Méndez Álvaro con la M-30.
En 1624 se encauza y en el planodeTexeira se pueden ver varios puentes para cruzarlo. Uno de los más transitados estaba frente a la Calle de Alcalá.
Puentecillo del Prado (La Calle de Alcalá, Antonio Joli (hacia 1750), detalle
En 1766CarlosIII ordena construir una mina para cubrir el arroyo, para evitar las avenidas que se producían en sus márgenes.
ArroyodelaGavia
Desembocadura del arroyo de la Gavia en el Manzanares
Afluente del ríoManzanares por su izquierda, a la altura de la VilladeVallecas.
Da nombre al futuro ParquedelaGavia, de ToyoIto, y a la DepuradoradelaGavia y conserva un resto mínimo de vegetaciónderibera, entre la AvenidadelMayorazgo y la M-31.
Está soterrado desde la DepuradoradelaGavia hasta una decena de metros antes de su desembocadura en el Manzanares.
Arroyo Leganitos
Arroyo de Leganitos (parte superior) – Plano de Mancelli (1623)
Transcurría por la calle del mismo nombre, cayendo hacia el Manzanares por la cuestadeSanVicente, que es la vaguada formada por el arroyo.
Pasaba por los jardines del PalacioReal y recibía las aguas de los arroyosdeArena y Minillas.
Su nombre parece provenir de la palabra árabe al-gannet, que significa huertas. Durante la época musulmana, toda la zona estaba formada por numerosas huertas que, tras la reconquista, pertenecieron al convento de San Martín. Aparece ya nombrado en la época islámica de la villa, como una cárcava o avenida fluvial que corría por el lado oeste de la fortaleza emiral.
La actual plazadeEspaña era un barranco que se salvaba gracias al puentedeLeganitos, construido en 1616 sobre el arroyo.
ArroyoLuche
Otro de los fluentes del Manzanares. Pasaba por los barriosdeAluche, Lucero y PuertadelÁngel, atravesando el parquedeAriasNavarro, la calledeCebreros, y la calledeSepúlveda.
Su desembocadura se encuentra a la altura del polideportivoLaErmita.
Una malainterpretación de los mapas en los que figuraba originó el nombre del barrio de Aluche, ya que el arroyo figuraba como A. Luche o A Luche.
Fue canalizado en los años 50 del s.XX.
Arroyo Meaques
Llamado también Meaque o Beaco, se origina con las aguas de los arroyos de Retamares, Charcón y Valchico.
Nace en PozuelodeAlarcón, cruza la CasadeCampo, el Zoológico y el Lago y desagua en el Manzanares, ya canalizado de forma subterránea, cerca del PuentedeSegovia.
Arroyo de Meaques en las proximidades de lago de la Casa de Campo
Algunos investigadores ven un origen romano en su nombre: miacvm, aunque no está demostrado.
Destacan los puentes que Sabatini construyó sobre él y con su agua se abastece el lagodelaCasadeCampo.
El último gran arroyo de Madrid que permanece descubierto, su tramofinal, que desemboca en el Manzanares, fue canalizado.
Arroyo de los Pajaritos
Discurría paralelo a la calle de Ayala y desembocaba en el arroyo Abroñigal.
Arroyo de los Pinos
Nacía en el antiguo pueblo de Chamartín de la Rosa, desembocando en el Manzanares, a la altura del HipódromodelaZarzuela, y cruzaba el barriodeTetuán.
Las callesdePinosAlta y PinosBaja tomaron sus nombres del arroyo.
ArroyoMatalobos
Su nombre provendría de unos lobos que fueron matados en sus cercanías.
Pasaba por la calledeSanBernardo y por la calledelasMinas, donde había un puente para cruzar que fue derribado por las tropas de EnriqueII.
ArroyodeSanBernardino
Manantial de la Salud del arroyo de San Bernardino, Parque del Oeste
Afluente del Manzanares. Discurre canalizado casi en su totalidad, dentro de los límites del ParquedelOeste, en el que nace.
Arroyo de San Bernardino
A la altura del PaseodeRupertoChapí, quedó enterrado bajo cuatro o cinco metros de tierra al construir dicha calle, estando ya soterrado hasta su desembocadura al río.
Está seco salvo en momentos de lluvia, cerca del PuentedelosFranceses.
La calledelaPrincesa, y la de IsaacPeral hasta CristoRey eran conocidas como caminodeSanBernardino o deLascruces.
Arroyo de San Pedro
Fluía por un barranco del mismo nombre que se corresponde hoy con la calle de Segovia, tras nacer en las fuentes de San Pedro, en la actual plaza de Puerta Cerrada y desembocaba en el Manzanares.
Calle de Sagovia, antiguo barranco del arroyo de San Pedro
Fue el primer curso de agua que tuvo la ciudad de Madrid y según la teoría de Jaime Oliver Asín, su nombre original fue Matrice. Según esta teoría, en sus cercanías surgiría el hipotético poblado visigodo preislámico. Los musulmanes lo denominaron Maŷrit, del que tomó su nombre Madrid.
Actualmente se encuentra soterrado en su totalidad.
Arroyo Valnegral o del Alto Abroñigal
Afluente del arroyo de la Fuente Castellana, fue soterrado a partir del s. XVI. Suele confundirse, por cuestiones de nomenclatura, con dos de los más antiguos viajes de agua de Madrid, el Alto y el Bajo Abroñigal, ya que desde la Edad Media, este arroyo aparece recogido también con el nombre de «Alto Abroñigal».
La primera referencia que tenemos del Valnegral es en el Fuero de 1202:
…Otro abrevadero en el vado Arenoso, desde la Torre de Abén Crespín hasta la cueva de Olmeda; y del Moral de la Almuina hasta Codo, bajo las casas; y otro donde se encuentra Rabudo en el Guadarrama. Del arroyo de Fonteforosa hasta el Soto de Pedro Glodio del Anora arriba, a donde quisieren. Y desde donde se encuentra el arroyo de Atocha en Valnegral hacia abajo.
También aparece en varios documentos sobre concesiones o compras de terrenos de la Orden de Calatrava en 1206 y en una cédula de Alfonso VII, de 1126 en la que da poderes al abad de Domingo de Silos para que comience a habitar el arrabal de la Villa, concediéndole también la administración de dos aldeas: Valnegral y Villanueva del Jarama.
Arroyo de la Veguilla
Tapado por la avenida de la Ilustración, desaguaba en el río Manzanares.
Arroyo de la Zarzuela
Su nombre deriva del diminutivodezarza.
Nace en Majadahonda y cruza todo el monte de El Pardo de este a oeste, pasando por debajo del Palacio de la Zarzuela. Desemboca en el Manzanares.
Madrileños ilustres (I) – Maslama al-Maŷriti
11 de junio de 2020
Âbû-l-Qâsim Maslama ibn Âhmad al-Faradi al-Hasib al-Qurtubî al-Maŷrîtî(أبو القاسممسلمة بن أحمد المجريطي), conocido como Maslama al-Maŷriti.
Astrolabio de Barcelona (ca. 980), Legado de Marcel Destombes al Musée de l’Institut du Monde Árabe (París)
No tenemos muchos datos biográficos sobre él. Nace a mediados del s. X en el ribat de Maŷrīt y su sobrenombre, al-Maŷrītī, significa el madrileño. Astrónomo, astrólogo, alquimista, matemático y polígrafo (escritor que trata sobre materias diferentes), fue uno de los intelectuales más reconocidos del Califato de Córdoba, llegando a ser conocido como el Euclides de España.
Gran astrónomo, resumió las tablas de Al-Juarismi y tradujo el Planisferio de Ptolomeo, asentando las bases científicas necesarias para construir los primeros astrolabios, como el astrolabio Barcelona (o de Destombes).
También aconsejó a Almanzor sobre los mejores momentos para las campañas militares contra los reinos cristianos, gracias a sus conocimientos astrológicos. Conocimientos que, según se cuenta, le sirvieron para predecir la caída del Califato de Córdoba mucho antes de que pasara: tras observar el eclipse híbrido de sol del año 1004, la supernova de 1006 y calculando la conjunción de Júpiter con Saturno en Virgo, vaticinó el comienzo de una guerra civil en Al-Andalus, que acabaría en la disolución del Califato. La fitna predicha por Maslama comenzó en 1009.
La leyenda cuenta que tuvo una hija, Fátima, que colaboró con él en sus estudios científicos, pero su existencia no está atestiguada por las fuentes históricas.
Maslama murió entre 1007 y 1008 en Córdoba, ciudad donde estuvo al servicio de los califas Al-Hakam II y Al-Hisham II.
El agua en Madrid (III) – Los aguadores
11 de junio de 2020
Aguadores de barrica en una fuente de Madrid (c. 1850)
Desde el s. X, las fuentespúblicas de Madrid eran abastecidas con el constantecaudal de los viajes de agua. Sólo aristócratas y órdenesreligiosas disponían de cañosprivados en sus terrenos, el resto de la población iba con tinajas a recoger el agua de las fuentes.
El reparto de las aguas madrileñas era desigual: en 1727, el caudal de los cuatroviajesprincipales de Madrid se repartía a razón de un 55% para los 471 caños particulares y un 45 % para las 43 fuentes públicas.
A las fuentes públicas se dirigían no sólo los particulares, sino también los aguadores, transportadoresdeaguaapago.
La confluencia de gente a las fuentes públicas causaba muchosproblemas, así que se tuvo que regular el accesoaloscaños: se dividieron en caños para aguadores y para el público, llegando a existir fuentes para uso exclusivo para los primeros, siendo prohibido su acceso a los otros. También los hubo de uso mixto.
La necesidad de este reparto surgió porque los aguadores se adueñaban de los caños, sin dejar recoger agua a los vecinos se acercaban, generando disputas que a veces acababan en altercados.
Estos aguadores, muchos con fama de jaraneros, se instalaban en las principales fuentes de Madrid y allí, esperaban que les llegase un encargo o pedido. La mayoría del tiempo la invertían en torno a estos caños.
La profesión comienza a regularse durante el reinado de FelipeII. Se establece que los cántarosdetransporte de agua no deben sobrepasar los cincoazumbres de volumen (10,25 litros). Los alfareros de Alcorcón elaboraban los cántaros de esta medida, incluyendo un selloespecial para evitar las posibles falsificaciones de recipientes.
Más adelante, en el s. XIX, comenzaron a llevar uniforme y atener cada uno un número de licencia que le permitía comerciar con el agua de una fuente en concreto. El uniforme constaba de una chaqueta oscura de paño, con el escudo del Ayuntamiento y el número de la licencia bordados en la solapa, y una doble fila de botones dorados; chaleco rojo y pantalón pardo sujeto con una faja roja. Era obligatoria la gorra, de fieltro con visera, con una chapa de metal con el nombre de la fuente asignada (en verano, el uniforme era más sencillo y ligero). Las concesiones de las fuentes a cada uno de los aguadores del gremio eran subastadas una vez al año el Ayuntamiento.
Aguadores en la fuente de Cibeles (grabado ca 1800)
Los incendios de la PlazaMayor hicieron pensar al Ayuntamiento que se les obligara a acudir en caso de incendio, llegándose a confiscar sus cántaros en caso de emergencia.
Existían diferentes tipos de aguadores:
Los chirriones, decubao decuatroarrobas (aprox. 46 kg) desplazaban su mercancía en carro, con la ayuda de burros, cargando cuatro o cinco cántaros.
Chirrión: aguador con carro (pp. s. XX)
Los aguadoresdebarril o de cántaro, portaban el cántaro al hombro y servían adomicilio.
Aguador de cántaro (White, grabado ca. 1800)
Por último, los vendedores de aguafresca, que llevaban un cántaro y un vaso por la ciudad, voceando su mercancía. Estos últimos eran muypopulares en las procesiones religiosas o actos públicos diversos, e introdujeron la costumbre de servir el agua acompañada de unas gotasdeanís, limón, azucarillos… Existiendo un tipo distinto de aguador, dependiendo del aderezo añadiesen al agua.
Vendedoras de agua fresca (1955)
Para las primeras décadas del s. XIX (datos de un estudio de 1822), el agua más demandada en Madrid era la de la plaza de Puerta Cerrada, de la que recogía agua 142 aguadores. Le seguían en importancia las de la Puerta del Sol (88), la plaza de la Villa (55), la Puerta de Moros (53) y Cibeles (33). En esta época, la cifra de aguadores de Madrid se multiplicó por dos, llegando hasta casi 2.000.
El ocaso de los aguadores en Madrid comenzó tras la construcción del Canal de Isabel II: las casas de los barrios nuevos (como el de Salamanca) se construyen ya con agua corriente. Los aguadores se fueron extinguiendo según se iban extendiendo las instalaciones de agua potable en las casa, desapareciendo a principios del s. XX.
Rosquillas de la Tía Javiera
11 de junio de 2020
Rosquillas del Santo
Tradicionalmente se dice que para San Isidro, en Madrid comemos dos tipos de rosquillas, las tontas y las listas, diferenciadas únicamente en el toque final: las tontas se dejan tal cual, sólo con la masa, y las listas llevan un glaseado, generalmente de limón. Originalmente, las listas de conocían como de Fuenlabrada.
Quien sepa un poco más de nuestras costumbres, añadirá una tercera clase: las de santa clara. Al parecer, su origen estaría en el monasterio de la Visitación, cuyas monjas son conocidas como de Santa Clara y su cobertura es a base de merengue seco blanco.
Mucho más difícil es encontrar quien conozca un cuarto tipo de rosquillas madrileñas: las francesas. La tradición popular cuenta que a Bárbara de Braganza, consorte de Fernando VI, no le gustaban las rosquillas tontas, le parecían insípidas, y el cocinero real les añadió almendra picada y azúcar, creando un nuevo tipo.
Pero… ¿cuántos conocen el quinto tipo de rosquillas del santo, las de la tía Javiera?
Las rosquillas de la Tía Javiera
«Por haber sido mi padre médico titular de Villarejo de Salvanés y por ser de allí mi madre, he tenido cabal noticia de la verdadera Tía Javiera y de su descendencia. Cuando yo nací (Benavente nació en 1866) ya no existía la Tía Javiera, que, en efecto, no había dejado ni tías ni sobrinas, pero si una sobrina segunda que todos los años, por San Isidro, venía a Madrid y tenía su puesto con las más legítimas rosquillas de Villarejo y de la Tía Javiera… No vestía la lugareña como las de otros puestos similares; vestía como una señora de pueblo y llevaba al cuello un collar de aljófar de muchas vueltas…»
Jacinto Benavente, Diario ABC (1950)
La Tía Javiera fue una vecina de Villarejo de Salvanés que se hizo famosa a finales del s. XIX con su propia (y secreta) receta de rosquillas del tipo de Santa Clara.
Acudía cada San Isidro a la Pradera, para colocar su puesto y, como cuenta Jacinto Benavente, murió sin descendencia.
Los puestos de rosquillas, revista satírica El Mundo Cómico (1875)
Pronto le salieron numerosos imitadores para aprovechar la fama de sus rosquillas: la Pradera se llenó de supuestos familiares y herederos de la Tía Javiera, haciéndose popular una copla que decía:
«Pronto no habrá, ¡Cachipé!
en Madrid duque ni hortera
que con la tía Javiera
emparentado no esté».
Una sobrina segunda de Javiera reclamó el derecho de usar ese nombre para continuar con el negocio de su tía.
Finalmente, la fama de estas rosquillas acabó disipándose en el primer tercio del s. XX, y la Tía Javiera terminó convirtiéndose en un personaje popular de las fiestas de Madrid, en forma de cabezudo o de falla.
Falla de la Tía Javiera, glorieta de Quevedo (1915)
El obrador donde se fabricaban estas famosas rosquillas cerró definitivamente a principios del s. XXI.
«Las rosquillas especiales de Villarejo eran las de baño blanco, y la gracia de ellas estaba en que el baño no se cuarteaba ni se desprendía al partirlas. Su elaboración era muy esmerada. Sus componentes, harina, huevos y azúcar, habían de ser de la mejor calidad»
Jacinto Benavente, Diario ABC (1950)
El escritor consiguió desentrañar la historia de las archifamosas rosquillas de la Tía Javiera porque su madre, Venancia, era de Villarejo y su padre, Mariano, fue médico titular del municipio.
Vírgenes de Madrid (I) – Nuestra Señora de Atocha
11 de junio de 2020
La leyenda
Siglo I d. C. – La imagen de la Virgen Nicodemo realiza una imagen de María, madre de Jesús, en madera. La talla es policromada por Lucas el evangelista. Dos discípulos del apóstol Pedro traen la imagen desde Antioquía (actual Turquía).
Siglo VII – La Virgen en Hispania San Ildefonso, obispo de Toledo, deja por escrito, en una carta enviada a sus discípulos, el que podría ser el primer testimonio escrito sobre la Virgen de Atocha: describe cómo ha rezado ante una imagen con unas características muy similares a la imagen madrileña.
Siglo VIII – El milagro de Gracián Ramírez
Caballero cristiano, Gracián Ramírez era un gran devoto de la Virgen de Atocha e iba diariamente a rezar a su ermita, originalmente en una isleta del Manzanares. Una mañana, al llegar al santuario, la imagen había desaparecido y, tras buscarla durante todo el día, la encontró en un campo de esparto a las afueras de la villa. Lo mismo ocurrió durante varios días, hasta que Ramírez entendió que la Virgen quería que le construyesen una ermita en el espartal. Cuando Ramírez y sus hombres comenzaron a construir el nuevo templo, fueron atacados por los musulmanes que habían llegado recientemente a la zona. Como la batalla parecía perdida, las mujeres e hijas de los cristianos se suicidaron para no caer en manos enemigas. Gracián Ramírez y sus hombres ganan la batalla, y cuando van a rezar ante la Virgen por la muerte de sus familiares, las mujeres, resucitadas, les esperaban arrodilladas ante el altar.
El nombre
Hay distintas teoría sobre el origen del nombre de la Virgen de Atocha:
Hay quien defiende que sería una degeneración del nombre de la ciudad desde la que se trajo la imagen a la Península: Antiochia → Atocha.
Otra versión sería que deriva del término griego para referirse a María en tanto que madre de Dios: Theotokos («Madre de Dios») → Atocha.
Por último, la versión más aceptada es la que emparenta el nombre de la imagen con el término usado para referirse al esparto, planta que había en el lugar donde se encontró milagrosamente la talla: Atocha = Esparto → Virgen del Atochar = Virgen del espartal.
Historia y milagros
Todo lo contado sobre el origen de la Virgen de Atocha un poco más arriba es una leyenda sin la más mínima base histórica. Pero incluso la leyenda más descabellada tiene su poso de realidad: en este caso, lo que podemos sacar de esta historia es la sensación que se tuvo siempre de que la Virgen era muy antigua, y que nadie sabía cómo había venido a parar a Madrid… Como vamos a ver a continuación, la talla de Nuestra Señora de Atocha entra en la historia de Madrid en época medieval:
1162 – El primer documento que conservamos en el que se cita el santuario de Nuestra Señora de Atocha son unas bulas de la Catedral de Toledo.
Siglo XIII – El culto a la Virgen de Atocha aparece recogido en un documento de inestimable valor: las Cantigas de Alfonso X el Sabio, donde se cuentan dos milagros de Ntra. Sra. de Tocha de Madride. La cantiga 289 cuenta cómo a un labrador que no iba a misa los domingos se le agarrotaron las manos y no podía abrirlas, curándose al ir a rezar a la Virgen. La 315 relata que un niño que se atragantó con una espiga fue salvado por la Virgen cuando su madre lo llevó a su santuario.
1523 – Los frailes dominicos comienzan a ser los custodios de la imagen, al serles cedida la ermita por el emperador Carlos V, a través de fray Juan Hurtado de Mendoza, su confesor.
1562 – El príncipe Carlos de Austria se recupera de una caída por unas escaleras, atribuyéndose la curación a la Virgen de Atocha. Comienza la estrecha relación de la imagen con la Casa Real: será usada como protectora ante las enfermedades de los reyes, ante ella ofrecerán los éxitos de los ejércitos españoles y por su santuario pasarán los monarcas antes de salir a algún viaje, para encomendarse a su protección. Y se establece la tradición de presentar a Príncipes de Asturias e Infantes ante la Virgen de Atocha cuando nacen.
1566 – Fray Bartolomé de las Casas, defensor de Todos los Indios, pasó sus últimos años de vida en el convento de Atocha, donde fue enterrado a su muerte, en este año.
1580 – Una epidemia de peste (el catarro mortal) asola Madrid. Los madrileños acuden al Santuario de Atocha y sacan a la Virgen en procesión: estuvo tres días en la iglesia de Santa María, tres en Santo Domingo el Real y tres en las Descalzas Reales. La enfermedad remitió.
25 de marzo de 1598 – Se inaugura la nueva capilla de la Virgen, patrocinada por el rey Felipe II. Este rey, además nombra a Nuestra Señora de Atocha patrona real.
Julio de 1631 – Un gran incendio en la Plaza Mayor salta a las manzanas colindantes. El rey, Felipe IV, pide que la Virgen de Atocha sea trasladada hasta la plaza en procesión, para que su presencia apagara el incendio. El fuego cesó, atribuyéndose a la intervención de la Virgen.
1646 – Felipe IV proclama a la Virgen de Atocha patrona de la Corte. Su conmemoración tiene lugar todos los primeros domingos de octubre.
1672 – Nuevo incendio en Madrid, también aplacado por intercesión de la Virgen de Atocha.
1808 – Las tropas invasoras francesas convierten el santuario en cuartel, provocando terribles daños. Los frailes trasladan la imagen a las Descalzas Reales y posteriormente al Convento de Santo Tomás.
1834 – Durante el proceso de desamortización los dominicos son expulsados, el templo custodiado por el Capellán Real y el convento convertido en Cuartel de Inválidos.
2 de febrero de 1852 – El cura Martín Merino y Gómez atenta contra la reina Isabel II, clavándole un estilete en el costado, cuando se encontraba en el templo de Atocha dando gracias a la Virgen por el buen parto de su hija Isabel.
12 de noviembre de 1863 – Pío IX concede a la iglesia de Atocha el título de Basílica, siendo el primer templo de Madrid en recibir este título y una de las diez primeras de España.
1951 – Se inaugura el actual templo, tras ser quemado el anterior al poco de declararse la Guerra Civil, en 1936.
La imagen
La Virgen de Atocha, Juan Carreño de Miranda (h. 1680)
Durante mucho tiempo, la imagen se presentó al público vestida y cubierta con ricos ropajes, a excepción de caras y manos, pareciendo tener un tamaño mucho mayor del que realmente tiene.
Distintas personas, en acción de gracias por diversos milagros acaecidos por intermediación de la Virgen, comenzaron a regalar a la imagen joyas, adornos, vestidos y mantos, a modo de exvotos. La gran colección de mantos que llegó a atesorar fueron casi todos regalos de las reinas de España. Se conserva el manto de terciopelo rojo y armiño, adornado con castillos y leones de oro, regalo de Isabel II; es lucido por la imagen en las grandes solemnidades. Esta reina también regaló a la imagen una colección de joyas (dos coronas, rostrillo y halo, con diamantes y topacios de Brasil, hoy en el Palacio Real).
Nuestra Señora de Atocha (c. s. XIII)
Actualmente, la imagen puede verse en su versión original, sin vestidos.
Talla de madera sin policromar, de unos 60 cm de alto (desde lo alto de la corona hasta el plano donde asienta los pies). Sentada en un trono bajo sin respaldo, sostiene a su izquierda a Jesús Niño, y una manzana con la mano derecha. El Niño tiene levantada la mano derecha, bendiciendo a los fieles, con los dedos índice y medio extendidos al modo oriental. El rostro de la Virgen es moreno oscuro, casi negro y sus ojos grandes y rasgados. Tiene una corona tallada, a la que se superpusieron otras de oro y plata. Sus rasgos hieráticos, frontalidad, rigidez, y color la emparentan con las vírgenes románicas, probablemente (según las pocas fuentes documentales que se conservan, como hemos visto más arriba) se trate de una imagen de mediados del s. XII a principios del s. XIII.