
Lavanderas, Casimiro Sainz (1878)
El río en la historia
Evidentemente, no nos encontramos ante uno de los ríos importantes de nuestra geografía, pero su relación con Madrid le ha concedido una una gran importancia histórica, ya desde su fundación en el s. IX, en el cerro a orillas del Manzanares.
Prehistoria – Se desarrolla un intensa actividad humana en muchos puntos de su curso. Los yacimientos nos muestran presencia de pobladores en sus terrazas desde el Paleolítico.
Época romana y Antigüedad Tardía – Con la romanización del interior de la península ibérica, en los ss. II y I a.e.c., surgen núcleos de población en torno al curso del río, sobre todo villas, como las de la Torrecilla (Getafe) y la de Villaverde.
Del periodo visigodo (ss. VI-VIII) se encontraron enterramientos en la Casa de Campo y en el yacimiento de Pista de Motos, en Villaverde.

Edad Media – Se forma en su cuenca alta el Real de Manzanares, un Señorío bajo el control de la Casa de Mendoza, objeto de disputa entre las Comunidades de Villa y Tierra de Madrid y Segovia.
Antiguamente era conocido como Guadarrama, su nombre actual se lo da el duque del Infantado en el s. XVII, por el Real de Manzanares, su señorío principal.
El Fuero de Madrid, de principios del s. XIII, no recoge «Manzanares» como nombre del río. En el apartado donde se regula la pesca en el río de la ciudad, si que aparece el nombre «Guadarrama»:
El que matare pescado en el Guaderrama, desde el día de Pascua del Espíritu Santo o Cincuesma hasta San Martín con asedega o con mandil o manga, peche dos maravedises previa probanza.
(Rúbrica LVI)

Ss. XVI y XVII – Felipe II y Felipe IV quieren que los ríos Tajo y Manzanares se hagan navegables. La Junta nombrada para tal proyecto llegó a contestar con el siguiente argumento:
Si Dios hubiese deseado que ambos ríos fuesen navegables, con sólo un fíat lo hubiese realizado, y sería atentatorio a los derechos de la Providencia mejorar lo que ella, por motivos inescrutables, había querido que quedase imperfecto.

S. XVIII – Se emprende una enorme obra de ingeniería que nunca fue acabada: intentar comunicar las aguas del río Guadarrama con las del Manzanares y el Tajo, para llegar al Guadalquivir y el océano Atlántico por un canal navegable de casi 800 km, con origen en la presa de El Gasco, en Torrelodones. El Manzanares sería encauzado desde el actual puente de Praga hasta su desembocadura en el Jarama en Vaciamadrid. Fracasó por las inundaciones y la construcción del ferrocarril y se desmanteló en la década de 1860.

Desde el establecimiento de la Corte en Madrid, en 1561, hasta el principios del s. XX, las márgenes del río eran utilizadas como lavaderos de ropa.
Durante las obras de soterramiento de la M-30 se encontraron restos de la Casa-Lavadero de Policarpo Herrera (1831), junto al puente de Toledo: varias pilas para el tratamiento de la ropa y la fabricación de jabón y lejía, una noria de sangre y una amplia zona de almacenaje.


1914 – Comienzan las obras de canalización del río a su paso por la ciudad. Proyecto del ingeniero Eduardo Fungairiño, concluyen en 1925.
- Desde siempre ha sido considerado un río de escaso caudal. Según un diplomático alemán, el Manzanares era «navegable en coche y a caballo» («El Manzanares». Blanco y Negro (Madrid) (902), 15 de agosto de 1908).
En los años 1950s se construyen una serie de esclusas para regular el caudal y elevar el nivel de las aguas.

2007 – Se soterran 6 km de la M-30, formándose en torno a las márgenes el parque Madrid Río.

2016 – El Ayuntamiento decide abrir las compuertas para proceder a lo que denominó renaturalización del río. Esto favoreció la formación de isletas y el crecimiento de vegetación baja y árboles en el cauce, mejorando la calidad del agua y recuperando la diversidad biológica, perdida con el sistema de esclusas.
El río en la literatura
Las burlas por su escaso caudal han sido una constante a lo largo de la historia del Manzanares. Novelistas y poetas han dejado constancia, con sus sátiras, de la escueta corriente de nuestro río:
Francisco de Quevedo:
Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
practicante de Jarama,
buena pesca de maridos.Muy hético de corriente,
muy angosto y muy roído,
con dos charcos por muletas,
en pie se levantó y dijo:Tiéneme del sol la llama
tan chupado y tan sorbido,
que se me mueren de sed
las ranas y los mosquitos.Yo soy el río avariento
que en estos infiernos frito,
una gota de agua sola
para remojarme pido.Estos, pues, andrajos de
que en las arenas mendigo,
a poder de candelillas
con trabajo los orino.Más agua trae en un jarro
cualquier cuartillo de vino
de la taberna, que lleva
con todo su argamandijo.Pide a la fuente del Ángel,
como en el infierno el rico,
que con una gota de agua
a su rescoldo dé alivio.
Al revés de los gotosos
ya no se muere estantío,
pues de no gota es el mal
del que le vemos tullido.Llorando está Manzanares,
al instante que lo digo,
por los ojos de ese puente,
pocas hebras, hilo a hilo.
Cuando por ojos de agujas
pudiera enhebrar lo mismo,
como arrojo vergonzante,
vocablo sin ejercicio.
Tirso de Molina, «A las niñas de Alcorcón» (fragmento):
Reíme de ver su río,
y sobre los antepechos
de su puente titular
no sé si le dixe aquesto:No os corráis, el Manzanares;
mas ¿cómo podréis correros,
si llegáis tan despeado
y de gota andáis enfermo?Según arenas criáis,
y estáis ya caduco y viejo,
moriréis de mal de orina
como no os remedie el cielo.[…]
Título de venerable
merecéis, aunque pequeño,
pues no es bien viéndoos tan calvo
que os perdamos el respeto.Como Alcalá y Salamanca,
tenéis (y no sois Colegio)
vacaciones en verano
y curso sólo en invierno.Mas, como estudiante floxo,
por andaros en floreos,
del Sotillo mil corrales
afrentan vuestros cuadernos…Pero dexando las burlas
hablemos un rato en seso,
si no ya que os tienen loco
sequedades del cerebro:¿cómo, decid, Manzanares,
tan poco medrado os vemos,
pretendiente en esta Corte
y en palacio lisonjero?[…]
¿Qué es la causa, pues, mi río,
que tantos años sirviendo
no os den siquiera un estado
que os pague en agua alimentos?Filipo os quiso hacer grande
después de haberos cubierto
delante de él con la puente,
y él mismo os puso el sombrero.Pedidle al Cuarto mercedes,
que otros han servido menos
y gozan ya más estados
que cuatro pozos manchegos.[…]
¡Ánimo, cobarde río,
quebrantad vuestro destierro,
y pues rondáis a Palacio
entraos una noche dentro!

Luis de Góngora:
Duélete de esa puente, Manzanares;
mira que dice por ahí la gente
que no eres río para media puente,
y que ella es puente para muchos mares.
Hoy, arrogante, te ha brotado a pares
húmedas crestas tu soberbia frente,
y ayer me dijo humilde tu corriente
que eran en marzo los caniculares.
Por el alma de aquel que ha pretendido
con cuatro onzas de agua de chicoria
purgar la villa y darte lo purgado,
me di, ¿cómo has menguado y has crecido,
cómo ayer te vi en pena, y hoy en gloria?
-Bebióme un asno ayer, y hoy me ha meado.

Pío Baroja, «Vitrina pintoresca» (fragmento):
Río trágico, siniestro, maloliente; río negro que lleva detritos de alcantarillas, fetos y gatos muertos.
El río y su recorrido
Curso alto – El nacimiento del Manzanares

- Nace en el ventisquero de la Condesa, en la vertiente sur de la Cuerda Larga, a 2190 m.
- Su fuente está en el municipio de Manzanares el Real, al que se dirige bajando por la Pedriza.

- Es retenido en el embalse de Santillana (1907).
- Pasa por Colmenar Viejo, donde se conservan antiguos puentes (como los del Batán y del Grajal, de origen medieval), batanes y molinos, construidos para el aprovechamiento del río.
- También se conservan instalaciones del canal de Santillana (1898)
Curso medio – Pasando por la ciudad

- Cruza el monte de El Pardo, espacio protegido, ya en el municipio de Madrid.
- Es represado en el embalse de El Pardo, para regular las presas de canalización del río a su paso por Madrid.
- Atraviesa zonas de encinar denso y adehesado, uno de los bosques mediterráneos mejor conservados de Europa.

- Atraviesa el barrio de El Pardo, donde forma un estanque (la Playa de Madrid, usado antiguamente como zona de baño), y las áreas recreativas y deportivas de Somontes y Puerta de Hierro y bordea el Hipódromo de La Zarzuela.
- A partir del puente de los Franceses entra en el casco urbano de Madrid.
- A su paso por la ciudad se encuentra canalizado.
- Atraviesa la antigua dehesa de Arganzuela, dejando a su derecha la Casa de Campo, Latina, Carabanchel, Usera y Villaverde y a su izquierda el resto de la ciudad.
- Cruza algunos puentes monumentales: puente de los Franceses (1860-62), puente de la Reina Victoria (1908-09), puente del Rey (1816), puente de Segovia (1582-84), puente de Toledo (1718-32), puente de Perrault (2010-11), y puentes Cáscara o puentes Gemelos (2010-11).
Curso bajo – El fin del camino

- Deja Madrid por el extremo sur.
- En esta zona se creó el Parque Lineal del Manzanares.
- Tras recorrer 30 km por su término municipal.
- Cruza la pedanía de Perales del Río, perteneciente a Getafe.
- Pasa Rivas-Vaciamadrid, junto a La Marañosa, prácticamente en paralelo con el río Jarama, en el que finalmente desemboca, cerca de la presa del Rey.
- Esta parte del río se encuentra protegido dentro del Parque Regional de los cursos bajos de los ríos Manzanares y Jarama o Parque Regional del Sureste de Madrid (1993).








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