Los mayos de Madrid

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Los mayos son una fiesta de origen pagano, en la que se celebra la abundancia y fertilidad de la naturaleza en la plenitud de la primavera. Con el paso de los siglos y la irrupción del cristianismo, la exaltación de Maia, diosa de la primavera, se convirtió en homenaje a la juventud de las chicas de los pueblos (las mozas), y el ritual de fertilidad del mayo acabó transformándose en la fiesta mayor de los quintos, antes de ir al servicio militar obligatorio, pero conservando el carácter de rito de paso de la adolescencia a la etapa adulta. Cantos, bailes, discreteos, son otros elementos presentes en la celebración del mes de mayo.

Las fiestas de mayo son muy distintas en el este y norte de Madrid, por un lado, y en el centro-oeste, por otro.

Distintas etapas de la puesta del Mayo en Casarrubuelos (2018)

En el este y el norte la tradición es la fiesta de los «Mayos», los mozos talan el árbol más alto que haya en la zona, lo trasladan hasta el pueblo, y con la única ayuda de su fuerza y unas tijeras de madera, lo plantan en medio de la plaza, siguiendo un ritual nada disimulado de fertilización de la tierra para que sea fecunda en cosechas. Comida comunal, música y rondas a las mozas completan la fiesta.

 

Maya de Lavapiés
Maya en su altar, Lavapiés (Asociación Los Castizos, 2012)

La celebración de las «Mayas», fiesta eminentemente femenina y de carácter agrícola, es preparada y llevada a cabo por las mujeres. Se elige a una mocita, que es engalanada con joyas y mantones, y colocada en un trono decorado con flores del que no se levantará en todo el día, mientras que es reverenciada con música y danzas por el resto del pueblo.

Esta forma de celebrar la fiesta es más propia de la parte occidental de Madrid, conservándose de manera muy semejante a la tradicional en Colmenar Viejo, donde se lleva a cabo el día 2 de mayo.

Tradicionalmente, y hasta su desaparición, las mayas se celebraban en la villa de Madrid el día 3 de mayo, en los barrios populares.

Otra tradición alrededor de la mayas era que las acompañantes de la moza elegida pedían dinero a los hombres que pasaban cerca del trono, cepillándoles la chaqueta mientras les decían «Den para la maya, que es bonita y galana». El dinero recaudado de esta manera se usaba para pasar buenos ratos en la cercana en el tiempo verbena de San Isidro.

A partir de 1983, la fiesta de la maya fue recuperada en Lavapiés por una serie de asociaciones castizas y castellanistas madrileñas, alrededor de la iglesia de San Lorenzo, cada segundo domingo de mayo.

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