Especial — Navidad en Madrid
«Con el Nacimiento
del Hijo de Dios
¡Ay, ay qué contento!
¡Ay, ay qué primor!
Las almas se llenan
de contemplación…»
«Con el Nacimiento
del Hijo de Dios
¡Ay, ay qué contento!
¡Ay, ay qué primor!
Las almas se llenan
de contemplación…»
«La Virgen de la Paloma
en mi pecho llevaré.
Por santa, por guapetona,
Madrid se rinde a sus pies.
Y no será madrileño
quien no lleve en su persona
a la santa y morena
Virgen de la Paloma.»
Madrileño es cualquiera que vive en Madrid, pero gato es sólo aquella persona cuyos padres y abuelos han nacido en Madrid…
Majos, manolos, chisperos, chulos, currutacos, polloperas… Todos vecinos de Madrid.
«Tú que estuviste oculta en los muros
de este querido y viejo Madrid,
hoy resplandeces ante tu pueblo,
que te venera y espera en ti.
Salve, Señora de tez morena
Virgen y Madre del Redentor…»
En 1851 se pone en marcha un proyecto conducción de aguas a Madrid. La infraestructura contó con 76 km de canales, túneles, acueductos y sifones, capaces de transportar 140.000 m3 de agua del río Lozoya al día, desde las presas de Navarejos,el Pontón de la Oliva y El Villar.
Historia de una de las imágenes de la Virgen más antiguas que conservamos en Madrid.
Primera parte de la historia de estas dos imágenes: sus orígenes legendarios.
Ser madrileño no implica necesariamente haber nacido en esta ciudad. Madrileño es el que vive en Madrid. Y en esta ciudad, a caballo entre el siglo XV y el XVI, vivió una de las mujeres más cultas de su época: Beatriz Galindo, más conocida como «La Latina».