Hispania visigoda
Entre los s. III y V n.e., tres pueblos germánicos invaden Hispania: los suevos1, que ocupan Gallaecia2, los vándalos3, que ocupan la Bética4, y los alanos5, que llegan hasta la Lusitania6.

Los ejércitos de los señores locales hispanos fueron insuficientes para poder defender el territorio, y los romanos sólo pudieron conservar la provincia Tarraconense.
Ante esta situación, el Emperador Honorio firma una alianza7 con los visigodos, uno de los pueblos germanos más romanizados, para la recuperación de Hispania y estos entran en la Península en el año 418.
Durante gran parte del s. V, Hispania es el escenario de la lucha de poder entre la nobleza hispanorromana y los grupos de bárbaros asentados en diferentes territorios. Tras el derrocamiento del último emperador romano de Occidente en 476, las fuerzas mercenarias visigodas, utilizadas hasta entonces para expulsar a los vándalos del sur, contener a los suevos del noroeste y aplastar las bagaudae8, acaban asumiendo el poder efectivo y la administración de la herencia imperial, derrotando y expulsando al resto de pueblos germánicos.
Los visigodos ya se habían asentado en la península Ibérica y en 490 termina el grueso de las migraciones desde el norte. Ante la presión de una nueva oleada de bárbaros (los francos) y tras la derrota de Vouillé en 507, se ven forzados a abandonar el sur de la Galia para fundar su nueva capital primero en Barcelona y luego en Toledo, hasta entonces una pequeña ciudad bien defendible en el centro de la península (parva urbs sed loco munita). Pero no es hasta el reinado de Leovigildo (572-586) que se consolida el reino visigodo en Hispania, con el fin del reino Suevo y la toma de las últimas posesiones romanas de la zona de Levante.

El hijo de Leovigildo, Recaredo (586-601), unifica politica y religiosamente todo el reino godo de Hispania, que dura hasta 711, cuando Rodrigo cae en la batalla de Guadalete ante los musulmanes que ocupan la península Ibérica.
La sociedad hispano-visigoda
El reino visigodo mantendrá la organización territorial heredada del Imperio romano9.
La Corona y la Iglesia junto con la aristocracia, formada por la recién llegada nobleza militar visigoda y los antiguos terratenientes hispanorromanos, son los que acaparan la práctica totalidad de las tierras: el gobierno de cada una de las provincias se encargó a un conde10 que también controlaba las diócesis11 y las grandes ciudades tardorromanas se convirtieron en sede episcopal, ejerciendo el poder en estos centros el obispo12. La élite en el poder, a cambio de que esas familias reconocieran su legitimidad como gobernantes, llegó a acuerdos con todos ellos y respetó su jerarquía y posesiones.
El poder político y económico de las élites del reino se sostiene mediante el cobro de rentas en especie a los numerosos dominios, pero los grandes terratenientes van ganando cada vez mas poder en detrimento de la Corona: se van independizando, produciéndose una progresiva feudalización de la sociedad y con ello la decadencia de las ciudades y de la administración estatal.
Los núcleos rurales tienden a la autosuficiencia, la actividad comercial se resiente y las monedas (realizadas en metales preciosos, como el oro y la plata) se utilizaban sólo en grandes transacciones, ya que su elevado valor impedía su difusión en el grueso de la sociedad. Todo ello lleva a que se generalice el uso del trueque.
Los artesanos especializados escasean, aunque la orfebrería visigoda adquirió una gran relevancia, y se reduce el uso de la escritura, cobrando importancia de nuevo la tradición oral y el empleo de las imágenes en la transmisión cultural.
Los visigodos en la región de Madrid
Los visigodos llegan a la actual región de Madrid en torno al año 450. La zona había perdido parte de la importancia que tuvo durante la época de ocupación romana: pierde la estructura productiva de las villas y comienza un proceso de feudalización, la población se dispersa en pequeñas aldeas y la importante ciudad romana de Complutum entra en decadencia, aunque es designada sede episcopal en el s. V, por orden de Asturio de Toledo13. Aún así, la región conservó su gran valor estratégico gracias a su cercanía con Toledo, capital del reino visigodo.
Evolución de la región en época visigoda: la ruralización de la carpetania
Durante este periodo, la población se concentró en los cursos bajos del Jarama, el Henares y el Manzanares, y en las orillas del Tajo y el Tajuña. Las vegas de estos ríos permitían un aprovechamiento agrícola y ganadero, a la vez que servían como caminos.
La ocupación visigoda en nuestra región dejó pocas huellas arquitectónicas, ya que, por norma general, se aprovechaban los asentamientos romanos ya existentes y no se mejoraba prácticamente nada lo ya construido, consistiendo los asentamientos que se han estudiado en poblados bastante austeros.
La única ciudad visigoda documentada en la Comunidad de Madrid fue Complutum, aunque existió una red de pequeñas poblaciones rurales, datadas entre los siglos V y IX, dedicadas a la agricultura y la ganadería. Se localizaba tanto en los cauces de los ríos como en la Sierra, controlando los pasos que unían las dos mesetas.
En nuestra región se han localizado algunos poblados visigodos, como el de la Vega (Boadilla del Monte) o el de Gózquez de Arriba (San Martín de la Vega) que nos permiten comprender cómo era la vida en el medio rural entre los siglos VI y VII. Estaban compuestos por agrupaciones de viviendas que, en el caso de Gózquez, son de construcción muy frágil, a veces en madera, parcialmente excavadas en el suelo, que pasan con el tiempo a construcciones algo más recias, ya fabricadas en tapial14 y con cimientos de piedra.
En la Vega, en una primera etapa, en torno a un conjunto de tres viviendas adosadas, se disponen un establo, un almacén con molino de mano y un espacio para actividades agropecuarias. Todos los edificios son sencillos, con zócalo de piedra y paredes de tapial. En un segundo momento, se añaden otro establo, dos viviendas más y un horno comunal, pequeñas habitaciones adosadas y almacenes en forma de silos. Es evidente que ésto muestra un aumento de la población y de sus necesidades. Todo el conjunto queda rodeado por una empalizada con una puerta principal.
Otros pequeños poblados agrícolas y aldeas documentados en Madrid:
- La Indiana y Tinto Juan de la Cruz (Pinto)
- Quintano (Mejorada del Campo).
- Fuente de la Mora (Leganés).
- La Huelga, el Encadenado y el Rasillo (Barajas).
- El Pelícano (Arroyomolinos).
- Congosto (Rivas).
- Villa de El Val (Alcalá).
- Cacera de las Ranas (Aranjuez).
Cultura mueble hispano-visigoda
En los yacimientos hispano-visigodos estudiados en la actual región de Madrid se han encontrado recipientes tanto de cerámica como de vidrio que muestran una gran variedad de formas y están muy especializados. Concretamente las cerámicas dedicadas al almacenamiento son muy abundantes en los yacimientos y su numero irá aumentando con el tiempo. Son muy útiles ya que permiten guardar los excedentes durante largos periodos de tiempo.


Sabemos que los tejidos se fabricaban en las viviendas porque en estas han aparecido fusayolas15 de arcilla y carretes que pudieron servir tanto para hilar como para tejer. Al parecer, sólo algunas prendas de ceremonia se adquirían comprándolas. No se sabe bien las fibras vegetales que se empleaban, ya que no se han encontrado restos al disgregarse fácilmente. Es posible que utilizaran el cáñamo y otras fibras bastas para sacos, esterillas y calzado. Lo que sí se ha observado en el suelo de algunas casas estudiadas en yacimientos son las huellas de fibras vegetales, lo que indica que los recubrían con rudimentarias alfombras. La base de la producción textil sería, sin embargo, la lana suministrada por los rebaños de la aldea. De los animales también se obtendría piel y cuero.

Los hispano-visigodos usaban indumentarias con influencia bizantina. Los adornos y complementos de los trajes se hacían normalmente en bronce, recubierto generalmente de una pátina dorada. Durante el s. VI, la decoración más característica fue la realizada a base de celdillas rellenas de pasta vítrea de colores. Sabemos que había diferencias de género en la vestimenta gracias a los adornos que formaban parte de los vestidos de los cadáveres excavados en las necrópolis visigodas. La mayor diferencia estaba en la túnica femenina, cuyo peto se cerraba sobre los hombros gracias a dos grandes broches o fíbulas. No había muchas diferencias de calidad en los adornos para mujeres y para hombres, y muchas veces las hebillas de cinturón y los broches para las capas eran muy parecidos en ambos géneros.


Encontrada en una inhumación del s. VI en la que se enterró a una mujer con un niño, probablemente su hijo. No formaba parte de la indumentaria de la mujer, sino que se depositó junto a la cabeza a modo de ofrenda.
Los enterramientos
Las necrópolis visigodas más relevantes que se han encontrado son las de Alcalá de Henares, Madrid (Carabanchel, Vicalvaro y Villaverde), San Martin de la Vega (Torrecilla) Daganzo de arriba, Pinto, El Boalo, Gozquez, Boadilla, Los Remedios en Colmenar Viejo, Sieteiglesias, Lozoyuela, Las Navas y Aranjuez .
En este periodo se diferenciaban las necrópolis urbanas y las rurales: en las zonas urbanas se situaban extramuros, mientras que en las zonas de campo, solían encontrarse alrededor de las iglesias, en cruces de caminos en las cercanías de los poblados o cerca de los cauces de agua.
El rito funerario hispano-visigodo era de inhumación y las tumbas se tapan casi siempre con grandes losas planas. El cadáver siempre se encuentra orientado con la cabeza mirando hacia la salida del sol16, siendo la ropa con la que fue enterrado uno de los elementos que nos indican su extracción social.

En las tumbas visigodas se han encontrado ajuares funerarios compuestos por objetos de metal como broches, hebillas o fíbulas; restos de los sudarios, recipientes cerámicos, de vidrio o metálicos y ofrendas mortuorias. Estos objetos se colocaban en ocasiones junto a la cabeza del difunto o a sus pies.


Las tumbas suelen ser individuales, aunque a veces se vuelven a abrir para introducir un nuevo cadáver. Entonces, los antiguos restos se retiran hacia un lado y se coloca el siguiente individuo. Otras veces hay enterramientos conjuntos. Es habitual encontrar enterrados juntos a niños con sus madres, en el caso de morir simultáneamente, y en ocasiones se han encontrado tumbas familiares. Excepcionalmente se destacan tumbas mediante la construcción de una caja de piedras.

Cabe la posibilidad de que junto a los cementerios se encontrase algún edificio o área ceremonial donde se realizaran tanto las actividades litúrgicas relacionadas con el difunto, como con los neófitos, el bautismo.
Matrice, ¿aldea visigoda?
Restos dispersos, escasos y, a veces, no fehacientemente datados, han hecho pensar a algunos autores en la posibilidad de la existencia de un asentamiento hispano-visigodo en la actual ciudad de Madrid.
En 1618 se encontró una lápida en el claustro de la desaparecida iglesia de Santa María de la Almudena (y que desapareció durante el derribo del templo en 1868). Parece ser que cubría una sepultura en la que estaba enterrado un cadáver vestido con ropas de monje y contenía una inscripción muy deteriorada:
MIN.BOKATVS.INDIGNVS.PRS.IMO
ET.TERTIO.REGNO.DOMNO.RVD
MI.REGVM.ERA.DCCXXXV
La reconstrucción del texto más aceptada es:
(DO)MIN(ICVS) BOKATVS INDIGNVS PRS(BRT) (OBIT?) (DEC)IMO
ET TERTIO REGNO DOMNO ¿RVD? (EGICÆ)
(VLTI)MI REGVM ERA DCCXXXV(¿III?)
Dominico Bocatus indigno presbítero murió el décimo
y tercer (año) del reinado del señor (rey) ¿Rud? Egica
el último rey en la Era de 735 ¿738?
La datación arrojaría una fecha comprendida entre 697 y 700 n.e.17, lo que, en principio, demostraría que originariamente la iglesia de Santa María de la Almudena estaba levantada sobre una antigua ermita u oratorio de época visigoda.
En base a este y otros hallazgos, se cree que alrededor del s.VII habría existido un asentamiento hispano-visigodo en forma de pequeña aldea, un vicusrural, en la parte alta de la calle de Segovia, a ambos lados del antiguo arroyo de San Pedro. Según Jaime Oliver Asín18 este poblado se habría llamado Matríce [matrích] en protorromance y habría tomado su nombre de la corriente de agua que discurría por dicha calle, el arroyo Matrice.
La teoría del asentamiento visigodo anterior a la fundación de la ciudad islámica se ha visto reforzada por la aparición de una tumba entre la plaza de la Armería y la Catedral de la Almudena, durante las obras de construcción del futuro Museo de Colecciones Reales, en la que se encontró un esqueleto de un hombre de unos 25 años de en torno al s. VIII.
Notas:
- Gran grupo de los pueblos germánicos mencionado por primera vez por Julio César, que los consideraba una única tribu, la mayor y más belicosa. Autores posteriores como Tácito, Plinio el Viejo y Estrabón especificaron que los suevos no formaban una sola nación. Ocupaban más de la mitad de Alemania, y se dividían en una serie de tribus distintas bajo nombres distintos, aunque todos en general eran llamados «suevos».[↩]
- Nombre con el que los romanos identificaron al territorio situado en el extremo noroccidental de la península ibérica. Fue una provincia formada por los actuales territorios de Galicia, norte de Portugal, León, Zamora y Asturias, y estaba habitada por los galaicos, al oeste, y astures al este.[↩]
- Pueblo germano que habitaba las regiones ribereñas del mar Báltico, en las actuales Alemania y Polonia. Su primera aparición en las fuentes antiguas data del siglo I n.e., citados por Plinio y Tácito. El 31 de diciembre del año 406 cruzan el Rin e invaden la Galia. En otoño de 409 entran en la Península y se instalan durante unos años en el valle del Guadalquivir. En mayo del 429, 80.000 vándalos pasan el estrecho de Gibraltar y crean un reino en el norte de África, con capital en la actual Túnez, desde donde saquearon Roma en el 455. El reino vándalo del norte de África duró más de 100 años, hasta que finalmente fue destruido por los bizantinos en el 534.[↩]
- Provincia romana formada por la práctica totalidad de Andalucía, sur de Badajoz y sureste de Portugal, toma su nombre del río Betis (en latín Bætis), el actual río Guadalquivir. Fue habitada principalmente por túrdulos y turdetanos.[↩]
- Grupo étnico de origen iranio relacionado con los sármatas, pastores nómadas muy belicosos de diferentes procedencias, que hablaban la lengua irania y compartían con ellos la misma cultura en muchos aspectos. Entran en Hispania en 409 n.e.[↩]
- Provincia romana cuyo territorio estaba formado por la actual Portugal al sur del Duero, Extremadura, Salamanca, parte de Zamora, el territorio occidental de Ávila y el oeste de Toledo. Sus habitantes fueron los lusitanos, vettones, túrdulos veteres y célticos.[↩]
- Un tratado firmado con el emperador llamado foedus según el cual los visigodos prestarían su ayuda militar a los romanos a cambio de tierras en Hispania[↩]
- Bandas que participaron en una larga serie de rebeliones, conocidas como las revueltas bagaudas, que se dieron en Galia e Hispania durante el Bajo Imperio, y que continuaron desarrollándose hasta el s. X. Sus integrantes eran principalmente soldados desertores de las legiones o colonos evadidos de sus obligaciones fiscales, esclavos huidos, forajidos o indigentes que se enfrentaron a la opresión laboral tanto del sistema militar como del «prefeudal» de grandes propietarios que surgió en el Bajo Imperio. El término puede tener un doble origen: una raíz latina que significa «revolucionarios», o una de origen céltico que significa «guerrero». [↩]
- Con las cinco provincias de Teodosio I: Tarraconense, Lusitania, Bética, Gallaecia y Cartaginense[↩]
- Jefe militar del ejército godo[↩]
- Territorios que controlaba cada obispado[↩]
- Que solía pertenecer a una importante familia aristocrática local.[↩]
- Asturio Anulino Serrano (Villaseca de la Sagra, s. IV – Complutum, ca. 412) fue un obispo de la diócesis de Toletum (395-412), y primer obispo de la diócesis complutense (412- ). Es venerado como santo por varias confesiones cristianas. En 412 una visión celestial le revela el lugar en el que fueron enterrados los Santos Niños Justo y Pastor: el Campo Laudable (actual plaza de los Santos Niños, en Alcalá de Henares). Cuando se encuentran los restos, el propio Asturio decide que se construya un templo en honor a los santos y renuncia a su obispado en Toledo, para quedarse en Complutum y fundar una nueva diócesis.[↩]
- Pared que se hace con tierra amasada, mediante una antigua técnica que consiste en construir muros con tierra arcillosa húmeda, compactada a golpes mediante un pisón, empleando para conformarla un encofrado de madera llamado propiamente tapial.[↩]
- Una tortera, malacate, volante o fusayola es una pieza de cerámica, metal, piedra o hueso, entre otros posibles materiales, que se utiliza como contrapeso, colocado en el huso de tipo vertical, para hilar, que además sirve de tope cuando se sitúa en la parte inferior del huso[↩]
- Salvo en algunas excepciones, como el nivel hispano-visigodo del yacimiento de La Gavia, en el que los cuerpos aparecen depositados en una orientación norte-sur[↩]
- La fecha de la lápida hace referencia al computo denominado Era Hispánica, que empieza en el año 716 Aburbecondita (desde la fundación de Roma), es decir, el 38 a.n.e. También es conocida como Era de Augusto, Era de César o Era gótica, fue instituida como cronología oficial del reino visigodo de Toledo en el concilio de Tarragona (516) o durante el reinado de Atanagildo (555-567) y se utilizó hasta finales de la Edad Media.[↩]
- Jaime Oliver Asín (Zaragoza, 25 de julio de 1905-Madrid, 6 de febrero de 1980) fue un arabista, historiador, cronista y literato español, miembro de la Real Academia de la Historia. [↩]
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