Primero debes completar 1. Prehistoria (I) – Los primeros pobladores de Madrid antes de ver esta lección

La llegada de los musulmanes

Los musulmanes llegan a la Península en 711, en medio de una profunda crisis en el seno del reino visigodo de Toledo y su establecimiento en los territorios de la antigua Hispania supone una ruptura evidente con la etapa anterior y una innovación en la historia del continente europeo1.

Conquista de la Península por el ejército islámico (711 – 722)

El cambio fue muy profundo, tanto a nivel social como etnológico: los nuevos ocupantes de la Península traen consigo otra lengua, otra cultura, otra religión y nuevas formas de organización social, extrañas a la tradición hispano-romana, y que se difundieron rápidamente, contribuyendo al surgimiento de una civilización andalusí.

En 713, el ejército islámico se encuentra ya a las puertas de Toledo, la capital del reino visigodo, y unos años más tarde, tras realizar incursiones hasta el corazón de Francia2, consiguen controlar la mayor parte de la Península ibérica.

Una vez controlada la mayoría del territorio hispánico, los nuevos dirigentes establecen una serie de fronteras, las marcas, en torno a los valles del Duero y el Ebro. Estas fronteras se irán fortificando poco a poco, según aumente la presión de los cristianos del norte.

Entidades políticas de la Península h. 750

Llegamos hasta bien entrado el s. VIII con la zona central de la Península como una de las regiones más despobladas de Al-Andalus. No encontramos núcleos urbanos destacables, incluso Complutum, que había comenzado su decadencia a finales de la etapa romana, acaba prácticamente deshabitada hasta esta época.

La Marca Media: la nueva frontera

Durante el s. VIII, una vez fijada la frontera norte con los territorios cristianos independientes, los nuevos gobernantes musulmanes establecen pactos con los viejos poderes locales hispano-visigodos, incluida la lglesia, con el fin de alcanzar un clima de estabilidad social y económica.

Poco a poco, van llegando a la Península nuevos pobladores, provenientes de territorios previamente islamizados del Póximo Oriente y el Norte de Africa, lo que da lugar a una nueva sociedad multicultural pero de mayoría islámica, en la que abundan las conversiones.

Durante el s. IX, los musulmanes comienzan a establecer una serie de alcazabas3 en las viejas ciudades visigodas y en puntos de control distribuidos por todo el territorio que controlaban, sobre todo en las fronteras.

En la frontera, al norte del Duero, el control militar era más estratégico, sin posiciones estables y ejercido mediante incursiones militares. Las líneas de fortificaciones se situaban más al sur, al norte del Sistema Central y sobre todo a espaldas de éste, en la zona que hoy ocupa la Comunidad de Madrid.

Marcas de Al-Andalus (h. 1000)

El territorio de la actual región de Madrid se encontraba en la denominada Marca Media4, así llamada por su posición central dentro de la Península Ibérica y que fue fortificándose con un sistema defensivo de forma progresiva desde época del emir Muhammad I, en el s. IX. Este gobernante será el que mande fortificar Calatalifa, Madrid y Talamanca. La capital de la Marca Media se encontraba en la kora5 de Tulaytulah6, a la que pertenecía la actual Comunidad de Madrid.

Los pasos y vados de la zona estaban defendidos por una serie de castillejos o zafras levantados en Uceda (Guadalajara), Malsobaco (Paracuellos del Jarama), Rivas y Alboer (Villarubia de Santiago, Toledo). La red incluye también asentamientos fortificados como Valderradela, Cervera, Alarilla y Oreja (Toledo). Estos enclaves se construyeron de forma equidistante y jerarquizada, y se encuentran a una jornada de viaje, formando una ancha banda defensiva poblada.

Evolución histórica del Madrid islámico

Fortificaciones andalusíes de la Marca Media en la actual región de Madrid

A partir del s. IX crece la importancia del territorio madrileño y la región comienza a tener un gran valor estratégico en la defensa de Toledo ante el avance de los reinos cristianos del norte, convirtiéndose en la posición defensiva más avanzada de Al-Andalus, justo en la frontera de la Marca Media con el territorio cristiano.

Durante el gobierno del emir Muhammad I de Córdoba se construyeron diferentes fortalezas a lo largo de toda la región. Talamanca defendía la vía del río Jarama y fue fundada antes de 860; Maŷrīt (Madrid) defendía el camino del río Manzanares, y fue erigida en una fecha indeterminada entre los años 860 y 880, como un ribat7; este sistema defensivo se completaba con Qal’at ‘Abd Al-Salam (Alcalá la Vieja, en Alcalá de Henares) que protegía el curso del río Henares. Estas tres cabeceras conformaban un sistema defensivo jerarquizado y controlaban las tres vías fluviales más relevantes.

Además, surgen otros enclaves militares construidos alrededor de este sistema, como Qal’at Jalifa (Villaviciosa de Odón) y otras atalayas, más cercanas al puerto de Guadarrama, como la Torrelodones.

Durante el primer año del gobierno Muhammad I, en el verano de 853, una rebelión en Toledo fue aprovechada por el rey Ordoño I de Asturias para iniciar una ofensiva militar y provocar el hundimiento de la frontera media del emirato de Córdoba. En 861 las tropas cristianas, al mando de Rodrigo, primer Conde de Castilla, toman circunstancialmente Talamanca y provocan una gran matanza y destrucción en la ciudad8.

Tras las incursiones de Ordoño y de Alfonso II9, Maŷrīt se convierte en la principal plaza defensiva de la zona y la importancia de Talamanca comienza a decaer.

Durante el s. X Maŷrīt se convierte en el centro de la red viaria de la región, conservando esta importancia desde entonces.

En 920, reinando Abd-al-Rahman III, el gobernador de Guadalajara derrota a una gran expedición de cristianos leoneses que había atravesado el Sistema Central con la intención de atacar la ciudad. El emplazamiento que asediaron, cercano a Guadalajara, aparece reseñado como al-Qul’aya, «el castillejo». Lévi-Provençal10 identificó el enclave como la pequeña fortaleza anterior a la que dio nombre a la ciudad actual de Alcalá.

En 939, una nueva incursión cristiana, esta vez bajo el mando de Ramiro II, toma la alcazaba madrileña y la abandona de forma inmediata. Es en este año cuando Abd-al-Rahman III decide lanzar la mayor ofensiva conocida sobre los reinos cristianos del norte: la CampañadelaOmnipotencia, que culmina con la batalla de Simancas. En el repliegue se desplaza hacia el valle de Riaza, desde donde se habían producido numerosas incursiones hacia Guadalajara y el norte de Madrid. Poco después de la batalla sufren una emboscada en los barrancos de Alhándega, a consecuencia de la cual los reinos cristianos consolidan su poder en la cuenca del Duero y disminuyen las incursiones por el norte de Madrid.

En 961 Al-Hakam II sucede a su padre Abderramán III e inicia un periodo de paz y prosperidad que supone el apogeo del califato omeya. Durante esta época, el sistema defensivo construido en la actual región de Madrid junto con los conflictos entre los reinos cristianos redujeron las incursiones y la sierra madrileña funcionó como frontera natural entre el Califato de Córdoba y el Condado de Castilla, hasta bien entrado el siglo XI.


Notas:
  1. Esta crisis, propiciada por la llegada de árabes y beréberes del norte de África, ha sido enmarcada por los historiadores en el proceso de decadencia que estaba sufriendo el mundo Mediterráneo y que estaba afectando a todas las sociedades herederas del antiguo Imperio romano, que no fueron capaces de parar el avance de las nuevas comunidades organizadas de forma tribal. Los nuevos pueblos que pasaron a zona europea se establecieron en la antigua Hispania aprovechando la profunda crisis y el escaso tejido social del reino visigodo, sumido en enfrentamientos entre distintas facciones que pugnaban por el poder a principios del s. VIII.[]
  2. Con el intento de ocupación del ducado de Septimania en 720.[]
  3. Del árabe, القصبة al-qaṣbah («la ciudadela»), eran construcciones o recintos fortificados de carácter urbano, cuya función era servir de residencia a un gobernador. Solían servir de defensa para un lugar determinado y sus contornos y albergaban una guarnición que, con frecuencia, conformaba un pequeño barrio militar con viviendas y servicios, constituyendo una ciudadela. Solían estar asociadas a un alcázar o castillo situado en uno de sus extremos, pero independiente de la propia alcazaba y del resto de la ciudad. En caso de asedio, las poblaciones de los núcleos urbanos donde se asentaban, buscaban refugio tras las murallas de estas fortalezas.[]
  4. Una de las divisiones territoriales en que estaba dividida Al-Andalus durante el emirato y el califato de Córdoba. Comenzaba en los nacimientos de los ríos Duero y Tajo y terminaba en el río Guadiana.[]
  5. Otra de las demarcación territoriales de Al-Andalus, subordinada a la Marca.[]
  6. Nombre árabe de Toledo.[]
  7. Pequeño recinto amurallado donde convivía una comunidad a la vez religiosa y militar[]
  8. Algunas crónicas indican que se mató a todos los árabes que portaban armas y se apresó al resto de la población.[]
  9. En 881, que llegó a las inmediaciones de Toledo.[]
  10. Évariste Lévi-Provençal (Constantina, Argelia, 4 de enero de 1894 – 1956) fue un historiador, escritor, orientalista arabista y traductor francés.[]

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