La medina de Maŷrit
El Madrid islámico estaba formado por una almudaina1, que ocupaba una extensión de unas 7 ha, y por una medina2, al sur y al este de la almudaina con una extensión de más de 20 ha y compuesta por dos barrios, uno de población musulmana y otro mozárabe.
La almudaina estuvo habitada mayoritariamente por la población militar que defendía el nuevo emplazamiento que fue Maŷrīt. Tras ella, llegaron los civiles que, según las últimas teorías, se unieron a una población ya existente en la zona, probablemente musulmana3.
Esta población civil se estableció en la colina de San Andrés y las Vistillas, que parece ser que se comunicaba con la almudaina a través de un puente, la alcantarilla de San Pedro, que salvaba el cauce del arroyo que separaba las dos colinas.
Almudaina
En el caso de Maŷrit, el solar donde se ubicó la almudaina se hallaba en una colina, ocupada hoy por la catedral de la Almudena, que presentaba un gran desnivel hacia el Campo del Moro y el Manzanares4. El solar ocupado por la actual plaza de la Armería se rellenó y niveló ya durante el reinado de Felipe II, ocultando por completo el terreno original, que descendía abruptamente hacia el Campo del Moro: la zona occidental de la plaza, más próxima a la muralla islámica, estaba a una cota bastante más baja que en su parte central. Las casas no se hallaban adosadas a la muralla, entre ésta y las viviendas existía un camino de ronda, una calle paralela a la cara interna de la cerca que medía unos 3 m de anchura. Concéntrica con esta ronda apareció otra calle interior más estrecha, de algo más de 2 m.
Ante la ausencia de normas urbanísticas, las ciudades islámicas –entre ellas Maŷrit– no tenían una regulación de trazado y cada vecino levantaba su casa donde quería. De ahí el aspecto desordenado de calles muy estrechas y, en muchos casos, sin salidas. Lo mejor era abrir calles en cuesta para que la lluvia arrastrara los detritus y desperdicios que se tiraban por las ventanas.
Mezquita
Dentro de la almudaina se hallaba la mezquita. Cuando los musulmanes iniciaron su expansión por la Península no tenían lugares donde realizar la oración comunal del viernes, así que en un primer momento usaron las viejas iglesias cristianas. Pero como no siempre conquistaban tierras donde hubiera templos, se vieron en la necesidad de construir sus propios recintos de oración5. Así debió pasar con la mezquita de Maŷrit6, tradicionalmente situada en la esquina de las calles Mayor y Bailén. Tras la conquista fue purificada y consagrada como iglesia recibiendo el nombre de Santa María7.
Baños
Sabemos que Maŷrit tuvo estatus de medina, así que, según la legislación andalusí, tuvo que tener baños, que probablemente debieron estar situados junto a la mezquita, quizás alimentados por el cercano arroyo de Tenerías8. Los baños tenían una gran relevancia social porque, además del precepto coránico de la purificación previa a la oración en la mezquita, servían de lugar de encuentro y tertulia a los vecinos de la medina.
Usados por las mañanas por los hombres y por las tardes las mujeres, se componían de un vestíbulo para desvestirse y distintas salas donde había albercas con agua fría, templada y caliente, por este orden9. La costumbre de bañarse (purificar el alma y el cuerpo) fue recuperada por los árabes, y durante la Edad Media esa práctica estuvo sujeta a normas muy estrictas, como la separación de sexos, porque dichos edificios eran considerados sospechosos de favorecer la aproximación al erotismo.
En 1263, Alfonso X transfiere al Concejo de Madrid, a través de una carta, unos antiguos baños árabes con la condición de que fueran reedificados y su renta destinada «para adovar los muros de la Villa de Madrit e para las otras cosas que oviesen menester que sean a servicio de nos e para del conceio». Estos baños se encontraban en la actual calle de Segovia entre «las pozas de Domingo peres pequenno10… e el arroyo que sale de las fuentes de sant Pedro, e de la otra parte la nuestra calle11». Según las indicaciones citadas en el documento, debieron situarse al pie del Pretil de los Consejos.
En un documento de 1399 también se vuelven a mencionar los baños al referirse a «un solar que solía ser vanos, el qual es aqui en Madrid, en la collación de Sant Pedro, del qual solar sale la fuente que dizen de la Alcantarilla, que es propio del dicho Concejo». También se cuenta que estaban regentados por doña Xançi. Sin embargo, estas fechas son ya muy posteriores al primitivo Madrid musulmán.
Casas
En distintas excavaciones han aparecido seis viviendas de época islámica, de entre 80 y 90 m2 de superficie. Son pocas, pero hay que tener en cuenta que gran parte del solar fue usado para levantar las antiguas Caballerizas Reales, construidas por orden de Felipe II. Todas seguían un modelo similar: contaban con dos estancias, un patio con un pozo y sótano. En el alfiz de la puerta de acceso a una de estas viviendas apareció la frase «El poder de Alá» escrita en árabe andalusí12.
No han aparecido restos de escaleras que hagan pensar que las viviendas tuvieran más de una altura.
La construcción de estas seis viviendas se ha datado en el s. X y se siguieron utilizando sin apenas cambios hasta el s. XI.
A mediados del s. XIV se rellenó y niveló toda la zona y no se volvió a edificar en ella hasta dos siglos más tarde, con la construcción de las Caballerizas y la Casa de los Pajes. Los restos encontrados son tanto islámicos como medievales, y entre ellos hay también materiales cerámicos de origen sefardí.
Oficios
La medina de Maŷrit tenía como principal fuente económica la agricultura. Las huertas se hallaban en la denominada sagra o xagra13, al noreste de la ciudad, junto a los Caños del Peral; en la vega, saliendo por la puerta de la Vega, junto al río; y en el llamado Pozacho, al sur, en la calle de Segovia, aproximadamente bajo el viaducto.
La sagra se hallaba situada entre el primitivo alcázar y la puerta de Valnadú de la muralla levantada por los cristianos. En las excavaciones de la plaza de Oriente para la construcción de un aparcamiento subterráneo y un túnel bajo la calle de Bailén aparecieron en el lado oriental, la zona más alejada del Alcázar, varios pozos circulares de distintas profundidades que servían de abastecimiento de agua y que aún conservaban sus pates de acceso en las paredes verticales, además de diversos pozos cuadrangulares que fueron utilizados como pozos de noria para el regadío de las huertas de la Sagra. El hecho de que aparecieran en su interior varios canjilones14 así parece demostrarlo. Después de la conquista en 1085 la zona quedó abandonada hasta que se empezó a poblar por mudéjares a finales del s. XII, consolidándose en el s. XII.
En esta zona también estuvieron situados los alfares15 y las tenerias16, cerca de la puerta de Valnadú. Se localizaron en esta zona por motivos de seguridad y salubridad, pues el fuego suponía un peligro y los humos y malos olores de las tenerías resultaban molestos. Tres de los hornos, del s. XII, se hallaron donde luego se construyó el convento de San Gil y otros dos, uno del s. XI y otro del XIX, en las cercanías de la atalaya islámica de la plaza de Oriente.
Por los restos hallados en lo silos y basureros se puede deducir que la alimentación de los madrileños incluía aves como gallinas, palomas y perdices e incluso alguna urraca, y que la carne que se consumía era fundamentalmente la de cordero y cabra seguida de vaca, conejos y liebres. En menor medida figuraban la carne de caballo, corzo y de cerdo.
Viajes de agua
En la plaza de los Carros aparecieron unos 10 m de un viaje de agua de cronología musulmana que se construyó en el nivel de escombros utilizados para rellenar el borde del cerro de San Andrés. El viaje, de sección rectangular, conserva su canal con relleno de piedras en el fondo y un andén lateral para facilitar el paso de las personas así como dos pequeñas presas tanto para la oxigenación del agua como para nivelar el conducto.
Este viaje explicaría el origen del nombre de la actual calle de Don Pedro, denominada antiguamente como de la Alcantarilla, en referencia a la conducción de agua.
La estructura se halla en un nivel más alto que la fuente de los Caños Viejos, con lo que no podría haberse nutrido de ésta, pero sí podría haber alimentado los baños árabes situados cerca del viaducto. Y se halla a pocos metros del pozo del milagro, en el Museo San isidro. La dirección del viaje este-oeste es prácticamente la misma de la de la muralla.
Arrabales y minorías
En el s. X ya debían existir en Maŷrit dos arrabales17 al menos: uno mozárabe en el cerro de San Andrés y otro islámico en las cercanías de la iglesia de Santiago, junto a la sagra. En las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la Cava Baja 22 y en la plaza de los Carros, ambas en 1983, se encontraron en diferentes silos restos de cerámica que fueron datados en una época que abarcaba hasta el s. XI, destacando las cerámicas pintadas y las típicas vidriadas, lo que demuestra que aquí hubo un arrabal islámico desde época antigua. Se trataría de un arrabal no murado donde se asentaron los mozárabes. Según la tradición, San Isidro nació en el seno de una familia mozárabe, vivió en el arrabal de las Vistillas y fue enterrado en el cementerio de la parroquia de San Andrés.
El otro arrabal, musulmán, contaría con una mezquita, probablemente la iglesia de San Salvador. Un documento de 1089, cinco años después de la conquista, da pie a creer que hubo más de una mezquita para dar servicio a una población musulmana bastante numerosa. Según Basilio Pavón18, la iglesia de San Nicolás fue construida por mudéjares19 hacia el s. XII como templo cristiano. En cambio, Jesús Riosalido20, defiende la idea de que la torre de esta iglesia fue en origen un alminar de mezquita cuya azotea fue sustituída posteriormente por un cuerpo de campanas. Argumenta que esta torre es algo más pequeña que las construidas por los cristianos en sus iglesias y se corresponde más con la altura de los alminares musulmanes. Si los cristianos construían torres un poco mayores que las de las mezquitas y con un estilo mudéjar más toledano que la de San Nicolás, es muy difícil que, precisamente en Maŷrit, construyesen una torre original y distinta, más pequeña que la de las iglesias y con un estilo almohade y andaluz en vez de mudéjar y castellano21.
Después de la conquista, los musulmanes se trasladaron desde a almudaina al cerro de San Andrés, asentándose en lo que a partir de entonces se conoce como la morería. , barrio que se formó por mudéjares dedicados a la agricultura y la artesanía que no se fueron de la medina después de la sustitución de poderes.
Aunque no se descarta que hubiera mozárabes antes de la conquista de Madrid, sí hay que tener ciertas reservas sobre el supuesto poblado visigodo anterior a la fundación de la medina. La ausencia de restos arqueológicos y de fuentes documentales nos obliga a ser prudentes al respecto. Además, hay que tener en cuenta que la cristianización de la comarca fue tardía y muy deficiente.
Se supone que Maŷrit, que dependió durante un tiempo administrativamente de la cercana Toledo, sería muy parecida a esta antes y después de la conquista. Por lo tanto, convivan mozárabes y beréberes. Los mozárabes se dedicaban a la agricultura, sobre todo trigo y vid, y los beréberes al pastoreo. Los mozárabes madrileños tenían algunas iglesias en el interior de la ciudad, una de ellas con seguridad fue la de San Andrés. El Islam representaba la religión de los conquistadores frente al cristianismo, considerado como una creencia tolerada, motivo por el cual las manifestaciones cristianas se limitaron al interior de las iglesias, prohibiéndose las procesiones precedidas de la cruz alzada, el tañido de las campanas, etc.
Notas:
- Del árabe al-mudayna, ‘ciudadela’, diminutivo de madina, ‘ciudad’. Como recinto fortificado, dependiendo de su importancia, podía ir desde una simple torre rodeada por un patio hasta una ciudad dentro de otra ciudad. Esta forma se introdujo en la península ibérica durante la época de Al-Ándalus y, tras la conquista cristiana, se siguió utilizando en algunos topónimos castellanizándose como «almudena».[↩]
- Ciudades fortificadas que formaban el núcleo principal de las poblaciones árabes. En ellas se agrupaban generalmente edificios como la mezquita aljama (principal), la madrasa (escuela), la alcaicería (mercado textil), el zoco (mercadillo) y las más importantes calles comerciales.[↩]
- Aunque aún se sigue defendiendo la posible existencia de un poblamiento visigodo anterior a la ciudad islámica, actualmente la idea más extendida es que se trataba de un pequeño asentamiento islámico.[↩]
- Como lo han revelado las excavaciones arqueológicas realizadas en la plaza de la Armería, entre los años 1999 y 2007, que sacaron a la luz la trama urbana de un Madrid inédito hasta la fecha, con un trazado viario en forma anular y concéntrica.[↩]
- Inicialmente, al no tener una tradición constructiva propia, el modelo utilizado fue la casa de Mahoma en Medina, con una planta sencilla, y así fueron las primeras mezquitas peninsulares: un patio cuadrado para la oración y reunión, cubierto en su parte sur por una estructura vegetal. Las mezquitas se orientaban siempre a La Meca, o más bien a Gibraltar, lugar de paso en su camino a Arabia. En épocas posteriores estuvieron compuestas por un sahn, patio de acceso en el que se encontraba la fuente para las abluciones o howz; el haram o sala de oración, y el muro de la quibla, orientado a La Meca. Más tarde se le añadiría un nicho en la quibla llamado mihrab, desde el que dirigir las ceremonias. El alminar o torre para llamar a la oración es posterior. La mezquita, además de ser un lugar de oración, servía para la enseñanza del Corán y para celebrar los juicios civiles.[↩]
- Aunque hay teorías que defienden que esta se estableció en una antigua ermita visigoda preexistente, de la que no nos ha llegado ningún resto hasta hoy.[↩]
- En la Edad Media era costumbre que las iglesias que antes fueron mezquitas fueran consagradas siempre bajo dicha advocación.[↩]
- En las excavaciones de la cuesta de la Vega apareció un probable cauce subterráneo que discurría perpendicular a la muralla, y cuyo manadero podría haber estado bastante próximo al solar de la que en el futuro sería iglesia de Santa María.[↩]
- Siguiendo una estructura heredada de las termas romanas.[↩]
- Huertas del Pozacho, una zona cenagosa poblada de huertas que llegaba hasta el viaducto de la calle de Bailén y que, a finales del s. XV, era utilizado como muladar.[↩]
- Actual de Segovia, una de las calles que se denominaba «Real» o «via regis» en el Madrid medieval.[↩]
- Fue llevado a restaurar al Instituto del Patrimonio Artístico, en la Ciudad Universitaria.[↩]
- Del árabe al-Saqra, denomina un campo cultivado.[↩]
- Recipientes de barro cocido donde se recogía el agua en las norias[↩]
- Talleres dedicados a la elaboración de alfarería.[↩]
- Lugar donde se realiza el proceso que convierte las pieles de los animales en cuero.[↩]
- Del árabe hispánico arrabáḍ, y este del árabe clásico rabaḍ, agrupación tde viviendas y comercios no sujetos a control municipal o planes urbanísticos. Fue característico del crecimiento de las ciudades europeas durante la Edad Media, como formación urbana espontánea extramuros, es decir fuera del recinto amurallado, expandiéndose a partir de las puertas y los caminos principales que partían de los núcleos de población, o en torno a los nuevos monasterios y conventos que se fundaban en los terrenos vecinos a las villas. La construcción de nuevas murallas o cercas, para ampliar el perímetro municipal, hacía que los primitivos arrabales quedasen incluidos en la ciudad como barrios.[↩]
- Historiador del arte español, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Especialista en el arte y la historia del arte andalusí.[↩]
- Del árabe mudaʒʒan, ‘doméstico’ o ‘domesticado’, se utiliza para designar a los musulmanes que permanecieron viviendo en territorio conquistado por los cristianos, aunque segregados en barrios llamados morerías y menos específicamente aljamas y bajo su control político, durante el proceso de avance de los reinos cristianos hacia el sur a lo largo de la Edad Media en la península ibérica.[↩]
- Antiguo director del instituto Hispano-Arabe de Cultura.[↩]
- Esta polémica tendría una fácil solución haciendo una cata arqueológica en los cimientos de la torre, para estudiar su cronología. Pero de forma sistemática el Obispado de Madrid y los distintos párrocos de San Nicolás se han negado a otorgar el permiso correspondiente, alegando el peligro que correría la construcción al realizarse las excavaciones.[↩]
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