La muralla cristiana de Madrid
La denominada «muralla cristiana» de la villa medieval de Madrid empezó a construirse probablemente a finales del s. XI o principios del s. XII, tras la conquista de Alfonso VI y fue una de las primeras y más urgentes obras que tuvieron que acometer los conquistadores castellano-leoneses. La superficie que encerraba, sin incluir la del recinto emiral, fue de algo más de 22 ha, y sus perímetro tuvo una longitud de unos 1.700 m.
Según la tradición, fue Alfonso VII quien ordenó la fortificación de la villa1 y la construcción se debió de prolongar durante bastante tiempo: en el Fuero de Madrid, redactado en 1202 se recoge «todas las caloñas del Concejo inviértanse en la obra de la muralla hasta que se termine». Es decir, todas las multas recogidas por el Concejo tenían que invertirse en la reparación o construcción de la muralla. Después de 12142 las multas ya empiezan a invertirse en la mejora de las calles, por lo que podemos suponer que para esta fecha ya habrán concluido los trabajos de construcción de la muralla.

La muralla se construyó en mampostería3. Las torres eran semicilíndricas (cubos), y estaban distanciadas entre si de 15 a 35 m; su número total no superaría las 130 ó 140.Las puertas de acceso estaban construidas en recodo, y quedaban protegidas por un fuerte torreón cercano; no quedan vestigios arqueológicos de ninguna de ellas. El recinto amurallado contó con un foso exterior a lo largo de buena parte de su perímetro4.
Recorrido por la muralla
Tramo inicial, hasta la Puerta de Moros
La nueva muralla cristiana se unía con la musulmana a la altura de las casas que pertenecieron al marqués de Povar, actual palacio de Malpica, y atravesaba el barranco de San Pedro (calle de Segovia) frente al solar de la que más adelante sería Casa de la Moneda.Este primer tramo desapareció muy pronto, a causa del terreno en el que se asentaba, con gran pendiente y habitualmente anegado por las aguas de torrentera del arroyo de San Pedro. Así, ya no aparece en el dibujo de Wyngaerde5:

El cerro que aparece en primer plano es el de la ladera derecha (según el sentido de las aguas del reloj, izquierda para el espectador) del barranco y arroyo de San Pedro; aquí ya no existe el citado tramo inicial de la muralla del s. XI.

Una vez atravesado el barranco, la muralla ascendía por su vertiente izquierda para alcanzar rápidamente la actual calle de los Mancebos6 en dirección a la Puerta de Moros.Este tramo se mantuvo en pie durante varios siglos y aparece recogido tanto el dibujo de Wingaerde (lienzo de la derecha en la imagen, desde la hondonada del barranco hasta la curva de la calle de los Mancebos) como el plano de Texeira. En éste, además, se aprecia con gran detalle cómo los edificios se fueron construyendo al arrimo de la muralla hasta convertirla, con el paso del tiempo, en muro medianero interior de esas manzanas7.
Se conservan restos de muralla en los siguientes puntos:

Calle de Don Pedro 10-12 (Real Academia de Ingenieros): lienzo visitable de 30 m de longitud y 4,5 m de altura, construido con mampostería de pedernal y argamasa de cal y arena. La calle de Don Pedro, límite sur de la manzana, pudo haber sido foso defensivo exterior, al menos en su primer tramo.

Calle de los Mancebos 3 (jardín de entrada): restos visibles desde el exterior de un tramo del lienzo, corto y muy deteriorado, en la parte baja de la medianería.

Plaza de los Carros 3 (local): paño visitable de 6,40 m de longitud y 4,70 m de altura, compuesto por bloques de pedernal, caliza y yeso.
Puerta de Moros
Tras este primer tramo, la muralla llegaba a su primera puerta, la llamada «de Moros», que se abría al sur en la actual Plaza del Humilladero, entre las calles del Almendro y la Cava Baja.Al parecer era estrecha y con entrada en codo. El nombre con el que la conocemos actualmente aparece de forma tardía, y hace referencia a su cercanía con el barrio musulmán.Como las otras puertas de la ampliación cristiana de la muralla de Madrid, quedaba protegida por una torre fuerte y un documento de 1519 sugiere que ésta estaba avanzada con respecto al muro.Había un puentecillo a la salida de esta puerta8 que servía para salvar el foso que desde allí se dirigía hacia la Puerta Cerrada, y en sus cercanías, en el inicio de la calle de Don Pedro, se situó el cementerio islámico.
Desde la Puerta de Moros a la Puerta Cerrada
Desde la Puerta de Moros, la muralla avanzaba en dirección noreste paralela a la Cava Baja, entre ésta y la calle del Almendro. Cuando perdió su uso defensivo, se empezaron a adosar casas por ambos lados, quedando oculta en el interior de larguísimas manzanas que, inicialmente, llegaban de puerta a puerta.El foso defensivo del recinto medieval bordeaba todo el tramo, llegando hasta la Puerta Cerrada. Cuando fue cegado y transformado en una calle más de la ciudad, dio origen a la Cava Baja.Los derribos efectuados en esta zona desde el s. XIX fueron dejando al descubierto, de forma temporal, lienzos y torres de este tramo de muralla9Hoy queda todavía restos del lienzo en los siguientes lugares:

Calle del Almendro 15-17: en el fondo del solar ajardinado un gran lienzo de 34 m de largo y 10 de altura máxima, recientemente restaurado, visible por su cara intramuros.

Cava Baja 30 (antigua Posada de San Pedro y Mesón del Segoviano): enorme lienzo visitable de 19 m de largo por 11,5 de alto (el de mayor superficie de todos los conservados), situado en el patio interior de la finca, del que sólo se conserva el paño intramuros.

Cava Baja 22, c/v Almendro 3: quedan vestigios no visitables de muralla, correspondientes a un tramo de cimentación y al arranque de un torreón semicircular. El solar se ha acondicionado para uso de los vecinos, y se ha señalado en el suelo, con pavimento cerámico, la situación de los paños y el cubo.

Cava Baja 14-16 (Posada del Dragón): en el interior del local, bajo una ventana arqueológica, se conservan los 2 m inferiores de un cubo completo, de los lienzos contiguos y de la parte meridional de otro cubo.

Cava Baja 12 (Posada del León de Oro): al fondo de la posada, también bajo una ventana arqueológica, se conserva del arranque de dos cubos y el lienzo común a ambos.

Cava Baja 10 (corrala interior): bajo la escalera del inmueble existe un lienzo visitable de 7 m de longitud y altura variable entre 1 y 4 m, además de parte de un torreón ultrasemicircular10. Los restos se han consolidado y acondicionado para permitir la visita del público.

Plaza de Puerta Cerrada, 4-6, Cava Baja 4: al fondo del inmueble de Cava Baja 4 se conserva un cubo con su altura íntegra hasta la plataforma superior y perforado por dos aspilleras 11. Del lienzo contiguo por el sur se conserva una franja de 2 m de anchura y altura completa hasta el parapeto y merlones12, con el arranque del adarve13 y el vano que comunicaba éste con una estancia hueca situada en la parte superior del cubo.

Puerta Cerrada
Al final de Cava Baja se encontraba la Puerta Cerrada, en la actual plaza con el mismo nombre. Según López de Hoyos, tenía en su parte superior un relieve con «un espantable y fiero dragón», motivo por el que era conocida como «puerta de la Culebra».Como otras puertas del recinto cristiano, su entrada era acodada y a día de hoy sigue desconociéndose el origen del nombre de «cerrada». De la Quintana tenía la teoría de que:
«El llamarse cerrada fue, porque como era tan estrecha y tenía aquellas rebueltas, escondíanse allí de noche gente facinerosa, y robauan y capeauan a los que entrauan y salían por ella, sucediendo muchas desgracias con ocasión de vn peligroso passo que auía a la salida della, en vna puentecilla que auía para passar la Caua, que era muy honda, de suerte que nadie se atreuía a entrar ni salir por ella, ni aun de día; y por remediar tan grande daño, la vinieron a cerrar, estándolo por algún tiempo, hasta que poblándose lo de la otra parte, se tornó a abrir por la comunicación del Arrabal y de la Villa».

Siempre tuvo problemas de conservación, ya que en sus cercanías había un muladar que quedaba inundado por las aguas de lluvia que no podía retener la cercana laguna de Santa Cruz, y que en ocasiones llegaban a entrar a la villa por la propia puerta, a las que habría que añadir el estiércol y la basura que los vecinos arrojaban en ese lugar14.Muy cerca de la puerta, a unos 20 m hacia el norte, estaba la Torre del Vinagre, probablemente fue levantada para proteger los terrenos fuera de la muralla que estaban a una mayor altitud que la que tenía la muralla en aquella zona.
De la Puerta Cerrada a la Puerta de Guadalajara
Pasada la Puerta Cerrada y la Torre del Vinagre, la muralla se dirigía hacia el noroeste paralela a las actuales calle de Cuchilleros y Cava de San Miguel15. Los restos ya no aparecen representados en el plano de Texeira, pero todavía se intuye su recorrido en el trazado de la manzana que se construyó entre las dos puertas, adosada a la muralla.El foso defensivo que corría en este tramo es el mejor documentado de todo el recinto cristiano, gracias a la excavación arqueológica realizada en 1997. Empezaba junto a la puerta Cerrada y terminaba algo más abajo de la puerta de Guadalajara, y se había excavado en el terreno natural arenoso en torno al s. XII. Desde entonces hasta el s. XV se fue colmatando parcialmente de forma natural16, y en torno a 1500 se terminó de cegar, esta vez ya de forma intencionada, al mismo tiempo que se comenzaban a adosar edificios a la cara exterior del muro. Hacia 1567, finalmente, la cava, ya rellena y nivelada, se pavimentó.
Puerta de Guadalajara
A la altura del nº 48 de la calle Mayor se abría la puerta principal y más suntuosa de la villa, la Puerta de Guadalajara, entrada principal del tráfico comercial entre Madrid y los lugares de la comarca. Ya desde el s. XIII se colocaba un mercado en su exterior17.Según la descripción de López de Hoyos, tenía dos torres caballeras18 muy potentes y la puerta pequeña en recodo. Era una obra de mampostería, con ladrillo en la bóveda y sillares en el arco del vano de acceso, y ya aparece citada en el Fuero de Madrid de 1202.Hacia 1535 Carlos I ordena su derribo para ensanchar y alinear la calle Mayor, pero la oposición del Concejo fue unánime. En 1538, finalmente, hubo que demoler la torre fuerte contigua y ensanchar la puerta, y la piedra obtenida se utilizó en las obras que Covarrubias realizaba en el alcázar.

De la Puerta de Guadalajara a la Puerta de Valnadú
Desde la Puerta de Guadalajara, la muralla descendía en dirección noroeste, paralela a las calles del Mesón de Paños y de la Escalinata, para luego girar al este hasta unirse a la última puerta del recinto, la de Valnadú, tras la que enlazaba con el viejo recinto emiral.Es muy probable que este último tramo sufriera en algún momento una importante modificación en su trazado, siendo derribado el tramo original y construido posteriormente del nuevo.Conservamos restos de este tramo en los siguientes lugares:


Calle del Espejo 12 (local), calle de la Escalinata 13: se conserva el muro de contorno de un cubo, completo hasta su plataforma superior, y parte de los lienzos contiguos. El saledizo visible desde Escalinata corresponde a la cara extramuros del cubo (zona inferior, semicilíndrica) y a las habitaciones modernas construidas sobre él (zona superior, poligonal). En la pared de fondo del local de Espejo queda accesible el hueco interior del cubo, y bajo una ventana arqueológica en el suelo se ve la coronación de los restos del lienzo norte.

Calle de la Escalinata 21: se conservan restos del paño extramuros de la muralla, muy deteriorados y con perforaciones de época moderna; son visibles al fondo del solar, que está sin construir.

Plaza de Isabel II 3 (local): restos visitables en el sótano del local comercial, a base de mampostería de pedernal; corresponden al paño intramuros del mismo lienzo visible en Escalinata 21.
Antes de llegar a la última puerta del recinto, se alzaba sobre el barranco de Arenal la Torre de Alzapierna, probablemente una torre albarrana19, luego llamada Gaona. Es muy probable que tuviera por misión defender el abastecimiento de los vecinos en los caños del Peral, al otro lado del barranco. En el plano moderno, la torre se situaba sobre la esquina suroeste de la plaza de Isabel II.
Puerta de Valnadú
Aproximadamente hacia el centro del solar del Teatro Real, se abría la Puerta de Valnadú, cuarta y última del recinto cristiano. Probablemente tenía una torre fuerte aneja, y su entrada era, como en las otras tres, en recodo.La etimología emparenta su nombre con el de numerosos topónimos de la zona construidos a base de val (valle), y significaría «puerta al valle del Arenal».Antes de que la muralla se uniera a la cerca musulmana se alzaba otra torre quizá también albarrana, la Torre de los Huesos20, que con la de Alzapierna flanqueba la Puerta de Valnadú. Su nombre procedía de la proximidad de un cementerio, la Huesa del Raf.
Cierre de la muralla
Pasada la torre, la muralla se dirigía rápidamente a enlazar con el alcázar. Tres son los itinerarios que han propuesto los distintos autores:
1. Siguiendo la línea de la que luego sería fachada norte de la Casa del Tesoro; así, esta fachada se habría apoyado en restos de la muralla medieval.
2. Siguiendo la fachada sur de la misma Casa del Tesoro.
3. Quebrándose hacia el sur a la altura de la fachada occidental del Teatro Real, uniéndose al norte con el recinto emiral.
Notas:
- Las fechas de su reinado (1126-1157) concuerdan en buena medida con lo que sabemos sobre la construcción de la muralla cristiana de Madrid.[↩]
- Año en que se añade la Carta del Otorgamiento al Fuero.[↩]
- Sistema de construcción tradicional consistente en superponer rocas, ladrillos o bloques prefabricados. Los materiales uniformes o no, llamados mampuestos, se disponen de forma manual y aparejada. Para su unión se emplea una mezcla de cemento o cal, con arena y agua.[↩]
- Su recuerdo ha quedado en la toponimia urbana en las calles llamadas «cavas«, trazadas sobre el foso una vez que quedó cegado.[↩]
- Anton van den Wyngaerde (Amberes, ca. 1512/1525-Madrid, 7 de mayo de 1571), conocido en España como Antonio de las Viñas o Antón de Bruselas, fue un dibujante paisajista flamenco del s. XVI, que recorrió España a partir de 1561, dibujando una colección de sesenta y dos vistas, detalladas y meticulosas, de pueblos y ciudades, por encargo de Felipe II, a cuyo servicio estaba desde 1557.[↩]
- Entonces formaba parte de la ronda interior de este tramo de la muralla cristiana.[↩]
- Que frecuentemente presentaban una forma alargada característica a lo largo del recorrido de la muralla medieval cristiana.[↩]
- Su existencia está ampliamente documentada en las fuentes de los últimos años del s. XV por las continuas reparaciones que precisaba.[↩]
- Como pudo ver Mesonero Romanos en las de Cava Baja 28 y Almendro 31.[↩]
- Arco más grande que una semicircunferencia.[↩]
- Aberturas largas y estrechas en un muro para disparar por ellas.[↩]
- Cada uno de los salientes verticales dispuestos a intervalos regulares que coronan los muros perimetrales de castillos, torres defensivas, etc. Los espacios abiertos que se encuentran entre los merlones se denominan almenas.[↩]
- Camino de ronda, pasillo estrecho situado sobre una muralla, protegido al exterior por un parapeto almenado.[↩]
- En 1532, por ejemplo, hubo que derribar un torrejón ruinoso próximo a la puerta.[↩]
- Que formaba el foso exterior de aquel tramo.[↩]
- Por el arrastre de arenas y materiales diversos causado por el agua.[↩]
- Más adelante las tiendas de este mercado llegaron a ponerse en el propio interior de la puerta.[↩]
- Torres construidas sobre la azotea de otra mayor. Durante la Reconquista era habitual que los cristianos, una vez conquistada una plaza andalusí, levantaran sobre la torre principal de la alcazaba otra más pequeña a modo de remate, para alojar en ella una o más campanas como señal sonora inequívoca de la nueva religión oficial que acababa de instaurarse. Pero hay también torres caballeras no relacionadas con este hecho, como las de la puerta de Guadalajara, que se levantaron sobre una construcción cristiana.[↩]
- Torre que forma parte de un recinto fortificado con el que está comunicada, aunque generalmente exenta de la muralla y conectada a esta mediante un pequeño arco o puente, que podía ser destruido fácilmente en caso de que la torre cayese en manos del enemigo.[↩]
- Casi con toda seguridad, esta Torre de los Huesos cristiana era la atalaya islámica que puede verse en el aparcamiento de la plaza de Oriente. Al construirse el nuevo recinto se habría unido a la muralla, convirtiéndola en torre albarrana.[↩]
Deja una respuesta