Primero debes completar 1. Prehistoria (I) – Los primeros pobladores de Madrid antes de ver esta lección

Introducción

Las calles y plazas del Madrid medieval surgieron a a partir de la trama urbana construida en el interior de la almudayna del Maŷrit andalusí. La población del recinto fue componiéndose con casas que fueron dando lugar a caminos que, con el tiempo, se convertirían en calles. Finalmente, por necesidad de tránsito y de organización de las calles, surgen las plazas o tabiá árabes.

Con la conquista de Alfonso VI y la repoblación de grupos cristianos la villa comienza a crecer hacia el este y el sur y las nuevas vías van conformando el espacio urbano. Van surgiendo grandes calles, vías que organizan barrios, rondas, plazas de todo tipo… Tanto en suelo público como en privado.

En este incipiente urbanismo medieval ya se empieza a distinguir entre distintos tipos de trazado, surgiendo carreras, carrales, carriles, vías, calles…Más tarde, estos espacios urbanos comienzan a recibir un nombre propio. Y para que los vecinos pudiesen entenderse y orientarse, esos nombres fueron descriptivos en un principio: «Calle de la Puerta de Guadalfajara», «Calle de los Traperos», «Calle tras las casas de Don Pedro de Castilla»

Contexto histórico: breve resumen del urbanismo del Madrid medieval

Cuando Maŷrit es fundada, la fortaleza se construye en un cerro rodeado de defensas naturales, lo que mediatizó la forma en que se desarrolló el urbanismo de la medina. Con el rápido crecimiento que experimentó la población, sobre todo a partir de los ss. X y XI por las distintas oleadas de repoblación cristiana, comienzan a conformarse los arrabales, con asentamientos hacia el este y el sur, únicas zonas con relieve más o menos benigno. Estos barrios extramuros fueron absorbidos más tarde por la muralla cristiana de la segunda mitad del s. XII.

El Madrid medieval estaba configurado por dos importantes barrancos: el Barranco propiamente dicho, escrito con mayúsculas en los documentos y a cuyos pies se deslizaba el arroyo de las Fuentes de San Pedro1, delimitado al norte por el cerro donde se había establecido la medina y su caída hacia el oeste2; y el barranco de Hontanillas3, delimitado por el arroyo del Arenal.

El relieve más reconocible de la villa medieval se completaba con los llamados Altos de Rebeque4 y las dos colinas, la del Alcázar y la de las Vistillas.

Los arrabales importantes eran los de Santo Domingo al norte y San Martín y San Ginés al noreste. En 1430 se unieron los de Santa CruzSan Millán al sureste y sur, que durante un tiempo habían estado alejados del núcleo.

El arrabal de San Francisco se fue configurando en torno al convento de San Francisco en el s. XIII pero no se integró en la villa hasta después de la mitad del s. XVI.

Historia y evolución de las calles medievales de Madrid

En las medinas islámicas la calle es un lugar de paso público en el entorno de la mezquita, que conduce a un punto determinado. La trama urbana no necesariamente tiene que estar trazada en cuadrícula, de hecho, suele ser laberíntica. Además, la calle está al servicio de la comunidad y los vecinos deben cumplir ciertas normas: conservar su limpieza, evitar y reparar los posibles baches, que no se establezcan los vendedores ambulantes, que no las transiten caballerías

Los nombres más antiguos de que tenemos noticia para las calles islámicas son del tipo «calle que va a…», «calle entre… y…» y las calles secundarias, los callejones y los adarves se conciben sólo para el paso de vecinos que quieran llegar a su casa. Al contrario, la población cristiana se basa en un trazado regular, de calles rectas5.

Las primeras vías que surgen son las calles-camino: grandes calles que van de puerta a puerta de la muralla y que conducen a las poblaciones más cercanas6 y a los pueblos del alfoz. Cuando traspasaban las puertas del recinto amurallado pasaban a ser caminos en lugar de calles.

De estas calles-camino surgieron otras secundarias, y todas juntas conformaron las collaciones7. Muchas de las agrupaciones urbanas medievales estaban compuestas por gremios, que terminaron por dar nombre propio a determinadas calles.

Junto a las calles se fueron configurando las plazas, espacios abiertos que invitaban a quedarse, a charlar y a vender o comprar. Generalmente se formaban por el cruce de dos o más calles, en cuyo caso se denominaban plazuelas8; otras veces se creaban en grandes espacios que habían tenido otro cometido como la que apareció en el Campo del Rey9, que se extendía desde la antigua puerta de la Vega hasta el alcázar.

La laguna del Arrabal no fue espacio urbano hasta el s. XV; pasó después a llamarse plaza del Arrabal y finalmente, en el s. XVI, se convierte en la plaza Mayor.

También aparecen plazas delante de las puertas de la muralla, y algunas llegaron a tener una gran actividad comercial, como la que se formó delante de la puerta de Guadalajara. Hubo plazas en la puerta de Santa María, puerta de la Vega y puerta de Moros, esta última de poca extensión porque se juntaba con el cementerio de la iglesia de San Andrés.

También surgieron plazas junto a las parroquias de las collaciones.

Los adarves

En el urbanismo hispanomusulmán, un adarve o durub es un callejón sin salida de dominio semiprivado. No son calles propiamente dichas pero cumplen su función de conducir a las personas a su vivienda.

Muchas veces suele ser más que un callejón y llega a ser una especie de plazuela o ensanchamiento con perfil cerrado, que acabó derivando en los llamados corrales10 y después en los patios de vecindad.

En Madrid no nos ha quedado ningún ejemplo de estos corrales medievales, aunque sí de algunos adarves incluidos en manzanas en las que todavía se pueden intuir.

Un ejemplo era la manzana 445 del plano de Texeira, en la collación de Santa María, delimitada por las calles de Malpica, Santa Ana la Vieja, calle de Pumar, la plaza de Caballerizas y Arco de Palacio y las plazuelas de los Pajes y del Postigo. Esta manzana existía todavía en el s. XIX; con el tiempo fueron desapareciendo las calles y en su lugar encontramos la actual plaza de la Armería.

La plaza de San Javier es otro vestigio de un antiguo adarve. Situada en la manzana 181 frente a la manzana 183, en el barrio del Sacramento, puede verse dibujado aunque no rotulado, en el plano de Texeira de 1656 y todavía se ve en los planos del s. XIX.

En las cercanías de la iglesia de San Miguel de los Octoes11 se encontraban formas laberínticas que fueron adarves.

Los arrabales

Los arrabales eran los núcleos que se formaban extramuros. Durante muchos años en los documentos conservados no se hace ninguna referencia a los arrabales existentes en la villa medieval de Madrid. En el Códice de los Fueros12 no se hace ninguna mención sobre ellos, y la primera vez que aparece la palabra «arrabal» y su concepto es en el Códice de San Isidro o de Juan Diácono13.

El autor del Códice de San Isidro describe el arrabal de San Martín, en torno a la iglesia de este nombre, que se formó por la repoblación llevada a cabo por este antiguo monasterio a principios del s. XII, compuesta en su mayor parte por francos que llegaron a organizar un barrio conocido como vicus Sancti Martini.

El arrabal de Santo Domingo tuvo su origen en otra fundación religiosa a principios del s. XIII. El monasterio se había construido fuera de la puerta de Balnadú.

Estos dos espacios se llamaron arrabal de San Martín conjuntamente, y si crecimiento fue tan grande que en tiempos de Alfonso VIII fue necesario incluirlos en la población y rectificar la nueva muralla para que los rodease.

En general el caserío medieval de Madrid creció mucho desde la puerta de Guadalajara hasta la puerta del Sol y hacia el prado de Atocha.

Tipos de calles en el Madrid Medieval

Las vías de tránsito que conducen a los vecinos de un lugar a otro, eran denominadas, en general, «calles por do andan las gentes» en la Edad Media. Luego, dependiendo de una serie de factores, tuvieron distintas denominaciones hasta unificarse bajo el nombre de «calle». Las vías del núcleo musulmán tuvieron casi desde el principio denominación, pero en Madrid se tardó mucho en asignar nombre propio calles de forma oficial.

Carrera

Originalmente, camino o vía para carros. En la Alta Edad Media se equiparó a la vía de la ciudad como ocurrió con la carrera de San Jerónimo que todavía conserva el nombre. La palabra camino empezó a utilizarse en el s. XIII y acabó sustituyendo a carrera.

Carral

Nombre usado como sinónimo de carrera durante los ss. IX y X. El término termina por desaparecer en el s. XII.

Carril

Caminos carreteros estrechos. En Madrid se mencionaba un carril en el barrio de la Almudena hacia 1483 que originalmente fue llamado carril a la Huesa del Raf, un sendero abrupto y lleno de barro de cuyo trazado tuvieron que ocuparse los ediles municipales «para su adecentamiento».

Corredera

Esta denominación no es muy frecuente en los documentos medievales. A veces se considera sinónimo de carrera. Es posible que algunas tuvieran un cierto desnivel en cuyo caso el nombre de corredera podría referirse al lecho de una corriente de agua. Hay dos antiguas correderas conocidas: la corredera de Ropas Viejas, en el arrabal de San Martín, en los terrenos correspondientes al convento de Santo Domingo y la corredera de San Pablo (Alta y Baja), dos calles, una continuación de la otra que todavía conservan su antiguo nombre.

Cavas

Fosos naturales extramuros acondicionados para la defensa de la villa medieval14. Hasta bien entrado el s. XVI no se convierten en calles, aunque en el s. XV muchas de estas cavas estaban ya bastante pobladas, por lo que recibieron denominación propia, como la Cava baja de San Francisco.

Cavas con denominación propia

Cuando las cavas se fueron urbanizando, dejaron de ser un simple foso y adquirieron un nombre propio. Al principio se dejó por delante la palabra «cava» y después se fueron conformando en calle, nombre que se antepuso al de cava.

«Cava de la Puerta de Guadalaxara»

En el antiguo barrio de Santiago, dio lugar a la calle del Mesón de Paños y su continuación hacia el norte, la de la Escalinata. Esta última se conocía en el s. XIX con el nombre de calle de los Tintes. Esta cava llegaba hasta la calle Mayor en el sentido sur. Se conocen concesiones de solares desde 1449 siendo los últimos otorgados durante el reinado de los Reyes Católicos, cuando quedó configurada su parte oriental como camino de las Fuentes15.

«Cava de Puerta Cerrada»

Desde Puerta Cerrada a la calle Mayor, con el tiempo daría lugar a tres vías: calle de la Travesía de Bringas16, cava de San Miguel y calle de Cuchilleros.En 1453 ya estaba bien organizada la acera oriental sobre la muralla y el Concejo dio permisos a los propietarios para construir corrales hasta el foso.

«Cavas más abajo de Puerta Cerrada»

Así llamadas durante la Edad Media, acabaron convertidas en la cava Baja, la plazas del Humilladero y de los Carros y la calle de Don Pedro.

«Cava del Arraval (sic) o de la Puerta del Sol»

El único espacio de esta cava que se nombra en los documentos es el tramo que se corresponde con la actual calle de Preciados. Se cita en legajos de 1438, 1478 y 1481. Se dice que en ella hubo «hornos de los texares17».

Vía regis o vía pública

Las calles se consideraban siempre públicas pero cuando una de ellas se destacaba en importancia se denominaba vía Regis18; en un momento determinado se cambió el nombre de vía por calle.

Al principio, en localidades de repoblación como Madrid, ni siquiera existían las calles, se construían casas unas junto a otras o enfrentadas o unidas por un simple sendero para facilitar el tránsito a los vecinos. Ese sendero casi siempre terminaba en una pared o tapia y no se consideraba como calle a no ser que sí llevase a alguna parte, en cuyo caso se ensanchaba y se acondicionaba19 y pasaba a ser calle pública.

Para poder llegar al estatus de vía Real la calle tenía que cumplir con determinados requerimientos: tener un tamaño importante o representar un papel significativo en la trama urbana de la villa y ser muy frecuentada.

Estas vía regis o públicas aparecen en Madrid al principio del s. XIII. Cuando las calles empiezan a adquirir un nombre propio pasan a llamarse regis todas las demás, por eso uno de los rasgos característicos de Madrid fue la abundancia de vías regis20.

En Madrid hubo varias calles con título de «calle Real» o «calle del Rey» en una misma collación. Una de ellas fue la llamada a partir del s. XVI calle Real de la Almudena, vía importante de la que se tiene abundante documentación por la compraventa y propiedad en 1220 y se trata del primer tramo de la futura calle Mayor. Al ser un lugar tan preferente estuvo habitada por gente de prestigio en época medieval. Contaba además con la primitiva iglesia mayor de Santa María de la Almudena,frente a la que se encontraba la casa principal de la familia Bozmediano (o Vozmediano), de la aristocracia madrileña21.

La calle Real de la Almudena continuaba su recorrido en un segundo tramo hasta la puerta de Guadalajara. Este tramo es citado como calle Real en documentos de compra venta y propiedades de los primeros años del s. XV. En este espacio se dispuso el gobierno municipal y se abrió una plazuela22. En el s. XVI la importancia adquirida23 por la calle hizo que recibiese un nombre propio: calle Mayor.

Otra calle que en sus orígenes fue vía regis es la calle de Luzón, que se extendía hacia el norte y que fue la ronda exterior del recinto amurallado. Esta vía era el eje de un lugar lleno de huertas y arroyos y se denominaba indistintamente calle de San Juan o calle de San Gil. En un ensanche junto a la parroquia de San Juan se bifurcaba hacia el sur: calle de SantiagoMilaneses por un lado y calle de los Señores de Luzón por el otro.

Calle

Esta denominación aparece en el s. XIII, sustituyendo a la palabra vía, que volvió a tener el significado de camino, senda, carretera.En los documentos medievales la palabra vía llegó a indicar un gran camino mientras que calle (callis) sería un camino menos importante y más pequeño.

Rúa

Término proveniente del latín vulgar, derivada de ruga, muy utilizada sobre todo en Castilla y en León. También fue muy utilizada en el norte de la Península especialmente en el Camino de Santiago. Es introducida en Madrid por los francos a partir del s. XI y con ella denominaban a la vía principal de sus barrios.

Calles sin denominación propia pero localizables

Son calles sin nombre concreto pero denominadas de forma que los ciudadanos pudieran localizarlas fácilmente:

«Carril a la huesa del Raf24»


Sendero o carril casi intransitable que se usaba para atravesar el barranco del Alcázar por el costado de la cava desde la puerta de la Vega y posiblemente se extendió hasta la puerta de Valnadú.

«Calle tras las casas de don Pedro de Castilla»

Don Pedro de Castilla, personaje del s. XV del linaje de los Lasso de Castilla, fue el propietario de un gran caserón en el barrio de San Andrés25 famoso por las fiestas que se celebraban en él con miembros de la alta sociedad madrileña26.

«Callejuela junto a Pedro Díaz de la Torre»

Callejuela en el barrio de San Miguel de los Octoes situada entre las casas de Rodrigo Alonso Armero y Pedro Díaz de la Torre. Tuvo cierta importancia porque proporcionaba el único acceso entre la plaza del Arrabal y las cavas que discurrían entre la puerta de Guadalajara y la puerta Cerrada. Se mantuvo una parte con el aspecto de callejón hasta el s. XVII.

«Calle que va a la puerta de Guadalajara»

Calleja muy transitada, a menudo mencionada en los documentos del Concejo de Madrid. Unía la plaza del Arrabal con la puerta de Guadalajara y desapareció durante el reinado de Felipe III, durante la reestructuración de la plaza Mayor.

«Calle nueva junto al hospital de La Latina»

Mencionada en documentos de 1502, cuando Beatriz Galindo27 pidió al concejo de Madrid que se abriera esta vía. Corresponde a la parte final de la Cava Alta.

«Calle como ba fazia la puerta de Santo Domingo (sic)»

Situada en el barrio de San Martín. Es una calle desaparecida que uniría la calle de Preciados con la calle de las Navas de Tolosa. Al desaparecer, se edificó en su solar un palacio y más tarde el convento de las Descalzas Reales (1559).

«Calle Nueva»

Del barrio de San Martín, aparece citada en la documentación de 1481. Era la continuación de la calle de Peregrinos28, que a su vez salía de la calle de la Zarza que junto con la de los Negros formaban un entramado; todas desaparecieron para dar lugar a la actual calle de Tetuán.

«Calle que ba a Sant Martin (sic)»

Situada también en el barrio de San Martín, tuvo distintos nombres en el s. XIX, como calle de la subida de San Martín, hasta denominarla definitivamente calle de San Martín.

Aparición de calles con nombre

En la segunda mitad del s. XV se empieza a documentar la aparición de calles con nombre propio, gracias sobre todo a los contratos entre particulares.

«Calle de los Traperos»

Situada en el Vicus Francorum, arrabal de San Martín. En ella se establecieron los sastres y el comercio de ropas desde el s. XIII. Los traperos eran los que vendían ropas y paños y tenían dos modalidades, los traperos de viejo (ropas viejas) y los traperos de nuevo.

«Calle de la Ferrería»

En la collación de San Ginés. Comprendía el tramo desde lo que era el arroyo del Arenal hasta la plazuela de Herradores. Aquí vivieron y trabajaron los artesanos del metal. Hoy se conoce como calle de las Hileras.

«Calle de la Puerta de Guadalfajara (sic)»

Aparece nombrada como tal en 1380, con motivo de la venta de unas casas, y se hace referencia a la posterior calle Mayor en lo que fueron sus tramos segundo y tercero.

«Calle de los Estelos»

Fue en su origen el tramo final de la vía regis que iba desde la puerta de la Xagra a la plazuela del Salvador y se conformó en calle independiente cuando se construyó la parroquia de Santiago. Perteneció a dos collaciones, San Nicolás y San Salvador. En 1489, cuando fue empedrada, tomó el nombre de calle de los Señores de Luzón29.

«Calle del Pilar»

Su nombre hace referencia a las pilas o abrevaderos distribuidos por distintos barrios, que en algunos casos tuvieron la suficiente importancia como para dejar constancia en la denominación de algunas vías.Se conocen tres calles del Pilar, dos de ellas comunicadas ya que son la continuación la una de la otra. Estas dos se encontraban en la zona inferior del gran Barranco; la primera dio lugar a la plaza de la Cruz Verde. En su lugar se puso en 1850 una fuente. Este tramo de calle del Pilar iba desde Puerta Cerrada hasta la casa de Francisco Martínez.

Documentos de 1492 indican que esta calle tuvo una continuación hacia el oeste desde la casa de Francisco Martínez hasta la casa de Diego de Vera junto al pilar. Este segundo tramo era muy estrecho y cenagoso y estaba en cuesta. Ese mismo año de 1492 los documentos concejiles exponen la necesidad de llevar a cabo obras de adoquinado.

En la zona de los barrios de Santiago y de San Martín hubo otro pilar conocido que dio nombre a otra calle que iba desde la torre de Alzapierna, cruzando un puentecillo en el arroyo del Arenal hacia el arrabal de Santo Domingo. Pasaba con dificultad por las Hontanillas y por los Caños del Peral y no se sabe ciertamente dónde terminaba.

«Calle de Valnadú»

Existe una confusión entre esta calle y la calle de Alzapierna y por las descripciones es posible que sean la misma. La mención más antigua que se conoce es de 1494, cuando el Concejo manda pagar a medias el pavimento que se estaba colocando ante las puertas de las casas de Gonzalo de Ocaña y Alonso de Cetina.

«Calle de la Bodega de San Martín»

Al principio se llamó calle de la puerta de la bodega dicha Sant Martin (sic). Corresponde al tramo superior de la calle de las Hileras. En el s. XIX todavía tenía este nombre de Bodega de San Martín.

«Calle de las Cohítas»

Una cohíta era una sección de manzanas con viviendas contiguas. Parece ser que se trataba de una calle con una gran hilera de casas sin espacio entre sí y puede que corresponda con la calle de la Flora. En el s. XV la calle finalizaba en el pequeño barranco de Santa Catalina((Por la zona del arroyo del Arenal.). En este lugar estaba la tapia que separaba el arrabal de Santo Domingo con el de San Martín.

«Calle grande de la Puerta del Sol»

Se llamó así al tramo que iba desde la puerta de Guadalajara a la puerta del Sol, es decir el último tramo hacia el este de la actual calle Mayor. En 1498 comenzaron las obras de empedrado que duraron hasta 1501. Anteriormente había sido un simple camino.

«Calle de Varrionuevo (sic)»

Situada en la collación de Santa Cruz. Se tiene conocimiento de esta calle gracias a la notificación concejil de su empedrado, en 1498. Posteriormente la calle se llamó del Conde de Romanones.


Notas:
  1. Actual calle de Segovia.[]
  2. Lo que ahora conocemos como la Cuesta de la Vega.[]
  3. Donde hoy se encuentra la actual plaza de Isabel II.[]
  4. De 650 m de altitud.[]
  5. Excepto en las rondas que rodean la muralla, tanto externas como internas.[]
  6. Alcalá, Guadalajara o Segovia.[]
  7. Barrios medievales que surgen como agrupaciones en torno a las parroquias. Cada una tenía sus propios jurados y principios jurídicos, ya que las gentes que los habitaban podían tener costumbres y estilo de vida distintos.[]
  8. Término que hace referencia a su surgimiento informal, no a su posible tamaño.[]
  9. Plaza de armas del alcázar, actuales plazas de la Armería y de Armas.[]
  10. Las famosas corralas madrileñas.[]
  11. Parroquia medieval desaparecida, en su lugar se encuentra el actual mercado de San Miguel.[]
  12. Documento que recoge el Fuero de Madrid de 1202 y sus distintos anexos.[]
  13. Obra del s. XIII en la que se recogen la vida y milagros de San Isidro Labrador.[]
  14. A veces fue necesario cegarlos o desecarlos para evitar problemas en los cimientos de la muralla.[]
  15. Actual calle de las Fuentes.[]
  16. Que en el s. XVII era el callejón llamado Pasadizo de San Miguel.[]
  17. Fábricas de tejas.[]
  18. Vía Real.[]
  19. Obras que eran llevadas a cabo por las autoridades municipales, con el objetivo de regular y obtener impuestos.[]
  20. Sobre todo por la institución tardía de nombres propios precisos a las calles de la villa.[]
  21. En su solar se edificó el palacio del duque de Uceda, después Palacio de los Consejos y actual Capitanía General.[]
  22. La actual plaza de la Villa.[]
  23. Antes de esta fecha se había convertido en un centro significativo para la villa, con vecinos comerciantes, prestamistas, burócratas, letrados[]
  24. La zona conocida como la huesa del Raf era un cementerio (puede que judío), uno de cuyos límites estaba en la torre de los Huesos nombre referido igualmente al cementerio.[]
  25. Que tenía comunicación con la iglesia de San Andrés por medio de un pasadizo elevado y que daba a la plazuela de la Paja.[]
  26. En más de una ocasión se alojaron en él los Reyes Católicos y su hija Juana.[]
  27. Beatriz Galindo, llamada la Latina (Salamanca, c. 1465-Madrid, 1535), fue una escritora y humanista , maestra de latín y gramática de la reina Isabel la Católica y preceptora de sus hijos.[]
  28. Por estar en ella el hospital de peregrinos.[]
  29. Porque, probablemente, fueron ellos los que pagaron parte de las obras.[]

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