El fenómeno campaniforme
La cerámica campaniforme se extiende por toda Europa, donde aparece aproximadamente con la mism acronología que en Madrid, generalmente en contextos funerarios de enterramientos individuales y formando parte del llamado equipo campaniforme1. Su difusión tuvo lugar a lo largo de casi un milenio, en asentamientos de la edad del Cobre y de la edad del Bronce.

La explicación a esta amplia utilización, tanto geográfica como temporal, de este tipo de cerámica puede estar en el uso de la misma como objeto de prestigio de alto valor social que se intercambiaba entre las élites dominantes de distintas comunidades.
En esta época los líderes de las comunidades dejan de tener un poder ganado por ellos mismos en función de su valía y empiezan a obtenerlo de forma hereditaria por su familia o linaje. Sus cualidades personales dejan de ser decisivas en su elección como jefes2.
En todo este profundo cambio social las redes de intercambio y comercio fueron muy importantes y aquí es donde entra en escena el fenómeno campaniforme.
El campaniforme en la Meseta: poblados calcolíticos y de la Edad del Bronce
Durante el Calcolítico (ca. 3050-2200 a.n.e.), los poblados eran más grandes que los neolíticos y sus habitantes permanecerían en ellos la mayor parte del tiempo, aunque algunos se desplazaban en algunas épocas del año a otras zonas para conseguir los recursos que no tenían disponibles a su alrededor.
Estos poblados solían estar en las cuencas de los ríos, para aprovechar los suelos fértiles y los pastos, pero elevados, en cerros o terrazas, para controlar mejor el entorno. Las mayores concentraciones de yacimientos se dan en torno a los ríos principales y sus afluentes, que son claras vías naturales de comunicación. El yacimiento de Cuesta de la Reina, en Ciempozuelos, encaja bien en este modelo.
La alimentación de estos grupos se basaba sobre todo en vegetales, siendo menor el consumo de carne, probablemente porque retrasaban el sacrificio de los animales domésticos para aprovechar determinados productos (tracción, lana, leche…) y por la posibilidad de generar excedentes de los productos vegetales, sobre todo cereales, lo que repercutirá en la organización social.
Los restos materiales más habituales de estos poblados consisten una cerámica doméstica poco elaborada y herramientas de piedra.
En esta época se generalizó la metalurgia del cobre, cuya producción era sencilla: seguramente, las piezas se fundían y luego se trabajaban a martillo en frío. Esta es la técnica que se usó para fabricar los objetos metálicos hallados en Ciempozuelos. Se sabe que algunos de estos objetos metálicos, aunque eran escasos, se usaban para intercambiar con grupos vecinos, ya que se han encontrado lejos de las zonas donde se extraían los metales.
Por último, los enterramientos calcolíticos son variados: lo más habitual es que se reutilizaran megalitos neolíticos, se construyeran pequeños túmulos o se utilizaran cuevas para enterramientos colectivos, como ya hemos comentado.
En la Edad del Bronce (2200-1000 a.n.e.) la forma de vida permaneció básicamente igual: sedentaria, basada en la agricultura y la ganadería, y con una producción de cerámica, herramientas de piedra y objetos metalúrgicos poco especializada. Comienzan a aparecer objetos de bronce, pero esta última producción siguió estando escasamente desarrollada.
Los asentamientos ocupaban en general los mismos entornos que los poblados calcolíticos, y los enterramientos individuales se generalizaron en casi todos los asentamientos, además de comenzar a abundar los enterramientos infantiles, como ya hemos comentado más arriba.
El hallazgo arqueológico de Ciempozuelos
Las cerámicas de Ciempozuelos se recuperaron en 1894 y 1895, durante unas excavaciones de urgencia realizadas en dos campañas muy cortas, en Cuesta de la Reina, Ciempozuelos. El director de las intervenciones, Antonio Vives, trabajó por encargo de la Real Academia de la Historia.
No se sabe exactamente la ubicación del yacimiento, fue arrasado al construirse la carretera de Cuesta de la Reina a San Martín de la Vega (actual M-404), aunque se cree que estaba a los pies del cerro del Castillejo, actualmente en el término de Valdemoro, una zona de vega apta para actividades económicas agrícolas y pastoriles, con suelos fértiles y posibilidad de pastos abundantes. Además, se trata de una elevación natural que permite controlar visualmente gran parte de la vega.

También hay dudas sobre el contexto en el que se hallaban las cerámicas. Lo más seguro es que procedieran de una necrópolis3 o al menos de un conjunto de siete enterramientos, probablemente todos individuales.
Es bastante posible que existiera un asentamiento muy cercano, probablemente de uso temporal, en el que vivía un grupo humano pequeño. Es probable que el poblado fuese excavado al mismo tiempo que la necrópolis, ya que la mayor parte de los enterramientos con cerámicas campaniformes se suelen encontrar bastante cerca de las zonas de vivienda. Así las cosas, no es posible precisar si las cerámicas campaniformes de Ciempozuelos eran ajuar funerario o se encontraban en contexto doméstico, aunque lo más probable es lo primero, por similitud con la mayoría de los yacimientos en los que aparece cerámica campaniforme.
Teniendo en cuenta su probable contexto funerario, nos falta por conocer muchos detalles sobre este conjunto de piezas: no sabemos cómo se situaban unos enterramiento respecto a otros, ni cómo se asociaban las cerámicas a los restos humanos, ni a otros posibles objetos y, en este último caso, si aparecieron en las tumbas formando parte o no del equipo campaniforme.
Vaso campaniforme de Ciempozuelos
Descripción

Es un recipiente globular con forma de campana invertida4.
Fue fabricado modelando la arcilla a mano, hasta lograr unas paredes muy finas, y el exterior fue bruñido y decorado mediante incisión e impresión. Después fue cocido en un horno en atmósfera reductora5 lo que le dio su color negro característico.
La decoración del vaso es a base de motivos geométricos sencillos, repartidos de forma simétrica, y se adapta a la forma de la pieza: tres bandas horizontales sobre la boca, el cuerpo y la base, formadas por líneas paralelas horizontales. Las tres están separadas por espacios sin decoración, y cada una de ellas está formada por cuatro pares de líneas rellenas con pequeñas incisiones paralelas verticales, y una zona central, más ancha, rellena por líneas paralelas horizontales en zigzag. Las partes decoradas están resaltadas con yeso blanco sin cocer incrustado, lo que da un efecto de alto contraste con el color negro de la arcilla.
El conjunto campaniforme de Ciempozuelos del Museo Arqueológico Nacional
Este vaso forma parte de la colección de cerámicas campaniformes de Ciempozuelos que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional. Las únicas piezas con una procedencia fiable y enteras del conjunto son el vaso, la cazuela y el cuenco, que se exponen juntos.
La cazuela es la forma con decoración más profusa y minuciosa, con más motivos y elaboración. También tiene tres áreas decoradas, la boca, el cuerpo y la base, lo que ayuda a darle el aire de familia que presenta con el vaso.

El cuenco tiene un único friso horizontal, y es la pieza con menos parecido con el resto del grupo.

El conjunto campaniforme de Ciempozuelos de la Real Academia de la Historia
Es el conjunto más importante de cerámicas campaniformes de Ciempozuelos.

Destacan cuatro cazuelas, dos cuencos y un vaso decorados.
También incluye otras piezas de gran interés, fabricadas en diversos materiales: un punzón de cobre, un puñal de cobre y restos óseos animales y humanos.
También podemos encontrar piezas de cerámica supuestamente procedentes de Ciempozuelos en el Museo Cerralbo, el Museum für Volkerkunde de Berlín y el Museo Provincial de Granada.
El problema de la datación de las cerámicas campaniformes
Los problemas de documentación arqueológica de las cerámicas de Ciempozuelos son muy graves y su datación absoluta es complicada. Mediante técnicas de termoluminiscencia se ha obtenido una fecha de aproximadamente 1800 a.n.e. para un fragmento de cerámica lisa de la colección conservada en la Real Academia de la Historia, pero no es excesivamente fiable y además no se conoce con exactitud la relación del fragmento fechado con el resto de piezas conservadas.
La datación indirecta (mediante la comparación entre los objetos que se quieren datar) es también difícil, ya que el marco cronológico en que se desarrolló este tipo de cerámica es muy amplio: en la Meseta se encuentran entre 2700 y 1700 a.n.e., es decir, que, aunque no aparece en todos los poblados y necrópolis, se usó durante prácticamente un milenio, en sociedades tanto del Calcolítico (III milenio a.n.e.) como de la Edad del Bronce (II milenio a.n.e.).
La decoración en la cerámica campaniformes
Según el tipo de decoración que presentan las piezas cerámicas campaniformes, podemos clasificarlas en varios grupos:
- Campaniforme marítimo: con decoración puntillada, en bandas estrechas horizontales que alternan con otras de similar anchura sin decoración. Frecuentemente presentan un engobe6 rojo brillante. Este tipo de decoración se da en las costas, de donde le viene el nombre. Tiene su origen en el estuario del río Tajo, hacia el 2900 a.n.e.
- Campaniforme cordado: decorado aplicando cuerdas sobre la cerámica aún fresca. Su origen parece estar en tumbas individuales en las llanuras del norte de Europa, en un período comprendido entre el 2500 y el 1900 o 1800 a.n.e.
- Campaniforme marítimo-cordado o mixto: con un aspecto muy similar al marítimo, decoración de bandas puntilladas pero delimitadas por bandas encordadas.
- Estilo bohemio: esta variedad se da en el centro de Europa y presenta decoraciones metopadas7.
- Campaniforme inciso: por regla general, esta técnica decorativa es tardía. En la península ibérica es posterior a la puntillada y su máximo exponente corresponde al grupo de Ciempozuelos, en el que los vasos aparecen decorados con anchas bandas horizontales incisas y separadas por otras sin decoración.
La interpretación del fenómeno campaniforme
Debido al temprano descubrimiento del yacimiento de Ciempozuelos, durante mucho tiempo se creyó que el campaniforme se había originado en la península Ibérica. Los investigadores explicaron su gran difusión por el resto de Europa por teóricas migraciones de unos supuestos pueblos campaniformes.
En los años 60 del s. XX las teorías cambian, esta vez explicando que el origen se encontraría en Centroeuropa, pero manteniendo la idea de las migraciones de un supuesto pueblo que habría llevado en sus desplazamientos este tipo de cerámica.
Finalmente, a partir de los trabajos de D. Clarke en los años 70, comienza a ganar terreno la idea de que el fenómeno campaniforme habría sido la generalización en Europa occidental, a lo largo de la Edad del Cobre y parte de la Edad del Bronce, del uso de una vajilla cerámica de lujo, de alto valor social. Las pruebas estarían en su poca funcionalidad 8.
Los líderes grupales habrían demandado estos objetos por su valor y exotismo, para reforzar su propio poder a través de la ostentación. Esos objetos servirían, además, para identificar a los jefes de otras comunidades vecinas.
Basándose en estas teorías (y los trabajos de otros investigadores), Rafael Garrido propuso una interpretación para la cerámica campaniforme en la Meseta. Según este investigador el campaniforme surgiría en el momento en que las nuevas élites sociales se están empezando a formar, a lo largo del Calcolítico y en la Edad del Bronce. La cerámica campaniforme y otras prácticas9 servían a los líderes emergentes para afianzar su poder mediante la ostentación de los símbolos de poder.
La cerámica campaniforme se habría usado en grandes banquetes comunales, como los que se supone que fueron celebrados en El Ventorro (Madrid): en este yacimiento se halló la mayor acumulación de cerámica campaniforme de la meseta y parece ser que se usó para consumir el excedente de alimento producido por el trabajo colectivo. Es decir, los líderes habrían realizado la redistribución del trabajo colectivo a través de estos banquetes, legitimando y consolidando su propio lugar en la sociedad. Es también muy probable que las bebidas alcohólicas, fundamentalmente la cerveza, jugaran un papel importante en estos festejos.

Una investigación llevada a cabo en los años 90 sobre los distintos tipos de cerámicas campaniformes meseteñas comprobó que los vasos como el de Ciempozuelos suelen tener siempre la misma capacidad, lo que demostraría un control importante del contenido de estos recipientes y una fuerte estandarización en su fabricación.
Según estas teorías, los vasos serían para la bebida, los cuencos para su reparto individual y las cazuelas para alimentos sólidos, probablemente carne.
Notas:
- Se denomina equipo campaniforme a un conjunto tipo de objetos que suelen aparecer casi siempre juntos y que suele estar compuesto por piezas de cerámica campaniforme (vaso, cazuela y cuenco), el denominado «equipamiento de arquero» al que suele asociarse esta cerámica (puñal de cobre, brazal de arquero y puntas de flecha) y diversos adornos (botones de hueso con perforación en V, adornos de oro, conchas, cuentas de hueso) que son también objetos escasos y muy valiosos.[↩]
- Una de las evidencias de este cambio de mentalidad es la generalización de los enterramientos individuales durante la edad del Bronce frente a los colectivos del neolítico y calcolítico. Estos se suelen interpretar como una manifestación de las diferencias de poder que había entre los miembros del mismo grupo. Además, en la Edad del Bronce empiezan a abundar los enterramientos de niños, que antes no solían realizarse. Por su edad, los niños no han podido adquirir el derecho a ser enterrados con grandes ajuares por méritos propios, sería la familia la que tendría los medios suficientes como para invertirlos en un enterramiento infantil, y esto se suele interpretar como un paso hacia la transmisión hereditaria del poder.[↩]
- Una necrópolis es un cementerio o lugar destinado a enterramientos. Etimológicamente significa ciudaddelosmuertos o cadáveres, del griego antiguo: νεκρός «necrós», muerto o cadáver, y πόλις pólis, Ciudad-estado. El término se emplea normalmente para designar cementerios pertenecientes a grandes urbes, así como para las zonas de enterramiento que se han encontrado cerca de ciudades de antiguas civilizaciones.[↩]
- De esta forma le viene la denominación de campaniforme, usada por extensión para toda la cerámica con decoración similar.[↩]
- Sin oxígeno.[↩]
- El engobe o engalba es el material resultante de mezclar barro pasta cerámica con agua. En algunas ocasiones se añade tambien silicato sódico u otros tipos de materiales. Es básicamente, un tipo de cerámica coloreada, barbotina de arcilla o pasta cerámica más o menos densa. Los engobes se aplican sobre piezas de cerámica (cocidas o en crudo) a modo de esmalte[↩]
- En arquitectura clásica, una metopa, es un panel o pieza rectangular de piedra, mármol o terracota que ocupa parte del friso de un entablamento dórico de un edificio clásico, situada entre dos triglifos. Cada metopa estaba decorada con bajorrelieves. Sus temas eran variados y se caracterizaron por el hecho de relatar sucesos históricos o mitológicos. Su función era, sobre todo, decorativa y estaba policromada.[↩]
- Sus formas sinuosas, muy pronunciadas, dificultan la limpieza; las paredes son muy finas, no aptas para cocinar; están muy decoradas, lo que indica una inversión fuerte de trabajo[↩]
- Como la manipulación de los antepasados a través del enterramiento en monumentos megalíticos neolíticos, el incremento de tierras y ganado a través de estrategias matrimoniales, el establecimiento de relaciones de intercambio con otros personajes importantes, y la celebración de grandes festejos para compartir los excedentes de las cosechas[↩]
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