Primero debes completar 1. Prehistoria (I) – Los primeros pobladores de Madrid antes de ver esta lección

Introducción: las vías romanas

Las vías romanas, también conocidas como calzadas, formaban una red de caminos que fueron utilizados por el Imperio Romano para la vertebración de su territorio.

Originalmente se usaban para el transporte de soldados y acabaron contribuyeron al auge del comercio y al esplendor del Imperio. Esta gran red viaria llegó a tener cuatrocientos mil kilómetros de longitud en el s. III n.e.

Tipos de vías

Existieron distintos tipos de vías:

  • ViaePublicae: vías públicas. Eran las más importantes, estaban pavimentadas y eran construidas y mantenidas por el Estado, con la colaboración de las ciudades y propietarios de los terrenos que atravesaban. Podían tener anchuras de hasta 12 m. Su gestión estaba dirigida por el curator viarum, un funcionario del Estado encargado que la ejecución de la obra se llevara a cabo según el proyecto y también de la conservación y reparación de la misma. Otros nombre que recibían eran vías pretorianas, consulares o militares.
  • Viae Vicinale: vías vecinales. No se pavimentaban y se limitaban a un prensado de la tierra.
  • Viae Privatae: vías privadas. De carácter exclusivamente privado, unían las principales propiedades o villae, con las vías públicas o vecinales. Estaban financiadas en su totalidad por el propietario, que era el único que tenía derecho a su uso y disfrute.

Las calzadas estaban marcadas por hitos, las piedras miliares1, que marcaban las distancias. Se colocaban en los bordes de las vías públicas y vecinales para que los viajeros supieran el punto en el se encontraban y lo les quedaba por recorrer hasta la siguiente ciudad.

Los alojamientos

A no ser que fuese estrictamente necesario, no se viajaba de noche, por lo que a lo largo del camino había pequeños albergues, a veces con establos, para poder descansar del largo camino.

Además, en torno a las calzadas se levantó una serie de establecimietos en los que se daba alojamiento y comida. Según su importancia, podían ser:

Mutatio: localizadas cada 12-18 millas, eran paradas para descansar en las que se cambiaban los caballos para tomar otros de refresco. También eran lugares para la reparación de los vehículos que se dañaban durante el viaje y en los que se podían encontrar medicinas y veterinarios para los animales.

Mutatio romana

Caupona: postas para descansar, dormir, comer y esparcirse para relajarse después del viaje. Estaban destinadas a personas de pocos recursos económicos, aunque también había cauponas de lujo, aunque eran pocas. Cada caupona estaba regentada por un caupo.

Reconstrucción de una caupona, Pompeya

Mansio: paradas para personas de grandes recursos económicos que viajaban a las principales ciudades del Imperio, aunque con el tiempo acabaron alojando a todo tipo de viajeros. Estaban ubicadas en las vías públicas y eran mantenidas por el Estado. Disponían de espacios para recepción, baños termales, habitaciones, comedor, cocina con horno, granero y establos.

Mansio romana

Taberna: con una calidad un poco mayor que las cauponas, servían como alojamiento a los viajeros que tenían mayores recursos económicos.

Proceso de construcción de una vía romana

Construcción de una calzada romana
  • Deforestación del área donde estaba proyectada la calzada.
  • Explanación o allanamiento del firme o del terreno.
  • Delimitación del firme mediante la construcción de los bordillos y que recorrían toda la longitud de la calzada.
  • Cimentación en el espacio comprendido entre los bordillos a base de piedra en bruto, el statumen, para crear una capa sólida y resistente que soportase el peso que iba a circular por la vía (tropas militares, carros de mercancías…). Esta capa evitaba que la calzada sufriera daños o grietas que tuvieran que estar reparándose con frecuencia.
  • Capas intermedias, los rudus y nucleus, sobre la de cimentación, compuestas de un relleno de arena o grava, en una o varias capas que iban disminuyendo su grosor según se ascendía hasta la más superficial. Después se procedía al apisonado de cada una de las capas de relleno de arena o grava.
  • Capa de rodadura, dorsum, agger viae o pavimentum, el revestimiento final de la superficie de la calzada. Preferentemente se usaban cantos rodados apisonados mezclados con arenas aunque también se utilizaban materiales de grano fino. Este tipo de acabado permitía una circulación más suave y un ahorro en reparaciones de ruedas de carros de mercancías o herrajes de los caballos y carros de combate. En las ciudades y en las vías importantes, las calzadas se adoquinaban con piedras talladas de forma irregular.

El Itinerario de Antonino

El Itinerario de Antonino es un documento del s. III n.e. que recopila las calzadas que cruzaban el Imperio.

En cada ruta se identificaban las mansiones que podían encontrarse, correspondencias y las millas entre los distintos núcleos de población. Aunque por sus indicaciones, parece más una guía para facilitar la recaudación de impuestos, las distancias recogidas nos han permitido localizar muchos emplazamientos desaparecidos y calzadas romanas no documentadas por otras fuentes.

Recoge 372 rutas por todos los territorios controlados por Roma en la época, de las cuales 34 corresponden a las provincias de Hispania (vías I a la XXXIV). Todas son vías públicas, no hay en la recopilación ningún camino vecinal2.

Calzadas hispanas en el Itinerario de Antonino

Gracias a esta guía sabemos que por la actual región de Madrid pasaban dos calzadas importantes:

Vía XXIV: de Emerita3 a Caesar Augusta 4, llegaba desde Secobia5 y pasaba por Titulciam6, Miaccum7 y Complutum8.

Vía XXIV – «Item ab Emerita Caesaraugusta»

Vía XXV: otro itinerario de Emerita a Caesar Augusta, también pasaba por Titulciam y Complutum, pero esta vez llegaba desde Toletum.

Las vías romanas en Madrid

Calzada romana de la Fuenfría (Carcedilla)

Situada en la parte más septentrional del Valle de la Fuenfría, en la mayor parte de su trazado coincide con la actual carretera M-966 y todavía quedan diversos tramos visibles a lo largo de una longitud de unos 2,25 km.

Los restos que se conservan empiezan cerca del puente de la Venta, y presentan distintos grados de conservación, desde tramos apenas apreciables hasta tramos en los que se conserva el enlosado de la vía.

El trazado continúa hasta pasar el puerto de la Fuenfría en el límite del término municipal, y se prolonga hasta la provincia de Segovia.

Los restos visibles consisten en un camino empedrado muy mal conservado, con una ancho variable, debido a las sucesivas reformas y ampliaciones que ha sufrido, entre los 3,5 y los 14 m. Su construcción, aunque no presenta las capas superpuestas de las calzadas romanas canónicas, está ejecutada de forma muy cuidadosa.

Calzada de la Fuenfría a su paso por Cercedill

De la misma época que el antiguo trazado de la calzada, se levantan cuatro puentes que salvan en sucesivos puntos el río de la Venta:

Puente del Molino o del Reajo, el mayor de todos con un ancho de casi 10 m y una altura de 15,4 m, está situado en la carretera M-622. Se compone de un arco de 6,5 m de luz9, de mampostería colocada en seco, con dovelas10 formados por grandes lajas irregulares de piedra.

Puente del Molino o del Reajo

Puente del Descalzo: con características similares al anterior, aunque su altura y la luz son más reducidos, con sólo 5 m. El arco forma una bóveda de cañón, al igual que en los puentes restantes. Además, al localizarse en tramos desocupados de la calzada, conservan su firme original.

Puente del Descalzo

Puente del Medio.

Puente del Medio

Puente de la Venta.

Puente de la Venta

La datación de los restos que se conservan es problemática, ya que la calzada ha sido usada ininterrumpidamente desde su construcción en el siglo I n.e. hasta la apertura del puerto de Navacerrada a finales del s. XVIII, época en la que se sucedieron sin cesar las reformas e intervenciones.

Por ello, aunque la mayoría de los autores admiten la autenticidad de los tramos conservados, otros han cuestionado su antigüedad y los consideran el producto de la reforma del camino realizada hacia 1728 para facilitar el acceso desde Madrid al palacio de la Granja.

Pero en 1910 se encontró un miliario romano junto al puente de la Venta, que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional y que presentaba una inscripción incompleta:

VSPNL QILV — CIDII D. AUG. TRIB. —C. .VII…

Miliario de Cercedilla

Calzada romana de Galapagar

Formaba parte de la Vía Antonia, que unía las ciudades de Mérida y Zaragoza y fue construida entre los años 213 y 217 n.e., en época del emperador Caracalla11.

El tramo mejor conservado, de unos 200 m, se encuentra cerca del Puente del Toril12 y en el Descansadero de la Pocilla con otros 43 m. A estos dos tramos se añadió durante una intervención arqueológica un tercero, al norte de los anteriores, enterrado y en aparente buen estado de conservación, al haber quedado oculto por el talud de la carretera.

Calzada romana de Galapagar

Los tramos visibles de la calzada fueron construidos con grandes lastras13 de granito de hasta 1 m de longitud, colocadas directamente sobre el terreno, sin argamasa, sobre pequeñas piedras de granito y cuarzo. Se pueden observar los bordillos que delimitan la vía, que tiene una anchura aproximada de 8 m.

En 1975 se halló un miliario14 junto a la plaza del Ayuntamiento de Galapagar, erigido en época de Caracalla. Tras la reconstrucción de parte de la inscripción, se vio que incluía como era habitual en estos casos, el nombre y los títulos del monarca.


Notas:
  1. Se denominaban piedras miliares porque solían colocarse cada milla (5.000 pies, unos 1.481 m), aunque esto no era exactamente así, ya que en realidad lo que marcaban era la distancia hasta el siguiente hito.[]
  2. De estos tenemos referencias por Plinio el Viejo, Estrabón y otros escritores.[]
  3. Mérida[]
  4. Zaragoza[]
  5. Segovia[]
  6. Mansio que aparece recogida entre Miaccum y Complutum en el itinerario XXIV y entre Toletum y Complutum en el XXV. Se identifica habitualmente con la actual Titulcia, aunque existen discrepancias y hay quien la sitúa en el municipio de Móstoles.[]
  7. Mansio situada sobre la calzada entre Secobia y Titulciam. Se han barajado distintas teorías sobre su localización: Las Rozas, el arroyo de Meaques (al sur de la Casa de Campo, en torno al Zoo y al Parque de Atracciones) o en el entorno del antiguo municipio de Carabanchel (cerca de la cárcel de Carabanchel y de la estación de metro de Eugenia de Montijo, muy próxima a la Ermita de Santa María la Antigua). Las ultimas teorías, sugeridas tras el hallazgo de los restos de una posada romana, la sitúan en Collado Mediano[]
  8. Alcalá de Henares[]
  9. Se llama luz a la anchura de un arco. En algunas ocasiones se denomina también intercolumnio.[]
  10. Las dovelas son las piezas en forma de cuña que componen el arco y se caracterizan por su disposición radial.[]
  11. Emperador entre los años 211-217 n.e., concedió la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio.[]
  12. Puente levantado en el s. XVIII, con técnicas que imitan a los métodos romanos. Se levantó para que formase parte del nuevo camino de Madrid a Castilla la Vieja, trazado por el ingeniero Marcos de Vierna en 1765.[]
  13. Piedras planas usadas por los romanos para pavimentar las calles y calzadas, proceso al que denominaban lastricare (pavimentar).[]
  14. Columna cilíndrica, oval o paralelepípeda que se colocaba en el borde de las calzadas romanas para señalar las distancias cada mil passus (pasos dobles romanos) es decir, cada milla romana, lo que equivale a una distancia de aproximadamente 1480 m[]

Etiquetas de lecciones: Arte, Historia
Volver a: «Conocer Madrid» online

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *